VERSIÓN CLÁSICA  

 

Guía monumental (arte e historia) de la ciudad de Salamanca

Introducción

Salamanca es una ciudad única, a la vez bella, culta, espiritual, sin perder su carácter animado y jovial. Fruto de su esplendor que abarca un arco temporal de más de 2.000 años, especialmente en época medieval y los primeros siglos de la modernidad, acumula un patrimonio monumental casi inabordable.

Ésta es una guía de la ciudad de Salamanca. EN la imagen las dos catedrales salmantinas

Lope de Vega escribió esta frase respecto a Salamanca:

La más bella ciudad estás mirando que el gallardo Pintor del cielo hermoso repasa, todo el orbe iluminando.

Por eso, la Ciudad vieja de Salamanca es uno de los conjuntos urbanos más hermosos de toda Europa por lo que tiene el título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Historia de la ciudad de Salamanca

En la Primera Edad del Hierro, hace unos 2700 años, existía una aldea sobre el cerro de San Vicente, cercano al río Tormes. En ella vivían un pequeño grupo de agricultores, establecidos en una decena de viviendas, protegidos por una sencilla muralla, guardando el paso del río. Unos 400 años después se extendieron hasta la plataforma rocosa conocida como Teso de las Catedrales.

A mediados del siglo IV nos encontramos con la antigua ciudad celtibérica de Salmántica, protegida por una muralla de piedra, de la que aún hoy pueden verse restos en algunas calles del casco antiguo.

El castro, con estructura urbana, estaba situado en el área de influencia de dos importantes pueblos celtibéricos: los vetones y los vacceos. A los primeros se les atribuye el Toro del Puente, escultura zoomorfa, que se puede contemplar hoy en día.

En el 220 a.C. Aníbal Barca invadió la ciudad que contaba ya con unos 5000 habitantes, conocida en esos momentos como Helmántica.

Tras la II Guerra Púnica, se produjo la invasión romana a mediados del siglo I a.C., la ciudad, pasando a ser llamada Salmántica, llegó a ser una poblada civitas y a ocupar un lugar estratégico en el trazado de la Vía de la Plata, que unía Mérida con Astorga, con la construcción de un puente (que ha llegado a nuestros días) que salvaba el paso del Tormes.

Puente romano de Salamanca

Perteneciente a la provincia de la Lusitania romana, la ciudad pronto alcanzó el estatus de municipio.

A partir del siglo V, tras la caída de Roma, la ciudad comenzó una decadencia de casi setecientos años, como ocurrió con otras ciudades, debido a las sucesivas invasiones de tribus germanas, principalmente los alanos. La arqueología nos muestra un gran declive poblacional y un hacinamiento en un arrabal cercano al río Tormes.

Tras la invasión musulmana y la formación del Reino de Asturias pasó a estar en la zona fronteriza entre cristianos y musulmanes, en la llamada "tierra de nadie", sometida a las incursiones de ambos, los cristianos fracasaron en su intento repoblador con Alfonso I y Ramiro II de León. Esta situación hizo que la ciudad perdiera población ya que sus habitantes huyeron buscando sitios mas seguros en donde vivir.

La repoblación cristiana de la zona no comenzó hasta el 931, tras la Batalla de Simancas, pero no inició su crecimiento hasta la conquista cristiana de Toledo.

Llegamos al siglo XI, momento en el que comenzó la inflexión, el Conde Raimundo de Borgoña, yerno del rey Alfonso VI (al que se debe el patronazgo repoblador de grandes núcleos territoriales en Castilla), se trajo consigo a un gran grupo de pobladores, sobre todo francos y gallegos para iniciar la repoblación de Salamanca. Se restauró la sede episcopal visigoda en el año 1102, con el obispo de origen cluniacense Jerónimo Visque.

Los pobladores se distribuyeron en cuarenta collaciones con sus iglesias respectivas, también se comenzó en estos tiempos a construir la Catedral románica y a reconstruir la antigua muralla, primero celta y luego romana.

Dos siglos después, en el siglo XIII, se otorgaron los fueros, dados por el rey Alfonso IX de León. Ello atrajo a mas población, como fue una numerosa comunidad judía. Todo lo cual hizo necesario la ampliación del perímetro amurallado de la ciudad. Importante fue la fundación en 1218 de los Estudios Generales, origen de la futura Universidad.

Tras un siglo XIV marcado en toda Europa por las malas cosechas y las sucesivas oleadas de peste y un siglo XV agitado por la guerra de los Bandos y sus enfrentamientos feudales, en el siglo XVI, la ciudad se convertirá en un gran foco renacentista, el más luminoso de toda la Península.

Interior de la Catedral Nueva de Salamanca

Será una época de prosperidad económica y social, que tendrá como base el comercio y la gran actividad en la industria de la lana, dentro del sistema de la Mesta. Todo ello llevó a un incremento poblacional que alcanzó los 25.000 habitantes, cifra considerable para la época. Importantísima en este desarrollo fue la Universidad y su irradiación cultural, atrayendo a la vez a miles de estudiantes y a órdenes religiosas por el ambiente intelectual y humanístico de la ya famosa institución.

Universidad de Salamanca

Toda esta prosperidad se tradujo en el comienzo de las obras de la Catedral Nueva y en la construcción de palacios, conventos, casonas y escuelas universitarias, todo ello siguiendo el estilo imperante en la época y tan específico de Castilla, el llamado estilo Plateresco.

