Guía de la Catedral de Lisboa, Portugal
La Catedral de Lisboa, o Basílica de Santa María Mayor o simplemente Sé de Lisboa, es la iglesia más antigua de la actual capital portuguesa. Construida en el siglo XII, ha sufrido numerosas intervenciones a lo largo del tiempo, especialmente después del terremoto de 1755.
Dedicada a la Virgen María, la Catedral de Lisboa es uno de los iconos de la ciudad y uno de los monumentos más significativos del país, por su valor histórico, religioso y artístico.

Su construcción se inició en 1147, cuando el primer rey de Portugal, Afonso Henriques, reconquistó la ciudad a los musulmanes y fue construida sobre una mezquita -que a su vez, como comprobaron las excavaciones arqueológicas, se construyó sobre un templo cristiano visigodo anterior.

Aunque la ciudad ya había sido sede episcopal desde al menos el siglo IV, y seguía contando con un obispo cristiano en el momento de la Reconquista, en el siglo XII, el cruzado inglés Gilbert de Hastings fue designado para este cargo y las obras ya comenzaron bajo su responsabilidad.

El primer arquitecto fue el maestro Roberto, francés de probable origen normando, que también trabajó en la construcción de la Catedral de Coímbra y el Monasterio de Santa Cruz, en la misma ciudad. En aquel momento, Afonso Henriques, primer rey de Portugal, ordenó traer desde el Algarve las reliquias del mártir San Vicente de Zaragoza y depositarlas en la catedral lisboeta.

El edificio original siguió los cánones del estilo románico, muy vinculado a la catedral de Coímbra, pero entre los siglos XIII y XIV sufrió las primeras modificaciones. Durante el gobierno del rey Dinis se construyó el claustro, de estilo gótico. Posteriormente, el rey Afonso IV ordenó la supresión de la cabecera románica de tres ábsides semicirculares para construir una girola gótica con capillas radiales para su panteón familiar, lo que hizo que la catedral fuera más capaz de recibir a los peregrinos que acudían a ver las reliquias de San Vicente.

Esta girola da origen a diez capillas que llevan diversos títulos, algunas de ellas vinculadas a la Virgen: la Capilla de Nossa Senhora da Penha de França, la Capilla de Santa Ana, Santa Maria Maior y Nossa Senhora da Conceição.

En los siglos XVII y XVIII se realizaron obras de estilo barroco, especialmente a nivel decorativo en los altares y capilla mayor.
Con el gran terremoto de Lisboa de 1755, parte del edificio quedó destruido. Se derrumbaron la capilla mayor gótica, la capilla del Santísimo, la cubierta de la nave, la torre sur de la fachada y la torre del farol.
A principios del siglo XX, la Catedral de Lisboa fue objeto de restauraciones revivalistas, que eliminaron varias adiciones del período barroco. Augusto Fuschini y António do Couto Abreu proyectaron entonces un templo basado en las estructuras medievales existentes.

Fuschini reconstruyó bóvedas, restauró y abrió ventanas y coronó el edificio con almenas. Con Antonio do Couto Abreu se reconstruyó la bóveda de la nave central, se restauró la fachada y se rehízo el rosetón, además de otros cambios que dieron al edificio el aspecto neorrománico que tiene hoy.

Catalogado como Monumento Nacional desde 1910, fue reabierta en 1940, en pleno Estado Novo.
Arquitectura en su estado actual
La catedral de Lisboa en su estado actual tiene planta de cruz latina de tres naves de diferente anchura y altura, de seis tramos, con un transepto sobresaliente en planta y cabecera con capilla mayor rodeada de capillas radiales.
Exterior
La fachada occidental de la catedral de Lisboa fue muy modificada en las restauraciones del siglo XX, pero el esquema general de un cuerpo central con nártex y portada más un rosetón flanqueado por dos altas torres contrafuertes sigue el trazado románico original.

Durante el siglo XX se reconstruyó el rosetón, se abrieron algunas ventanas y se coronaron las torres y el cuerpo central con almenas. La torre norte sigue siendo en gran parte auténtica, pero la sur tuvo que ser parcialmente reconstruida tras el Terremoto de 1755.

Bajo una especie de nártex aparece la puerta principal y sigue siendo la original románica. Tiene cuatro arquivoltas de medio punto a base de escocias y baquetones. Los apoyos son las jambas y cuatro parejas de columnas. Alguna de las cestas tienen exclusiva decoración vegetal, pero en general hay elementos figurados:

En la fachada norte también hay un portal de época románica, con capiteles con diferentes motivos y probablemente ejecutados por otro taller.
Interior
Naves
En el interior de la Catedral de Lisboa, la separación de las naves se lleva a cabo mediante arcos formeros de medio punto que caen sobre pilares de sección en forma de cruz griega que llevan cuatro semicolumnas en las caras principales y otras exentas y más finas en los codillos. Los capiteles son lisos.

Encima de los formeros corre un triforio y luego viene la bóveda de medio cañón con arcos fajones. Por su parte, las naves laterales llevan bóvedas de arista.

Transepto
El transepto es igualmente abovedado con medio cañón menos el crucero donde se eleva un cimborrio sobre trompas. Es de planta octogonal y se cubre con bóveda de crucería manteniendo ocho ventanales de formas románicas. Antes del terremoto y de la reconstrucción posterior este cimborrio era de planta cuadrada y de tres cuerpos.

A su vez, los hastiales de cierre de los brazos del transepto llevan actualmente rosetones y galerías de arcos sobre columnas de dudosa autenticidad.

En la parte norte del crucero se ubica la capilla del Santísimo Sacramento, decorada en estilo barroco.
Cabecera gótica
La catedral de Lisboa en su fase inicial tenía cabecera de tres ábsides de planta semicircular siendo más alto y profundo el central, sistema muy habitual en la arquitectura románica. Pero en el siglo XIV -como queda dicho- se decidió suprimirla y construir una girola a alineada a las naves laterales conectada a capillas radiales. Todo ello se realizó entre los reinados de Alfonso IV y Juan I.

Esta parte oriental de la Catedral de Lisboa es importante porque es uno de los sectores mejor conservados a pesar del terremoto. La girola se aboveda con crucería y las capillas, que son poligonales, también.

Otro de los alicientes de de este conjunto cabecero gótico es su colección de sarcófagos como el de los Lopo Fernandes Pacheco y su mujer María Vilalobos o a del primer arzobispo de Lisboa Joan Eanes.
