Guía de la Catedral de Oloron-Sainte-Marie, Francia
Oloron-Sainte-Marie es una importante e histórica localidad del Departamento de Pirineos-Atlánticos y capital del Haut-Béarn. Se encuentra ubicada en pleno Camino a Santiago, concretamente en la Vía Tolosana o de Arlés.
Oloron-Sainte-Marie está conformada por tres barrios separados por el río Gave d'Aspe.
El origen de la población es prerromano y el oppidum o recinto fortificado se llamaba "Illuro", ubicándose en lo alto del cerro donde se encuentra actualmente el caserío del casco antiguo protagonizado por la iglesia románica de Sainte-Croix.

Durante la dominación romana la ciudad se construyó abajo, junto al río, siendo una de las doce ciudades de Novempopulania y adquirió importancia por estar sobre una calzada que comunicaba con Hispania, concretamente con la ciudad de Pompaelum (Pamplona).
Prueba de su importancia altomedieval, durante la pertenencia del sur de la Galia al reino visigodo de Tolosa, la ciudad ya era sede episcopal y se sabe que su obispo Gratus acudió al Concilio de Agde (año de 506 d.C.) en tiempos del rey godo Alarico.
Como muchos territorios de Europa y específicamente del Reino Franco, la antigua ciudad fue destruida y saqueada por los normandos (vikingos) en el siglo IX d.C. En este ataque fue arrasada la antigua catedral (año de 848).
A finales del siglo XI el obispo se trasladó a la zona baja del río y por iniciativa del vizconde Béarn Gaston IV el Cruzado se manda construir una nueva catedral sustituyendo a una capilla dedicada la Virgen. El nuevo templo catedralicio se inició en el siglo XII (año de 1102) en estilo románico y será el epicentro del barrio de Sainte-Marie.
En 1212, durante las disputas con los cátaros, esta catedral fue incendiada por lo que se hizo necesaria la reconstrucción del cuerpo de naves.
En el siglo XIV se va a producir un nuevo incendio que obligará a reconstruir la cabecera.

El templo fue nuevamente saqueado en el siglo XVI durante las Guerras de Religión de Francia y postreras renovaciones se realizaron en el XVII. Es en esta Edad Moderna cuando se añaden a las naves laterales numerosas capillas.
En el año 1802 fue abolida la diócesis de Oloron y el templo pasa a convertirse en concatedral de la Diócesis de Bayona-Oloron-Lescar. En 1859 gozó de una restauración monumental y artística. Finalmente, en 1939 fue declarada Monumento Histórico por el gobierno francés.

En ese mismo siglo, el gobierno francés declaró la que había sido anterior catedral de Oloron-Sainte-Marie monumento histórico y en 1998 se convirtió en Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el marco de los Caminos a Santiago de Compostela.
Indudablemente, la catedral de Sainte-Marie y la iglesia de Sainte-Croix son los principales alicientes de la visita a esta localidad bearnesa de Oloron-Sainte-Marie. No obstante, no hay que olvidar el encanto del barrio medieval del casco antiguo (Barrio de Sainte Croix) en la parte alta de la ciudad, con el pintoresco Paseo de Bellevue desde donde se puede disfrutar de preciosas panorámicas.

En el Barrio bajo de Sainte-Marie, junto al río, es muy agradable la plaza que rodea la catedral (Place de la Cathédrale), con sus pintorescas viviendas y bonitos cafés donde descansar y reponer fuerzas.

Arquitectura
Interior
Como resultado de su proceso constructivo y también de las reformas ejecutadas, en la actualidad la catedral de Saint-Marie de Oloron-Sainte-Marie es un edificio de tres naves, más ancha la central, separadas por arcos formeros que se apoyan de forma alternante sobre pilares fasciculados con 16 semicolumnas y pilares cilíndricos a modo de grandes columnas.

El alzado es muy sencillo porque por encima de los citados arcos formeros hay altos muros decorados con cuadros y un claristorio modesto con óculos de iluminación.

Las bóvedas de las tres naves son de crucería cuatripartita. Entre las naves y la cabecera se dispone un transepto.
La cabecera es plenamente gótica con altar mayor, girola y cinco capillas radiales hemidecagonales iluminadas por rasgados ventanales apuntados con tracerías, cuyas bonitas vidrieras coloreadas son del siglo XIX. Sobre el altar mayor de la cabecera hay un cimborrio.