A pesar de la decadencia social y económica del siglo XVII, en el ámbito cultural, este re-nacimiento se prolongó, dando origen, incluso, al llamado Siglo de Oro de las letras.
Salamanca será el centro de reunión para personajes tan importantes como Francisco de Vitoria, Fray Luis de León, Francisco de Salinas, Miguel de Cervantes, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Calderón de la Barca, Lope de Vega, sólo por citar algunos de los mas famosos escritores, músicos, filósofos y humanistas universales que vivieron y pasearon por sus calles durante todo ese dilatado periodo.

El siglo XVIII marcó una época de decadencia, con descenso demográfico y crisis a nivel social, económico y cultural. A pesar de todo, se construyeron edificios destacables como la Clerecía y la Plaza Mayor ya en estilo Barroco. En el siglo XIX, después de la Guerra de Independencia, se observa un repunte económico con la construcción del ferrocarril y algunos proyectos urbanísticos. Fue la época en la que la Universidad contó como rector al reconocido Miguel de Unamuno.

El último tercio del siglo XX supuso un fuerte resurgimiento, transformando a Salamanca en emblema universitario y objetivo turístico de primer orden. En 1988, la UNESCO la declara "Ciudad Patrimonio de la Humanidad".

Conjunto monumental de la ciudad de Salamanca

Catedral Vieja

La catedral vieja de Salamanca es uno de los edificios más importantes del románico español y emblema de la vitalidad que la ciudad llegó a tener tras la repoblación impulsada por Alfonso VI y materializada durante las primeras décadas del siglo XII.

Comenzada a mediados del siglo XII, fue planificada como un templo de tres naves de cinco tramos que desembocaban en su correspondiente cabecera triabsidial. En una segunda fase, a la par que se iniciaría su desaparecido claustro, se cerrarían los abovedamientos mediante sistema de crucería; mientras que ya en una última fase sería erigido su famosísimo cimborrio gallonado y hermano de los existentes en Toro, Zamora y Plasencia.

Cimborrio gallonado de la Catedral Vieja de Salamanca

Al interior, conserva un interesante catálogo de capiteles figurados sobre los cuales, los especialistas han llegado a identificar hasta la mano de seis maestros. En el crucero, conserva también relevantes restos de sus pinturas murales.

Por la importancia de este singular monumento salmantino, dirigimos al lector a un artículo monográfico.

Más información sobre la Catedral Vieja de Salamanca

Conjunto de iglesias románicas de la ciudad de Salamanca

Además de la Catedral Vieja, del siglo XII y comienzos del XIII quedan en Salamanca numerosas iglesias total o parcialmente conservadas de estilo románico de gran interés y calidad.

Iglesia de San Martín

Cerrando uno de los costados de la celebérrima Plaza Mayor salmantina y totalmente rodeada de edificios adosados, razón por la que en ocasiones llega a pasar injustamente desapercibida, la parroquia de San Martín es una de las más interesantes de la ciudad.

Estructurada en tres naves separadas por arcos ligeramente apuntados sobre pilares cruciformes, a lo largo de su historia ha acusado numerosos problemas de estabilidad, siendo objeto de varias intervenciones.

Lo más destacable son sus portadas, tanto la exterior coronada por la escultura del santo titular partiendo su capa para entregársela al mendigo, como sobre todo la occidental, hoy oculta y en parte mutilada por la adición de una capilla barroca pero que conserva en sus roscas un posible calendario agrícola.

Puerta norte de la iglesia de San Martín

Iglesia de San Marcos el Real

Situada en el extremo norte de lo que sería el núcleo urbano principal salmantino, la iglesia de San Marcos el Real es una de las construcciones románicas más singulares no solo de la ciudad, si no de todo el románico español.

Iglesia de San Marcos el Real

Esa singularidad viene dada por su planimetría exterior totalmente circular, una circunstancia que ha motivado un sinfín de teorías por parte de especialistas e historiadores sin llegarse a una conclusión clara.

Sin embargo, pese a esa total heterodoxia de su exterior, al interior se transforma en un templo más canónico con la prototípica estructura de tres naves abiertos a sus correspondientes ábsides semicirculares, en los cuales además, se conservan algunos restos de su policromía original.

Iglesia de Santo Tomás Cantauriense

Fundada en 1174 en honor del Obispo de Canterbury Tomás Becket, se trata de una de las construcciones románicas más fotogénicas de la capital al conservarse bastante airosa y libre de agobios urbanísticos.

Iglesia de Santo Tomás Cantauriense

Llama la atención en ella el hecho de que presenta una ambiciosa estructura cabecera de crucero y triple ábside que, sin embargo, se simplifica totalmente en una única nave, quizás por problemas económicos durante la construcción.

Iglesia de San Juan Bautista de Barbalos

Levantada en el extremo occidental de la ciudad, muy próxima al trazado de la antigua muralla, la modesta parroquia de San Juan de Barbalos se yergue hoy en día en un entorno nada favorecedor rodeado de enormes bloques de viviendas modernas y de terrazas dedicadas al ocio y a la restauración.

Iglesia de San Juan Bautista de Barbalos: ábside románico

Erigida en notable sillería rojiza, estructuralmente es la más humilde de las iglesias románicas salmantinas, aunque algunas crónicas hablan de la existencia de un claustro hoy desaparecido. De nave única rematada en su correspondiente ábside semicircular, su principal atractivo se encuentra en el interior en forma de la magnífica talla románica del conocido como Cristo de la Zarza.

Iglesia de San Cristóbal

Quizás la iglesia románica menos conocida de Salamanca por emplazarse en un entorno algo apartado de los principales recorridos turísticos de la ciudad es la de San Cristóbal, cuyos orígenes se remontan a una encomienda de la Orden del Santo Sepulcro fundada a principios del siglo XII extramuros de la ciudad.

