Guía de la Basílica de Sant Feliu de Girona
Sant Feliu es una basílica extramuros situada en el Barrio Viejo de Girona, cuyos orígenes podemos remontar a los primeros tiempos del cristianismo. Probablemente fue levantada sobre el martyrium del diácono San Félix, asesinado durante las persecuciones a los cristianos en tiempos del emperador Diocleciano.

La iglesia está documentada desde el año 882, aunque el edificio actual data del siglo XIV, cuando fue acordada la construcción de un nuevo inmueble por el Capítulo en 1313.
Por lo tanto, aunque su estructura es románica, su apariencia es gótica y su fachada barroca. Además, custodia en su interior sarcófagos romanos y paleocristianos de los siglos III-IV de gran importancia, así como el sepulcro gótico del reverenciado Sant Narcís (siglo XIV), de los que hablaremos después.

La primera referencia a la comunidad cristiana primitiva en la zona de Gerona la encontramos en los Himnos del poeta Aurelio Clemente Prudencio: en el Himno de las Coronas relata el martirio de Sant Feliu durante las persecuciones cristianas de Diocleciano.
El culto y la devoción al mártir gerundés van a adquirir gran importancia tanto en la Península como en el sur de la Galia en los siglos siguientes. Se construye su martyrium sobre el lugar en el que moriría o sería enterrado. Este lugar se convertirá en uno de los centros de peregrinaje más importantes de Hispania, tanto así que el propio Recaredo I llega a donar una corona de otro votiva a su iglesia en torno al 590.
Más adelante, el mismo lugar también acogerá la devoción a Sant Narcís. Gracias a las excavaciones de 2010, sabemos que este nuevo mausoleo, de mayores dimensiones, se construyó a finales del siglo VI con planta de cruz latina, tres naves y dos capillas laterales. Aquí también enterrarían a los primeros obispos de la ciudad.

Durante la ocupación musulmana de Gerona (717), la basílica de Sant Feliu asume funciones catedralicias, ya que la Seo había sido convertida en mezquita mayor. Tras la conquista franca en 795, se establece una comunidad de presbíteros dependiente de la catedral, a la que permanece fuertemente ligada dese entonces. En el 882 se convierte en canónica aquisgranesa, y aunque se reforma en el siglo X para intentar evitar la laxitud de la comunidad, nunca llegan a abrazar la regla agustina. Quizás esto sea la causa del declive de la congregación en torno al siglo XVI, hasta que finalmente se extingue en 1835 y se convierte en la parroquia del barrio.

A principios de la Guerra Civil, el templo es asaltado y destrozado. En 2011 fue reconocida como Basílica Menor por el papa Benedicto XVI.
Arquitectura
La Basílica de Sant Feliu de Girona es el fruto de diversas etapas constructivas y presenta por tanto distintos estilos arquitectónicos.
Como mencionamos anteriormente, en origen sería una iglesia románica de la que solo se conserva la planta y el alzado de la cabecera, ya que el resto de la estructura es obra gótica (siglo XIV-XV), la fachada y la célebre capilla de San Narcís son barrocas (siglos XVII-XVIII). Las obras se alargaron tanto en el tiempo porque la iglesia fue fortificada en numerosas ocasiones al encontrarse extramuros, la falta de fondos fue dilatando la construcción.

Existe constancia documental de cómo era la iglesia antes de las grandes modificaciones del siglo XIV. Sabemos que existía una escalera adosada al muro oeste para salvar el desnivel de la colina; y que estaría rodeada en su totalidad por cementerios y una pequeña capilla consagrada a San Pablo. Anejos encontraríamos los edificios canónicos, como el refectorio.
Este edificio románico, que aún estaba inacabado, fue parcialmente destruido durante el asedio del rey francés Felipe III en 1285. Es por eso por lo que, a principios del siglo XIV, el capítulo opta por su reconstrucción en un nuevo estilo más acorde a las necesidades y corrientes artísticas del momento.

