Colegiata de Santa María del Sar
La
catedral de Santiago de Compostela no es el único monumento
románico de la ciudad. En las afueras, se encuentra la Colegiata
de Santa María de Sar. Hoy el lugar es parte del conjunto urbano
compostelano, pero en la fecha de fundación (siglo XII) se
encontraba en las afueras, como parte de la Vía de la Plata
y ruta de entrada de productos comerciales a la ciudad apostólica.
Concretamente la Colegiata de Santa María se encuentra a la orilla del río Sar, en una zona de valle.

Su fundación se debe a Munio Alfonso, antiguo canónigo de la catedral compostelana, colaborador y amigo personal del célebre obispo Diego Gelmírez.
Munio Alfonso llegó a ser también obispo de Mondoñedo y cuando se retiró de su cargo, compró unos terrenos junto al citado río Sar para fundar una canónica agustiniana, es decir una comunidad de canónigos (sacerdotes) que vivían bajo una regla común (la de San Agustín).
Este tipo de "monasterio" no era habitual en solar hispano. De hecho la del Sar fue la primera en fundarse en Galicia. Sin embargo, sí era muy común en el reino Franco, donde las comunidades monásticas eran o bien cenobios de monjes benedictinos o de canónigos regulares de San Agustín. No es de extrañar que su introducción fuera en tiempos de los obispos Alfonso y Gelmírez, quien mantenía buenas relaciones con Cluny y apoyó la introducción de las nuevas tendencias espirituales de Occidente.

La fundación de la canónica de Sar
debía tener, además, la función de servir de
lugar de residencia y retiro de todos aquellos canónigos regulares
que optasen por recluirse.
La fundación de la Canónica de Santa María del
Sar por parte de Munio Alfonso fue en 1134. Dos años después
fallece sin haberse completado la construcción.

Fue el Obispo Diego Gelmírez quien va a consagra la iglesia (mejor sería decir parte de la cabecera) en 1136 convirtiéndose en priorato dependiente de la mitra compostelana. A pesar de una fecha tan temprana del inicio de las obras, el edificio eclesial y el claustro debieron finalizarse en la primera mitad del siglo XIII.

Debido a la protección real y las cuantiosas donaciones que recibía, Santa María del Sar va a gozar de esplendor durante la Baja Edad Media.
A partir del siglo XVI se inicia un periodo de crisis. La canónica regular se seculariza convirtiéndose en colegiata (clero secular).

En esta centuria, las tres naves de la iglesia que se cubrirían con techumbre de madera a dos aguas van a recibir unas bóvedas de medio cañón de las que carecía y que, en la actualidad se piensa, fueron las responsables de la desviación de los pilares y arcos, con el consiguiente riesgo de derrumbe general.
Como veremos posteriormente, en el siglo XVII ya se van a advertir graves problemas estructurales que obligarán, unas décadas (ya en el siglo XVIII) después, a intervenir para salvar el templo, añadiendo los conocidos arbotantes laterales - que son elementos icónicos del edificio -y la reconstrucción de la mitad superior del imafronte.
En 1851, la Colegiata de Santa María de Sar se convierte en iglesia parroquial del barrio de Sar, función que desempeña hasta la actualidad.

En 1895 es declarada Monumento Nacional por su importancia histórica y artística y por ser el único edificio románico que queda en Santiago, al margen de la propia catedral.
Además de las reparaciones mencionadas, la iglesia ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo de los dos últimos siglos, especialmente en el XX. Por ejemplo, en los años 90 del siglo XX se canalizaron las aguas subterráneas para solucionar definitivamente problemas de inestabilidad.
Arquitectura
Santa María de Sar es una iglesia románica de planta basilical -sin transepto- de tres naves que rematan en cabecera triabsidal. El ábside mayor es poligonal, mientras que los laterales son semicirculares.

Precisamente son los ábsides laterales los más antiguos porque por ellos se comenzó el templo allá por el segundo cuarto del siglo XII por el mismo taller que por aquel entonces se ocupaba de la construcción de la catedral.
El ábside central poligonal debió construirse -o finalizarse- unas décadas después ya dentro del mundo artístico mateano.
Exterior
El aspecto exterior de la Colegiata de Sar es monumental, de gran porte, con tres naves rematadas en la ya mencionada cabecera tripartita de gran belleza.
El ábside central poligonal tiene en las aristas columnas que se apoyan en fustes y basas más anchas que llegan al suelo. Esto no obedece a un plan previsto sino a la reanudación de obras tras un parón.