Iglesia de San Cristóbal

Los restos románicos que hoy contemplamos, principalmente el ábside, pertenecerían ya a una segunda fase de la segunda mitad del siglo XII, conservando algunos interesantes canecillos figurados. El resto del templo fue profundamente reformado en época barroca al quedar muy dañado tras el derrumbe de su torre.

Muy recientemente, su apreciable restauración ha sido galardonada con el premio Europa Nostra. En su interior se custodia el llamado Cristo de los Carboneros, uno de los mejores crucificados románicos de Castilla y León.

Otros restos románicos de la ciudad de Salamanca

Al este de la Plaza Mayor, la iglesia de San Julián y Santa Basilisa fue otra de las parroquias medievales salmantinas que sucumbió a los nuevos gustos imperantes durante la edad de oro renacentista de la ciudad. De su construcción original románica tan solo han llegado a nuestros días la puerta norte, el arranque de la torre, algunos canecillos y un par de figuras que bien podrían ser un grifo y un felino que custodiarían la entrada del templo.

Más información sobre el Románico en la ciudad de Salamanca

Torre del Clavero

La Torre Clavero es un bello ejemplar de arquitectura señorial defensiva salmantina del siglo XV que fue declarada Monumento Nacional en 1931. Se construyó como parte del Palacio de Don Francisco de Sotomayor, Clavero Mayor de la Orden de Alcántara. Este cargo suponía el encargarse de la custodia de las llaves de las fortalezas y del archivo de la Orden. Otras teorías apuntan que dicha torre perteneció al señor de Baños y Clavero o a fray Diego de Anaya, comendador de la Orden de Calatrava. Se trata de una torre defensiva de estilo gótico tardío con una altura de 28 metros. Cuenta con planta cuadrada en el tramo inferior, pasando a octogonal en la superior a dos tercios de su altura. Podemos ver que en las garitas se alternan las armas de los Sotomayor y de los Anaya, la torre aparece adosada a una casa que a lo largo de los siglos ha tenido distintos usos.

Torre del Clavero

En 1771 fue objeto de obras y en ese momento, según las fuentes de la época, pertenecía a Don García Golfín del Aguila. Desde 1980 y durante un tiempo albergó el Museo Municipal.

Su edificación podemos situarla entre 1480 y 1490. Tiene una base de sillería en talud y pasa a un cuerpo de mampostería con sillares en las esquinas; el resto, de planta ochavada, fue construido con sillería isódoma de gran calidad. Cuenta con saeteras y ventanas, algunas de ellas condenadas.

Vemos en la parte superior como en los ochavos sobresalen los garitones cilíndricos cuyas basse muestran decoración de cestería. Entre las garitas hay una galería de arquillos sobre motilones. En el interior consta de cuatro pisos y una escalera de caracol estrecha.

Los Reyes Católicos ordenaron la destrucción de estas torres defensivas para apaciguar a la pendenciara y violenta nobleza de la época. Sin embargo, puede que ésta se salvara si era propiedad del Clavero Mayor de una orden militar.

Como curiosidad apuntar que vista desde arriba parece tener la forma del botón típico salmantino llamado charro.

Casa de María La Brava

Del antiguo edificio solo queda la fachada, alterada por un balcón que se adentra sobre el portón de entrada, en cuyo arco de medio punto observamos grandes dovelas. De los extremos del dicho arco sale un alfiz quebrado y pometeado que tiene en su interior escudos, la toza de piedra sobre el balcón (decorada con cardinas) y como detalle curioso la figura de un hombre pequeño desnudo.

De factura anónima, el arquitecto compuso en un espacio reducido una armoniosa fachada siguiendo el estilo del gótico final. El zaguán y la escalera de piedra son añadidos o reformas posteriores, del siglo XVII. Acogió hasta hace poco el Centro Farmacéutico de Salamanca y hoy en día son pisos y locales.

Casa de María La Brava

Tradicionalmente se ha asociado el edificio a los sangrientos episodios de los bandos salmantinos ocurridos en 1465 y en los que intervino Doña María de Monroy, la "Brava", apelativo que le vino por vengar la muerte de sus hijos asesinados por los Manzano. Esposa de Don Enrique Enriquez, señor de Villalba de los Llanos y regidor de Salamanca, descendiente de Fernando III, el Santo.

Los expertos dudan de que el edificio, tal como lo vemos hoy día, corresponda a dicha época. Lo que si parece posible es que sea obra de sus descendientes, construido sobre el solar que habitara Doña María. Para llegar a esta conclusión se apoyan en la heráldica de los escudos.
El principal de ellos trae los muebles de Enrique Enriquez de Sevilla, linaje del primer señor. El situado a la izquierda representa las armas de los Monroy, pertenecientes a Doña María y el de la derecha, las de los Maldonado (siendo la vinculación posterior) añadido después, ya que el nieto de Enriquez y Monroy, Don Gonzalo Rodríguez de Monroy (fallecido en 1502) se casó con Inés Maldonado de Monleón. Por todo esto es de suponer que la actual edificación date de finales del siglo XV.

Catedral Nueva

Iniciada en el año 1513, adosada a la "vieja" que afortunadamente fue conservada a diferencia de otros casos en la historia del patrimonio español, se trata junto a la de Segovia la última gran catedral del gótico español.

