Guía de la la Abadía de Saint-André-de-Sorède y del Musée Transfrontalier d'Art Roman de Saint-André-de-Sorède, Francia
Introducción
La
iglesia de Saint-André-de-Sorède perteneció a una
antigua abadía benedictina medieval situada en la localidad francesa
Saint-André, en el departamento francés de Pirineos Orientales,
dentro la histórica región de Languedoc-Roussillon (actualmente
en Occitania).
Esta pequeña población de Saint-André se encuentra en las llanuras del Roussillon, entre Argelès y Céret y bastante cerca de Albères.
Historia
El origen de este monasterio hay que buscarlo en la Alta Edad Media, aunque en el solar hay restos anteriores de época romana, allá por los comienzos del siglo IX d.C. cuando, el abad Miró y sus monjes llegaron a establecerse en las tierras que Luis el Piadoso les concedió en el año 823 d.C. La comunidad fue próspera hasta el siglo X gracias a las donaciones de los condes del Roussillon

Tras un periodo de crisis y destrucción llegamos a comienzos del siglo XII con el cenobio en ruinas. Luego, la condesa Agnès lo donó a la abadía de Sainte-Marie de Lagrasse con la idea de que lo reconstruyera, lo cual se llevó a cabo, siendo consagrada la iglesia el 11 de noviembre de 1121.
Hacia 1151 se estableció allí otra comunidad. Sin embargo, en esta época la guerra entre Gaufred III y su hijo Ginard II, último conde del Roussillon, causó muchos daños en la comarca de los Albères. La abadía de Saint-André de Sorède sufrió esta guerra, lo que limitó su expansión.

A partir del siglo XIII, como sucedió en innumerables cenobios medievales europeos, Saint-André-de-Sorède entra en una época de decadencia.
A petición de Felipe II, rey de España, el papa Clemente VIII anexionó la abadía de Saint-André de Sorède a la de Sainte-Marie d'Arles-sur-Tech en 1592. Tras los acontecimientos de la Revolución Francesa la iglesia abacial se convierte en iglesia parroquial del pueblo de Saint-André que había crecido alrededor del cenobio durante siglos.

Aunque se sabe que había un claustro del que ha sobrevivido algún capitel, es esta antigua iglesia abacial -hoy parroquial- el único edificio que ha llegado hasta nuestros días y que es Monumento Histórico de Francia desde 1910.
Arquitectura
La iglesia de Saint-André-de-Sorède es un edifico que parece haberse construido en diversas etapas por lo que es el resultado de diversas modificaciones. El núcleo constructivo primitivo sería prerrománico (siglo X o comienzos del XI) con reformas del XII.

El conjunto de esta iglesia prerrománica-románica se ha conservado muy bien aunque se aprecian partes hechas o reformadas en distintas campañas. Tiene una sola nave (aunque como aclararemos posteriormente) simula disponer de tres, largo transepto acusado en planta y cabecera con tres ábsides escalonados al modo habitual de planta semicircular.

Exterior
El material constructivo de los muros es mayoritariamente de mampostería a base de cantos rodados de río. En las franjas más bajas las hiladas son de opus spicatum (espina de pez), obra que se empleó bastante durante los periodos de la arquitectura romana, prerrománica y de un primitivo románico. La parte superior del ábside central, el muro oriental de cierre del cuerpo de naves por encima de la cabecera y el hastial de poniente se remataron con sillares y decoración de arquillos y lesenas lombardas.

Se piensa que las partes inferiores del templo de cantos rodados colocados en espinas de pez corresponden al edificio del siglo X, mientras que los paramentos superiores serían del XII dentro de un estilo románico lombardo avanzado.
Dada la casi completa austeridad del exterior de la iglesia, nos interesa especialmente la fachada occidental que está construida en tres registros.

La zona inferior es donde encontramos la puerta de ingreso. Se trata de un sencillo vano rectangular flanqueado sólo por las jambas y rodeado por una arquivolta semicircular con chambrana. Lo más relevante es que encima se colocó un dintel monolítico de mármol tallado de características iconográficas y estilísticas relacionables con el de Saint-Genís-de-Fontaines y, por tanto, fechables a comienzos del siglo XI.

En el centro de este dintel aparece Cristo en Majestad (con nimbo crucífero, entronizado, bendiciendo con la diestra y sosteniendo el Libro de la Vida con la izquierda) dentro de una mandorla que lleva las letras alfa y omega. Dicha mandorla es sostenida por dos ángeles.

A los lados se esculpieron dos grupos de tres personajes bajo arcos perlados de herradura sobre columnillas. Los dos personajes más cercanos al centro son preciosos serafines, mientras que los cuatro restantes son figuras humanas (muy posiblemente apóstoles o evangelistas) en diferentes posturas y gestos.

