Guía de los Baños Árabes de Palma de Mallorca, Islas Baleares
Mallorca antes de la conquista musulmana
Tras la caída del Imperio Romano de occidente, Mallorca atravesó una "época oscura" con escasez documental. Hasta la conquista del Emirato de Córdoba a comienzos del siglo X, generalmente, se establecen tres fases de poder:
Dominio Bizantino (desde 534): tras el control de los vándalos, las tropas del emperador Justiniano del Imperio Romano de Oriente conquistaron las baleares, integrándolas en el Imperio Bizantino durante siglos.

Independencia de facto (siglos VIII y IX): al colapsar la influencia bizantina en el Mediterráneo, Mallorca quedó aislada. En la práctica, pasó a gobernarse de forma independiente por oligarquías locales cristianas de herencia hispanorromana y bizantina.
Búsqueda de protección: este aislamiento dejó a la isla vulnerable ante ataques vikingos y musulmanes. Por ello, en el año 799 solicitaron el auxilio temporal del Imperio Carolingio de Carlomagno para frenar la piratería.
Introducción a la ciudad andalusí de Madina Mayurqa
En el año 902, las tropas del emirato de Córdoba, bajo el mando del noble Issam al-Khawlani, conquistaron Mallorca e integraron el archipiélago en Al-Ándalus. La antigua urbe romana fue refundada con el nombre de Madina Mayurqa (la actual Palma), iniciando un período de poco más de tres siglos que transformaría radicalmente su sociedad y fisionomía.

Durante esta etapa, la ciudad floreció como uno de los enclaves estratégicos más prósperos del Mediterráneo occidental. Políticamente, la isla experimentó la misma fragmentación que el resto de Al-Ándalus: comenzó bajo el dominio omeya del Emirato y luego el Califato de Córdoba, pasó a ser una Taifa (inicialmente vinculada a Denia y más tarde independiente) y, finalmente, quedó sujeta al control de los imperios norteafricanos almorávide y almohade.

Su economía se sostuvo sobre el activo comercio marítimo, la introducción de complejos sistemas de regadío agrícola y el corso (piratería), actividad que generó fricciones constantes con las potencias navales cristianas.

El desarrollo urbano y arquitectónico fue notable. La ciudad se protegió con un robusto recinto amurallado y centró su poder político en el Alcázar, la antigua fortaleza sobre la que hoy se asienta el Palacio de la Almudaina.

A escasos metros se erigió la Mezquita Mayor, cuyos cimientos ocuparían posteriormente la catedral gótica. De esta rica herencia monumental medieval andalusí sobrevive en la actualidad un testimonio excepcional: los Baños Árabes del siglo XI, cuyas salas abovedadas y arcos de herradura ilustran el refinamiento de la época, y del que luego nos ocuparemos monográficamente.
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Suscribirme gratisEl ocaso de la dominación musulmana llegó a finales de 1229. Las tropas de la Corona de Aragón, lideradas por el rey Jaime I el Conquistador, desembarcaron en la isla y asediaron la capital. El 31 de diciembre de 1229, las fuerzas aragonesas tomaron Madina Mayurqa de forma definitiva. La caída de la ciudad supuso la desarticulación del poder islámico en la isla, dando paso a su repoblación cristiana y a su transformación en la Ciudad de Palma de Mallorca.
Introducción a los Baños Árabes de Mallorca
A los Baños Árabes de Palma de Mallorca se accede por la Carrer de Can Serra, nº 7, en el corazón del casco antiguo de Palma. Su emplazamiento en un jardín interior y su reducido tamaño hicieron que pasara relativamente desapercibido hasta su puesta en valor como patrimonio; hoy forma parte de la ruta por las huellas islámicas de la ciudad.

Se trata de uno de los testimonios más valiosos y escasos de la presencia islámica en Mallorca. Aunque son modestos en tamaño, su interés arqueológico, su atmósfera y su técnica constructiva los convierten en una visita imprescindible para entender la ciudad medieval porque ejemplifican la huella que dejó la dominación musulmana entre los siglos X y XIII y su influencia en la cultura y vida social mallorquina.