Los trabajos comienzan en 1309 y se desarrollan en distintas fases: entre 1315-1321 se levanta el presbiterio y el ábside y se cubren las naves con bóveda de crucería, tan solo el brazo izquierdo del crucero conserva la bóveda de cañón románica. La transición entre ambos estilos se resuelve con un triforio, poco frecuente en el gótico catalán.

En 1349 construye la capilla del Santo Sepulcro (hoy integrada en la de Sant Narcís). Entre 1357-1368 se levanta el claustro, que sería derribado por orden de Pedro el Ceremonioso en 1374 para fortificar el templo durante la campaña del Infante de Mallorca contra el rey de Aragón.
El elemento más destacado es su campanario (1368). De forma octogonal, está formado por 3 pisos. Entre las ventanas se erigen nueve esbeltos pilares rematados por agujas dentadas. El conjunto está rematado por un pináculo macizo, atípico en el gótico catalán, que perdió la aguja que lo coronaba al caerle un rayo en 1651.

El campanario de Sant Feliu sirvió como modelo para otras iglesias catalanas, como Sant Martí Vell o Fornells de la Selva. En la parte opuesta de la fachada principal se comenzó a construir otro igual que nunca llegaría a completarse.

Finalizadas las obras del campanario en el siglo XVI, se ejecutó la fachada barroca tomando como modelo las "Reglas de los Cinco Órdenes arquitectónicos" de Jacopo Vingola, que se habían popularizado en esa época. De apariencia sencilla y a modo de retablo, se compone de dos cuerpos con cuatro columnas en cada uno, entre las cuales hay cinco hornacinas sin santos titulares. También hay un gran rosetón y una cornisa con balaustrada limita la parte superior.

Finalmente, entre 1782-92, el célebre arquitecto Ventura Rodríguez construyó la capilla de San Narciso. En el muro norte, bajo un arcosolio sostenido por pilares toscanos encontramos su primer sarcófago, encargado por el Ayuntamiento de Gerona en el siglo XII, así como el sepulcro gótico esculpido por Juan de Tournai que estuvo en uso hasta su traslado al relicario actual en el siglo XVIII. Se trata de una obra realista y dinámica, con predominio de formas del gótico flamígero.

Para la construcción de la capilla se utilizaron materiales autóctonos, provenientes de la cercana cantera de Sant Miquel. Fue decorada con pinturas murales del catalán Manuel Tramulles y guarda un retablo del siglo XV atribuido a Juan de Borgoña.
Durante las restauraciones de 2009, al limpiar la nave central, se descubre que las claves de las bóvedas aun presentan la policromía original de época gótica, cubiertas por capas de cal en el Barroco.
Las más cercanas al presbiterio están datadas en el siglo XIV, pertenecen al románico tardío o primer gótico, por lo que aún presentan cierto aire arcaizante y geométrico. Vemos representado un Pantocrátor, una primitiva senyera, a Sant Feliu con la palma del martirio, el escudo de Gerona y una Marededéu. También encontramos algunas más tardías del siglo XV que muestran dragones, santos, oficios y labores y distintos motivos ornamentales en vivos colores.
En Sant Feliu de Girona hay dos sarcófagos, uno réplica del otro con. Su estilo es románico y de piedra calcárea y cubierta a dos aguas. En la cara frontal presenta una inscripción que identifica los difuntos: Guillem Arnall y su hija Arnaleta:
ANNO DOMINI MCXCVIII NONAS IUNII OBIIT GUILELMUS ARNALLI RECIIARIO. ANNO DOMINI MCCXIIII VII KALENDIS SEPTEMBRIS OBITT ARNALLETA EIUSDEM FILIA UXOS ARNALLI STRUCIONIS. RESQUIENCANT IN PACE AMEN
En esta cara principal se desarrolla una escena celestial con dos estilizados ángeles en horizontal que sujetan una estrella dentro de un clipeo que contiene un Agnus Dei.

Los sarcófagos romanos y paleocristianos
Encastrados en el muro del presbiterio, encontramos el conjunto escultórico funerario romano y paleocristiano conservado más importante de la Península. Integrado por ocho sarcófagos datados entre el primer tercio del siglo III hasta mediados del IV, son testimonios de la introducción de la religión cristiana en la ciudad de Girona.

