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Abadía de Sénanque, Francia

Introducción

Libro: ICONOGRAFÍA Y SIMBOLISMO ROMÁNICOLa Abadía de Santa María de Sénanque es un monumento francés de primer nivel gracias a su óptimo grado de conservación -está casi intacto- y a que mantiene con una pureza fidedigna el espíritu arquitectónico y artístico de los monjes cistercienses impuestos por San Bernardo de Claraval.

Este cenobio benedictino del Císter fue fundado en el año de 1148 bajo el patrocinio de Alfant, obispo de Cavaillon, y de Ramón Berenguer II, conde de Barcelona y de Provenza, por monjes cistercienses procedentes de la abadía de Mazan, en Vivarais (Ardèche). Se convirtió en abadía dos años después, en 1150.

Arcos y columnas del claustro de la Abadía de Sénanque

Como era habitual, la comunidad inicial no pudo emprender obras monumentales inicialmente sino que se valdrían de estancias y de una propia iglesia muy modestas. No obstante, la comunidad creció rápidamente y ello permitió enviar monjes para la fundación de nuevos monasterios (como es el caso de la abadía de Chambons, en la diócesis de Viviers).

Muor del brazo del transepto

Una vez iniciada la construcción de la iglesia abacial, la edificación necesitó unos setenta años para ser finalizada. Sin embargo, a medio camino de su evolución edilicia, fue consagrada en 1178 por el obispo de Cavaillon. A la iglesia le sigió la construcción del claustro, el dormitorio, la sala capitular y el calefactorio.

Claustro

El momento de mayor auge de la Abadía de Santa María de Sénanque sucedió en los siglos XIII y XIV, llegando a tener importantes propiedades en La Provenza.

Pisaje en que está ubicada la abadía de Sénanque

Como sucedió con numerosos monasterios europeos, la llegada de abades comendatarios llevó a la crisis a Sénanque.

Durante las Guerras de Religión de Francia del siglo XVI las viviendas de los hermanos laicos fueron destruidas y la abadía saqueada por los hugonotes.

Alzado de la nave central de la iglesia

Durante el siglo XVII, se emprendieron algunas obras como la reconstrucción del refectorio. En 1791, durante la Revolución Francesa , las tierras de la abadía fueron nacionalizadas, el único monje que quedaba fue expulsado y la propia Sénanque fue vendida a un particular. Por fortuna, el comprador evitó su desmantelamiento.

En 1854, el abad de Lérins logró adquirirlo por 35.000 francos y estableció allí una comunidad cisterciense compuesta por cuatro monjes que se ocuparon, entre otras cosas, de arreglar los desperfectos sufridos durante el periodo de la exclaustración.

La comunidad fue expulsada nuevamente en 1903 siguiendo las Leyes sobre las congregaciones religiosas, y partió hacia la sede de la Orden, la Abadía de Lérins en la isla de St. Honorat, cerca de Cannes. No muchos años después, en 1926 se volvió a reanudar la vida conventual.

Bóveda del crucero eclesial

En 1969, Sénanque se convirtió en un centro cultural durante casi veinte años. Una pequeña comunidad volvió en 1988 como priorato de Lérins. En la actualidad, los monjes que viven en Sénanque cultivan lavanda (visible frente a la abadía) y cuidan de colmenas de abejas para la elaboración de miel.

La Abadía de Sénanque es muy visitada por turistas procedentes de todas partes de Francia y del extranjero entre las dos últimas semanas de junio y las dos primeras de julio, coincidiendo con la floración de la lavanda que se extiende alrededor del templo abacial.

La Abadía de Sénanque y su famoso manto de lavanda

Arquitectura

En la actualidad, las estructuras románica que no han sido reformadas son las iglesia abacial, las cuatro galerías que forman el claustro, la sala capitular, el calefactorio y el dormitorio. Todo el conjunto está construido con sillería de piedra caliza muy blanca, donde encontramos un gran número de marcas de cantero.

Iglesia de la Abadía de Sénanque : transepto

Iglesia abacial

La iglesia abacial orientada hacia el nordeste siguiendo la dirección del valle en que se asienta, tiene forma de cruz latina con tres naves de cinco tramos, transepto señalado en planta y en altura y una cabecera constituida por un ábside central de planta semicircular y dos pares de absidiolos cuadrados al exterior pero semicirculares en el interior.

Interior de la nave central de la iglesia de Sénanque

Exterior

El exterior de la cabecera nos muestra las consignas de Bernardo de Claraval. El gran semicilindro del ábside está casi completamente desnudo de ornamentación. Solo hay tres ventanas de aristas vivas con mínimas chambranas.

