Guía del Convento de los Jacobinos de Toulouse, Francia
La ciudad de Toulouse, capital de la región de Occitania, se localiza en el sur de Francia y se organiza en torno al río Garona.
La ciudad tiene una larga historia, ya que los registros arqueológicos derivados de las investigaciones llevadas a cabo sobre el terreno demuestran presencia humana en la zona desde época prerromana, concretamente desde el siglo VIII a.C.
Desde ese momento, la historia de la ciudad ha experimentado una intensa actividad, evolucionando a través de diferentes grupos y culturas y convirtiéndose progresivamente en ciudad romana, visigoda, merovingia, franco-carolingia hasta evolucionar posteriormente a través del paso por la Edad Media, la Edad Moderna hasta llegar a la Edad Contemporánea.

La gran diversidad de pueblos que habitaron en la ciudad Toulouse a lo largo de la historia ha permitido la progresiva consolidación de una ciudad con un gran pasado histórico y un bagaje cultural muy extenso, que se traduce en una diversidad artística y cultural presente en todos y cada uno de los rincones de la ciudad.

El gobierno francés declaró a Toulouse con el título de "Ciudad del Arte y la Historia" debido a este pasado cultural y se concretaron actuaciones e iniciativas para la protección y conservación del centro histórico de la ciudad por su gran valor patrimonial.

Como curiosidad, se puede señalar que Toulouse es conocida como "la ciudad rosa", ya que la inmensa mayoría de los edificios del centro histórico fueron construidos empleando un ladrillo típico de la región de Occitania que destaca por su color rosado-anaranjado. Los edificios de ladrillo rosa se alternaron con edificios de caliza blanca procedente de los Pirineos, dando lugar a una arquitectura muy característica de alternancia rosa-blanco.

Entre los principales monumentos y edificios que alberga el casco histórico de la ciudad de Toulouse se pueden destacar los edificios religiosos como la Basílica de San Sernín (importantísimo templo románico), el Convento de los Jacobinos (complejo conventual dominico gótico) o la Catedral de Saint Étienne (templo gótico meridional - gótico del norte francés).

También hay diversos edificios civiles de gran interés entre los que destacan las torres góticas como las de Boysson, Serta y Bernuy, o los palacetes del renacimiento como los de Assézat, Bernuy, Vieux Raisin y Bagis.
En el siglo XVIII se construyó el Capitolio y se estableció como la sede del ayuntamiento de la ciudad, localizándose en la plaza del mismo nombre y convirtiéndose en el centro neurálgico de la ciudad.

Así mismo, se pueden señalar otras obras civiles como son los puentes que cruzan el río Garona y que conectan las dos orillas de la ciudad de Toulouse como el Pont Neuf, el Pont Saint Pierre o el Pont Saint Michel; o los canales que organizan la red hidrográfica de la ciudad destacando el Canal del Mediodía. Este canal, que une el río Garona con el mar Mediterráneo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su relevancia como ingenio hidráulico, siendo además considerado como el canal navegable en funcionamiento más antiguo de toda Europa.
Finalmente, en la ciudad existen una gran diversidad de parques, jardines y museos, como el Museo de los Agustinos que es el más antiguo de Toulouse y el segundo de Francia.

El Convento de los Jacobinos de Toulouse
El Convento de los Jacobinos es un antiguo convento fundado por los frailes dominicos en el siglo XII en Toulouse y posteriormente clausurado en el siglo XVIII durante la Revolución Francesa. Se ubica en el centro histórico de la ciudad, entre el Capitolio y el río Garona y constituye uno de los ejemplos más relevantes del gótico meridional de Toulouse.

La iglesia se construyó en cuatro etapas, con unas obras que se iniciaron en el año 1230 y que se prolongaron hasta el siglo XIV.

Como se ha mencionado ya anteriormente, el convento fue clausurado durante la Revolución Francesa y los religiosos tuvieron que abandonar estas instalaciones.
Posteriormente el complejo conventual fue destinado a cuartel de caballería y se llevaron a cabo otras modificaciones en él para adaptarlo a la nueva función. En 1841 el gobierno francés lo declaró monumento histórico y durante el siglo XX se llevó a cabo su restauración, que comenzó en 1920 y que se extendió hasta el año 1972.