Aunque se suele datar su construcción en el siglo XI, hay autores que defienden un origen incluso, anterior, retrotrayéndolas de Abd al-Rahman III, cuando Palma de Mallorca -conocida entonces como Madina Mayurqa- se convirtió en un centro cultural y comercial destacado bajo el dominio musulmán. Se edificaron sobre restos romanos, aprovechando la avanzada infraestructura hidráulica implementada en la ciudad.
Probablemente formaban parte de la vivienda o del conjunto palaciego de un noble o notable local. Tras la conquista cristiana de Mallorca en el siglo XIII la función original de muchos edificios islámicos cambió: algunos se reutilizaron, otros se abandonaron y solo fragmentos llegaron hasta la actualidad.

En efecto, a lo largo de los siglos los baños han sufrido transformaciones y reutilizaciones; lo que hoy vemos es básicamente la sala central del hammam y una dependencia anexa, conservadas en el jardín de la antigua casa señorial (Can Fontirroig / Can Serra).
Gracias a excavaciones arqueológicas iniciadas por expertos como Francisco M. de Borbón a principios del siglo XX, los baños fueron reconocidos, convirtiéndose en uno de los pocos vestigios bien conservados de la arquitectura islámica en Mallorca.

Los Baños Árabes de Palma están protegidos como bien de interés cultural y han recibido intervenciones de conservación para estabilizar muros, proteger la cúpula y permitir el acceso del público sin dañarlos. Aun así, muchas partes se han perdido y lo conservado es sólo un fragmento del complejo original.

Arquitectura
La estructura de los Baños Árabes sigue el modelo de los antiguos baños romanos, con una disposición típica de distintas salas: el caldarium (baño caliente), el tepidarium (templado) y el frigidarium (frío, este último desaparecido).
Caldarium
Lo que mejor se conserva es la gran sala de baños calientes (Caldarium o Bayt al-sajun) con las siguientes características destacadas:

Planta cuadrada con pórtico columnado
La sala central se articula en torno a un espacio casi cúbico que se sostiene mediante una docena de columnas que forman arquerías en herradura y soportan la cubierta.

Los capiteles de estas columnas son de estilos diversos debido a la reutilización de materiales antiguos (acarreo), posiblemente romanos o islámicos.
Cúpula de ladrillo con lucernarios
La cubierta es una cúpula semiesférica de ladrillo que incorpora pequeños óculos o lucernarios circulares (en origen pudieron tener forma de estrella) que permiten el paso de la luz suave y matizada al interior, además de su ventilación, recurso típico en muchos hammam islámicos.

Reutilización de materiales
Los capiteles y algunos fustes muestran variedades estilísticas -se cree que se aprovecharon piezas procedentes de construcciones anteriores (romanas, germánicas o bizantinas) durante su ejecución-, práctica habitual en construcciones altomedievales.

Sistemas térmicos e hidráulicos
El sistema de calefacción empleado es el hipocausto, heredado de los romanos, que consistía en calentar el suelo mediante la circulación de aire caliente y vapor, creando un ambiente húmedo y agradable para el baño.
Función social y cultural
Más allá de su uso higiénico, los baños islámicos eran espacios con fuerte dimensión social: lugar de encuentro, de rituales relacionados con la limpieza y la salud, y, en cierto modo, de interacción comunitaria y cortesana cuando pertenecían a residencias señoriales. En Palma, este pequeño conjunto ilustra cómo los modelos urbanos y culturales andalusíes se adaptaron a la isla.

En resumen, los Baños Árabes de Palma de
Mallorca son uno de los pocos monumentos conservados de la arquitectura
musulmana en la isla, construidos posiblemente entre los siglos X
y XI con influencias romanas, que combinaban tecnología hidráulica
avanzada y diseño arquitectónico andalusí para
ofrecer un espacio de higiene, purificación y socialización
que perdura como tesoro histórico de la ciudad.
