Guía del Castillo de Almodóvar del Río, Córdoba
Introducción
La
visita al castillo de Almodóvar del Río es inexcusable
a quienes llegan a Córdoba porque además de distar
tan solo unos pocos kilómetros, el lugar es un claro ejemplo
de la dilatada y rica historia de estas tierras, tanto de la dominación
árabe como del poder cristiano bajomedieval.
Se sitúa sobre un alto cerro que domina la población de Almodóvar que queda hacia el este y muy próximo a las vegas del Valle del río Guadalquivir.
La existencia de un monte tan alto y escarpado en medio de este fértil y estratégico valle explica su existencia. Tal es lo escarpado del emplazamiento que este castillo nunca necesitó de fosos para su defensa.
Sin embargo no hay vestigios de que
este lugar fuera ocupado por pueblos anteriores, como roma-nos o
visigodos, sino que la primera intervención se producirá
en el siglo VIII, sólo unas décadas después
de la ocupación árabe y berebere de la Península
Ibérica.
La mayor parte del castillo pertenece a la dominación musulmana,
aunque desarrollada en tres fases sucesivas:
En
1240, cuatro años después de la conquista de la ciudad
de Córdoba pasó a manos cristianas que también
aumentarían las defensas de la fortificación, hasta
convertirse en un bastión inexpugnable empleado por los monarcas
castellanos como residencia, cárcel real, etc. en sus viajes
a Andalucía.
Aunque en el propio siglo XIII hubo algunas obras mudéjares como el Revolcadero, las más ambiciosas se llevaron a cabo un siglo más tarde -el XIV- en tiempos de Alfonso XI, Pedro I y Enrique II, cuando se erigieron cinco de las principales torres del castillo: la Torres del Homenaje, la Torre Cuadrada, la Torre Escuela, Torre de las Campanas y Torre de la Ceniza. Es este momento el de mayor esplendor de la fortaleza que llegó a alcanzar un total de 5.624 metros de superficie con un conjunto de murallas que, según los sectores, llegan a ser dobles o, incluso, triples.
Tras algunos cambios de propietarios, Felipe IV lo vende en el siglo XVII (1629) a Francisco de Corral y Guzmán y desde entonces ha ido perteneciendo a la misma familia.
El
abandono y el poder destructor de la erosión durante siglos
más el expolio de sillares de los pobladores de Almodóvar
del Río que empleaban para edificar sus viviendas fue convirtiendo
el otrora majestuoso castillo en una ruina progresiva.
La Reconstrucción del siglo XX
Como indicábamos anteriormente, la fortaleza de Almodóvar del Río llegó a nuestros tiempos como un edificio cercano a la ruina total y definitiva. El que fuera su propietario, Rafael Desmaissieres y Farina, hombre culto y animado por los espíritus románticos de la época decidió invertir su fortuna y su vida a recuperarlo. Para ello contrató al arquitecto Alfonso Fernández Casanova que se encargó del renacimiento del edificio tratando de ceñirse, en la medida de lo posible, al aspecto original que tuvo el castillo en la Baja Edad Media.
Para ello invirtió grandes sumas de dinero, se movilizaron numerosos operarios y se invirtieron dé-cadas en llevarse a término. Los estudios previos se iniciaron en 1897 y la intervención material abarcó el periodo que abarca desde 1901 hasta 1936, cuando comenzó la Guerra Civil Española. Paradójicamente ni el mecenas, el conde Torralva, ni el arquitecto pudieron ver la obra culminada puesto que fallecieron con antelación.
En
estas obras del siglo XX además de la restauración/reconstrucción
de la fortaleza medieval, se añadieron estancias nuevas en
estilo historicista. Como el enorme palacio neogótico -con
fines de vivienda- ubicado al oeste del castillo con vistas al Valle
del Guadalquivir en sus impresionantes puestas de sol, el Salón
de la Biblioteca y la Capilla que ocupa el centro del Patio de Armas,
edifico de planta octogonal cuya nave está cubierta por una
cúpula inspirada en la del Convento de San Pablo, de Sevilla,
que se apoya en arcos de medio punto, sostenidos por gruesas columnas.
Entre
todas estas obras se construye también la novena y última
torre del castillo llamada Torre Pequeña.