De planta rectangular y tres naves más otras dos más externas dedicadas a capillas, presenta complejos abovedamientos estrellados que descansan sobre elegantísimos pilares. El cimborrio, sin embargo, es del siglo XVIII obra de Gaspar de Churriguera, que vino a sustituir al original muy dañado tras el terremoto de Lisboa.

Interior fabuloso de la Catedral Nueva

De sus fachadas, la más interesante es la occidental, de una exquisita traza tardogótica que nos anuncia ya el incipiente gusto clasicista, sin embargo, mucho más mediática resulta la fachada del crucero norte, conocida como Puerta de los Ramos y en la que, durante su última y reciente restauración, fue dispuesto el famosísimo astronauta junto a otras esculturas de corte y temática contemporánea.

Más información sobre la Catedral Nueva de Salamanca

La Universidad

La Universidad de Salamanca está considerada como la mas antigua de la Península (aunque la primera, distinguida como Estudios Generales, fue la universidad de Palencia, 3 años antes, en 1215) y la tercera en antigüedad de toda Europa. En el año 2018 cumplirá su octavo centenario.

Fue el monarca Alfonso IX de León, el que instituyó el Studium Generale en la ciudad en 1218. Este título era otorgado por monarcas o papas a los estudios que impartían ciertas instituciones educativas que cumplían las condiciones de excelencia. Era común que los monarcas se convirtieran en mecenas de estas instituciones realizando donaciones.

Estos Studium Generale fueron el origen de la Universidad Salmantina cuando Alfonso X el Sabio, en 1252, otorga el título de UNIVERSIDAD, mediante cédula real.

Estudios como Derecho, Lógica o Medicina fueron los realizados en los primeros años. Como dato, podemos decir que en el siglo XIV contaba con 400 alumnos pasando a tener 6000 a finales del XVI. Este crecimiento lleva a la necesidad de aumentar las dependencias, que antes se reducían a las eclesiásticas. Así en el siglo XV, Diego de Anaya fundó el primer Colegio Mayor de Salamanca, el de San Bartolomé, germen del actual Colegio Anaya. Rápidamente se comenzaron a construir las Escuelas Mayores, a partir de 1415, obra de Alonso Rodríguez, terminándose en 1433.

Tras la invasión francesa, siglo XIX, la Universidad entra en un declive que lleva a que en 1852 pierda la facultad de expedir el título de Doctor. Se reducen los estudios a Derecho y Filosofía y Letras, perdiendo los de Medicina. Su recuperación comenzará a partir del siglo XX.

El edificio histórico de la Universidad posee una fachada, que constituye una obra sobresaliente del Plateresco, realizada en 1529, costó 30.000 ducados.

A la entrada se ve un zaguán con bóveda gótica. El edificio se dispone alrededor de un patio, en dos pisos, con 23 arcos en cada uno de ellos. En la galería inferior son de medio punto, en la superior son contracurvos.

En las paredes se ven los llamados vítores o grafías con los nombres de los doctorados por la Universidad, a los que se les permitía poner sus nombres en las piedras.

En el primer piso vemos las aulas que fueron utilizadas para la docencia. Hoy en día se pueden visitar el Aula de Miguel de Unamuno y la de Fray Luis de León. Esta última se conserva como era en el siglo XVI, con los sencillos y toscos bancos en donde los alumnos escuchaban las lecciones de Teología del ilustre agustino.

El Paraninfo, fue un proyecto de Rodrigo Gil de Hontañón y lugar donde se celebran los actos solemnes de la Universidad.

Señalemos también la Capilla Universitaria, construida en 1767, donde había un primitivo oratorio de finales del siglo XV. Encima, primer piso, estaba la Biblioteca, decorada con una obra de Fernando Gallego, el famoso "Cielo de Salamanca". La construcción de la Capilla destruyó la primera biblioteca incluyendo parte del famoso fresco, lo que se pudo salvar fue transportado a una de las dependencias del patio de las Escuelas Menores. Todavía se conserva un fragmento de la cubierta, obra de los carpinteros moriscos Alí Yusuf y Abraime, pintada con los signos zodiacales por Fernando Gallego.

Patio de las Escuelas Menores

Esta segunda capilla fue rehecha por Gavilán Tomé, autor del retablo de mármoles también.
Para ascender al piso superior se sube por una bellísima escalera del siglo XVI (1508), con un petril artísticamente tallado. Se combinan el granito para los peldaños y la piedra franca para el pretil, esto la dota de policromía, enriquecida con el dorado que cubre la caja. En el pretil hay relieves.

Al llegar al piso superior, y una vez en la Biblioteca (galería de poniente) se pasa por una portada gótica de piedra con arco rebajado y tres arquivoltas labradas con motivos vegetales.

Puerta de entrada al Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Estilo tardogótico

La actual dependencia fue reformada en el siglo XVIII, con estanterías barrocas, mesas, esculturas y globos terráqueos decoran la habitación, que cuenta también con 785 incunables de un gran valor. No hay que olvidar que, junto con Bolonia, Paris, Oxford y Coimbra, era una de las más famosas de Europa, protegida por monarcas y papas. La estancia es una amplia sala rectangular. Las estanterías fueron diseñadas por Larra Churriguera y labradas por Miguel Martínez. Esta galería esta cubierta por casetones octogonales, con piñas de mocárabes realizadas por Román Jerónimo en 1531, de estilo renacentista. Ha sido llamada "de enigmas" ya que los relieves de los antepechos tienen una misión aleccionadora para los estudiantes y están sacados del Hypnerotomachia Poliphili, de Venecia, realizado por Francesco Colonna.
Se construyó en sucesivas campañas, según lo iban requiriendo las necesidades.

