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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Silos y la Ruta de Fernán González, 8 y 9 de septiembre de 2018

Durante el fin de semana del sábado 8 y domingo 9 de septiembre se celebró la quinta edición (ampliada) del Viaje Guiado ARTEGUIAS titulado "La Ruta de Fernán González y el claustro de Silos", un recorrido que nos condujo a las Tierra de Lara. Este territorio fue protagonista del definitivo impulso del Condado de Castilla en el siglo X en el que, además de un importante legado histórico, ha llegado a nuestros días un patrimonio monumental de primerísimo orden.

Tal y como estaba previsto, la expedición partió de la Plaza de Castilla para, tras la parada técnica de rigor a la altura de Aranda de Duero y las pertinentes explicaciones histórico y artísticas de carácter introductorio durante el viaje, llegar a nuestra primera visita del fin de semana, que no era otra que el Monasterio de Santo Domingo de Silos.

Explicaciones en el impresionante claustro de Silos

Y es que si de algo se ponen de acuerdo todos los especialistas e historiadores del arte es en la primordial relevancia de este claustro burgalés a la hora reentender el románico español, razón por la cual, incluso el día antes, desde ARTEGUIAS impartimos un seminario monográfico al respecto.

La visita al claustro de Silos nos llevó buena parte de la mañana, durante la cual fuimos recorriendo sus cuatro pandas deteniéndonos y explicando exhaustivamente los capiteles más relevantes así como los interesantísimos relieves de los machones angulares, muchos de los cuales por su espectacularidad han acaparado un sinfín de portadas de libros y tratados de románico.

Analizando capitel a capitel

Tras la visita al claustro y siempre dentro del cenobio de Silos, aprovechamos para echar un vistazo a su singular botica y, por supuesto, al museo anejo, en el cual se exponen piezas de gran belleza que, en ocasiones y ante la magnificencia del claustro, suelen pasar desapercibidas para muchos visitantes.

Desde Santo Domingo de Silos y a través de una espectacular carretera que recorre parte del Desfiladero de la Yecla, llegamos a la villa de Covarrubias para disfrutar de una agradable comida en uno de sus mesones más señeros.

Camino de San Pedo de Arlanza

Ya por la tarde y con la Sierra de la Demanda como incomparable telón de fondo, visitamos el exterior del histórico Monasterio de San Pedro de Arlanza, el cual está siendo sometido a obras de restauración.

Ante las ruinas de las monumentales ruinas

Tras ello, nos acercamos a iglesia de la población de Cascajares de la Sierra, sencilla construcción del románico rural castellano que alberga en su interior una de las pilas bautismales medievales más interesantes del románico burgalés.

Desde Cascajares, en dirección norte y tras una parada técnica, visitamos la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Arlanzón, construcción románica muy cercana al Camino de Santiago y que, pese a conservarse en buen estado y presentar un estimable repertorio escultórico, suele quedar al margen de las principales rutas turísticas de la provincia de Burgos.

Arlanzón: portda de la iglesia

Desde Arlanzón, en menos de media hora llegamos a nuestro hotel en las proximidades de la ciudad de Burgos para, tras el reparto de habitaciones, cenar y descansar de cara a la jornada que nos esperaba al día siguiente.

El domingo iniciamos la ruta en dirección sur al encuentro de nuevo del solar del conde castellano Fernán González, comenzando las visitas por la villa de Covarrubias, cuyas callejas cargadas de tipismo y jalonadas de viviendas solariegas blasonadas fuimos recorriendo prestando atención al llamado Torreón de Doña Urraca, la iglesia de Santo Tomás, el Palacio de Fernán González y la Casa de Doña Sancha.

En Covarrubias: claustro de la colegiata

En Covarrubias dedicamos buena parte de la visita a la Colegiata de San Cosme y San Damián, eminente construcción medieval que conserva en torno a su cuidado claustro un importante museo parroquial con varias obras de interés, entre las que destaca el retablo de la Epifanía.

Retablo de la Epifanía

Desde Covarrubias continuamos dirección levante hasta llegar a la histórica localidad de Lara de los Infantes, al pie de su ruinoso castillo que, como la población, languidece al paso del tiempo sin que parezca haber interés institucional en poner remedio a la inminente desaparición de una construcción tan importante en el devenir histórico castellano.

En Lara, visitamos la iglesia de Nuestra Señora de la Natividad, principal vestigio del esplendor que, durante los siglos medievales, gozaría localidad.

Ábside de la iglesia de Lara de los Infantes

Muy cerca de Lara de los Infantes no podíamos dejar de visitar la hoy ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas, una de las escasas construcciones de este estilo altomedieval conservadas en España.

Foto de grupo en Quintanilla de las Viñas

Tras una comida en un mesón de Cuevas de San Clemente, iniciamos la jornada de tarde visitando la encantadora iglesia de Cubillo del César, una construcción románica rural cuyo encanto reside precisamente en su sencillez arquitectónica exterior y el lugar tan bucólico en el que se asienta.

Iglesia de Cubillo del César

Una vez en el interior, pudimos disfrutar de su cabecera con algunos capiteles interesantes y su preciosa pila bautismal románica.

Interior de la iglesia de Cubillo del César

Por último, ya iniciado el regreso a Madrid, dedicamos buena parte de la tarde del domingo a visitar otra de esas poblaciones icónicas de la provincia de Burgos como es Lerma, por la cual tantas veces hemos pasado al emplazarse junto a la autovía A-1 pero que no siempre hay tiempo para entrar y recorrer con detenimiento.

Lerma además nos recibió en plena celebración de sus fiestas patronales, lo cual no nos impidió recorrer su entramado urbano ni disfrutar de las privilegiadas vistas del valle del Arlanza que se aprecian desde la parte alta de la villa.

En el mirador de los arcos de Lerma

Antes de emprender el definitivo trayecto de regreso a Madrid, disfrutamos de una agradable merienda en su Parador, habilitado en el espectacular Palacio Ducal que preside la Villa.

Desde Lerma, en poco más de dos horas, llegamos a Madrid, despidiéndonos hasta una próxima ocasión. Muchas gracias a todos los asistentes por vuestra compañía.


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