Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Ruta del Románico en el Camino de Tours en Aquitania: 7, 8, 9, 10 y 11 de septiembre de 2022
Entre el miércoles día 7 y el domingo 11 de septiembre tuvo lugar el esperadísimo Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta del Románico en el Camino de Tours en Aquitania (Francia)", un viaje planificado desde hace dos años pero que, por las bien conocidas circunstancias sanitarias, hubo de ser aplazado hasta en dos ocasiones a la espera de poder ser realizado con plenas garantías.
Así, tal y como estaba previsto, la expedición partió desde la madrileña Plaza de Castilla para, tras la parada técnica reglamentaria, llegar hasta la localidad de Elgóibar para comer, muy cerca ya de la frontera francesa para comer y así afrontar la jornada de tarde.
Nuestra primera parada programática tuvo como escenario la ciudad de Bayona (Bayonne), donde, pasando por delante del Chateau Vieux, llegamos a su espectacular catedral gótica de Santa María, una versión meridional de las famosísimas catedrales del gótico de L'Isle de France y del centro del país.
Tras comentar su monumental cabecera, accedimos al claustro, donde además tuvimos la ocasión de visitar las fantásticas puertas del crucero sur, generalmente cerradas a visitas al encontrarse dentro de la sacristía y de las dependencias privadas del cabildo.
Posteriormente accedimos al espacio eclesial propiamente dicho, donde pudimos comentar la forma y funcionalidad de los diferentes registros que confirman los alzados típicos del gran gótico francés.
Finalizada la visita a la catedral dispusimos de una hora de libre disposición para recorrer y admirar las pintorescas y coloridas callejuelas del centro histórico de la ciudad así como la ribera del río Adour.
Desde allí regresamos al autobús para dirigirnos a nuestro hotel, emplazado en la cercana localidad de Biarritz.
A la mañana siguiente, jueves, continuamos nuestra ruta en dirección norte para dirigirnos a la capital histórica de la gran región de Aquitania, la populosa y monumental Burdeos, llamada popularmente "La Bella Durmiente" por su riqueza monumental aún por descubrir.
Tras descargar el autobús en la muy céntrica Plaza de la República y ser recibidos por nuestra guía oficial, nos encaminamos a su Catedral de Saint André, donde comenzamos la visita explicando la mejor de sus portadas así como su interior. A continuación, tras pasar frente a su campanario exento, llamado Pey Berland, nos acercamos a un cercano restaurante para comer.
La jornada de tarde la iniciamos visitando la antigua iglesia abacial de Sainte Croix (Santa Cruz), una auténtica maravilla del románico aquitano que suele pasar desapercibida al ubicarse en una zona algo más periférica y menos frecuentada por el turismo convencional. Frente a ella, nos deleitamos ante su magnífica fachada principal, en la cual comentamos un sinfín de detalles.
Desde Sainte Croix, ya acercándonos a un barrio más céntrico visitamos la iglesia de Saint Michel, monumental obra gótica que, de no haber sido porque la catedral la visitamos a la mañana, hubiera pasado perfectamente como la catedral de Burdeos, dadas sus dimensiones.
A continuación nos recogió el autobús frente a la Puerta de Borgoña para conducirnos al norte, hacia el núcleo más turístico de la urbe.
Allí pasemos viendo el Monumento aux Girondins ubicado en la Plaza de Quincoces, la Gran Opera Nacional con su monumental edificio clascista.
Uno de los momentos más esperados por nuestros acompañantes fue el de la llegada hasta el borde del inmendo río Garona para admirar la Plaza de la Bolsa con su "Miroir d'eau" (espejo de agua) y, por supuesto, el famoso Puente de Napoleón.
Desde allí, retomamos el autobús
para aproximarnos a nuestro hotel para cenar y descansar.
La jornada de viernes tuvo como protagonista al románico del norte de Burdeos, concretamente de las provincias (siempre dentro de Aquitania) del Charente, la Gironde y la comarca histórica de la Santonja (Saintonge).
Comenzamos nuestra ruta por el monumento más septentrional del itinerario, concretamente la iglesia de Saint Pierre d'Aulnay. Pero de inmediato comprendimos que merecía la pena llegar hasta ella ya que causó auténtica sensación y admiración entre todos los viajeros.
