Guía del Convento de San Francisco de Santarém, Portugal
Santarém es una importante ciudad de Portugal por su relevancia histórica. Se ubica a pocos kilómetros al norte de Lisboa y por ella cruza el río Tajo antes de su desembocadura. En la actualidad cuenta con unos 30.000 habitantes.
De antiquísimo origen vinculado a fenicios y griegos, fue conquistada por Roma adquiriendo el nombre de Scallabis Praesidium Iulium. Muchos de sus edificios romanos fueron destruidos por los alanos cuando llegaron a la ciudad. Éstos fueron vencidos poco después por los visigodos, pasando la población a pertenecer al Reino Hispanovisigodo de Toledo con el nombre Santa Irene o Santa Iria, de donde procede su topónimo actual.

Con la invasión árabe y berebere de la Península Ibérica, Santarém pasó a manos de éstos y durante los siguientes siglos va a pertenecer al Emirato y el Califato de Córdoba, si bien hubo momentos de rebeldía frente a la capital de Al-Andalus, buscando su independencia. Tras el desmembramiento del Califato a comienzos del siglo XI y su fragmentación en pequeños reinos musulmanes, Santarém quedo incluida en la Taifa de Badajoz.
A finales de ese mismo siglo, fue tomada efímeramente por Alfonso VI de León y de Castilla en 1093, pero muy pronto pasó a manos de los almorávides (1111).
El paso definitivo a manos cristianas sería en 1147 cuando un pequeño ejército, dirigido por el primer rey portugués Alfonso Enríquez logró entrar en sus murallas.
La reconquista cristiana supuso para la ciudad una gran importancia pues se convocaron cortes y se le concedió un fuero que sirvió de modelo de los fueros otorgados posteriormente a Lisboa, Coímbra, Almada y Leiría.
Tras la toma de Lisboa, Santarém va a perder relevancia. No obstante se van a seguir produciendo importantes hechos históricos entre sus muros. Así, en la crisis dinástica de finales del siglo XIV, Juan II de Castilla, en su pretensión del trono portugués, se hizo fuerte en Santarém y tras su derrota en Aljubarrota se refugió en la ciudad.

En 1477, Juan II fue proclamado rey en Santarém, bajo los pórticos del Convento de San Francisco. En 1491 falleció en Santarém el príncipe Alfonso, el único hijo del rey Juan II y recién casado con la infanta Isabel, hija de los Reyes Católicos.
El 19 de junio de 1580, durante la lucha por el trono portugués
con Felipe II de España, Antonio, prior de Crato fue aclamado rey
de Portugal en Santarém, en el Monasterio de San Bento. También
en Santarém, el 5 de diciembre de 1640, el conde de Unhão,
Fernão Teles de Meneses, aclamó a Juan IV como rey de Portugal,
marcando el fin de ocho décadas de dominio de la Casa de Austria
en Portugal.
Santarém, capital del gótico portugués
A Santarém se le conoce como la capital del gótico portugues, porque hay un total de cuatro iglesias góticas muy próximas entre sí. No obstante, hay que aclarar que la arquitectura gótica portuguesa nunca estuvo vinculada a las catedrales góticas del norte de Francia. Aquellos aires septentrionales no llegaron al reino luso en el siglo XIII.
Por ello, en Santarém apreciaremos un gótico mucho más sobrio, vinculado a las órdenes mendicantes que dejaron en toda la Península Ibérica un rosario de conventos cuyas iglesias bajomedievales son de gran tamaño pero de moderada ornamentación, especialmente las franciscanas, dado el carácter de humildad y pobreza que caracteriza a esta orden.
Las iglesias a las que nos referimos son las de San Francisco, Santa María de Gracia, Santa Clara y San Juan de Alporao, si bien esta última se puede considerar entre lo románico y lo gótico.
Iglesia de São Francisco de Santarém
Introducción
El Convento de San Francisco (São Francisco) de Santarém es un importante monumento para la historia de Portugal a pesar de su mal estado de conservación.

Sabemos que este convento franciscano fue fundado por el rey portugués Sancho II en el año 1240, siendo la primera fundación de la orden en Portugal.
Sólo dos años después en 1242, comenzó la construcción de la iglesia conventual y posiblemente en la década de los ochenta de ese mismo siglo habría sido terminada.
Aquí se desarrollaron importantes acontecimientos históricos a lo largo de los siglos. En el siglo XIV, el monarca Fernando I mandó realizar varias ampliaciones, entre las que se encuentran el inicio de la construcción del claustro conventual y la creación del coro alto donde sería enterrado el propio monarca en 1383.
Este acontecimiento tuvo importancia pues supuso rechazar al Monasterio de Alcobaça por parte del rey, concretamente al panteón de Pedro I, su padre. En 1376, el rey Fernando

ordenó también el traslado de los huesos de
su madre, D. Constança Manuel, al coro alto.
Un siglo después, en el XV D. Duarte de Menezes financió
la segunda etapa de construcción del claustro. A su muerte, su
viuda, encargó la construcción de su capilla sepulcral,
que constituye la actual Capela das Almas.
Otro acontecimiento importante acaeció en el año 1477, cuando João II prestó juramento como rey bajo el pórtico adosado a la entrada principal de la iglesia. En los siglos XVI y XVII se construyeron y/o remodelaron varias capillas.

