Seu Vella de Lleida
Introducción histórica a la ciudad de Lleida
La ciudad de Lleida (Lérida en castellano) es la capital de la provincia homónima, dentro de la Comunidad Autónoma de Cataluña. Esta urbe se encuentra en la comarca del Segriá a una altitud de 167 metros sobre el nivel del mar.
El término municipal completo de Lleida
tiene una población de 140.000 habitantes.
Lleida tuvo su origen en la población íbera de Iltirta
luego convertida en Ilerda durante la dominación romana.
Tras siglos oscuros durante el tiempo del Reino Hispano-visigodo
de Toledo, la ciudad fue conquistada fácilmente por árabes
y bereberes en el siglo VIII.
La Lleida musulmana conservó un alto nivel de autonomía
durante los siglos del Emirato y Califato de Córdoba. En
1102 fue tomada por los almorávides.

Los
condes Ramón Berenguer IV de Barcelona y Ermengol VI de Urgel
conquistaron la ciudad en 1149, pasando a manos cristianas a partir
de ese momento.
Introducción a la Seu Vella de Lleida
Lleida conserva dos catedrales, pero la más famosa y valiosa por su origen medieval es la de Santa María, que se conoce como la "Seu Vella" (Catedral Vieja o Antigua en castellano), declarada monumento nacional desde 1918.

Su construcción comenzó en el año 1203, y su primer maestro, Pere Sa Coma, diseñó la planta en estilo románico sobre el lugar donde debía existir la mezquita musulmana.

Pese a su consagración en 1278 por el obispo Guillermo de Montcada, las obras prosiguieron hasta el siglo XVI, de manera que el edificio constituye una formidable combinación del románico final y el gótico, el primero en lo que concierne a su estructura general y el segundo en los detalles decorativos y otros elementos de importancia como el campanario y, sobre todo, el claustro de canónigos.

Felipe V convirtió el monumento en cuartel, integrándolo en una ciudadela militar, y así se mantuvo hasta 1947, comenzando su restauración dos años después. Fue en el momento en que se abandonó el culto religioso para destinarlo a fines militares cuando se proyectó la nueva catedral de Lleida, situada en pleno casco urbano.

Hay que decir que el solar en que se encuentra construida la Seu Vella de Lleida no puede ser más espectacular puesto que al encontrarse sobre un promontorio, a modo de una acrópolis, bastantes metros por encima de la ciudad cuyos barrios rodean el valle y el río Segre, su vista desde la ciudad de Lleida es espectacular. En la actualidad, gracias a la iluminación monumental nocturna, los muros anaranjados de la Seu Vella son visibles desde grandes distancias, siendo la protagonista indiscutible del 'skyline' de esta ciudad catalana.

Arquitectura
La iglesia
La
iglesia catedralicia de la Seu Vella de Lleida presenta planta
de cruz latina, con tres naves no demasiado largas de tres tramos
separadas por tres parejas de grandes pilares cruciformes con
dieciséis columnas adosadas de estilo hispano-languedociano
(dos más gruesas en los frentes y otras dos más
finas en las esquinas). Puesto que la nave central es más
ancha y alta que las colaterales se pudo crear sobre la primera
un cuerpo de luces o claristorio con ventanales de medio punto.
El tipo de pilares citados y la altura de las naves (19 metros la central y 10,40 las laterales) muestra una clara influencia cisterciense, pues mantiene la proporción típica de 2 a 1, aunque en unas dimensiones bastante más modestas que en el Monasterio de Poblet o en la catedral de Tarragona. Esta proporción permite el refuerzo de la construcción mediante contrafuertes, en lugar de los típicos arbotantes góticos.

La citada planta en forma de cruz latina se forma gracias a un marcado transepto en cuyos extremos hay sendos rosetones de iluminación.

A este transepto, originalmente, se abría una cabecera constituida por cinco ábsides, mucho mayor el central y desaparecido el más septentrional. Los dos meridionales fueron modificados en época gótica.

Dicho ábside central es de estrictas y clásicas formas románicas: planta semicircular, dos contrafuertes y tres ventanales en los paños verticales con arquivoltas baquetonadas sobre dos parejas de columnillas.