En el siglo XV quedó configurado un edificio alrededor de un patio, de planta irregular de dos pisos con galerías. Las bajas, con arcos semicirculares, las altas de cinco metros. De la primitiva época solo son la galería de poniente y la de mediodía, las otras dos son obra de Secall, 1879, que también hizo la fachada oriental.

Las aulas o Generales, con rótulos en latín, dan a las crujías inferiores con techumbres holladeras policromadas, restauradas en 1871 por Martín de Santervás, como ya hemos dicho solo conserva su primitiva configuración la de Fray Luis, con bancos y púlpito. Junto a ella, el Paraninfo que era la antigua general de Derecho Canónico y fue reformad en la segunda mitad del XIX. También a estas galerías bajas da la que fue la primitiva capilla de 1429, techada con un alfarje con lazo ataujerado de 8 y 16 puntas.

La fachada

La fachada del edificio, de estilo plateresco, con departamentos estanco que dan lugar a una superficie subdividida, con una iconografía ambigua que pueda dar lugar a distintas interpretaciones o lecturas. Rematando esta fachada se ve la imagen del Pontífice sentado en su cátedra enseñando a unos cardenales. Se han dado diversos nombres para identificar a la figura: Benedicto XIII, Clemente VII o Martín V. Lo acompañan personajes mitológicos como Hércules y Venus.

Fachada plateresca de la Universidad de Salamanca

El escudo de España ocupa el centro geométrico de la fachada con las armas de los territorios bajo dominio de Carlos V, rey y emperador. Al imperio Absburgo se refieren las águilas de los blasones colocados a los dos lados.

En cuanto a los personajes de los medallones superiores, se supone que pueden ser efigies del Emperador, de su madre la reina Juana y de su esposa Isabel de Portugal.
Aparece un medallón representando a los Reyes Católicos, rodeados de una inscripción en la que se establece claramente, la independencia mutua de la universidad y la monarquía, siendo esto fruto del concepto que se estaba fraguando de Estado Moderno. A los lados del medallón se ven cuatro paneles decorativos con grutescos y candelieri.

La célebre rana sobre un cráneo de la fachada de la Universidad de Salamanca

Pero no cabe duda que lo más famoso de esta facha es la rana sobe el cráneo, convirtiéndose en un símbolo de la ciudad. Se supone que es un simple motivo decorativo, aunque puede ser una alusión al pecado y la muerte, con fin moralizador. Se ha hecho tan popular a través del tiempo que Unamuno ya se lamentaba de que mucha gente se acercaba a la Universidad, con el solo fin de verla.

La Casa de las Conchas

Actualmente biblioteca pública, fue una mansión señorial de finales del siglo XV, en concreto del reinado de los Reyes Católicos. Se edificó por encargo de Rodrigo Arias Maldonado. Fue declarada Monumento Nacional en 1929.

Su curioso nombre viene dado por las 300 conchas que llenan su fachada, dispuestas a tresbolillo, característica propia del arte mudéjar Según una conocida leyenda, debajo de una de estas conchas hay una moneda de oro.

Torre con las célebres conchas en sus muros

La razón de tan original decoración no se sabe con total certeza, existiendo teorías variadas, una de ellas la atribuye al hecho de pertenecer los Maldonado a la Orden de Santiago, otra teoría, mas romántica, lo atribuye al amor de Don Rodrigo por su esposa, cuya familia eran los Pimentel que tenían la concha como símbolo nobiliario.

Encima de la puerta central y de las ventanas encontramos el escudo de los Maldonado con cinco flores de lis. En el piso inferior, las ventanas están cubiertas por rejas constituyendo un gran ejemplo del arte de la rejería castellana. Se puede observar falta de simetría en el tamaño de dichas ventanas.

El edificio conserva solo una de sus dos torres ya que Carlos I la mandó arruinar en castigo a la intervención de Pedro Maldonado Pimentel, en la revuelta comunera, siendo caudillo en la Batalla de Villalar.

Patio de la Casa de las Conchas de Salamanca

En cuanto al interior, se puede destacar la gran armonía y belleza de su patio, en el que se mezclan varios estilos arquitectónicos: gótico, mudéjar y renacentista.

La Clerecía

Nombre actual del edificio del antiguo Real Colegio del Espíritu Santo de la Compañía de Jesús.
El nombre de Clerecía viene de la Real Clerecía de San Marcos. Esta asociación, de carácter gremial y origen medieval, tenía por sede la Iglesia románica de San Marcos. Su influencia pervivió hasta finales del siglo XVIII y junto con la Universidad y el Cabildo fue un organismo de poder en la ciudad.

Iglesia de La Clerecía, Salamanca

Las clerecías o asociaciones de clérigos tenían el objetivo de proteger los intereses de los habitantes de sus zonas. En el siglo XII contaban con un "fuero de clerecía", un siglo después Alfonso IX les cede la Iglesia de San Marcos y las propiedades anexas. En el siglo XVII, obtendrá el título de "Real". En el siglo XVIII poseían la citada Iglesia, numerosos patronatos y todas las iglesias parroquiales y conventuales de Salamanca, además del Colegio del Espíritu Santo tras la expulsión de la Compañía de Jesús.

La Compañía de Jesús se asentó primeramente en las proximidades del colegio de Fonseca, en unas casas humildes, para después instalarse en un colegio diseñado por el jesuita italiano Giuseppe Valeriani, con planos supervisados por Juan de Herrera. La construcción fue del año 1574 al 1594.