En la actualidad y tras estas campañas de recuperación, del conjunto del Convento de los Jacobinos de Toulouse queda la iglesia y un gran claustro con columnas decoradas con motivos animales y florales. Alrededor de dicho claustro se disponen la sala capitular, la capilla de San Antonín (decorada con pinturas murales del siglo XIV), la sacristía y el refectorio (hoy convertido en sala de exposiciones).

Como dato curioso, es interesante señalar que en el Convento de los Jacobinos reposan los restos del filósofo Santo Tomás de Aquino. Los restos fueron cedidos al convento en 1338, aunque posteriormente, con su cierre durante la Revolución en 1791, se trasladaron a la iglesia de San Sernín. Finalmente, en 1974, fueron devueltos al convento de los Jacobinos, donde reposan desde entonces.
Iglesia
La iglesia del Convento de los Jacobinos de Toulouse es un elevado edificio de planta rectangular y cuenta con dos naves separadas por siete columnas en el eje central.

La cabecera es una de las grandes joyas del Convento de los Jacobinos de Toulouse, que inició su reconstrucción en 1275, sustituyendo al ábside anterior mediante un diseño muy rico y elaborado, e inaugurándose en 1292. Es de planta poligonal y en la parte inferior se abren capillas de modesta altura.

La última columna, a la que se conoce como "la palmera", se sitúa en la zona de la cabecera y reúne un total de 22 nervaduras que permiten sostener la bóveda y abrir gran cantidad de vanos apuntados con vidrieras que iluminan el interior del templo. En efecto, una de las características de este templo son los grandes vanos de iluminación coronados con arcos apuntados y decorados con vidrieras de colores cálidos y fríos según el costado al que miremos.

En el exterior, la fachada occidental se organiza en dos secciones separadas por un contrafuerte, donde se alzan dos grandes arcos apuntados con vidrieras que funcionan como vanos de iluminación, así como dos rosetones también con vidrieras. El acceso al templo se realiza mediante un arco de medio punto ubicado en la zona derecha de dicha fachada, a su vez rematada por tres torres.
Otra puerta de acceso se encuentra en el costado meridional. Tiene cinco arquivoltas apuntadas hechas con ladrillos aplantillados, al igual que los fustes de las columnas. Las basas y los capiteles son de piedra y lleven esculpidos cogollos vegetales.

Finalmente, la torre-campanario se sitúa anexa a la iglesia en su zona norte, con un desarrollo altitudinal de 45 metros. De planta octogonal, se organiza en altura en varios niveles con arcos en mitra y coronada por un balcón. Antiguamente albergaba una campana.

Claustro y sala capitular
Por otro lado, el claustro, que se localiza en la zona norte del complejo del convento, se construyó entre 1301 y 1306, para lo cual fue necesario desmantelar el claustro anterior.

Consta de cuatro pandas comunicadas con el patio interior mediante arquerías formadas por arcos apuntados de ladrillo sobre columnas pareadas de fustes cilíndricos delgados.

Estas columnas son de mármol y sus capiteles tienen esculpidos diversos motivos florales muy propios del gótico salvo un puñado que son figurados, especialmente de temática zoomorfa.

Uno de los atractivos de visitar el claustro del convento de los Jacobinos de Toulouse es el de poder observar desde una de sus galerías el espigado campanario de ladrillo que se parece al de Saint-Sernin por su planta octogonal y sus característicos arcos de perfil triangular.

Al este del claustro se ubica la sala capitular, donde los frailes dominicos realizaban sus reuniones. Se comunica con la panda capitular del claustro mediante una puerta con arquivoltas de ladrillo y dos grandes vanos a los lados. La sala es muy espaciosa y cuenta con bóvedas de crucería hechas con ladrillos sobre columnas.

Refectorio y Capilla de San Antonin
Otras dos estancias a visitar son el enorme refectorio y muy especialmente la llamada Capilla de San Antonin.

La capilla de Saint-Antonín se construyó junto al claustro con una función funeraria para albergar los restos de los religiosos del convento. Está decorada con diversas pinturas murales góticas que, de forma general, representan escenas del Apocalipsis, ubicadas en el techo y, por otro lado, escenas de la vida del santo en los muros de la capilla.