Encima de este dintel y correspondiendo al tímpano de la puerta se encastró un relieve esculpido en el centro rodeado de mampostería y mortero. Este relieve es una cruz griega que lleva en el centro un gran crismón inscrito en un círculo con bezantes. En los cuatro extremos verticales y horizontales del crismón hay otros círculos más pequeños con flores octopétalas en su interior.

Algo más arriba, en lo que podemos considerar las enjutas de los arcos de la puerta se encastraron dos grupos escultóricos que son sendos leones atrapando en un caso un cuadrúpedo y en el opuesto una serpiente.

En el registro intermedio de esta fachada encontramos una ventana de vano rectangular que parece conformada a base de elementos de mármol de acarreo reaprovechados de otro edificio o de este mismo en una fase anterior. Los montantes laterales llevan tallos ondulantes que cobijan hojas. En los extremos superiores se encuentran los símbolos de los de los evangelistas Mateo y Juan. En la parte inferior se encastró un dintel con cuatro medallones entre los que aparecen tallados serafines. En los citados medallones se esculpieron los evangelistas Marcos y Lucas y dos ángeles haciendo sonar olifantes. Los relieves de esta ventana son estrechamente relacionables estilísticamente al dintel de la puerta.

Por encima corren arquillos lombardos con lesenas en una zona de la fachada que fue en la segunda campaña constructiva con formas lombardas, donde se cambió la mampostería por la sillería.

Interior
Al entrar en el interior de la iglesia abacial de Saint-André-de-Sorède, rápidamente observamos la gran diferencia de altura entre la cabecera -bastante baja- y el cuerpo de naves que posee gran altura.

La nave está cubierta por una bóveda de medio cañón con arcos fajones muy elevada y contiene pilares de refuerzo en los que están adosadas columnas y capiteles. Un hecho curioso es que estas responsiones no se engarzan a los muros laterales, sino que dejan un hueco que permite la ilusión de que realmente estamos ante un templo de tres naves. Los ábsides cuentan con arcos triunfales semicirculares y se cubren mediante bóvedas de horno o de cuarto de esfera.
El aspecto general de este antiguo templo abacial es de gran sobriedad, aunque si retrocediéramos 900 años veríamos las descarnadas y rudas superficies interiores enlucidas y repletas de pinturas murales.

En el interior de la iglesia se ha conservado el ara del altar del siglo XI cuyos bordes se decoran con arquitos de herradura y entrelazados grabados a bajorrelieve y que son plásticamente vinculados a las otras piezas de mármol de la fachada exterior.
En la cabecera queda expuesto en la penumbra una columna del que fuera el claustro. El fuste está muy decorado y el capitel muestra varios leones con cabeza común.

En uno de los pilares de separación de las naves y en el muro meridional de la iglesia, se han conservado en mal estado dos fragmentos románicos de pintura mural con la representación de la Crucifixión.

Muy interesante es la pila de agua bendita. Es de forma troncocónica y tiene bajorrelieves de aspecto primitivo a base de ondas y vegetales.

También encontramos en el interior de la iglesia de Saint-André-de-Sorède dos piezas romanas. Una es un altar dedicado al dios Mercurio, mientras que la otra es un cipo cuya inscripción cita el nombre del emperador Gordiano.

Musée Transfrontalier d'Art Roman de Saint-André-de-Sorède
El pequeño Musée Transfrontalier d'Art Roman se encuentra dentro de las instalaciones de la Oficina de Turismo de la población, justo enfrente, al costado meridional de la iglesia de la antigua abadía de Saint-André-de-Sorède.

Consta de dos plantas. En la baja (planta a la calle), se exponen paneles explicativos y, sobre todo, reproducciones del célebre friso de la fachada de Saint-André. Además aparecen individualizados los diferentes personajes que lo conforman: Cristo en Majestad, los ángeles y los personajes humanos que probablemente pudieran ser los cuatro evangelistas o parte de un apostolado.

Como las reproducciones son muy fieles, permite a los visitantes observar los detalles de los relieves.
Al fondo de esta planta baja también se encuentran las reproducciones de los relieves del ventanal del hastial
Si subimos a la planta superior encontraremos reproducciones de columnas cuyos capiteles se encuentran vinculados entre sí y con el ya citado que se encuentra en el ábside de la iglesia de Saint-André-de-Sorède. En concreto, las reproduciones de dichas columnas pertenecen a las iglesias de Saint-Jean Laseille, Saint-Genis des Fontaines, San-Martin de Canigou, etc.
