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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Grandes Monasterios Desconocidos de Burgos, 14 y 15 de abril de 2018

Durante el fin de semana del sábado 14 y domingo 15 de abril tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS titulado "Ruta por los Monasterios Desconocidos de Burgos", un itinerario que nos llevó a conocer varios de los cenobios menos turísticos (que no menos interesantes) de ese auténtico museo al aire libre que constituye la provincia de Burgos.

En este viaje recorrimos lugares no demasiado conocidos

Como estaba previsto, el autobús salió de la Plaza de Castilla a la hora señalada para, tras poco más de hora y media de viaje amenizada por las pertinentes explicaciones introductorias, llegar a Aranda de Duero y realizar una parada técnica para desayunar y reponer fuerzas antes de entrar en materia.

Nuestro primer destino temático del fin de semana tuvo como escenario la villa de Gumiel de Izán, población de marcado carácter castellano que, pese a encontrarse al mismo pie de la autovía A-1, resulta una gran desconocida para el gran público pese a contar con monumentos de interés, como es su casco urbano amurallado y su iglesia de San Pedro.

La monumental iglesia de Gumiel de Izán

Precisamente su iglesia de San Pedro, monumental obra bajomedieval reformada en siglos posteriores, centró el interés de todos los asistentes tanto por su recia y casi catedralicia arquitectura tardogótica como por su armónica fachada, aunque la razón por la que la incluimos en la ruta no es otra de que alberga en su interior, en el bautizado como "Museo Gomellano", un interesantísimo lapidario románico de marcada raigambre silense procedente del desaparecido monasterio de San Pedro de Gumiel.

Capiteles románicos procedentes del Monasterio de San Pedro de Gumiel

A continuación, ya casi a las puertas de Burgos y también prácticamente ignorado por el gran público, visitamos el monasterio cisterciense femenino de Santa María de Villamayor de los Montes, aún habitado por una comunidad de monjas cistercienses.

Posando en el claustro del Monasterio de  Villamayor de los Montes

Fue precisamente una de ellas, llamada Hermana Rocío, la que nos acompañó durante la visita a su iglesia y claustro; presentándonos una tan entrañable como ilustrativa exposición de la historia del monasterio y de los fundamentos que rigen la vida en comunidad y el día a día cotidiano de las religiosas cistercienses.

Tras las compras de productos de repostería elaborados por las propias monjas en el obrador del monasterio, nos dirigimos hacia Briviesca para dejar las maletas en el hotel, donde también comimos antes de iniciar la sesión de tarde.

Ya en el extremo nororiental de la provincia burgalesa, no lejos de Miranda de Ebro, visitamos otro histórico monasterio que, por lo general, queda al margen de las rutas turísticas. Nos referimos a Bugedo de Candepajares, originalmente de la orden premostratense.

Iglesia del Monasterio de Bugedo de Candepajares

En la actualidad propiedad de los Hermanos de La Salle, que realizan diversas actividades tanto asistenciales como docentes, recorrimos de la mano del Hermano Cecilio las diferentes estancias del monasterio, centrándonos como no podía ser de otra forma en la espectacular cabecera románica de su iglesia.

Interior de la iglesia abacial de Bugedo de Candepajares

A apenas diez minutos de Bugedo, para cerrar la jornada de sábado nos aproximamos a la histórica villa de Santa Gadea del Cid, población de enorme sabor pero que, pese a sus buenas comunicaciones, resulta una gran desconocida para incluso aficionados al arte.

En Santa Gadea, además de las puertas conservadas de su recinto amurallado y las pintorescas callejas que componen su casco urbano, visitamos su iglesia parroquial, de estilo gótico totalmente libre de reformas y aditamentos.

Santa Gadea del Cid

Por último, no podíamos marchar de Santa Gadea sin visitar la coqueta ermita románica de la Virgen de las Eras, emplazada en un encantador tozal a las afueras del pueblo que realza si cabe su fotogenia y lucía espectacular en el atardecer que nos regaló el día como digno colofón antes de regresar al hotel.

La mañana del domingo salimos de nuestro hotel de Briviesca para visitar el primer monasterio de la jornada, un monasterio convertido hoy en ermita pero que ya su propio topónimo nos remite a su ancestral origen monacal. Nos referimos a Nuestra Señora del Valle de Monasterio de Rodilla.

Interior de la Ermita de Nuestra Señora del Valle de Monasterio de Rodilla

También de gran fotogenia favorecida por el idílico entorno en que se levanta, Monasterio de Rodilla fue filial de la importante y no lejana abadía de Oña, conservándose en la actualidad su iglesia, cuajada de canecillos y capiteles de gran interés y que fuimos desgranando al detalle.

Foto de grupo ante esta preciosa iglesia románica

Tras una parada técnica a las puertas mismas de la desconocida comarca de Juarros, nos adentramos río arriba hasta llegar al remoto emplazamiento de una de las más agradables sorpresas del fin de semana: el Monasterio de Santa María de Bujedo de Juarros.

De propiedad particular y admirablemente restaurado por su dueño, el hecho de tratarse de un monasterio privado, unido a su remoto emplazamiento fuera de cualquier ruta de comunicación, convierten a Bujedo de Juarros en un gran desconocido para casi cualquier tipo de público, y como pudimos comprobar, no se trata de un monumento menor.

Iglesia del Monasterio de Bujedo de Juarros

Gracias a la amabilidad de sus guardases, pudimos visitar su estupenda iglesia abacial, la cual sigue al pie de la letra los preceptos constructivos cistercienses, así como lo que queda de su claustro medieval, donde destaca la cuidadísima sala capitular.

En la sala capitlar de este monasterio

De nuevo en las proximidades de Burgos y tras la comida en un restaurante de la localidad de Villagonzalo-Pedernales, aún nos quedaban dos sorpresas para la tarde del domingo antes de regresar a Madrid.

La primera de ellas fue el monasterio de San Salvador de Palacios de Benaver, de orígenes antiquísimos y que, en la actualidad, su visita queda más que justificada por la maravilla que constituye la talla en madera de su Cristo llamado "de los ojos grandes", obra recientemente restaurada y cuya cronología ha podido ser establecida nada menos que en el siglo XI.

Monasterio de Palacios de Benaver

De la mano de la madre abadesa del modesto cenobio, pudimos admirar tanto el propio Cristo, definido por los especialistas como una de las piezas escultóricas en madera más admirables del románico, como lo que queda de su iglesia a caballo entre el románico y el gótico.

Tomando fotos del Cristo del siglo XI

Ya por último, pese a no tratarse de un monasterio, no podíamos dejar pasar la oportunidad dada su cercanía a la ruta de visitar la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir de Hormaza, templo que pasaría desapercibido en los contextos artísticos burgaleses de no conservar una magnífica portada románica en cuya arquivoltas despliega uno de los escasos calendarios agrícolas completos conservados en el románico español.

Explicaciones en la puerta de la iglesia de Hormaza

Tras la visita a Hormaza, iniciamos viaje de regreso a Madrid, donde llegamos a la hora prevista tras la parada técnica de rigor en una cafetería a la altura de Lerma.

Muchas gracias a todos por acompañarnos en este apasionante viaje y, para quien no tuvo la oportunidad, repetiremos este mismo itinerario el fin de semana del 22 y 23 de septiembre de este mismo año.


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