Las bóvedas son de crucería cuatripartita en las naves yen el transepto y los típicos cuartos de esfera en los ábsides románicos, siendo las de los citados absidiolos góticos rehechos también de crucería.
Sobre el crucero se levanta un fabuloso cimborrio octogonal sobre trompas con un piso de ventanales góticos bajo cornisa de arquillos ciegos de tradición románica. La bóveda superior simula ser una semiesfera pero se trata de una esquifada de ocho paños separados por arcos cruceros.

A los pies se abren tres portadas de medio punto que comunican la iglesia con el claustro, bajo un óculo similar al de Santes Creus, con arquillos unidos de dos en dos y un tema central de entrelazos; aún hay otras tres portadas de acceso al templo, en los hastiales del transepto y en el muro sur de las naves. De todo ello nos ocuparemos al final del presente artículo.

El tamaño de la iglesia catedralicia de la Seu Vella de Lleida es tan grande que podemos perdernos detalles importantes en nuestra visita. Aunque la arquitectura y la escultura son sus grandes protagonistas, también dispone de pinturas murales de estilo gótico lineal. Por ejemplo, en la Capilla de Santo Tomás aparece representada La Virgen con el Niño rodeada por los apóstoles y debajo un Agnus Dei flanqueado por dos ángeles.

Por su parte, la Capilla de Santa Margarida está presidida por unas exquisitas pinturas que representan un complejo Calvario.

La torre campanario
Adosada a la esquina suroeste de la iglesia catedralicia se levanta el potente y elevado campanario gótico de planta octogonal y 70 metros de altura.

Se divide en varios cuerpos superpuestos mediante impostas. Dichos cuerpos se iluminan mediante altos y delgados arcos apuntados, algunos de ellos bíforos. El penúltimo cuerpo presenta, sin embargo, ventanales mucho más grandes con arquivoltas ojivales y tracerías elegantes a base de trifolias y tetrafolias.

Esta torre campanario de la Seu Vella de Lleida queda rematada por un último piso algo más pequeño con balaustrada exterior y decorado con pináculos con pequeños arbotantes y gabletes que superan los arcos de los huecos para las campanas.
El
campanario de la Seu Vella de Lleida fue construido entre 1364
y 1426.
El claustro gótico
Como si de un atrio se tratara, a los pies del templo se levanta el claustro, de finales del siglo XIII y completamente gótico.
Su planta consiste en un cuadrado irregular, con sus cuatro alas cubiertas con bóvedas de crucería, que presenta como carácter distintivo la meridional, abierta hacia el exterior por grandiosos ventanales góticos a modo de mirador.

En
la parte norte se han descubierto recientemente vestigios de la
que debía ser la primitiva catedral de la ciudad, de mediados
del siglo XII.
La Puerta de los Apóstoles
Junto a esta torre, en el centro de la fachada occidental del claustro, se abre la única portada gótica del conjunto, la Puerta de los Apóstoles, de la segunda mitad del siglo XIV.

Es de gran tamaño, con cuatro anchas arquivoltas apuntadas que caen sobre las jambas. Tanto estas arquivoltas como los apoyos inferiores y el parteluz están repletos de doseletes de piedra para cobijar estatuas que en la actualidad no se encuentran en su lugar por lo que el aspecto es un tanto desangelado.

Sin embargo, el pequeño tímpano conserva la imagen de Cristo como Varón de Dolores que protagoniza el pasaje de la Parusía y el Juicio Final. Junto a este altorrelieve hay bajorrelieves bastante desgatados que completan el panorama escultórico de esta Puerta de los Apóstoles.

Durante la Guerra Civil Española, las imágenes de piedra de los apóstoles fueron destruidas, de ahí su ausencia. Por su lado, el parteluz que disponía de una estatua de la Virgen (Mare de Déu del Blau) fue desmontada en 1707 para finalizar con su instalación definitiva en la Catedral Nueva.
La escultura monumental de
todo el Complejo de la Seu Vella
La
decoración escultórica de la Seu Vella de Lleida
es muy abundante e importante, pero se centra principalmente en
dos bloques: por un lado, los capiteles del interior de la iglesia,
las ventanas de la cabecera y la nave, y los que soportan las
arcadas del claustro. Por otro, las grandes portadas románicas
que dan acceso al templo y que merecen un análisis aparte.
Se trata de trabajos de clara tradición románica, aunque en el caso del claustro el soporte columnario sea de estructura gótica. En ellos se diferencian dos estilos, uno de tradición occitana que se centra sobre todo en la cabecera, lo que hace pensar en la existencia de maestros procedentes del Languedoc, y otro conocido como "escuela leridana", en las naves y la arquería oriental del claustro gótico.