El actual edificio fue fruto de la generosidad de Margarita de Austria y el interés de Felipe III, construido entre los siglos XVII Y XVIII. Según algunos historiadores surgió como acto público de desagravio por la prisión sufrida por el fundador de la Orden, Ignacio de Loyola. De estilo barroco, tiene una impresionante fachada de tres cuerpos, destacando la Iglesia, el Retablo Mayor, la Sacristía y el Patio de los Estudios.

Para su construcción la reina Margarita, donó 80.000 ducados, en su primer testamento, aumentándose con otra donación igual en el codicilo de 1611. En este año morirá la reina y su esposo hizo suyo el proyecto, consiguiendo el solar, al derribar una iglesia, una ermita, numerosas casas y ocupar dos calles.

El arquitecto fue Juan de Mora, comenzando las obras seis años después del fallecimiento de la reina Margarita. Al frente de las obras estuvo en esta época Simón de Monasterio, después Juan Moreno y su colaborador Alonso de Sardiña, ambos de gusto más barroco. Estos dos últimos construyeron el ala oriental del Colegio e iniciaron la Sacristía y la Capilla Mayor, continuadas por Mato caracterizadas por su sobriedad decorativa y un estilo italianizante con galerías para pasear.

Los cambios de arquitectos provocaron el cambio de estilo en la obra que pasó de una idea original, basada en un estilo postherreriano a un estilo de barroco español.

Mato trabajó en la Iglesia, terminando el crucero, nave y cúpula, parte ésta que ocasionó problemas al haber defectos de diseño.

La Iglesia es de planta de cruz latina (siguiendo el modelo de la Iglesia de "Il Gesú", de Roma), capillas laterales mas tribunas encima de ellas que servían para la ubicación de los padres jesuitas; la separación se hace a través de grandes pilastras que sujetan un friso con triglifos y metopas, la cubierta es de bóvedas de lunetos y decoración de estuco.

La nave tiene una altura de unos 50 metros. La cúpula se asienta sobre pechinas, con los escudos reales, lleva un friso que sirve como base al tambor de grandes dimensiones a la vez que le da un aire barroco.

La fachada se comenzó a construir en 1617, consta de tres cuerpos. El primero de ellos tiene grande columnas corintias, enmarcando la puerta de entrada. En las laterales vemos los escudos de España y en la central una hornacina con la imagen de San Ignacio de Loyola, después de la expulsión de la Orden se incorporó un león a los pies, en un intento de convertir al santo en San Marcos. El primer y segundo cuerpo fueron obra de Mato, el segundo muestra dos óvalos barrocos en las calles laterales y un ventanal en la central. En 1750 Andrés García de Quiñones levantó el tercer cuerpo poniendo torres octogonales con arquetas agallonadas, labrando las estatuas de los Doctores de la Iglesia, santos jesuitas y virtudes, el escultor Gregorio Carnicero. Este cuerpo sigue el modelo pensado para el Ayuntamiento y Plaza Mayor con espadaña central que cuenta con relieves de la Venida del Espíritu Santo, de la Virgen y de los reyes fundadores.

En 1687 Juan de Setién, maestro de la catedral inició las obras de construcción del Patio de los Estudios, siendo García de Quiñones quien lograría hacer de esta construcción una obra maestra del barroco a nivel europeo, por sus grandiosas columnas, los marcos de los balcones y el uso de placas recortadas. García de Quiñones también proyectó la escalera de honor, inspirándose para ello en la del Convento de San Esteban de esta misma ciudad.
Todo lo construido ocupaba una extensión de 7000 metros cuadros, en forma de U. En 1767, cuando estaba mas que próxima su finalización los jesuitas fueron expulsados de España por decreto de Carlos III, por lo que hubieron de abandonar tan grandioso edificio. Este fue dividiéndose en la Iglesia, que fue solicitada por la Real Clerecía de Salamanca, el Colegio de Nobles Irlandeses en la parte oeste y el Seminario, con el escudo episcopal de Felipe Bertrán. Desde 1940 es la Sede de la Universidad Pontificia.

La Plaza Mayor

El primer edificio construido en la plaza fue el llamado Pabellón Real, en el lado este. Su nombre viene porque el rey Felipe V (promotor de las obras) contemplaba desde su balcón los espectáculos taurinos de la plaza.

Está formado por un gran arco de medio punto llamado de TORO o Arco de San Fernando, este arco se levanta hasta el primer piso. El segundo piso, formado por un balcón corrido, tiene en su muro una lápida conmemorativa. En el tercer piso se ve un conjunto escultórico del rey San Fernando, formado por unos cortinajes abiertos dejando ver un óculo con el busto del dicho rey con la esfera del orbe, la espada y la corona real. A los dos lados, dos escudos de armas de la ciudad.

Felipe V fue el promotor de esta Plaza Mayor como recompensa por el apoyo prestado por la ciudad, en la Guerra de Sucesión Española. Se comenzó la obra en 1729, concluyéndose en 1755.

Plaza Mayor de Salamanca

Los planos fueron los de Alberto Churriguera Vezo, quien fue su primer arquitecto, le sucedió, a su muerte, Andrés García Quiñones. Otros arquitectos que participaron en el proyecto fueron: José Ignacio de Larra Churriguera y Nicolás Churriguera. Se pretendía dotar de centros mercantiles a los bajos porticados y que las viviendas altas pudieran ser habitadas por nobles, eclesiásticos y personas adineradas, además de las adquiridas para el Cabildo, la Universidad y los Colegios Mayores.