A continuación nos aprestamos a describir las principales partes del castillo de Almodóvar del Río.
La Torre del Homenaje
La Torre del Homenaje, situada en el extremo meridional de la fortaleza, es la más importante torre del castillo de Almodóvar del Río con sus 33 metros de altura. Realmente es una torre albarrana, es decir, separada del resto de la fortificación, sólo unida por un estrecho puente de piedra pero que en origen debió ser levadizo de madera, lo que permitía aislamiento de modo que aunque el castillo en su conjunto cayera en manos del enemigo, la torre quedaba bastante aislada por la fácil defensa del puente o, incluso, recurriendo a su destrucción para aislarla completamente.
Tiene
planta cuadrada y su alzado dispone de cuatro pisos, azotea, sala
principal, cámara intermedia y mazmorra.
En los sótanos se encuentra la cámara intermedia con maniquíes que simulan una cárcel medieval con sus respetivos reos encadenados vigilados por un soldado. En el centro del piso hay un agujero de casi un metro de diámetro desde el que se divisa el nivel más bajo de la torre ocupada por la antigua mazmorra, lugar verdaderamente inexpugnable y del que era prácticamente imposible huir.
Por su parte, la Sala Principal de esta Torre del Homenaje es un soberbio espacio gótico abovedado con crucería cuyos nervios apean en ménsulas talladas con motivos vegetales y cuatro trompas en las esquinas que convierten el espacio cuadrado eo octogonal.
Por encima se encuentra la azotea con la terraza desde donde se divisan impresionantes vistas del Valle de Guadalquivir, especialmente hacia el sur dada su orientación.
Otras torres
Torreón del Moro
Ocupa el espacio central del muro este orientado hacia la localidad. Se denomina así por los arcos de herradura existentes vinculados al mundo "moro". Su finalidad era la de reforzar este flanco y también el interior del castillo en caso de que el enemigo hubiera tomado la antemuralla.
Torre Cuadrada
Ocupa
la esquina noreste de la fortaleza. Cuenta con dos plantas. La inferior
está cubierta con una interesante bóveda de ladrillo
y actualmente cumple las funciones de armero. La planta superior
tiene bóveda octogonal sobre trompas. También se conservan
algunas pinturas mudéjares.
En la actualidad la planta baja alberga una maqueta del castillo y sobre ella se realiza una proyección que recrea las técnicas poliorcéticas de asedio y asalto de una fortaleza medieval.
Torre Redonda
Cercana a la Torre Cuadrada ésta se llama así porque aunque su base también es prismática su cuerpo superior se convierte en cilíndrico.
Se cree que es la más antigua de todas, erigida en la campaña del siglo X y edificada a base de sillares pétreos encintados por ladrillos. Cuenta con dos plantas, la superior tiene bóveda de cañón y la inferior bóveda vaída de ladrillo. Se exponen unos maniquíes ambientando una ceremonia de vasallaje.
Torre de la Escuela
Posee dos plantas: la superior tiene bóveda vaída mientras que la inferior tiene bóveda ochavada de sillarejos. En ella se exponen fotografías comparativas del estado de la fortaleza antes y después de la reconstrucción del Conde de Torralva. También es posible subir a su terraza desde la que se con-templan las mejores vistas de los campos que rodean al castillo por el lado norte.
Torre de la Escucha
Es de dimensiones reducidas y se conserva bastante bien en relación a otras partes del castillo. Era empleada para detectar posibles ataques por sorpresa del enemigo.
Torre de las Campanas ó de la Miga
También
conserva muy bien el exterior. En la actualidad se puede visionar
un cuidado reportaje sobre la vida y trayectoria de D. Rafael Desmaissieres
y Farina, conde de Torralva y promotor de la reconstrucción.
Patio de Armas
El Patio de Armas es el espacio interior
del castillo, actualmente ocupado por varias dependencias nuevas
del siglo XX como la Capilla y el Palacio. Además tiene uno
de los dos aljibes con que con-taba la fortaleza. Concretamente
el mayor de ellos. Entre ambos depósitos la fortaleza podía
alma-cenar hasta un total de 290.000 litros de agua fundamentalmente
procedente de la lluvia aunque también podía ser traída
desde el río Guadalquivir.