Capiteles del interior del templo
Los
mencionados capiteles del interior del templo presentan una gran
variedad de temas: vegetales, de entrelazos, zoomórficos
e historiados, principalmente con temas extraídos del Antiguo
y del Nuevo Testamento (Sansón desquijarando al león
de Timná, el Ciclo de la Natividad con la Anunciación
Visitación, La Parusía y el Juicio Final, etc.),
así como escenas de tipo profano (músicos, cacerías).
Con todo, los grandes protagonistas son los animales del bestiario con gran profusión de dragones, casi siempre en combate contra el ser humano. También hay leones, centauros sagitarios, grifos, etc.

Las portadas románicas
De las seis portadas de medio punto de la iglesia, tres tienen nombre propio: las del transepto (puertas de San Berengario y de la Anunciata, al norte y al sur, respectivamente, levantadas hacia 1215) y la de la nave meridional (Porta dels Fillols, construida entre 1215 y 1220); éstas corresponden a la mencionada escuela leridana, al igual que la central de acceso al claustro (entre 1210 y 1220).

Puerta de San Berengario o San Berenguer
Se abre en la fachada del brazo norte del transepto y se considera la más antigua, siendo de finales del siglo XII. Es de gran sencillez: dos anchas arquivoltas de medio punto que se apoyan en jambas. Encima de la clave hay un crismón de los conocidos como trinitarios.

Los canecillos del tejaroz, sus metopas y el borde de la cornisa están muy decoradas con algunas cabezas humanas y relieves de tipo vegetal y zoomorfo: cintas ondulantes que inscriben palmas y figuras de pájaros o la lucha entre humanos y dragones.

Puerta de la Anunciata
Está abierta en el muro de cierre del brazo sur del transepto. Su nombre deriva de que existen dos hornacinas donde había sendas esculturas de San Gabriel y la Virgen María que ya no se encuentran en su lugar original sino en el Museo Diocesano de la ciudad.

Además existe una inscripción bajo los canecillos del tejaroz con el texto neotestamentario que reza así:
"AVE MARIA GRATIA PLENA DNUS TECUM BENEDICTA TU IN MULIERIBUS"

Tiene tres arquivoltas semicirculares de baquetón y lisas con relieves. Los apoyos son dos pares de columnas. Los cuatro capiteles se impostan en todo el arimez compartiendo relieves de gran finura que representan tallos vegetales de gran detallismo y animales.

Entre la chambrana y el tejaroz hay un crismón de generosas dimensiones y más ornado que el de la Puerta de San Berenguer. Tiene la particularidad de contar con dos letras fuera de los común: una "G" y una "L". Algunos autores achacan esta particularidad al nombre del obispo de Lleida alrededor del año 1200: Gombaldo (Gombau) de Camporrells. Por contra, para Juan Antonio Olañeta corresponden a la firma del maestro Gilabertus, lapidarius, autor de la famosa Virgen de la catedral de Solsona.

Los canecillos -bastante bien conservados- que sujetan el citado tejaroz son muy interesantes porque aparecen varios pastores con ovejas sobre los hombros y numerosas cabezas de mujeres y hombres.

La Puerta de la Anunciata de la Seu Vella de Lleida está fechada en el año 1215 puesto que al lado derecho de la misma existe una inscripción con esta data.

Puerta dels Fillols
La Puerta del Fillols de la Seu Vella de Lleida es
de gran importancia por varios aspectos diferentes. Por un lado,
fue la puerta de ingreso principal durante mucho tiempo.
Es la más monumental de todas la puertas de la catedral
leridana. Pero sobre todo es la primera de las puertas que va
a ofrecer todo un repertorio decorativo de una tipología
empleada en el tardorrománico de la Corona de Aragón:
La Escuela Leridana.

Esta puerta data del año 1220 y abre al segundo tramo de la nave meridional.
Tiene cuatro amplias arquivoltas de medio punto muy decoradas a base de relieves vegetales como palmetas y roleos, múltiples lóbulos entrecruzados (arco angrelado), chevrons, dientes de lobo, puntas de diamante y baquetón anillado.