Los paños tienen tres ventanales y otros
arcos que los imitan a pesar de ser ciegos.
Los absidiolos son de planta semicircular con gruesas columnas que
llegan hasta el alero y son las partes más antiguas de la iglesia.

Los capiteles y canecillos de esta cabecera inciden en temas figurados diversos como por ejemplo: una posible Psicostasis, un águila atrapando una serpiente, un hombre y un jabalí, un dragón, una serpiente, un león, un contorsionista, etc.

La fachada occidental es muy sobria con una austera puerta románica y vanos rectangulares de iluminación. Sin embargo, este frío aspecto se debe a la reforma del siglo XVIII cuando esta zona se encontraba ya parcialmente arruinada. La pena es que se perdió el rosetón románico que se abría en el hastial.

Por su parte, el muro norte está casi tapado por los enormes arbotantes que tuvieron que construirse también en el siglo XVIII para evitar su desplome.

A pesar de ellos, se conserva la puerta norte, austera y elegante, con arquivoltas de medio punto sobre columnas y tejaroz con canecillos y metopas. Todo este muro se anima con ventanales que lo animan rítmicamente.

Interior
En el interior de la Colegiata de Sar, lo más inmediatamente perceptible es la acusada desviación de los arcos formeros y pilares hacia el exterior. Aunque algún autor insinuó la posibilidad de que fuera una obra exóticamente deliberada, esta opción ha quedado descartada en la actualidad.

Por tanto, esta desviación en compás con las partes altas de arcos formeros y pilares, abiertas hacia los lados debió producirse por no haberse edificado previendo el peso de una bóvedas para los que no estaban preparados.

De hecho los débiles pilares de sección
cuadrada con semicolumnas y la altura de las naves laterales casi
igual a la central son soluciones incompatibles con el abovedamiento
pétreo.
Esta pifia se piensa que fue realizada en el siglo XVI sustituyendo
los faldones de madera por las citadas bóvedas. Posiblemente
esta incompatibilidad estructural se vio agravada por estar el templo
construido en un terreno blando y húmedo, cercano al río
Sar y propenso a inundaciones.

Los capiteles de las tres naves son vegetales.
En cuanto a la cabecera que no se vio afectada por los problemas de estabilidad, es un conjunto de gran elegancia. El ábside central tiene en su zona inferior una arquería mural sobre pilastras. En el medio corre otra arquería sobre columnas que incluye los tres ventanales. Su bóveda es de cuarto de esfera.

Los ábsides laterales, más bajos y estrechas, se animan por una arquería sobre semicolumnas que ocupa todo el hemiciclo. En los arcos triunfales de estos absidiolos se aprecian cabezas de animal regurgitando tallos y leones vigilantes.

Junto al ábside meridional hay un sarcófago cuya de trazas románicas. La lauda representa hieráticamente a un obispo yacente. Se trata del sepulcro del obispo compostelano Bernardo II, siendo obra de 1240.

La tenue iluminación del templo se logra a través de pequeñas ventanas en los muros occidental, laterales y de los ábsides, complementadas con un pequeño rosetón en el testero oriental de la nave central y dos ventanales en los testeros de las naves laterales.
Claustro
El claustro de la Colegiata de Sar se construyó al sur de la iglesia. Es el único con restos románicos que se conserva en Santiago de Compostela, aunque de este estilo sólo se mantiene una de las pandas: la norte.

El resto fue demolido a mediados del siglo XVIII para construir la casa prioral y las actuales pandas oeste, sur y este datan de los siglos XVII y XVIII.

La arquería románica conservada también se encuentra alterada por contrafuertes construidos en el patio. Sus arcos son muy anchos y de gran barroquismo por sus arquivoltas repletas de motivos florales (hojas y florones carnosos) y geométricos. Fue obra del taller del Maestro Mateo (o de colaboradores directos) a finales del siglo XII o comienzo del XIII.

Los apoyos son parejas de columnas pareadas con la particularidad de tener basas que forman un solo bloque con un plinto que se apoya en el banco corrido. Los capiteles han de abrirse mucho para que sus cimacios alcancen el ancho de los arcos.

Dichas cestas son vegetales tallados con formas distintas.
Museo
Muchos de los elementos románicos originales del claustro (capiteles, columnas ) de la Colegiata del Sar, incluyendo piezas arqueológicas y litúrgicas, se exponen en el museo de la iglesia, al que se accede a través de la sacristía.