Tras la exclaustración y disolución del convento en el proceso de supresión de las órdenes religiosas en Portugal (1834), el complejo franciscano se convirtió en cuartel militar, que permaneció aquí hasta mediados del siglo XX.
Tras la citada supresión, a lo largo de décadas de falta de mantenimiento, la degradación fue en aumento, lo que aconsejó el traslado del las tumbas de Fernando I y su madre al Museo Arqueológico del Convento do Carmo en Lisboa en 1875. Igualmente, en 1928, los restos de Duarte de Menezes se trasladó a la cercana iglesia de São João de Alporão de Santarém.
Este proceso de ruina se agravó con un incendio sufrido en 1940 por lo que el estado con que llegó a nuestros días era bastante precario, con la cabecera casi destruida y muchos elementos arquitectónicos y escultóricos en ruina. Todo ello a pesar de que en 1917 fue declarado Monumento Nacional de Portugal.

En las últimas décadas, el ayuntamiento de Santarém ha puesto en marcha campañas de reconstrucción y restauración para salvar, en la medida de lo posible, este importante monumento medieval del país. De manera que en 2009 se pudo reabrir al público. Unos pocos años más tarde, en 2012, se colocó en la fachada occidental de la iglesia un rosetón de piedra caliza y vidrio de Molean imitando los rosetones góticos de la época.
Arquitectura
Del antiguo convento de San Francisco de Santarém se conserva la iglesia conventual y el claustro. La iglesia cuenta con tres naves de cinco tramos, transepto muy marcado en planta y tenía cinco ábsides rectangulares de tamaño escalonado. El conjunto está construido con mampostería careada y sillares en las esquinas y en los elementos monumentales como puertas y ventanas.
Exterior
Estando la cabecera muy maltrecha, lo más destacable de la iglesia franciscana es la fachada occidental y el largo costado meridional con sus ventanas geminadas.

Esta fachada oeste tiene la puerta de ingreso que se abre en un arimez de remate superior triangular. Las arquivoltas apuntadas alternan boceles y escocias con una moldura polilobulada y otra de zigzag, además de una chambrana de tacos cilíndricos. Los apoyos son ocho columnas que tenían capiteles muy sencillos.

El rosetón superior, ya de nuestro siglo XXI, tiene tracerías que simulan una estrella de bordes trilobulados.

Interior
El interior del templo del convento de San Francisco es de gran sencillez constructiva muy a la manera de las fundaciones franciscanas. Finos pilares de sección cuadrada con las esquinas achaflanadas llevan dos semicolumnas, en los lados oeste y este. Se encargan de recoger los arcos formeros apuntados que soportan los muros superiores con ventanales bíforos. Es obvio que soportes tan finos y débiles nunca estuvieron pensados para soportar ningún tipo de bóveda.

El elemento más sobresaliente del interior de la iglesia conventual de São Francisco de Santarém es el monumental coro que ocupa los dos tramos más occidentales de la nave central.

Como indicamos anteriormente es obra del siglo XIV y muestra unas hechuras góticas de gran elegancia. Está formado por bóvedas de crucería con nervio espinazo cuyos arcos cruceros, perpiaños y formeros se poyan en pilares con columnas entregas de grandes capiteles muy finamente cincelados con hojas vegetales interpretadas con gran libertad.

En el costado sur hay varias capillas, la mayoría
muy maltrechas, aunque algunas son interesantes como aquélla de
estilo manuelino de arco carpanel rodeado por otro mixtilíneo.
Claustro
El claustro conventual de San Francisco de Santarem está adosado al costado septentrional de la iglesia.

Tiene forma aproximadamente cuadrada. Sus pandas se abren al patio central mediante arcos apuntados sobre parejas de columnas pareadas.

Cada dos parejas de arcos, la estructura se refuerza mediante gruesos pilares. Los capiteles de las columnas son mayoritariamente vegetales muy variados (acantos rematados en forma de crochets, racimos de uvas, mazorcas de maíz), pero también se pueden adivinar cabezas humanas, personajes que podrían ser frailes, etc.

Dos de las pandas, las materializadas en el siglo XV, están abovedadas con bóvedas de crucería. Se conserva parte de la sala capitular cuya comunicación con el claustro fue modificada para construir una gran portada manuelina.

En uno de los capiteles de este acceso a la sala capitular observamos una escena que podría ser la Adoración de los pastores o sencillamente frailes adorando al Niño junto a la Virgen.
También quedan otras dos puertas manuelinas que comunicaban con estancias claustrales.