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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Ruta de los Monasterios y Santuarios en el Camino de Santiago de Lugo, 20, 21 y 22/07/18

Durante el fin de semana del viernes 20 al domingo 2 de julio tuvo lugar la primera edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta de los Monasterios y Santuarios del Camino de Santiago en Lugo"; un recorrido que nos llevó al encuentro de algunos de los monumentos más emblemáticos de la ruta jacobea por tierras lucenses, así como a otros que, no estando en el propio Camino, su proximidad al mismo les hizo gozar de notable importancia durante los siglos medievales.

Nuestro viaje tuvo como protagonista: Lugo

Como estaba previsto, el autobús partió con total puntualidad de la Glorieta de Cristo Rey para, realizadas las dos paradas pertinentes durante el trayecto y las habituales explicaciones introductorias, alcanzar tierras gallegas, donde fuimos recibidos con una densa niebla que si imprimía al lugar cierto halo de misterio.

Nuestra primera parada temática fue la conocida aldea de O Cebreiro, puerta del Camino en territorio gallego y en el que visitamos su santuario de Santa María la Real, de orígenes antiquísimos pero notablemente modificado con el paso de los siglos.

Primera visita del viernes: el santuario de Santa María de O Cebreiro

Tras un agradable paseo por la aldea, regresamos al autobús para dirigirnos a nuestro restaurante, situado en la también típicamente gallega aldea de Louzarela.

La jornada de tarde la iniciamos visitando el Monasterio de San Julián de Samos, también de orígenes remotos pero que hoy luce majestuosa su fachada clasicista, pudiendo enorgullecerse de ser uno de los monasterios gallegos más importantes.

Posando ante la fachada de la iglesia del Monasterio de San Julián de Samos

En compañía de su fraile guía, recorrimos las diferentes estancias del cenobio, prestando especial atención a su enorme claustro y a su iglesia, ya de corte neoclásico.

Para finalizar la jornada de viernes y sin separarnos de la Ruta Jacobea, llegamos a la población de Portomarín, la cual quedó inundada por la construcción del pantano de Belesar, pero cuyos monumentos más relevantes como es el caso de la iglesia de San Nicolás, fueron trasladados a su nuevo emplazamiento unos cuantos metros ladera arriba.

Perteneciente a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, se trata de una de las obras cumbres del románico lucense, ante la cual nos detuvimos un buen rato para admirar su morfología fortificada, así como la iconografía de capiteles y tímpanos de sus portadas.

Por la tarde: visita a Portomarín y su preciosa iglesia románica

Tras la visita a Portomarín, llegamos a nuestro hotel situado en el centro de Lugo para recuperar fuerzas en la cena y retirarnos a dormir.

Iniciamos la jornada de sábado desplazándonos a la minúscula aldea de Bóveda, en la cual se conserva una de las construcciones más enigmáticas y a su vez polémicas de toda Galicia. Se trata de un posible santuario tardorromano consagrado a la diosa Cibeles que posteriormente fue cristianizado bajo la advocación de la santa emeritense.

Mañana del sábado: visitamos Santa Eulalia de Bóveda

Explicaciones en este antiquísimo  santuario

Tras la visita a Bóveda, emprendimos rumbo sur hasta llegar al Monasterio de Santa María de Ferreira de Pallares, de nuevo otro gran desconocido pero que causó sensación entre todos nuestros amigos tanto por su idílico emplazamiento como por las proporciones de su iglesia abacial.

Entrada en la iglesia del monasterio de Ferreira de Pallares

Como colofón a la jornada matutina, y retomando el Camino de Santiago, rendimos visita a otra de las joyas más destacadas del románico lucense como es el monasterio de San Salvador de Vilar de Donas.

Momento de la llegada a Vilar de Donas

Tras la comida en un mesón muy jacobeo en las proximidades de Palas de Rei, regresamos a la ciudad de Lugo para dedicar la tarde a visitarla con detenimiento.

La tarde del sábado la dedicamos a visitar Lugo

Iniciamos el recorrido urbano de Lugo por su muralla, a la que ingresamos a través de la puerta de Campo Castelo. A través de su adarve, llegamos a la Puerta de Santiago, privilegiado mirador sobre la fachada occidental de la catedral. A continuación, nos detuvimos en su interior románico y en su portada norte.

Delante de la catedral de Lugo

Desde la catedral, y tras una visita a la piscina romana aparecida en la zona de la cabecera, continuamos por la Praza do Campo hasta llegar al antiguo convento de San Francisco, en torno a cuyo claustro ha sido habilitado el Museo Provincial.

Claustro del Convento de San Francisco. Hoy Museo Provincial

Por último, visitamos la iglesia de San Pedro y el exterior de su hermano gemelo convento de Santo Domingo antes de regresar a la Plaza Mayor, donde finalizamos nuestro recorrido urbano y nos dirigimos al hotel.

El domingo amaneció un día mucho más soleado, de manera que, sin perder el tiempo, emprendimos rumbo norte para conocer el monasterio cisterciense de Santa María de Meira, cuya iglesia es por dimensiones, una de las más grandes del románico gallego y un perfecto ejemplo de los preceptos cistercienses en cuanto a su arquitectura.

La mañana del domingo la dedicamos a variios ligares menos conocidos. En la imagen, el monasterio de Meira

Desde Meira tomamos de nuevo rumbo sur para llegar al eje de la autovía A-6 con el fin de, ganando algunos kilómetros a nuestro viaje de regreso, visitar dos interesantes y muy desconocidos monumentos románicos.

Posando ante la iglesia abacial de Meira

En primer lugar, la iglesia parroquial de San Martiño de Berselos, emplazada en un maravilloso entorno rural y que conserva casi intacto su templo, en el cual luce un tímpano cuya iconografía fue objeto de un minucioso y participativo análisis.

Ante la iglesia románica de la aldea de Berselos

Unos kilómetros más adelante, el Monasterio también cisterciense de Santa María de Penamaior, otro gran desconocido debido sobre todo a su escondido emplazamiento pero que de nuevo causó sensación entre nuestros acompañantes.

Explicaciones en el Monasterio de Santa María de Penamaior

Desde Penamaior, y nada más adentrarnos en tierras leonesas, disfrutamos de una agradable comida en un entorno más que sugestivo como es una palloza tan típica de los Ancares en la localidad de Balboa.

Comimos en la pintoresca Palloza de Balboa

Tras la comida, y con las dos paradas reglamentarias, regresamos a nuestro destino en Madrid para despedirnos no sin antes deseándonos feliz verano.


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