Guía monumental (arte e historia) de Poza de la Sal, Burgos
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| Poza de la Sal | ||
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Introducción a la guía de arte (monumentos y rutas) de Poza de la Sal, Burgos
Poza
de la Sal es uno de los pueblos más pintorescos de la Bureba
y de Burgos. Se sitúa sobre la falda de una montaña
en la que se encuentran los restos de su castillo y de parte de sus
murallas.
Fue Poza de la Sal un lugar importante desde época de los romanos por sus yacimientos de sal, verdadero oro blanco muy preciado en la Antigüedad y la Edad Media.
La visita a esta antigua villa nos permitirá ver algunos interesantes monumentos y hacer rutas por bellezas cercanas. Pero, sobre todo, es un magnífico centro de operaciones para visitar el denso románico de La Bureba.
Entre los monumentos de la propia villa de Poza de la Sal, citamos la iglesia parroquial, que es gótica aunque tiene una grandiosa puerta barroca en el costado septentrional.
Además
de dar un tranquilo y reposado paseo por las calles medievales de
Poza de la Sal, debemos quedarnos un rato echando un vistazo a las
hermosas vistas de la comarca burebana desde la Plaza Nueva, antesala
de una de las puertas de la muralla.
Rutas desde Poza de la Sal: el románico de la Bureba
Desde
Poza de la Sal se pueden y se deben hacer distintas rutas por el románico
rural de la Bureba.
Muy cerquita de esta villa, hacia el sur, están los pueblos de Lences, cuya iglesia gótica conserva una buena portada románica, además de un encantador puente medieval de acusado perfil de lomo de asno.
Tampoco podemos olvidar las iglesias de Castil de Lences y Abajas, de los mejor del románico burgalés.
Si en lugar de al sur, nos dirigimos desde Poza de la Sal hacia el oeste, a muy pocos kilómetros encontramos un ramillete de excelentes iglesias como las de Hermosilla, Pino de Bureba, Navas de Bureba, Soto de Buerba, Los Barrios, etc.
Lences y Castil de Lences
Lences y Castil de Lences son dos pueblecitos encantadores de la parte occidental de la Bureba, muy cerca de otra población de gran belleza como es Poza de la Sal.
En
Lences, la iglesia románica fue reemplazada por otra gótica
cuyo ábside poligonal con ventanales tiene cierto interés.
Del templo románico queda la portada del muro meridional que parece haber sido desmontada y montada de nuevo en la reconstrucción gótica a tenor del aplastamiento patente de las arquivoltas, que han perdido su semicircularidad.
Se trata de un monumental ejemplar fechable a finales del siglo XII. Además de en su estructura, hay que fijarse en las dos arquivoltas centrales repletas de esculturas de iconografía humana y animalística, con escenas de caza, aunque no falta la habitual colección de animales fantásticos.
El
visitante a esta iglesia parroquial de Lences recaerá rápidamente
en el pequeño y encantador puente medieval que está
construido a pocos metros de la misma.
La iglesia del vecino pueblo de Castil de Lences también ha sufrido modificaciones aunque menos que la anterior.
Destaca su buena cabecera de elegantes proporciones y
sillería de piedra toba (piedra porosa de tipo volcánico
empleada en ocasiones para aligerar el peso) y la portada meridional,
cobijada bajo porche, de cinco arquivoltas y cuatro pares de columnas.
Navas de Bureba
Navas de Bureba es una localidad algo alejada de Poza de la Sal, en dirección al este, pero es una de las más espectaculares iglesias románicas de la comarca, por lo que merece la pena de ser visitada.
De
arquitectura robusta a base de sillería bien escuadrada y alineada,
el ábside llama podrosamente la atención por su tamaño
y y por el juego de triples columnas entregas y, sobre todo, por los
singulares ventanales cuyas columnas soportan arcos arco muy apuntado
y polilobulado de sabor oriental.
La portada se abre al mediodía, aunque no es visible desde fuera al encontrase encerrada en el porche situado bajo el campanario. En una puerta de seis arquivoltas muy abocinadas con columnas cilíndricas de capiteles decorados.
En este templo domina la arquitectura sobre la escultura y pudo concluirse a comienzos del siglo XIII.
Si desde Poza de la Sal nos hemos acercado a Navas, haremos bien en prolongar nuestra ruta un trecho más para alcanzar el misterioso y sorprendente templo de Soto de Bureba, con una de la portadas más enigmáticas del románico español.