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Guía de la Basílica de Santa María Asunta al Cielo y de los Santos Ermagora y Fortunato de Aquilea (Italia)

Libro: ICONOGRAFÍA Y SIMBOLISMO ROMÁNICOIntroducción

Aquilea es un municipio del nordeste de Italia, perteneciente a la región de Friul-Venecia Julia. Aunque actualmente se trata de una pequeña localidad que no alcanza los 3.500 habitantes, durante el Imperio Romano fue una importantísima ciudad que ofrece en la actualidad un inmenso conjunto arqueológico antiguo.

La Basílica de Aquilea, a pesar de ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO no es de los lugares más visitados por el turismo convencional que prefiere arribar a otros lugares del norte de Italia con mayor renombre.

Hay que advertir que el proceso de construcción, destrucciones y reparaciones a lo largos de casi 2.000 años es verdaderamente intenso y complejo.

Guía de la Basílica de Santa María Asunta al Cielo y de los Santos Ermagora y Fortunato de Aquilea (Italia)

Historia

Primera fase

La primera etapa de Santa María Asunta en Aquilea va a llegar tras el edicto de Milán del 313 d.C., cuando se va a construir un complejo episcopal cristiano por el obispo Teodoro con el apoyo directo del emperador Constantino. Para ello, Teodoro compró en el casco urbano de Aquilea un espacio donde se encontraban unos almacenes. Luego los derribó y mandó hacer un complejo cultual en forma de "U" con tres salas principales que constituían la sede episcopal. Dos salas rectangulares paralelas (Salón Sur y Salón Norte) se hallaban conectadas entre sí por una transversal, también rectangular. Entre los dos paralelos, al este del transversal, se ubicaron el baptisterio, los cuartos de servicio y la entrada a todo el conjunto.

Según algunos estudiosos, el Salón Sur servía como catecumenado, mientras que el Salón Norte estaba reservado para la celebración de la Misa; otros, sin embargo, creen lo contrario. La sala de conexión servía a la vez de vestuario (antes del bautismo por inmersión) y para conferir el sacramento de la Confirmación.

Mosaico paleocristiano de la BAsílica de Aquilea

En esta primera obra se va a realizar el suelo de mosaicos paleocristianos que son verdaderamente importantes por dos motivos: su extensión (además de buena conservación) y por esta realizados muy poco después de la legalización del Cristianismo.

Mosaico del siglo III d.C.

Segunda fase

La segunda fase constructiva de la basílica se remonta a mediados del siglo IV, en tiempos del obispo Fortunaziano. Ya en este momento, se creó una gran basílica, dividida en tres naves por veintiocho columnas y aún sin ábside, estaba conectada, a través del baptisterio, al catecumenado de la antigua basílica teodoriana (sala sur).

En el siglo V la ciudad fue destruida por los hunos de Atila y posteriormente hubo que intervenir en el edificio que había quedado dañado.

Tercera fase

En la primera mitad del siglo IX, a partir del año 811, el patriarca Majencio, gracias al apoyo de Carlomagno, inició los trabajos de reestructuración de los edificios antiguos. Se añade un corto transepto, un ábside central semicircular (aunque está delimitado exteriormente por muros cuadrados), dos ábsides laterales, un pórtico más estrecho y adelantado, y se construye la cripta que se conoce en la actualidad como "la cripta de los frescos" debajo del ábside.

Cripta con pinturas bajo la basílica

Cuarta fase

Una nueva destrucción se va a producir por un terremoto en el año 988. Ello obligará al obispo Poppone (1019-1042) a reconstruir la basílica que es nuevamente consagrada en el año 1031.
En esta campaña se reconstruyó la fachada (que, sin embargo, dejó en su lugar el pórtico de Majencio de dos siglos antes), se levantaron todas las paredes laterales, se añadió un techo con armaduras de madera, se rehízo el altar, se colocaron nuevos capiteles en las columnas de la basílica y se pintaron los frescos en el ábside.