La plaza resultante del proyecto se inspiró en la Plaza Mayor de Madrid y tiene forma cuadrangular trapezoidal, teniendo distintas medidas en cada punto cardinal. Se inscribe dentro del estilo barroco y como queda dicho surgió de la necesidad de un espacio comercial, administrativo y que también sirviera de entretenimiento a los habitantes. Se comenzó en el ala este (Pabellón Real) continuó por le sur, oeste y el lado norte (lugar donde se ubica el Ayuntamiento).

Los cuatro lados están porticados y abiertos al exterior por arcos de medio punto. Presentan distintas proporciones y alturas aunque el conjunto parece de gran uniformidad en sus 88 arcos. Sobre estos arcos se levantan tres pisos construidos con sillería de Villamayor.

Los focos principales de atención son los dos citados: Ayuntamiento y Pabellón, que por sobresalir levemente del conjunto parecen atraer las miradas al romper en cierta medida la uniformidad de la plaza.

Destacar la parte superior de los edificios rematados por una balaustrada de piedra decorada a trechos con 96 pináculos piramidales con una flor de lis en la parte superior, haciendo patente el emblema de los Borbones.

Hay 247 balcones que actúan en las festividades y actos ceremoniales como miradores o palcos. Consta de nueve puertas y dos pasajes de entrada.

Famosos son los medallones en las enjutas de los arcos ubicados en la planta mas baja, que representan cada uno de ellos a personajes reales, de la Iglesia o del mundo de la cultura: Cristóbal Colón, los Reyes Católicos, Felipe II, Ponce de León, el Cid, Fernán González, Guzmán el Bueno, el Gran Capitán, Pizarro, Santa Teresa de Jesús, Cervantes, el padre Vitoria y el arquitecto Alberto Churrriguera. Aún quedan medallones sin labrar.

En los lados sur y oeste los arcos se elevan hasta el segundo piso, en el oeste se ven blasones nobiliarios pertenecientes a los ya citados: Universidad, Catedral, Colegios Mayores y residencias nobles.

En cuanto a los espectáculos taurinos, el primero se dio con la plaza aún en obras, en el año 1735 y el último en 1972.

Otra fotografía de la Plaza Mayor con el Ayuntamiento al fondo

La antigua plaza mayor también llamada de San Martín era de mayores dimensiones; conocida como "la plaza mas grande de la cristiandad" al abarcar el espacio de la actual, la plaza del mercado, la del Corillo y la del poeta Iglesias. La actual, por tanto, es una plaza surgida del espíritu urbanístico del siglo XVIII.

El Ayuntamiento

Situado en la Plaza Mayor, consta de una arquería de medio punto que forma un primer piso de soportales. Sobre ésta se levantan dos pisos sobresalientes de los edificios contiguos. Las ventanas están precedidas por balcones y enmarcadas por baquetones que rematan con frontones curvos partidos. La unión entre los distintos cuerpos o pisos queda señalada por grandes columnas corintias en los dos extremos.

En la parte superior se ve una balaustrada a modo de remate, en cuya parte central tiene una espadaña con el reloj y las campanas, obra posterior ya que se añadió en el siglo XIX.
El adorno de la fachada lo constituye una espléndida decoración con medallones, relieves, escudos, en los que participó Antonio Montero. Todo ello inscrito dentro de la estética barroca. También se pueden ver a los dos lados del balcón central superior, dos esculturas de ángeles atribuidos a Gregorio Carnicero.

En el citado balcón central del primer piso se muestran dos hornacinas vacías que tuvieron como ocupantes, en un primer momento, los bustos de Carlos IV y su esposa María Luisa, obra de José Alvarez; desaparecidos en la Revolución de 1868. En un segundo momento albergó los bustos de Alfonso XII y su hija, desaparecidos durante la República 1931.

El Ayuntamiento de Salamanca

La espadaña de tres vanos y pequeños antepechos de hierro, está coronada por dos figuras a cada lado simbolizando las virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza). Los vanos se separan con columnas dóricas semiadosadas y en el centro una columna de piedra.

Por último, sobre la cornisa, destacar una balaustrada de piedra con cuatro esculturas exentas representando la Astronomía, el Comercio, la Agricultura y la Industria. En las enjutas de los arcos inferiores hay unos medallones que representan a reyes, desde Alfonso IX hasta Fernando VII.

Palacio de Monterrey

El Palacio de Monterrey fue edificado en el siglo XVI, comenzando su construcción en 1539. Está considerado como la construcción civil renacentista más conocida e imitada de España e Hispanoamérica, dando origen al "Estilo Monterrey" o neoplateresco, muy de moda en el siglo XIX.

Fue erigido por Don Alonso de Zúñiga y Acevedo, tercer conde de Monterrey, con planos de Rodrigo Gil de Hontañón, como residencia palaciega al estilo italiano. El proyecto era de planta cuadrada y patio central, pero por motivos económicos solo se edificó un lateral, quedando el edificio sin terminar.

Palacio de Monterrey

Cuando se quisieron proseguir las obras, resultó imposible, ya que los terrenos aledaños habían sido utilizados para la construcción de la Iglesia de Santa María de los Caballeros.
Artísticamente destacan la galería de arcos, las torres y las bellas chimeneas. Tiene una decoración plateresca de escudos, grutescos y medallones, culminando en una crestería calada que resulta impactante a la mirada del espectador.

El proyecto constructivo era de una gran esplendidez, con torres y decoración lujosa como correspondía a la gran nobleza del Siglo de Oro español; además de la planta cuadrada y el patio central, que ya hemos mencionado contaba con torres en cada esquina y en el centro de cada ala. En estas esquinas se pondrían leones y animales oníricos encargados a Fray Martín de Santiago.

