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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Ruta de los guerreros y monjes en defensa de la frontera del Tajo, el 5 de mayo de 2018

El pasado sábado día 5 de mayo tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS titulado "Monjes y Guerreros en la Defensa de la Frontera del Tajo", un recorrido que nos llevó al encuentro de varias plazas al sur de la provincia de Guadalajara que tuvieron especial relevancia durante el proceso de Reconquista y repoblación entre finales del siglo XII y principios del XIII.

Con una mañana absolutamente primaveral, la expedición partió de la Avenida de América para, tras las pertinentes explicaciones introductorias durante el trayecto, llegar a nuestro primer destino temático de la jornada, que no era otro que el binomio histórico y monumental que componen el Parque Arqueológico de Recópolis y el Castillo de Zorita de los Canes.

Tras un breve vistazo a los paneles instalados en el centro de recepción de visitantes del Parque de Recópolis, iniciamos la visita al yacimiento propiamente dicho de la mano de su guía-arqueóloga Angélica, quien nos fue ilustrando sobre el origen y la funcionalidad de los diferentes equipamientos recuperados y excavados.

Especial atención concentraron los restos de la basílica, en la cual pudimos entender a través de su evolución el paso de las diferentes civilizaciones: visigodos primero, árabes después y cristianos de nuevo hasta su total despoblación y abandono.

Igualmente, causó sensación entre los más aficionados a la fotografía las maravillosas vistas que se observaban desde la meseta en la que se asienta Recópolis, con amplísimos panoramas sobre el castillo de Zorita de los Canes, el río Tajo y una Alcarria de lo más verde y floreada gracias a la explosión de la primavera tras un invierno de lo más propicio por lo lluvioso.

Finalizada la visita a Recópolis y siempre en compañía de Angélica, nos acercamos al castillo de Zorita de los Canes, de origen árabe y posteriormente convertido en uno de los bastiones más importantes de la Orden de Calatrava en territorio peninsular.

Por su icónica puerta de herradura accedimos al recinto principal, desde donde tuvimos la ocasión de conocer sus diferentes estancias conservadas, destacando por encima del resto la antigua iglesia con su cripta excavada en la roca y sus capiteles visigóticos precisamente reaprovechados de la vecina Recópolis.

Tras descender por el acceso norte de la fortaleza rodeando su amplísimo recinto amurallado siempre con vistas privilegiadas hacia el valle del Tajo, regresamos al autobús para dirigirnos a la vecina población de Albalate de Zorita, donde teníamos prevista la comida, pero dado teníamos unos minutos de margen, no quisimos perder la ocasión de acercarnos a la ermita de Cubillas, a las afueras de la propia localidad.

Esta modesta construcción, antigua parroquia convertida hoy en capilla del cementerio, conserva una interesante portada tardorrománica y una no menos graciosa colección de canecillos figurados. Tras su visita, nos dirigimos al restaurante para recuperar fuerzas de cara a la jornada de tarde.

Desde Albalate, tomamos rumbo norte siempre con las aguas del Tajo a nuestra vera hasta llegar a los restos consolidados del monasterio cisterciense de Santa María de Monsalud, junto a la localidad alcarreña de Córcoles.

En el propio cenobio, abandonado durante muchos años, iniciamos la visita por su remodelado claustro y su sala capitular original, lo que nos sirvió para exponer las principales características del modo de vida monacal de la orden del cister.

A continuación, accedimos a su iglesia abacial para constatar los preceptos de la orden en cuanto a la austeridad y ausencia total de decoración figurada aunque sin escatimar en lo arquitectónico.

Tras la visita a Monsalud, nos adentramos en el corazón de la llamada Hoya del Infantado hasta llegar a la pequeña población de Millana, cuya iglesia parroquial dedicada a Santo Domingo de Silos, pese a ser una construcción neoclásica, conserva de una primitiva obra románica su espléndida portada cargada de figuración, lo cual nos sirvió para comentar la naturaleza simbólica de los seres fantásticos allí esculpidos, así como los pasajes bíblicos perfectamente reconocibles.

La última de las visitas programadas de la jornada tuvo como escenario la antaño pujante población de Alcocer, cuya iglesia parroquial, conocida popularmente "la Catedral de la Alcarria", no dejó indiferente a ninguno de nuestros acompañantes por sus descomunales dimensiones en comparación al tamaño de la localidad.

Tras la visita a su elegante interior, nos desplazamos a su hastial occidental para contemplar también su magnífica torre campanario, unánimemente catalogado como el mejor del gótico alcarreño.

Finalizada la visita nos dirigimos a un popular mesón de la propia población de Alcocer para reponer fuerzas antes del viaje de regreso a Madrid, durante el cual, casi como si hubiera querido esperar amablemente a que finalizase nuestra visita para no importunarnos, se desató una fuerte tormenta que nos acompañaría durante parte del viaje de vuelta.

A la hora prevista, llegamos a nuestro destino en la Avenida de América de Madrid. Muchas gracias a todos por vuestra asistencia y hasta una próxima ocasión.


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