Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Monasterios Medievales de A Coruña. 23, 24, 25 y 26 de mayo de 2024
Entre el 23 y el 26 de mayo tuvo lugar la primera edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Monasterios medievales de A Coruña", nuestra primera incursión en el Golfo Ártabro, uno de los centros monumentales gallegos por excelencia, alrededor de cuyas irregulares costas se levantaron algunos de los templos románicos y góticos más importantes de la península.

El jueves salimos bien temprano de la madrileña Avenida de la Memoria rumbo Lugo, donde pararíamos a la hora de comer.

No muy lejos de allí, ya en la provincia coruñesa, se encontraba nuestra primera visita, el espectacular monasterio de Sobrado dos Monxes. De su origen altomedieval conserva algunas estancias románicas como la sala capitular y la cocina, pero tras las reformas sufridas entre los siglos XVI-XVIII, se convertirá en uno de los abanderados del barroco gallego, como dan cuenta su fastuosa iglesia y sus claustros clasicistas.

Tras una merienda en los bares de la plaza aledaña, nos subimos de nuevo a nuestro autobús para acercarnos a conocer la bonita iglesia de San Nicolao de Cis. Se trata de un noble edificio del gótico rural pero que presenta, como es propio del arte medieval gallego, ciertos arcaísmos románicos. Su cándido tímpano de la Adoración de los Reyes hizo la delicia de todos los viajeros.

Con esto dimos por finalizada la jornada del jueves y nos dirigimos a nuestro moderno hotel en la ciudad de A Coruña para cenar y descansar después del largo viaje.
Aprovechando nuestra cercanía a la capital, el viernes entero lo dedicamos a conocer la preciosa ciudad de A Coruña. Amaneció un día fresco y soleado, perfecto para recorrer a pie sus lugares más emblemáticos.

Así, iniciamos nuestro paseo en la Plaza María Pita y desde allí nos acercamos a la colegiata de Santa María del Campo, ubicada frente a una delicada placita presidida por un crucero. Aunque su cronología es difícil de establecer porque ha sufrido numerosísimas modificaciones, nos quedamos un buen rato contemplando su bella portada coronada por un rosetón y un tímpano con el Ciclo de la Natividad. En el interior, las elegantes tallas de San Gabriel y la Virgen María llenaron nuestas cámaras fotográficas.

Visitamos también la iglesia de Santiago, a la que la célebre Emilia Pardo Bazán dedica varios de sus poemas. Y no es para menos, porque su entrada está flanqueada por las dos hermosísimas figuras enfrentadas de Santiago Peregrino y San Juan Evangelista, que bien refuerzan esa impresión de cruzar el umbral hacia un lugar sagrado.

Siguiendo los pasos de los peregrinos, continuamos nuestro paseo por el Casco Viejo y dejamos atrás las iglesias de San Nicolás, San Jorge, Santo Domingo, Santa Bárbara...
Tras una magnifica comida tradicional en un restaurante del centro, nos acercamos a la zona del puerto para entrar en el Castelo San Antón, antigua fortaleza que hoy alberga el Museo Arqueológico e Histórico de A Coruña. Y por supuesto, subimos el paseo marítimo hacia la Torre de Hércules, un antiguo faro romano desde el que se contempla una panorámica sin igual del vasto mar que rodea la ciudad.

Una vez acabadas todas las visitas, disfrutamos de tiempo libre que aprovechamos para pasear por la playa y tomar algo en los chiringuitos antes de regresar al hotel para cenar y dormir.
El sábado por la mañana nos dispusimos a conocer otra de las localidades históricas de Galicia, la ciudad de Betanzos. Antigua capital del reino, sus calles están flanqueadas de casas solariegas y palacios, lo que le valió la declaración como Conjunto Histórico-Artístico en 1970. De todo este rico patrimonio nosotros nos centramos en su triángulo de iglesias góticas, posiblemente los mejores ejemplos en todo el territorio gallego.
Empezamos por la iglesia de Santiago, un voluminoso pero sencillo templo de tres naves en el que destaca su puerta occidental. En el tímpano encontraremos una representación, de nuevo un tanto naive, de Santiago a caballo portando la cruz y la espada, cobijado por una serie de arquivoltas apuntadas con representaciones de Cristo mostrando las llagas rodeado por los apóstoles.

Desde allí nos acercamos a la monumental Santa María del Azogue, cuya portada presenta un precioso rosetón y un tímpano con escenas de la Epifanía y la Anunciación de cierto gusto románico. En el interior, nos sorprendió un interesante capitel con un mensario esculpido, así como su soberbio retablo flamenco del siglo XV, que estudiamos con detenimiento.

No podíamos irnos sin entrar en San Francisco, quizás la más bella iglesia del gótico gallego.

Presenta un enorme repertorio de decoración escultórica, pero sobresale sobre todo por su colección de escultura funeraria, pues conserva dieciséis magníficos sepulcros bellamente trabajados. De todos ellos destaca el del noble Fernán Andrade, que aparece representado yacente como caballero, rodeado por ángeles y perros y elevado sobe un oso y un jabalí, sus animales heráldicos.

Tras una rica comida en un céntrico restaurante, cogimos el autobús hacia la cercana ermita de San Miguel de Breamo, enclavada en una colina sobre la ría de Betanzos. Si bien resulta modesta por su austeridad, el maravillosos marco paisajístico en el que se halla hace que su visita bien merezca la pena.

Todavía nos quedaba una última parada antes de finalizar el día, la iglesia románica de Santa María de Cambre. Sin duda, este edificio nos sorprendió a todos por su complejidad arquitectónica, ya que cuenta con girola y capillas radiales; su profusa decoración escultórica de temática variada y por custodiar la legendaria Hidria de Caná, cuyo origen encontramos en la Jerusalén bíblica.

Cansados pero maravillados por todo lo que habíamos visto, regresamos a nuestro hotel para descansar y prepararnos para el último día del viaje.

El domingo por la mañana visitamos el monasterio de San Salvador de Bergondo, importante cenobio benedictino románico, aunque profusamente restaurado en siglos posteriores, por lo que, aunque a simple vista nos pareció muy unificado en estilo, es en realidad un templo bastante ecléctico.

En efecto, la arquitectura es básicamente románica, pero hubo de reconstruirse las partes altas en el siglo XIV tras un incendio.

Desde aquí nos acercamos a San Martño de Xuvía, importante parada para los peregrinos que inician el Camino Inglés en Ferrol. Para nosotros resulta un ejemplo poco habitual de románico costero, con una bella cabecera plagada de canecillos figurados de temática sexual.

Emprendimos entones el camino de regreso a Madrid, parando para comer en Lugo una deliciosa receta de marisco tradicional. De camino, pudimos admirar sus bien conservadas murallas.
Tras las dos paradas técnicas reglamentarias,
llegamos a Madrid antes de la hora prevista.
Ha sido un viaje precioso, gracias a todos por acompañarnos
¡Nos vemos pronto!