Probablemente se trate de objetos de importación realizados en talleres romanos, pertenecientes a personajes de la alta sociedad que tenían los medios para adquirir estos lujosos objetos; aunque algunos estudiosos sitúan su origen local.

Se cree que los ocho se ubicarían inicialmente en la necrópolis localizada en las inmediaciones del templo y se empotraron en el presbiterio en un momento indeterminado como material de reutilización, a excepción del llamado Sarcófago de Sant Feliu, el cual contiene las reliquias del mártir y ha sido venerado en distintos lugares del templo a lo largo de los siglos antes de ser definitivamente integrado en el conjunto en 1943.

En términos generales, presentan tanto decoración pagana, como el rapto de Proserpina; como cristiana, con representaciones de figuras simbólicas religiosas como pastores u orantes, o temas bíblicos, como el Sacrificio de Abraham. Algunos de ellos presentan decoración estrigilada y otros de friso corrido.

Sarcófago del rapto de Proserpina
Situado en el muro sur, está realizado con mármol de Paros y supera los dos metros de longitud. Podemos datarlo en torno al 230 d.C., siendo el más antiguo de todo el grupo. A modo de escena continua, representa el rapto de Proserpina en tres actos diferentes: a la izquierda vemos a Ceres en su carro acompañada por varias deidades de la naturaleza.

En la escena central se representa el propio rapto: vemos como Plutón tira del brazo de la muchacha, que se encuentra arrodillada. Aparecen otros dioses de fondo que podemos identificar por sus atributos: Diana, Mercurio, Minerva y Júpiter. En la secuencia de la derecha apreciamos como Plutón se lleva a la joven en un carro hacia el anochecer.
Sarcófago de la cacería de leones
Datado hacia el 315 d.C., representa en una única escena una cacería de leones, deporte principesco por excelencia. Se distinguen tanto soldados de a pie, cuyas armas y escudos están finamente detallados, como jinetes que apuntan sus lanzas hacia una leona y sus cachorros.

Sarcófago estrigilado 1
En medio de la decoración estrigilada se abre una pequeña almendra en cuyo interior vemos a una figura con los brazos abiertos en actitud de orar. A ambos lados del sarcófago se presentan dos pastores, uno más joven y el otro maduro y barbado, que sostienen en sus hombros un cordero.

Las representaciones del Buen Pastor y el orante constituyen dos de las imágenes más representativas del arte cristiano primitivo.
Sarcófago estrigilado 2
Presenta tres zonas diferenciadas. En la parte central aparece un orante, quizás el difunto, acompañado por dos jóvenes imberbes. En la escena izquierda aparece San Pedro prendido por dos soldados, mientras que en la derecha Cristo realiza el milagro de la curación al ciego.

Sarcófago de friso continuado 1
En este sarcófago del 310 d.C., se suceden, excepcionalmente, hasta nueve escenas de carácter bíblico, entre ellas algunos milagros de Jesús, como la curación del paralitico, la multiplicación de los panes y los peces o la resurrección de Lázaro; pero también la visión de Ezequiel o el sacrificio de Isaac.

Sarcófago de friso continuado 2 ó de la casta Susana
A través de cinco escenas yuxtapuestas, se narra la historia completa de la casta Susana, según se recoge en el Libro de Daniel.

Sarcófago de Sant Feliu
Datado en época constantiniana, de izquierda a derecha podemos leer ocho escenas diferentes, muy similares a las del "Sarcófago de friso 1".
Se ha popularizado la creencia de que este acoge los restos del santo, y su emplazamiento ha variado a lo largo de los siglos. Las fuentes textuales recogen que inicialmente estaría sobre el altar mayor, donde permaneció hasta bien entrado el siglo XIX. Tras sufrir daños en la Guerra Civil, se decidió empotrarlo en presbiterio junto con los demás sarcófagos para protegerlo.
Sarcófago de friso 4
Este último sarcófago, también datado entre 315-325, expone una composición muy similar al de Sant Feliu y al "Sarcófago de friso 1", en los que, como dijimos, podemos leer los milagros de curación de Jesucristo.