Capitel de la basílica

Una de las aportaciones más importantes de Poppone fue la construcción de una enorme torre campanario de 73 metros de altura que domina la campiña friulana. Para su construcción se reaprovecharon bloques de mármol del antiguo anfiteatro romano de la ciudad.

Torre campanario

Otro hecho reseñable de la cuarta fase de obras correspondientes al obispo Poppone es la colocación de losas en el suelo que cubrieron -sin destruirlos- los mosaicos de la primera fase, lo que permitirá 9 siglos después su redescubrimiento y puesta en valor.

En la segunda mitad del siglo XII, el obispo Ulric de Treffen hizo pintar al fresco la cripta tal como la vemos hoy.

Detalle de las pinturas de la cripta

Un nuevo terremoto en 1348 empujó al obispo Marquard de Randeck a realizar nuevas restauraciones, entre ellas la sustitución de los arcos formeros de medio punto por arcos apuntados propios del gótico que imperaba en el siglo XIV.

La última gran intervención se remonta al siglo XV, cuando se pidió a artesanos y carpinteros venecianos que crearan el grandioso techo de madera que aún hoy se puede ver.

Vista de la Basílica de Aquilea desde el oeste

Arquitectura

Fruto de este complejísimo proceso constructivo en diversas etapas, la mayor parte del conjunto es medieval y renacentista, aunque el conjunto de mosaicos del piso del que luego nos ocuparemos pertenece al siglo IV y es, probablemente, el mayor aliciente de su visita.

La Basílica de Aquilea desde el noroeste

La basílica

La basílica es hoy un edificio construido mayoritariamente con sillarejos en las partes bajas y ladrillos en las altas. Su planta es de cruz latina con tres naves, largo transepto y una cabecera con tres ábsides semicirculares al interior. El central, el más grande, se corresponde con la nave principal, mientras que los dos absidiolos colaterales son más pequeños y los hallamos en los extremos de los brazos del transepto.

Nave lateral norte y transepto de la basílica de Aquilea

La longitud es de 65 metros mientras que el citado transepto mide 42,50 metros de largo y 9,30 metros de ancho. La anchura de la nave central, medida entre los ejes de las dos columnatas que la separan las naves laterales, es de 12,70 metros, mientras que la anchura total de las tres naves es de 29,20 metros.

Basílica de Aquilea y sus magníficos mosaicos

La nave central, al ser más alta que las colaterales, permitió en el siglo XIV la apertura de ventanales góticos de perfil exterior apuntado e interior polilobulado.

Las tres naves se separan por curiosos arcos ojivales sobre columnas. Decimos curiosos porque las basílicas casi siempre llevan arcos de medio punto que fue el que se empleó desde los comienzos del Cristianismo hasta el siglo XII. En nuestro caso y como ya indicamos, los arcos apuntados de la Basílica de Santa María asunta son fruto de la reconstrucción del siglo XIV tras el terremoto que afectó al edificio, sustituyendo los arcos existentes que eran semicirculares.

Aspecto de la estructura basilical

Pinturas del ábside

El ábside principal está en un plano superior al de las naves y para llegar hay que subir una escalera con peldaños de piedra. En las esquinas está la Tribuna Magna que es una obra del escultor italiano Bernardino da Bissone realizada alrededor del año 1500. La bóveda y el hemiciclo absidal están decorados con frescos que se remontan a las obras del patriarca Poppone a comienzos del siglo XI.

Frescos del interior del ábside

En el centro de la bóveda de cuarto de esfera del ábside aparece dentro de una mandorla la Virgen María, rodeada del Tetramorfos y una serie de santos. Entre estos últimos, a la izquierda, entre la primera y la segunda figura, se puede ver al obispo Poppone presentando el modelo de la Basílica a la Virgen, mientras que a la derecha, entre los santos Ermacoras y Fortunato, está representado el emperador Conrado; obviamente en ambos casos los personajes están pintados en dimensiones más pequeñas. En el hemiciclo también están pintados santos con las coronas de su martirio.

