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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Joyas del Arte Paleocristiano y Bizantino en el Adriático. Del 23 de febrero al 1 de marzo de 2026

Entre el 23 de febrero y el 1 de marzo tuvo lugar la esperadísima tercera edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Joyas del Arte Paleocristiano y Bizantino en el Adriático", un completo recorrido por el nordeste italiano para descubrir el excepcional legado histórico-artístico que nos brindó el glorioso Imperio Bizantino.

Uno de los grandes mosaicos de San Marcos de Venecia

La madrugada del lunes nos reunimos en el Aeropuerto Madrid-Barajas con destino Bolonia, donde nos recogió nuestro autobús privado para iniciar la ruta. Enseguida nos dirigimos a la pequeña localidad de Classe, un importantísimo enclave portuario que daba servicio a Ravenna en época imperial. Tras una primera comida familiar, dedicamos la tarde a explicar la imponente basílica de San Apolinar, comentando con detenimiento sus trascendentales mosaicos, así como su magnífica colección de sarcófagos de los siglos V-VIII d.C, que ya anuncian una primitiva iconografía paleocristiana.

Foto de grupo en San Apolinar in Classe

Tras esta primera toma de contacto, nos retiramos a nuestro estupendo hotel en Rávena para cenar y descansar del madrugón.

El martes lo dedicamos por completo a la recoleta ciudad de Rávena, sede del Imperio Romano de Oriente desde el siglo V, que conserva un excepcional conjunto monumental paleocristiano que recorrimos que avidez.

Empezamos por el Mausoleo de Gala Placidia, el más antiguo de todos ellos. Construido como capilla funeraria para esta distinguida dama, hija, hermana y nieta de emperadores, de su cálido interior, cubierto por una bellísima bóveda estrellada y numerosos símbolos escatológicos, se desprende una atmósfera altamente mística, que ciertamente invita al recogimiento y la reflexión espiritual.

En el Mausoleo de Gala Placidia

A su lado se encuentra la incomparable iglesia de San Vital, quizás el mejor ejemplo del fasto y el refinamiento bizantinos. Todo en este edificio es abrumador, desde su envoltura marmolada hasta su altísimo matroneo, y por supuesto, sus minuciosos mosaicos absidiales cristológicos, sin olvidarnos tampoco de las archiconocidas representaciones cortesanas de Justiniano y Teodora.

En San Vitale

A media mañana hicimos una pausa para tomarnos un cappuccino antes de continuar hacia la Domus dei Tappeti di Pietra, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de las últimas décadas en Italia. Se trata de un enorme complejo áulico que conserva unos excepcionales mosaicos pavimentados con temáticas alegóricas, una experiencia que nos permitió adentrarnos en la vida de las clases pudientes de la sociedad bizantina.

Tras una estupenda comida típica en un céntrico restaurante, continuamos la tarde en el Museo Episcopal, donde pudimos contemplar, a puerta cerrada, sus dos mejores piezas, la sublime Cátedra de marfil de Maximiano, una obra maestra de la eboraria constantinopolitana; y la Capilla de San Andrés, el oratorio privado del obispo, un recogido espacio cubierto por finísimos mosaicos, destacando el del Cristo Guerrero portando la Cruz y venciendo a las fieras.

El famosa Cristo de la Capilla de San ANdrés de Rávena

Pasamos también por la vecina catedral, un edificio barroco levantado sobre la antigua Basílica Ursiana. De esta época conserva un bonito ambón decorado con un bestiario cristológico, así como tres impresionantes sarcófagos romanos con bajorrelieves de marcada identidad cristiana que comentamos con detenimiento.

Iniciamos entonces un paseo por las calles principales de Rávena para dirigirnos a la llamada zona dantesca, un rincón de referencia cultural para todos aquellos amantes del laureado dramaturgo Dante Alighieri. Entramos en la Basílica de San Francisco, un particular edificio datado en el siglo IX con una bucólica cripta inundada por las aguas freáticas del suelo, donde se celebró el funeral del literato en 1321. En el pequeño jardín anexo al templo se encuentra el túmulo que acogió sus huesos, así como un cenotafio neoclásico erigido en su honor por el cardenal Gonzaga.

Con esto, dimos por terminadas las visitas del día y disfrutamos de un buen rato libre para callejear por el centro histórico, comprar recuerdos o merendar en las animadas terrazas de la Piazza del Popolo.

El miércoles continuamos nuestro periplo por la ciudad de Ravena. Nuestra primera visita fue el Baptisterio Ortodoxo, construido en el siglo V d.C. por el Obispo Neón para combatir el impulso arriano. Señalado por la UNESCO como el ejemplo más significativo y mejor conservado, posee una marcada arquitectura octogonal y una exuberante decoración de mosaicos, sobresaliendo el evocador episodio del Bautismo de Jesús en el Jordán por San Juan que corona la cúpula.

