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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Camino de la Costa a Santiago en Cantabria, el 21, 22, 23 y 24/07/22

Entre los días 21 y 24 de julio y huyendo de los sofocantes calores veraniegos de Madrid tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS titulado "El Camino de Santiago por la Costa de Cantabria", una ruta que nos llevó a conocer alguno de los enclaves más señeros de la ruta jacobea costera por tierras cántabras, así como varios de los monumentos más importantes de su entorno.

Este viaje guiado recorrió las históricas villas marineras  de la costa de Cantabria

Tal y como estaba establecido y con la habitual puntualidad que no nos cansamos de agradecer, salimos el jueves desde el Paseo de Moret para, tras las paradas pertinentes y reglamentarias, adentrarnos en Cantabria por su zona occidental, concretamente por Castro-Urdiales, en cuyas afueras comimos en una agradable terraza de un restaurante antes de entrar en materia.

El cogollo monumental de Castro Urdiales está junto al puerto marítimo

En Castro Urdiales, villa marinera y destino turístico de primer orden, nos adentramos por su casco histórico hasta llegar a su cogollo monumental, donde nos detuvimos frente a su castillo-faro, comentamos el espectacular puente medieval que desde hace siglos desafía los embates del mar y desde el que se accede a la ermita de Santa Ana, encaramada en un peñón y en cuyo interior nos fue proyectado un ilustrativo video introductorio.

La iglesia de la Asunción de  Castro Urdiales es un soberbio templo del gótico clásico

A continuación, nos centramos en el que sin duda es su monumento más importante; la iglesia de la Asunción, obra cumbre del gótico cántabro que tuvimos ocasión de conocer al detalle tanto al exterior como en su interior.

A la salida, aprovechamos para hacer la primera de las fotos de familia del viaje enfrente de la cabecera gótica de esta magnífica iglesia gótica.

FOto de familia junto a la cabecera de la iglesia de La Asunción de Castro Urdiales

Desde la iglesia, tras un rato amplio de tiempo libre para pasear por su encantador puerto pesquero y tomar un refrigerio en los bares y cafeterías de su plaza, retornamos al autobús para dirigirnos a nuestro hotel ubicado en Santander y salir a cenar a un restaurante cercano.

La jornada de viernes se desarrolló íntegramente en la comarca de la Trasmiera, iniciando nuestro recorrido en compañía de una guía oficial por el casco urbano -llamado Puebla Vieja- de otra de las villas marineras por antonomasia: Laredo.

El grupop entrando en la iglesia de Santa María

Allí pudimos conocer el convento de San Francisco (hoy morado por religiosas trinitarias), el ábside románico de la capilla del Espíritu Santo, la iglesia de San Martín con su monumental espadaña, templo generalmente cerrado a visitas pero que nosotros tuvimos ocasión de acceder y, por fin, en la zona más elevada de la Puebla Vieja, la iglesia de Santa María, otro monumental ejemplo de gótico cántabro cuya escultura y piezas de arte sacro llamó la atención a todos los asistentes.

En el interior de la iglesia de San Martín de Laredo

Desde allí, tras un descanso para tomar un aperitivo y recuperar fuerzas en torno a la concurrida plaza del Ayuntamiento, regresamos al autobús para desplazarnos a la preciosa población de Escalante para comer en un fantástico mesón típico.

La jornada de tarde la iniciamos visitando la ermita de San Román en la propia población de Escalante, una encantadora iglesiata románica solitaria y austera al exterior, pero que al interior oculta unos interesantísimos capiteles y estatuas-columna.

Explicaciones en la ermita románica de Escalante

Desde Escalante y de nuevo en el litoral, la segunda de las villas marineras de la jornada: Santoña, donde visitamos la iglesia de Santa María de Puerto, heredera de uno de los monasterios medievales más influyentes de la Cantabria medieval y que hoy en día se presenta como un edificio de con partes románicas y góticas cargado de escultura de interesante iconografía.

Desde Santoña tras una parada técnica llegamos a nuestro último destino de la jornada, la iglesia románica de Santa María de Bareyo, la cual hizo las delicias de todos dada su interesantísima escultura monumental obra del tan personal taller llamado de Mena-Villadiego. Por supuesto, antes de regresar al hotel, tuvimos ocasión de comentar su singular pila bautismal, de lo mejorcito en cuanto a estas piezas del románico español.

En la cabecera de la iglesia románica de Santa María de Bareyo

La jornada de sábado tuvo como protagonista la costa occidental cántabra, iniciando nuestra ruta por uno de esos destinos imprescindibles como es Santillana del Mar, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de España.