Santos en el hemiciclo absidal

Cripta de los frescos

La cripta de los frescos como hemos indicado fue construida en el siglo IX debajo del ábside principal y está decorada con frescos del siglo XII.

Cripta

Arquitectónicamente es un amplio espacio cuadrado con columnas exentas que recogen arcos y bóvedas de medio cañón cubiertas con las pinturas citadas. Su iconografía se centra en leyendas sobre el evangelista San Marcos y el santo Ermacora.

Detalle de las pinturas románicas de la cripta. Aquilea

Los mosaicos de la basílica

Con todo, la más valiosa joya de la basílica es el conjunto de mosaicos paleocristianos que cubrían las dos grandes salas de culto construidas a principios del siglo IV d.C.

Escena marinera en los mosaicos. Basílica de Aquilea

Fueron descubiertos a comienzos del siglo XX (años 1909-12) a un metro de profundidad, al eliminar el suelo existente en ese momento formado por baldosas medievales rojas y blancas colocadas durante la cuarta fase del obispo Poppone.

El Buen Pastor

El mosaico de la sala sur, que corresponde a la actual basílica, con sus 760 metros cuadrados es el más grande del mundo cristiano occidental. En la reconstrucción de la basílica durante el siglo XI por el obispo Poppone, las columnas colocadas de la nave norte taparon una parte de ellos. Hoy los turistas pueden contemplar los mosaicos supervivientes en el interior de la basílica mediante pasarelas de cristal.

Detalle de los mosaicos paleocristianos del siglo IV d.C.

Como dijimos este mosaico es paleocristiano de comienzos del siglo IV y corresponde a la primera fase constructiva del obispo Teodoro. De hecho, Teodoro es recordado en un epígrafe insertado en el suelo (en la escena de la pesca).

Mosaico de Jonás regurgitado por la ballena

Casi un tercio de su extensión -el sector más cercano del ábside- está dedicado a la historia de Jonás y muchos otros relatos bíblicos y sorprende por la riqueza y precisión de los detalles de las teselas.

Basílica de Aquilea: mosaico sobre el ciclo de Jonás

Los mosaicos de la sala norte (cripta de las excavaciones)

La sala norte del complejo del obispo Teodoro corresponde, en cambio, a la cripta actual de las excavaciones y actualmente es visitable. Aquí se puede reconocer los cimientos del campanario del obispo Poppone del siglo XI que se alzan sobre los mosaicos de la sala norte de Teodoro (principios del siglo IV).

Mosaicos de la sala norte de la Basílica de Aquilea

Algunos de los mosaicos supervivientes, visibles alrededor de los cimientos del campanario, son particularmente misteriosos en su simbolismo.

La célebre langosta, quizás gnóstica

Algunos autores aseguran que se trata de iconografía realizada por una comunidad cristiana gnóstica y que algunas representaciones de animales encima de árboles -como la célebre langosta- estarían aludiendo a constelaciones.

Mosaico de combate entre una tortuga y un gallo

Torre campanario

El campanario construido por el patriarca Poppone en el siglo XI, se convirtió en un modelo para otras construcciones similares en Friuli e Istria. Es de gran altura y monumentalidad pero muy austera ornamentalmente. Está construida con sillería pétrea y tiene planta cuadrada. Se divide en cuerpos mediante sencillas importas. El cuerpo de campanas lleva dos troneras en cada cara. Encima hay un cuerpo retranqueado de planta octogonal y por encima el chapitel.

Baptisterio

El baptisterio construido en el siglo IV está sólo conservado parcialmente, siendo un edificio de planta octogonal que conserva en su interior una piscina hexagonal.

Bapstisterio

Süd-Halle

La llamada Süd-Halle, es decir, la sala sur del baptisterio paleocristiano transformada recientemente en museo, cuenta con más de trescientos metros cuadrados de pavimento de mosaico datado entre finales del siglo IV y principios del V, incluyendo un icónico mosaico de un pavo real" procedente de la zona del nártex de la basílica.

Mosaico del pavo real


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