Detalle de los mosaicos del Baptisterio de los Ortodoxos

Antes de la siguiente visita, paramos a desayunar en el Mercato Coperto, un tradicional mercado de abastos reconvertido en espacio gastronómico gourmet. Pronto nos encontramos en el Museo Nacional. Este posee una nutrida colección que podríamos haber recorrido durante días, sin embargo, nos centramos en las piezas de epigrafía romanas y en los deliciosos marfiles bizantinos.

En el maravilloso Museo Nacional de Rávena

Llegada la hora de la comida, regresamos al mismo restaurante del día anterior, abierto en exclusiva para nosotros, y cargamos pilas de cara a la tarde.

A continuación, visitamos la renombrada basílica de San Apolinar Nuevo, construida en el siglo VI d.C por Teodorico como capilla palatina de culto arriano. Antes de entrar en materia, nos tomamos una foto de familia frente a sus Reyes Magos, para pasamos un buen rato explicando sus bellísimos mosaicos con cortejos de santos y santas. Aprovechamos para hacer la parada técnica de la tarde en su fabulosa tienda, donde compramos innumerables recuerdos de este bonito viaje.

Foto de familia en San Apolinar Nuevo

De vuelta al centro histórico, nos detuvimos brevemente a contemplar los restos del llamado palacio de Teodorico, según las leyendas populares. Dada la cercanía, también entramos en la Basílica de Santa María in Porto. Aunque se trata de un templo barroco, es el santuario de la Madonna Greca, patrona de la ciudad, a quien presentamos nuestros debidos respetos.
Finalizadas las visitas, de nuevo disfrutamos de un rato de libre disposición antes de regresar al hotel para cenar y descansar.

Dejamos para la mañana del jueves las últimas dos visitas imprescindibles de Rávena. Bien temprano nos acercamos al Mausoleo de Teodorico, una de las construcciones funerarias más impresionantes de la Antigüedad Tardía, y especulamos sobre la construcción y el transporte de su tremenda cúpula de más de 300 toneladas. Aunque el edificio está vacío en la actualidad, pudimos reunirnos en torno al soberbio sarcófago de mármol rojo que acogió el cuerpo del soberano, último testigo de la grandeza de este personaje.

Posando delante del Mausoleo de Teodorico

A continuación, visitamos el Baptisterio Arriano, un sencillo edificio octogonal que acogía los bautismos de los ostrogodos, quienes profesaban una fe herética que negaba la naturaleza divina de Cristo. Curiosos, observamos que en la cúpula también se representa su Bautismo en el Jordán, aunque la estética difiere de la que vimos en el Neoniano.

Mosaico de la cúpula del Baptisterio de los Arrianos

Antes de abandonar la ciudad, tuvimos tiempo de visitar un último monumento, la Basílica de San Juan Evangelista, que custodia numerosos fragmentos de mosaicos de principios del siglo XIII, en los que ya se aprecian nuevos rasgos estilísticos e iconográficos.

Mosaicos de la Basílica de San Juan Evangelista

La jornada de la tarde la dedicamos a la impresionante Abadía de Pomposa, ya en la región de Ferrara. Se trata de un floreciente enclave benedictino, cuna de la música y de la cultura en la Italia plenomedieval. Visitamos con calma todas sus estancias, desde su espigada torre lombarda, hasta el esmerado refectorio, decorado con pinturas que honran la vida de San Guido. Admiramos también la bonita sala capitular, cuyos frescos se deben a un discípulo de Giotto, y dejamos lo mejor para el final, la bellísima iglesia abacial, cubierta por completo con ciclos bíblicos y hagiográficos, y una delicada alfombra musiva con incrustaciones de mármol que cubre la totalidad del suelo.

Foto de grupo en la Abadía de Pomposa

Tras tomar un café en una agradable terraza junto al templo, aprovechando el sol primaveral, nos dirigimos al segundo hotel del viaje, ubicado en la ciudad de Treviso, donde pasaríamos las tres noches restantes.

Comenzando la visita a la Basílica de San Marcos de Venecia

Aunque amaneció nublado, cogimos el viernes con ganas, pues nos tocaba visitar la incomparable San Marcos de Venecia. Madrugamos para embarcarnos en nuestro vaporetto privado, que nos llevó cómodamente por los canales de esta ciudad mágica. El madrugón bien mereció la pena, pues pudimos recorrer la basílica sin las habituales mareas de turistas y pudimos contemplar con cierto desahogo las doradas cupulas plagadas de mosaicos. Nos quedamos maravillados con la soberbia Pala d'Oro, y finalmente, subimos al Museo para ver la famosa cuadriga de Constantinopla, y nos asomamos a las terrazas para hacernos incontables selfies frente a la Plaza y el Palacio Ducal.