Los muros, arcos y bóvedas de esta cabecera, como suele ser habitual en la arquitectura medieval francesa, se encuentran pintados y decorados con una sinfonía de vivos colores realizados en el siglo XIX.

Al margen de los encantos arquitectónicos y escultóricos, hay que hacer notar la presencia de un buen órgano barroco.

Dentro del apartado del arte mueble y del tesoro sacro, la catedral conserva en dos de las capillas laterales adosadas a la nave norte valiosas obras de arte: imaginería en madera, piezas de orfebrería, ropas sacerdotales (dalmáticas, casullas, etc.)

Exterior
A la vista del observador, el exterior de la catedral ofrece básicamente dos partes de interés: la citada cabecera gótica con sus muros de sillería de tonos amarillos, con capillas poligonales y ventanales de gran tamaño y -ineludiblemente- la excepcional portada de la fachada oeste.

La portada occidental
La causa que ha hecho famosa a la catedral de Sainte-Marie de Oloron-Sainte-Marie en el contexto del arte románico francés es, sin ningún género de dudas, la magnífica portada que se encuentra bajo el protector cobijo de la torre pórtico adosada al imafronte del templo.

Data de dos momentos distintos del siglo XII. Cuenta con amplias arquivoltas muy trabajadas escultóricamente de medio punto (fechables en 1130) que cobijan un gran tímpano (algo anterior, probablemente de 1120) que a su vez está segmentado en tres espacios.

En el central se esculpió el pasaje del Descendimiento de Cristo por José de Arimatea y Nicodemo en presencia de la Virgen, San Juan Evangelista y una mujer que probablemente sea unas de las "Tres Marías" (Magdalena, Cleofás, Salomé). Debajo de los pies de Cristo hay un crismón y más abajo una cabeza de bóvido.

Debajo hay dos superficies semicirculares como si fueran pequeños "timpanitos" rodeados por una moldura de gruesa soga. Este aspecto vincula la puerta de Oloron-Sainte-Marie con la vecina iglesia de Morlaàs, e incluso, con San Vicente de Ávila. En el timpanito izquierdo para el espectador se esculpió a Daniel en el foso con dos leones, si bien la figura central lleva nimbo crucífero. En el derecho, un personaje se encuentra agarrando a dos bestias aladas que podrían ser grifos o leones alados. En el caso de que fueran grifos estaríamos ante la probable escena de Alejando Magno en su ascenso al cielo por grifos. Si fueran leones, quizás la escena remitiese a la iconografía conocida como "el señor de las bestias".

El citado tímpano se sostiene por las jambas interiores y un mainel cuya columna parece aplastar a dos personajes de rostros desfigurados a modo de atlantes. Estos personajes, indudablemente, comportan matices negativos por su aspecto y postura corporal. Podríamos estar ante personificaciones de condenados, pecadores, herejes (musulmanes, judíos, etc.) u otro tipo de personajes perniciosos.

Dos de las arquivoltas son figuradas. En la superior se muestran a los veinticuatros ancianos del Apocalipsis tal y como son descritos en el texto bíblico: con redomas e instrumentos musicales.

En la clave tenemos un Agnus Dei rodeado por una cinta sujeta por dos ángeles y cuyo texto reza:
IN CRVCE SALVS + IN CRVCE VITA

Más interesante es la arquivolta inferior que muestra escenas sociocostumbristas de la vida rutinaria del hombre medieval centrándose en la preparación de un banquete con numerosas viandas: la fabricación de un tonel, la matanza del cerdo, la preparación de un pescado, el despiece de un pato, el corte de pan y jamón, etc.

Dos grandes relieves aparecen en las bases del arco: un león andrófago y un "caballero victorioso".

En las enjutas aparecen dos soldados. Se ha planteado la posibilidad de que pertenecieran a una escena mucho más amplia de la Resurrección de Jesús, actualmente desaparecida.

Finalmente, hay dos columnas flaqueando la puerta cuyos capiteles muestran cuadrumanos atados con cuerdas y hombres en cuclillas.

Como indicamos anteriormente, para algunos autores, el conjunto de esta magnífica portada románica de la Catedral de Oloron-Sainte-Marie se ejecutó entre 1120 y 1130 por dos talleres distintos. El primero se encargaría del tímpano y el parteluz, ejecutados en mármol gris y con una talla en bajorrelieve.

Un segundo taller se encargaría de las esculturas de las arquivoltas, relieves de las enjutas, etc. El material es una piedra de color ocre anaranjado y la talla es en altorrelieve.