El grupo posando para la foto delante de la cabecera de la iglesia de la colegiata de Santillana del Mar

A través de sus calles jalonadas de palacetes desembocamos en la colegiata de Santa Juliana, con los primeros rayos del sol incidiendo sobre su monumental cabecera. Tras comentar ábsides y portada, accedimos al interior para recrearnos en sus fantásticos capiteles, terminando la visita con un detallado recorrido por su claustro, único en Cantabria y cargado de capiteles figurados.

EL claustro románico de la colegiata nos permitió admirar su escultura

A la salida de la colegiata tuvimos un rato largo de libre disposición para tomar algo, pasear por las bonitas calles de la localidad y hacer acopio de los típicos productos típicos cántabros (quesadas, sobaos, etc.) en las numerosas tiendas de la localidad.

Calle de Santillana del Mar

El segundo destino de la mañana fue la villa marinera de San Vicente de la Barquera, ubicada en el extremo occidental de la costa cántabra. Aprovechamos para hacer un recorrido por la línea de costa de su bahía y disfrutar de una agradable y fresca brisa que contrastaba con las altas temperaturas de la ola de calor que sufría casi toda España por aquellos días.

Subida al casco antiguo de San Vicente de la Barquera

En el casco antiguo subimos la cuesta que conduce a la Puebla Vieja, alcanzando edificios históricos como el Castillo del Rey o las ruinas del Hospital de la Concepción, fundación para albergar peregrinos durante la Baja Edad Media.

Ya en el entorno de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, nos detuvimos a disfrutar del paisaje que desde este lugar se tiene de las marismas.

Desde el espolón del casco antiguo de San Vicente se otean preciosas vistan de la marisma

A continuación entramos en este templo de interesante arquitectura románica y gótica. Nos adentramos en su interior y pudimos debatir las características de la arquitectura gótica presente en las villas marineras de Cantabria de la que ésta iglesia es uno de sus más genuinos modelos.

Interior gótico de la iglesia de San Vicente de la Barquera

A continuación, nos centramos en las dos puertas románicas del exterior cuya escultura ofrece algunas sorpresas como la presencia de algunos capiteles colocados allí varios siglos después.

En la puerta sur de la iglesia de Santa María de los Ángeles de San Vicente de la Barquera

Tras la comida en un restaurante de la localidad de Quijas llegamos a Santander, capital de la región y que nos recibió engalanada en plena celebración de sus fiestas patronales.

Iniciamos la visita por su catedral, una gran desconocida ya que fue reconstruida en tiempos modernos tras el pavoroso incendio que asoló la ciudad en 1941. Sin embargo, conserva muchas partes de interés, como su iglesia baja de transición entre el románico y el gótico.

Iglesia baja. Comienzos del siglo XIII

Posteriormente realizamos un pequeño paseo por el casco viejo, la Plaza Porticada, la iglesia de la Compañía de Jesús y el mercado, hasta salir al Paseo Pereda, vía emblemática de la ciudad desde cuyo parque adyacente accedimos al modernísimo "Centro Botín", balcón privilegiado sobre la bahía de Santander y el Mar Cantábrico.

Recorrido ya todo el litoral, la jornada de domingo se centro en varios lugares de interés ya de carácter más interior y que generalmente pasan desapercibidos para muchas rutas turísticas, empezando por el Santuario de La Bien Aparecida, patrona de Cantabria y desde cuyo mirador se disfrutan vistas magníficas del valle del Asón.

Mirador del Santuario de la Bien Aparecida con vistas al valle del río Asón

Tras la visita a La Bien Aparecida llegamos a su vecina aldea de Udalla, que guarda una de esas sorpresas inesperadas que nos brinda el interior de Cantabria, como es la iglesia de Santa Marina, de las escasísimas construcciones del medievo hispano de solo dos naves.

En la iglesia de Santa Marina de  Udalla

Desde Udalla y ya con la idea de recuperar kilómetros al trayecto de vuelta atravesamos los valles pasiegos hasta llegar a Los Corrales de Buelna para comer y, desde ahí, acceder a la preciosa iglesia románica de San Juan de Raicedo, con su recién descubierta y puesta en valor necrópolis adyacente.

Necrópolis altomedieval frente a la iglesia románica de San Juan de Raicedo

Ya desde Raicedo y a través del valle del Besaya, iniciamos nuestro viaje de regreso a Madrid, donde llegamos tras las paradas reglamentarias dentro del horario previsto.

Muchas gracias por acompañarnos y feliz verano.


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