La galería del último cuerpo tiene arcos renacentistas y los balcones y ventanas tienen decoración plateresca. Era un edificio, por tanto, con cuatro alas y patio central, con dobles galerías adinteladas, con decoración de medallones, al mas puro estilo de los Alcázares españoles.

El inacabado edificio, en realidad solo se construyó el ala sur, se reduce a un marcado rectángulo, teniendo en su base, las bodegas de unos dos metros y medio de altura, separadas por una imposta renacentista en el piso bajo y a continuación la planta noble. Esta planta, con el tiempo ha perdido los antepechos y frontones que adornaban los vanos o ventanas. Destaca la importancia que se dio en el edificio a la heráldica que decoran esquinas y frontones, indicando con claridad los ilustres apellidos del promotor: Acevedo, Zúñiga, Fonseca, Maldonado, Ulloa, Biedma, Sotomayor y Castro.

Actualmente pertenece a la casa Ducal de Alba. Diego Torres Villarroel (escritor, dramaturgo, médico, poeta, matemático, sacerdote, es decir un gran humanista) fue catedrático de la Universidad Salmantina y vivió en éste palacio.

Declarado, junto a la Casa de las Conchas "bellísimos ejemplares del Renacimiento" e incluidos en el Tesoro Artístico Nacional, según reza en el BOE de Junio de 1929.

Convento de las Dueñas

El Convento de Santa María es mas conocido en Salamanca como Convento de las Dueñas probablemente porque su fundadora lo concibió como retiro de damas nobles. Fue fundado en 1419 como casa para las monjas de la Orden de Santo Domingo, razón ésta por lo que también es conocido como "de las Dominicas".

Doña Juana Rodríguez Maldonado donó las casas, siendo en ese momento una construcción de estilo mudéjar, del que se conservan algunas muestras ya que con el correr del tiempo algunas partes sufrieron modificaciones, dando como resultado una mezcla de estilos, en el edificio que vemos hoy en día.

Destacable es la Iglesia gótica, de una sola nave con cubierta de de siete bóvedas de crucera de terceletes que se remata en un ábside ocupado por un retablo barroco.

Importante es también la portada plateresca que contrasta con la severidad y austeridad decorativa del edificio, en su exterior. En su parte baja podemos ver pilastras dobles apoyadas en ménsulas. La puerta de entrada esta enmarcada por un arco de medio punto. Como elementos góticos, los doseletes para alojar estatuas. En el siguiente cuerpo hay columnas adornadas a los dos lados de un nicho que alberga las figuras de la Virgen, de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco.

El Convento cuenta con un impresionante claustro de 1533, que al tener que adecuarse a las estructuras ya existentes, muestra forma pentagonal e irregular, por lo que no tiene el mismo número de arcos en sus lados.

Cluastro del Convento de las Dueñas

Tiene dos pisos, en el inferior se ven columnas con arcos escarzanos, en las enjutas se observan medallones con rostros de diversos personajes. En la superior, dinteles apoyan sobre columnas con zapatas. Si la obra del claustro es de Gil de Hontañón, se desconoce la autoría de los capiteles llenos de fantasía, con grutescos y monstruos de enorme imaginación.

Convento de San Esteban o Dominicos

La Iglesia de San Esteban pertenece a la Orden Dominica y forma parte del convento del mismo nombre. Los Dominicos llegaron a Salamanca en el siglo XIII, edificaron un convento que tiempo después fue destruido. El que se contempla actualmente data de 1524-1610. Durante su construcción participaron varios arquitectos: Fray Martín de Santiago, Rodrigo Gil de Hontañón, Juan Ribera de Rada y Gutiérrez.

Convento de San Esteban o Dominicos

Los escultores combinaron lo figurativo con lo onírico y delicados grutescos. Concebida como fachada-retablo, está alojada bajo un espectacular arco de triunfo con bóveda de medio cañón casetonada con decoración de florones. Fue realizada entre los siglos XVI y XVII, en ella se aprecian calles verticales y tres cuerpos superpuestos. La puerta se sitúa en la calle central, a los lados las esculturas de los Santos: Jacinto, Domigo de Guzmán y Catalina de Sobie; colocados sobre peanas y franqueados por doseletes.

Si miramos el arco, vemos en los medallones de las enjutas a Moisés y a Elías, en el entablamento se ve a Santiago, David, San Jorge y un santo cuya identidad no ha sido establecida con claridad.

El segundo cuerpo de la portada está ocupad por una representación de "la Lapidación de San Esteban", de principios del siglo XVII, obra de Giovanni Ceroni, en los medallones se ve a Salomón y el sacrificio de Isaac en las enjutas, con los cuatro doctores de la Iglesia y los Santos: Tomás, Pedro Mártir y Juan Evangelista.

En el tercer cuerpo, situado sobre la puerta, de forma semicircular, tiene como tema central "El Calvario" obra también de Ceroni. A los lados medallones de los Santos Pedro y Pablo, en las enjutas y las esculturas de estos santos nuevamente y de cuerpo entero, además de León y Gregorio. En el ático una representación de Dios Padre Eterno.

El segundo elemento de la fachada es un pórtico. Está poco decorado, de estilo renacentista que recuerda las Logias construidas con este estilo en Italia. Fue obra de Juan Ribero. Los medallones de las enjutas fueron esculpidos por Martín Rodríguez.

(Autores del texto del artículo de ARTEGUIAS:
Paloma Castillo Torres y José Manuel Tomé)