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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Ruta de la Arquitectura del Císter en tres Comunidades distintas: 21 y 22 de octubre de 2017

Durante el fin de semana del 20 y 21 de octubre, último antes del cambio horario tras el cual las horas de luz se ven considerablemente reducidas, tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta del Císter por tres comunidades distintas".

Este viaje, que ampliado a dos días respecto a la primera cumplía ya su segunda edición, recorrió bajo el hilo conductor de la arquitectura de los monasterios cistercienses el triángulo imaginario que conforman el sur de la provincia de Soria, el oeste de Zaragoza y el norte de Guadalajara; un territorio bastante olvidado debido a sus deficientes comunicaciones pero que atesora un rico e interesante patrimonio monumental.

Así, tal y como estaba previsto, nuestro autobús partió desde la Avenida de América e Madrid para, tras la preceptiva parada técnica a mitad de camino y las consabidas explicaciones introductorias durante el trayecto, llegar a nuestro primer destino de la jornada: el Monasterio de Santa María de Huerta.

La primera visita del sábado la dedicamos al colosal Monasterio de Huerta

Enclavado en el extremo sur de la provincia de Soria, el Monasterio de Huerta es uno de los cenobios cistercienses llegados en mejor estado a nuestros días, conservándose su paradigmática iglesia monacal y la mayoría de estancias claustrales, destacando por encima del resto el espectacular refectorio.

Imagen del grupo en el Refectorio de Monjes

Finalizada la visita y tras hacer acopio de productos elaborados por la propia comunidad monacal en la tienda del monasterio, regresamos al autobús para continuar nuestro itinerario, introduciéndonos a los pocos kilómetros en territorio aragonés hasta acercarnos a la ciudad de Daroca.

Tras una breve explicación de su fotogénica puerta de la muralla conocida como "Puerta Baja" y su contigua Fuente de los Veinte Caños, accedimos al recinto urbano de Daroca para disfrutar de una agradable comida en un céntrico mesón.

A continuación descendimos hacia la calle principal de la localidad hasta la oficina de turismo, donde tuvimos oportunidad de visualizar una breve proyección introductoria sobre la historia de la ciudad darocense antes de iniciar nuestro itinerario a pie acompañados por la guía oficial Asun.

Iniciamos nuestro recorrido por la Basílica de Santa María de los Sagrados Corporales, construcción de origen románico de la que aún quedan restos visibles, pero que debe toda su fama a albergar en su interior los milagrosos Sagrados Corporales que han hecho de Daroca un importante destino de peregrinación.

Tras cla comida en Daroca, iniciamos la ruta por esta preciosa ciudad de Zaragoza: Aquí estamos ante el ábside románico de Santa María de los Corporales

Desde ahí, a través de pintorescas callejas, ascendimos hasta la iglesia de San Juan de la Cuesta, templo que, al igual que el más famoso de San Tirso de Sahagún (León), constituye en sí mismo el más claro ejemplo del nacimiento del estilo mudéjar, ya que fue comenzado siguiendo la más pura estética románica en material pétreo, y rematado en ladrillo acorde a las tendencias constructivas y decorativas hispanomusulmanas.

En San Juan de la Cuesta

A escasos metros de San Juan, desembocamos en la plazuela presidida por la iglesia románica de San Miguel, en cuyo interior se conserva un interesantísimo retablo pictórico gótico; y a continuación, de nuevo a través de callejuelas de enrome sabor, descendimos hasta la última de las iglesias medievales darocenses, en este caso dedicada a Santo Domingo y en la que, de nuevo, pudimos observar como conviven en un mismo templo el estilo románico y el mudéjar.

San Miguel

Para rematar la visita al conjunto monumental de Daroca ascendimos a un encantador mirador junto a la muralla, desde el cual, pudimos contemplar en conjunto la belleza de la ciudad. Tras ello, nos reunimos en la Puerta Baja para, tras un tiempo de libre disposición, regresar al autobús y dirigirnos a nuestro hotel, situado en Calatayud.

Bajando hacia la monumental Puerta Baja

La mañana de domingo nos citamos en la puerta del hotel para continuar nuestro recorrido visitando el famosísimo Monasterio de Piedra, destino turístico de primer orden debido a la exhuberancia y la espectacularidad de su parque natural cuajado de lagos y cascadas, pero en el que, para el gran público, suele pasar desapercibido el fantástico monasterio que da nombre al paraje.

Mañana del domingo: entrada a la Sala Capitular del Monasterio de Santa María de Piedra

Así, nuestra visita se centró en conocer a fondo el Monasterio de Santa María de Piedra, cenobio cisterciense cuya visita complementó a la perfección la del día anterior a Santa María de Huerta, ya que se da el caso de que las estancias peor conservadas del monasterio soriano, son las que en mejor estado han llegado en Santa María de Piedra, como es el caso de la sala capitular y el callejón de conversos, pieza esta casi única en cuanto a monasterios del Císter español se refiere.

Foto de Familia

Finalizada la visita al conjunto monumental, no podíamos dejar pasar la oportunidad de dedicar unos minutos a asomarnos al parque natural adyacente, tras lo cual, regresamos al autobús para proseguir nuestro camino.

Paseo por el Parque y sus famosas cascadas

Pocos kilómetros después del Monasterio de Piedra, nos adentramos a través de sinuosas carreteras en la tercera comunidad autónoma de cuantas recorría el viaje, en este caso Castilla la Mancha a través del norte de Guadalajara.

Allí nos esperaba en primer lugar una de las sorpresas del viaje como es la ermita de Santa Catalina de Hinojosa, construcción que si bien no tiene demasiado que ver con el Cister, no podíamos dejar pasar la ocasión de visitarla pasando tan cerca y encontrándose normalmente tan alejada de las principales rutas del románico.

Llegada a la ermita de Santa Catalina de Hinojosa, Guadalajara

Esta construcción, redefinida hoy como ermita, es en realidad la parroquia de una población despoblada y desaparecida hace varios siglos cuya conservación se debió a motivos devocionales. En la actualidad, por su ubicación en un maravilloso bosque de sabinas y su galería porticada orientada al sur, es una de las construcciones románicas más fotogénicas de Guadalajara.

La galería porticada en su precioso entorno

Desde la ermita de Hinojosa nos adentramos en el Señorío de Molina hasta llegar a su población más importante: Molina de Aragón, donde nos esperaba nuestro restaurante para la comida.

Tras la comida del domingo, nos fuimos a ver la iglesia de Santa Clara de Molina de Aragón

Para comenzar la jornada de tarde nos acercamos a la iglesia de Santa Clara, construcción tardorrománica que conserva clarísimos resabios decorativos de la arquitectura cisterciense y desde donde, tras citarnos con nuestra guía Maite, ascendimos hasta su castillo.

Ubicado en una escarpada ladera que da abrigo y protección a la localidad, fuimos ascendiendo progresivamente hasta su primer cinturón amurallado, donde aprovechamos la parada para tomar aire e introducir la evolución histórica y artística del castillo, primero árabe y después cristiano.

Subiendo al castillo de Molina de Aragón

Superada la última cuesta, ingresamos en el castillo propiamente dicho para recorrer sus torres y adarves, desde donde se divisan amplísimos horizontes, entre ellos, la señera Torre de Aragón, primitiva atalaya árabe de la fortaleza.

El grupo dentro del reconto del castillo

Finalizada la visita y tras un tiempo libre para tomar un refrigerio, retornamos al autobús para iniciar camino de regreso a Madrid, donde tras la pertinente parada técnica, llegamos dentro del horario previsto.

Muchas gracias a todos por vuestra compañía.


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