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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Románico en Andorra, el país de los Pirineos. 2, 3, 4 y 5 de septiembre de 2021

Desde VIAJES ARTEGUIAS dimos la bienvenida al siempre particular mes de septiembre con una de las rutas más esperadas del año, que no era otra que la que nos llevaría a descubrir el románico del Principado de Andorra, "el País de los Pirineos" como reza su marca turística pero al que bien podría añadírsele también "el País del Románico".

En efecto, es difícil imaginar otro territorio en el que, en una superficie tan pequeña, podamos encontrar esa densidad y variedad (dentro de una homogeneidad) de monumentos románicos.

De esta manera, el jueves día 2 abandonamos un tormentoso Madrid para poner rumbo noreste desde la Avenida de América para, tras las paradas técnicas de rigor, llegar a la ciudad de Fraga, aún en la provincia de Huesca, donde estaba prevista la comida y en la que, antes de desembarcar en el restaurante, no podíamos perder la ocasión de visitar la portada románica de la iglesia de San Pedro.


Un aperitivo más que digno tanto para la propia comida como para las jornadas que nos aguardaban, y es que en poco más de dos horas desde Fraga y siempre a través de unos paisajes de lo más sugestivos, llegamos al Principado de Andorra, donde tras atravesar la frontera, llegamos a nuestro hotel, situado en el mismo núcleo de Les Escaldes, frente a las popularísimas termas de Caldea y en el corazón turístico y comercial del Principado.

La mañana del viernes iniciamos la jornada dirigiéndonos aguas abajo del río Valira hasta llegar al Pont de La Margineda, el puente medieval más importante del país y que, pese a encontrarse a pies de la principal arteria del Estado, aún es posible sacarle gran partido fotográfico.

Desde allí continuamos un poco más al sur para, desde Sant Juliá de Loria, ascender tras una espectacular sucesión de curvas y recurvas a la Iglesia de Sant Serní de Nagol, literalmente colgada sobre la pronunciada ladera y desde la que pudimos admirar maravillosas vistas de las cumbres andorranas.


Con la ayuda de su guía oficial y siempre adaptándonos a los protocolos de aforo dado el minúsculo tamaño de la iglesia, fuimos accediendo a su interior para maravillarnos con sus pinturas murales, las cuales, nos evocaron de inmediato a las miniaturas de los beatos mozárabes.

Tras descender de nuevo por la misma sinuosa carretera, desembarcamos en la población de Sant Juliá de Loria para realizar la parada técnica y asomarnos brevemente a su parroquia de Sant Germá i Sant Juliá, la cual, además de un interesante mosaico contemporáneo pero de exquisito gusto, conserva su campanario lombardo original y la imagen románica de la Virgen de Canolic, una de las más veneradas del Principado con permiso de su patrona de Meritxell, cuyo santuario visitaríamos a la tarde.

Tras la comida en el propio hotel ascendimos a la población de Encamp, donde con la ayuda de su simpatiquísimo guía Robert visitamos la ermita de Sant Romá de les Bons, la más antigua del país (al menos de documento fundacional) y que se emplaza (más bien enrisca) en el extremo más elevado de la población y cuyas empinadas cuestas de acceso abordamos con enorme optimismo.


Aquellas personas que prefirieron no afrontar tan pindio acceso tuvieron la oportunidad de visitar el Museo Etnográfico Casa Cristo y la capilla de Sant Miquel de La Mosquera.

Antes de abandonar Encamp visitamos, ya todo el grupo junto, la antigua parroquia de Santa Eulalia, que conserva el campanario más esbelto de todo el románico andorrano.


Apenas a cinco minutos de Encamp nos acercamos al Santuario de Santa María de Meritxell, veneradísima patrona del país y cuyo contemporáneo santuario, planificado por el insigne arquitecto Ricardo Bofill, viene a sustituir a una primitiva iglesia románica que quedó prácticamente destruida en un incendio acaecido en los años 70 del siglo XX y que resultó realmente traumático para el pueblo andorrano.

Y para el final de la jornada quedó la que sin duda es una de las iglesias icónicas del románico andorrano como es Sant Joan de Caselles, maravillosa y fotogénica al exterior, e interesantísima al interior por conservar un Cristo de estuco flanqueado por pinturas murales y que componen una obra casi única en el románico peninsular.

Desde Caselles, en apenas veinte minutos regresamos al hotel para cenar, y es que en Andorra dado su pequeño tamaño y sus magníficas infraestructuras, las distancias y los trayectos entre monumentos son mínimos.

La mañana del sábado la comenzamos con la visita a otra iglesia omnipresente en cualquier folleto artístico de Andorra como es la de Santa Coloma, caracterizada por su cabecera prerrománica y su esbelta torre campanario de planta circular.

Uno de los momentos más esperados del viaje fue el de la proyección del vídeo mapping que reproduce fielmente y con los colores intensos originales las pinturas románicas que tuvo.

Además, en un moderno espacio museístico anejo al templo denominado "Espai Columba" desde hace un par de años y tras un largo periplo se exponen las pinturas originales del templo, recuperadas hace pocas décadas por el Gobierno de Andorra. Justo a ellas se expone un exquisito audiovisual y varias piezas medievales como cruces o lipsanotecas.

Posteriormente, tras una parada técnica, de nuevo acometimos otra pronunciada ascensión hasta otro de los "techos románicos" de Andorra como es la iglesia de Sant Miquel d'Engolasters.

Este icónico templo es inconfundible por su espectacular y casi desproporcionado campanario respecto a las dimensiones de la iglesia, en cuyo interior además han sido instaladas unas réplicas exactas de las pinturas románicas originales, depositadas desde su arrancamiento en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) de Barcelona.

Tras la comida, quedaban aún atractivos por conocer, en este caso por el sector noroccidental del Principado, de manera que iniciamos la ruta visitando la población de Pal, una de las más pintorescas y bien conservadas del Principado.

Nuestro objetivo fundamental fue visitar la iglesia parroquial de Sant Climent, de cuyo perfil emerge orgulloso un espléndido campanario lombardo.

La última de las iglesias que visitamos el sábado, enclavada en el Valle de Ordino, fue la de Sant Martí de La Cortinada, reformada y ampliada en época barroca, cuando se cambió la orientación del templo añadiendo una gran nave perpendicular en el norte.

En el presbiterio de la cabecera original, convertida hoy en capilla lateral, se conservan restos de sus interesantes pinturas murales originales románicas.

Y como epílogo a una jornada inolvidable, Valle de Ordino arriba, no podíamos marcharnos sin visitar el trasladado Pont d'Ordino, una estampa de lo más romántica antes de emprender el camino de retorno al hotel.

La última de las jornadas andorranas de nuestra ruta tuvo como escenario la propia capital del Principado, Andorra la Vella, en cuyo corazón del primitivo núcleo se conserva parcialmente la iglesia románica de Sant Esteve, objeto de una reforma contemporánea obra del insigne Puig y Cadafalch en la que fue respetada su cabecera original.

Y como no podía ser de otra manera, antes de abandonar el precioso país, dedicamos una última hora para realizar las típicas compras por la comercial Avenida de Meritxell para, a continuación, regresar al autobús y, de nuevo parando a comer en Fraga, regresar a Madrid en el horario previsto.

Muchas gracias por acompañarnos en este precioso viaje y esperamos volver a vernos muy pronto.


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