Igualmente, el número de columnas es grande: un total de siete pares cuyos capiteles forman un relieve corrido que abarca todo el arimez como sucede en la Puerta de la Anunciata. Los motivos representado son los ya vistos en la puerta anterior: tallos de plantas, animales y personas (en ocasiones combatiendo), etc.

También cuenta con una importante colección de canecillos y metopas con cabezas de animales, mayoritariamente.

Las tres puertas románicas del imafronte catedralicio
Antes de la construcción del claustro para los canónigos a los pies del templo se abrieron tres puertas en el imafronte o fachada oeste del templo catedralicio, cada una para comunicarse con las tres naves. Al construirse la pandas claustrales, estas entradas quedaron integradas en el núcleo del complejo catedralicio y dejaron de ser útiles para los feligreses que debieron emplear las laterales de la iglesia que ya hemos analizado.

La construcción de estas tres puertas ha de ser tardía, de muy entrado el siglo XIII aunque todavía no acusan demasiado el advenimiento del nuevo estilo bajomedieval: el gótico.
De las tres, la puerta principal es la central, abierta sobre un cuerpo avanzado o arimez y que presenta grandes similitudes con la del Fillols -constituyendo un nuevo ejemplar de la citada Escuela Leridana- en lo referente a la disposición y decoración de sus arquivoltas y columnas. Los capiteles de las columnas que sostienen las arquivoltas tiene un tipo de escultura con mucho volumen con un trabajo que parece de orfebrería. La cornisa está bastante maltrecha quedando solo algunos fragmentos de decoración vegetal a base de entrelazos, escudos y guerreros.

Las puertas laterales son bastante más pequeñas y de estructura más simplificada mediante un par de arquivoltas lisa y de baquetón con puntas de diamante.

En
una de ellas, la columna izquierda que tiene fuste octogonal,
se encapiteló con los pasajes del Ciclo de la Natividad:
Anunciación, Visitación y Nacimiento, si bien la
primera escena queda prácticamente oculta por la jamba
adyacente.
De estas sencillas portaditas también hay que fijarse en los canecillos que sostienen cada uno de los tejaroz porque aunque están perdidos muchos, queda alguno con cabezas de animales de aspecto monstruoso (probablemente de leones o dragones) con las fauces abiertas y sacando la lengua.
Conclusiones sobre las puertas románica de la "Escuela Leridana"
Como hemos visto en este artículo, las puertas de la Anunciata, Fillols y la central del imafronte de la Seu Vella de Lleida constituyen posiblemente los primeros ejemplares de la llamada "Escuela Leridana" y que tuvo importante éxito y difusión en la arquitectura tardorrománica y del primer gótico catalán y aragonés del siglo XIII.

El
estilo leridano de portada románica se caracteriza por
una profusa decoración en las delgadas arquivoltas y los
capiteles de sus finas y numerosas columnas, con frisos de puntas
de diamante, zig-zags, arquillos entrecruzados, entrelazos vegetales
y medallones con animales inscritos, entre otros motivos.
En los capiteles, los temas preferidos son de tipo zoomórfico, con animales enfrentados o inmersos en marañas vegetales dispuestas en una banda continua a lo largo de todas las columnas. En todo ello se pueden apreciar influencias tolosanas, normandas y mudéjares.

Además
de sentar las pautas del estilo leridano, estas portadas presentan
otras peculiaridades, como por ejemplo el relieve con el anagrama
de Cristo sobre la puerta de La Anunciata o las figuras de la
Virgen y el Ángel que constituían el grupo de la
Anunciación y que se encuentran alojadas en nichos del
siglo XV junto a la portada de dicho nombre; esta portada también
se conoce con el nombre de Puerta del Palacio, pues en otro tiempo
comunicaba con el desaparecido Palacio Arzobispal.
Finalmente, la portada principal, de los Fillols,
es la que presenta una mayor riqueza de motivos ornamentales,
y está considerada como la obra maestra del grupo, sirviendo
de modelo para otras portadas de la zona, como las de Agramunt,
Gandesa, Nuestra Señora de Salas de Huesca, San Miguel
de Foces, Tamarite de Litera, Vilagrassa, Guissona, Verdú
o la Puerta del Palau de la Catedral de Valencia.
(Autores del texto del artículo de ARTEGUIAS: David de la Garma y Javier Bravo)
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