Cabecera, cimborrio y campanario de la iglesia de la abadía

La fachada occidental puede presumir igualmente de una austeridad espartana. En relieve sólo tiene dos contrafuertes alineados a los arcos formeros interiores. Los tres paños formado tienen ventanales de arco doblado de aristas vivas. En la calle central se abre un rosetón de doce lóbulos. No tiene este imafronte una puerta monumental en el centro, valiéndose de una muy pequeña y sin ornamentación en el paño meridional.

Abadía de Sénanque: iglesia desde el oeste

Los hastiales de los brazos del transepto también ofrecen similar sencillez, con la particularidad de disponer sobre dos ventanas un pequeño rosetón de tracerías radiales.

Brazo de transepto de la iglesia de la Abadía de Sénanque

Sobre el crucero se construyó un cimborrio y encima de él una pequeña torre campanario.

Campanario sobre el cimborrio

Interior

En el interior, observamos que el ábside central tiene arco triunfal apuntado y bóveda de medio cañón apuntado en el presbiterio y de cuarto de esfera apuntada en el hemiciclo.

Ábside principal

Sin embargo, los cuatro absidiolos laterales tienen arcos triunfales y bóvedas basadas en el semicírculo.

Dos de los ábsides laterales

En cuanto a las naves, se encuentran abovedadas, la central con medio cañón apuntado y las laterales de cuarto de cañón. Los arcos formeros son de medio punto, doblados y caen sobre pilares se sección cruciforme. De nuevo la monumental sobriedad cisterciense hace gala de sus mandatos.

Transepto de la iglesia abacial desde la escalera de maitines

Claustro

Situado al noroeste de la iglesia abacial, el claustro románico de Santa María de Sénanque es de planta cuadrada.

Claustro de la Abadía de Senanque

Cada una de las pandas se abren al patio central ajardinado mediante cuatro grupos de tres arcos de medio punto trasdosados por otro mayor envolvente. Los arcos menores se apoyan en columnas pareadas que tiene la particularidad de tener fustes troncocónicos, no cilíndricos como es la norma. Siguiendo la costumbre cisterciense, sus capiteles muestran motivos vegetales, todos diferentes.

Capiteles geométricos y vegetales del claustro

Por su parte, los grandes arcos envolventes se apoyan en pilares prismáticos encapitelados.

Arquería del claustro de la abadía

Dormitorio de los monjes

El dormitorio, situado como es preceptivo sobre las estancias de la panda del capítulo, mide casi treinta metros de largo y nueve de ancho. Se cubre con bóveda de cañón apuntado, segmentada en tres tramos desiguales por dos arcos fajones dobles que apoyan sobre ménsulas. Este dormitorio tenía capacidad para una treintena de monjes que disponían de una escalera para bajar al claustro y otra directa a la iglesia para los rezos de maitines.

Dormitorio de monjes

Puesto que los monjes que ocupan actualmente la Abadía de Sénanque duermen en habitaciones individuales en un edificio anexo, el dormitorio románico ya no tiene ninguna función. No obstante los monjes actuales siguen teniendo casi el mismo régimen de oraciones que en la Edad Media.

Escalera de Maitines desde el  Dormitorio de los Monjes

Calefactorio

El calefactorio es una pequeña sala abovedada con cuatro bóvedas de arista que recaen en el centro sobre una robusta columna cuyo capitel está decorado con flores de lis invertidas. Se conserva la chimenea del siglo XII. Es cónica, permitiendo quemar troncos colocados verticalmente. En origen el calefactorio tenía dos chimeneas.

Abadía de Sénanque: calefactorio abacial

Su función era múltiple. Al ser la única dependencia caldeada artificialmente se podía emplear para calentar las manos y las tintas para la copia de manuscritos (scriptorium), como enfermería, etc.

Chimenea del calefactorio

Sala Capitular

La sala capitular de los cenobios cisterciense suele ser un lugar de gran belleza y en Sénanque no defrauda en absoluto.

Sala Capitular de la Abadía de Sénanque, Francia

Es un espacio rectangular dividido en seis espacios cuadrados con su respectiva bóveda de crucería románica de nervios semicirculares que apoyan en las paredes y en dos soportes centrales formadas por grupos de cuatro columnas geminadas. Además, algo que caracteriza a esta sala capitular es la delicadeza de su acústica.

Arquerías, bóvedas y apoyos de la sala capitular

Hay en esta sala capitular una tumba y monumento funerario de Geoffroy de Venasque, benefactor de Sénanque.


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