Guía del Convento de San Francisco de Palma de Mallorca
Introducción
El conjunto del Convento de San Francisco (o Convent de Sant Francesc) de Palma de Mallorca es uno de los monumentos más importantes del gótico mallorquín y un testimonio de la influencia de la orden franciscana en la isla.
La presencia franciscana en Palma es muy temprana, llegando los frailes poco después de la conquista de Mallorca por la Corona de Aragón durante el reinado de Jaime I (1229). El rey facilitó el espacio para una primera comunidad, aunque la ubicación actual no se consolidó de inmediato.

La construcción formal del gran conjunto arquitectónico se sitúa alrededor de 1281, por iniciativa del rey Jaime II de Mallorca, quien donó las tierras a la Orden Franciscana. En esta fecha comenzó la construcción de la iglesia conventual pero su abovedamiento tardó aproximadamente un siglo más en completarse. Se concibió como un templo gótico de una sola nave con capillas laterales.

El
claustro, una joya del gótico mallorquín, se construyó
entre 1287 y 1390 aproximadamente, siendo la parte más antigua
la galería norte (siglo XIV). Por su parte, las galerías
occidental (adosada a la iglesia) y meridional se terminaron más
tarde (siglo XV). Su diseño de arquerías lobuladas y finas
columnas es de gran belleza.
Hacia el siglo XV, una de las capillas laterales fue designada para albergar el sepulcro del beato y filósofo Ramon Llull, una figura clave en la historia mallorquina y en la orden franciscana, que inicialmente iba a ser enterrado en la iglesia de Santa Eulalia.

En 1567, el convento adoptó la reforma observante
dentro de la orden franciscana.
Desgraciadamente, un rayo impactó gravemente en 1580 en la iglesia,
dañando la fachada gótica original y el primer tramo de
la nave. Ello motivó su posterior reconstrucción barroca,
comenzándose las obras en 1618 y no terminándose hasta 1700.
Fue obra del arquitecto Francisco Herrera García.

En el siglo XIX, el convento, como muchos otros en España, sufrió los efectos de las desamortizaciones, dejando de tener funciones religiosas. Durante esta época, el conjunto tuvo diversos usos temporales, incluyendo el de cárcel, cuartel militar y audiencia. Sin embargo, en 1906, los franciscanos de la Tercera Orden Regular (TOR) se establecieron nuevamente en el convento.
No obstante, su reconocimiento como obra gótica relevante llegó incluso antes. En 1881, el claustro gótico fue declarado Monumento Nacional y en 1943, el Papa Pío XII otorgó a la iglesia la dignidad de Basílica Menor. Por último, en 1952, la Tercera Orden fundó el actual Colegio San Francisco en dependencias del convento, asegurando un uso continuado del espacio.

Hoy en día, el conjunto del Convento de San Francisco de Palma de Mallorca sigue funcionando como un importante centro religioso, cultural y educativo en Palma.
Arquitectura de la iglesia
El Convento de San Francisco de Palma es, desde el punto de vista arquitectónico y artístico, uno de los conjuntos religiosos más emblemáticos de Mallorca y de las Islas Baleares. Combina la sobriedad gótica mendicante con intervenciones posteriores más decorativas.

La iglesia del convento conserva una estructura típicamente gótica, con una nave central amplia y capillas laterales adosadas. La edificación original se remonta al siglo XIII y XIV, y mantiene elementos característicos de esa época como las bóvedas de crucería y los arcos ojivales.

Los pilares de los dos muros de la nave son fasciculados, es decir, están compuestos por haces de columnas pequeñas que se agrupan, lo que permite soportar las bóvedas de forma elegante.

En la cabecera, el ábside es poligonal (hemidecagonal), pero también dispone de varias capillas adosadas: un total de cinco, siendo dos trapezoidales y tres hexagonales, lo que genera una planta más compleja.

Exterior
La cabecera de la iglesia permite ver su forma poligonal gótica con grandes contrafuertes escarpados en los vértices y dos pisos superpuestos de ventanales ojivales. También se aprecian los cuerpos de las capillas perimetrales de altura muy inferior.

Por su parte, la fachada responde a una reforma barroca tras la ruina de la gótica. La reconstrucción de la portada se produjo siglos después y es obra atribuida al arquitecto Francisco de Herrera. Tras una estatua del fraile franciscano mallorquín Fray Junípero Serra, se alza la fachada con su puerta del tipo portada-retablo con esculturas y decoraciones que aportan movimiento y dramatismo. En las jambas encontramos dos grandes esculturas de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís.

El centro del tímpano está dominado por una imagen de gran movimiento de la Inmaculada Concepción, a quien está dedicado la portada. Flanqueando la escultura de la Virgen se encuentran dos figuras intelectuales de gran importancia para la tradición franciscana: a la izquierda: Ramon Llull (el beato, filósofo y escritor mallorquín) y a la derecha: John Duns Scoto (teólogo franciscano que defendió la Inmaculada Concepción).

Además, en la parte superior de la fachada aparece un gran rosetón, muy decorado con relieves y tracerías, formando, entre otras figuras, cuatro óculos con tracerías tetralobuladas y un óculo central más grande con ocho lóbulos apuntados que parecen haberse inspirado en algún templo gótico.

Entre la puerta y el rosetón se colocó una estatua de San Jorge montado a caballo venciendo al dragón.

A pocos metros de esta fachada se encuentra la ya citada y emblemática estatua del evangelizador de la Alta California Junípero Serra, obra de Horacio de Eguía.

Interior
La única nave se abre a varias capillas laterales mediante arcos muy apuntados. Encima hay un piso de claristorio con ventanales también ojivales que envuelven otros tres más delgados, rematados por óculos trilobulados. Las cubiertas son de bóvedas de crucería cuatripartita con grandes claves decoradas.

Uno de los atractivos artísticos más sobresalientes del interior es la tumba de Ramon Llull, ubicado en una de las capillas laterales del templo. Este sarcófago lleva la figura yacente de Llull. Su material es alabastro para la figura lo que permite una apariencia muy refinada. Bajo su tumba, hay nichos originalmente pensados para albergar representaciones de las siete artes liberales.

También hay que destacar el retablo principal de estilo barroco. Es rico en ornamentación dorado, con complejas molduras y esculturas que dan dinamismo al altar. En la parte superior del retablo hay una figura de San Jorge matando al dragón.
El claustro gótico
Quizá el elemento arquitectónico más destacable del convento de San Francisco de Palma de Mallorca es su claustro, declarado Monumento Nacional en fecha muy temprana del siglo XIX. Su edificación fue un proceso prolongado, extendiéndose entre los siglos XIV y XVI, lo que explica la variedad estilística dentro del claustro.

Como sucede con muchos claustros medievales, su planta no es exactamente cuadrada sino que adquirió una forma trapezoidal.

Las pandas se comunican con el patio central mediante arcos ojivales con intradoses trilobulados en algunos casos y angrelados en otros. Los apoyos son columnas muy finas, en algunos tramos más antiguos, en otros más elaboradas, según la fase de construcción.

Este claustro consta también de un piso alto, con galerías que datan de siglos posteriores (siglo XVI). En estas galerías altas se aprecia un artesonado de madera policromado que se apoya directamente sobre las columnas renacentistas que imitan el orden jónico.

Artículo escrito por David de la Garma Ramírez | Última actualización: Mayo de 2026.