Los célebres caballos de bronce del hipódromo de Constantinopla

Por supuesto, disfrutamos de una hora libre en esta ciudad de cuento antes de embarcarnos nuevamente en el vaporetto rumbo a la pequeña isla de Torcello.

Cabecera de Santa Fosca de Torcello

Tras una deliciosa comida isleña, entramos en la modesta iglesia de Santa Fosca, donde comentamos nuevamente la simbología del octógono. Pero nuestro verdadero interés residía en la Basílica de Santa María Asunta, construida en pleno siglo VII en una época de pujanza económica de Torcello. Nos interesa especialmente el espectacular mosaico del interior, que verdaderamente nos dejó sin aliento por su profundidad teológica y su delicadeza y detallismo. Especialmente llamativo para nosotros fue la Anástasis o Bajada de Cristo a los infiernos, donde le vemos rompiendo las puertas del Hades para rescatar a Adán, Eva, San Juan Bautista, etc.

El célebre mosaico de Santa Asunta de Torcello

Terminadas las visitas, atravesamos nuevamente la laguna veneciana en el vaporetto y regresamos al hotel de Treviso.

El sábado por la mañana nos dirigimos a la animada ciudad de Trieste, tan al norte que hace frontera con Croacia y Eslovenia. La particular arquitectura de su catedral de San Giusto, fruto de la fusión de dos iglesias previas, la convierte en un atractivo para los estudiantes y amantes del arte medieval. Efectivamente, pasamos un buen rato comentando su destacada herencia romana, así como los mosaicos absidiales del interior con la Madre de Dios y Cristo con los santos, y antes de irnos, nos dejamos sorprender con el tesoro y el mausoleo carlista que cobijan sus capillas.

Catedral de Triestre

Regresamos al bus para adentrarnos en la región de Friuli-Venetia-Julia, rumbo Aquileia. Antes de entrar en materia, comimos en un distinguido restaurante de esta pequeña ciudad, y desde allí, caminamos al soberbio conjunto basilical designado Patrimonio Mundial de la UNESCO, donde pasaríamos toda la tarde.

En la Basílica de Aquilea

Tras un rápido vistazo a su baptisterio con una curiosa piscina hexagonal, entramos en la iglesia, quedándonos sin palabras ante los magníficos mosaicos romanos que cubren la totalidad del suelo, plagados de animales y pasajes bíblicos. Después, descendimos hasta la iglesia baja, cuyas paredes están recubiertas por primitivos frescos que nos cuentan la historia de los santos Hermágoras y Fortunato, impulsores del cristianismo en la región.

Cripta con frescos románicos de la Basílica de Aquilea

Finalmente, debatimos el origen y significado de los misteriosos mosaicos de la cripta excavada, que alguno consideran cristianos gnósticos.

Tras una pausa para compras y café, regresamos al hotel de Treviso para pasar nuestra última noche en Italia.

El domingo salimos temprano para visitar la elegante ciudad de Padua, que alberga un excelente conjunto pictórico del Trecento Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De los ocho edificios que lo componen, nosotros visitamos los dos más destacados, la capilla Scrovegni y el Baptisterio.

Capilla Scrovegni

Divididos en varios grupos, y siguiendo un estricto protocolo para proteger la delicada capilla de Giotto, pronto nos vimos inmersos en su brillante bóveda azulada, y nos emocionamos al encontrarnos frente al primer beso documentado en la Historia del Arte occidental.

Tras un agradable paseo por el centro histórico de Padua, donde visitamos, entre otras cosas, la insigne facultad de Derecho y Medicina, llegamos al baptisterio. La fuerza expresiva del Cristo que corona la cúpula, auspiciado por la Virgen y por un imponente cortejo angélico, nos sobrecogió enormemente. Sin duda, fue el broche de oro para cerrar un viaje tan cargado de arte, historia y color como éste.

Explicaciones en el Baptisterio de la CAtedral de Padua

Tras el tiempo libre, que aprovechamos para tomarnos un Aperol Spritz en las soleadas terrazas de la Piazza del Duomo, disfrutamos de una última comida familiar antes de dirigirnos al aeropuerto. Después de un vuelo tranquilo, llegamos a Madrid antes de lo previsto.

¡Muchas gracias a todos por acompañarnos en esta nueva aventura internacional, esperamos veros de nuevo muy pronto!

¡Muchas gracias a todos por acompañarnos en esta nueva aventura internacional, esperamos volver a veros muy pronto!


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