Belleza y fotogenia exterior, monumentalidad, un entorno de lo más agradable y, sobre todo, un auténtico derroche de iconografía y escultura de calidad que hizo las delicias de todos los asistentes. Realmente costó marcharnos de allí una vez finalizada la visita.
Pero la tarde aún deparaba varias sorpresas más, ya que tras una agradable comida en un restaurante de la histórica ciudad de Saintes, visitamos en la propia localidad la basílica de Saint Eutrope, que en realidad son dos iglesias en una: la mal llamada cripta (iglesia baja), y la basílica propiamente dicha, ambas con una escultura de calidad.
Y por supuesto, antes de abandonar Saintes y ya en un área más periférica, nos aguardaba la Abadia de las Damas (Abbaye aux Dammes), cuya también espectacular fachada reúne todas las características que definen el románico de esta región.
Y ya de camino de regreso a Burdeos, no podíamos dejar de visitar la preciosa población de Talmont-sur-Gironde, levantada en una península sobre el descomunal estuario que engendran los ríos Garona y Dordoña en su desembocadura y que desde la Edad Media los peregrinos cruzaban en barcazas para evitar casi 100 kilómetros extra en caso de tener que sortearlo a pie o en cabalgadura.
En Talmont, considerada una de las poblaciones más bonitas de Francia, recorrimos sus floreadas calles con ese aroma a pueblo pesquero y, por supuesto, no podíamos dejar de acercarnos a su iglesia románica de Sainte Radegonde, cuyo ábside y muro norte literalmente colgados sobre el espolón que precipita al estuario, es una de las postales más recurrentes de la región de Aquitania. Ya desde Talmont en aproximadamente una hora regresamos al hotel.
La jornada de sábado se planteó como un epílogo al románico francés y ya como avanzadilla de regreso a la frontera española con el fin de ganar kilómetros y que el viaje de vuelta resultase más llevadero.
Así, ya al sur de Burdeos, visitamos otra preciosa villa medieval como es Saint Macaire, coronada en su parte más alta por la abacial de Saint Saveur (San Salvador), una joya muy poco conocida y que al interior custodia magníficos capiteles así como un repertorio de pinturas murales ya góticas de interesantísima iconografía apocalíptica.
Bastante más al sur y ya en la provincia de las Landas, nos aproximamos justo antes de comer en Dax a la iglesia de San Pablo de Saint-Paul-les-Dax, en cuya cabecera se conserva una interesantísima colección de paneles marmóreos románicos labrados con diferentes temas que no permitieron dar tregua a nuestras cámaras fotográficas.
Ya por la tarde y muy cerca de la frontera española, aún nos quedaban dos visitas en forma de antiguas abadías románicas exclaustradas: la de Sorde y la de Arthous.
En Sorde accedimos a la iglesia abacial en la que, además de cuatro soberbios capiteles, pudimos admirar una de las escasísimas muestras de mosaicos románicos en Francia y en Europa.
Muy cerca, en Arthous, una magnífica cabecera triabsidial que, en lo visual y tras varios días impregnándonos de la escuela aquitana, ya nos resultó mucho más familiar respecto al románico hispano que estamos más acostumbrados a contemplar.
Desde Arthous, cruzamos la frontera en unos pocos kilómetros hasta llegar a nuestro hotel en Pamplona, punto de partida más que propicio para nuestra última etapa de la ruta, ya en suelo español.
Con el fin de aligerar y hacer más llevadero el trayecto de vuelta, la jornada de domingo, siempre con la inercia del camino de regreso a Madrid a nuestro favor, visitamos tres hitos emblemáticos del Camino de Santiago en Navarra:
En primer lugar, la ermita de Santa María de Eunate, solitaria en medio de la campiña con su forma octogonal que tantos ríos de tinta ha hecho correr.
A continuación, la histórica ciudad de Estella con sus principales joyas románicas: la iglesia de San Pedro de la Rua y su precioso claustro, el llamado Palacio de los Reyes de Navarra y, por fin, la iglesia de San Miguel, cuya portada norte es indiscutiblemente una de las grandes fachadas del románico de nuestro país.
Por la tarde, tras la comida en Ayegui, nos quedaba un precioso epílogo en Torres del Río, con su iglesia también octogonal en una localidad que nos recibió en plenas fiestas patronales. Desde allí, con la parada técnica de rigor, regresamos a Madrid despidiéndonos hasta próximos viajes.
Muchas gracias por vuestra compañía.