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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Ruta de los Maestros Lombardos en los Pirineos de Aragón (La Ribagorza). 30, 31 de agosto y 1 de septiembre de 2019

Durante el pasado fin de semana despedimos el mes de agosto con un nuevo Viaje Guiado ARTEGUIAS que, en esta ocasión, no era sino la II Edición de la "Ruta de Los Maestros Lombardos en el Pirineo Aragonés: La Ribagorza", la cual repetimos justo una semana después de la primera dado el interés suscitado y con la intención de que ninguno de nuestros amigos interesados se quedase sin plaza.

Como estaba previsto, el autobús salió de la Avenida de América de Madrid para, tras las dos paradas técnicas obligatorias para viajes de este kilometraje y las explicaciones introductorias, llegar a la capital misma de la comarca de la Ribagorza, que no es otra que Graus, donde disfrutamos de una reconfortante comida.

Llegada a la pequeña y encantadora iglesita lombarda de San Saturnino de Biescas de Bardají

Por la tarde, tomamos aguas arriba del río Ésera para visitar la aldea de Biescas de Bardají, cuya iglesia parroquial, ejemplo de románico lombardo rural, constituyó una toma de contacto más que idónea con el estilo que nos acompañaría durante todo el fin de semana.

Explicaciones en el interior de esta iglesia

A continuación nos detuvimos frente al puente medieval de Besians, uno de los más espectaculares de la Ribagorza, tierra rica en puentes medievales como consecuencia de su escarpada orografía.

Luego visitamos el puente medieval de Besiáns sobre el río Ésera. Su altura es espactacular

Para finalizar la tarde, dispusimos de unos minutos para tomar un refrigerio en la pintoresca plaza mayor de Graus y ascendimos a la Basílica de la Virgen de La Peña, construcción de origen medieval asentada sobre un vertiginoso escarpe rocoso y desde cuyo balcón natural se disfrutan amplísimas panorámicas de la zona.

Para rematar la tarde del viernes, regresamos a Graus, capital administrativa de La Ribagorza para subir a la  Basílica de La Virgen de la Peña

Desde Graus, regresamos a nuestro hotel situado en Barbastro para repartir las habitaciones, cenar y descansar de cara a los platos fuertes que nos aguardaban para el sábado.

Iniciamos la jornada de sábado remontando el valle del río Isábena hasta llegar al Monasterio de Obarra, antiguo cenobio situado en un paraje espectacular y en el que pudimos admirar detenidamente el binomio monumental que componen la iglesia monacal de Santa María y su capilla de peregrinos aneja.

Mañana del sábado: foto de familia en el precioso paraje donde se encuentran las iglesias del Monasterio de Obarra

Desde Obarra, tras una parada técnica para cargar pilas, llegamos a la monumental población de Roda de Isábena, la cual se jacta de ser la población más pequeña de España dotada de catedral, aunque en la actualidad no disfruta de tal rango al ser trasladada desde fecha temprana precisamente a Barbastro.

El grupo a punto de entrar en la Catedral de Roda de Isábena

En Roda, tuvimos la ocasión de comentar sus exteriores, su preciosa portada y, ya en el interior, su cripta, el sepulcro figurado de San Ramón, las pinturas murales de una de las capillas de la cripta, la silla del mismo santo y, por supuesto, el claustro, donde se conserva una de las mayores colecciones de epitafios de Europa.

Tras la visita a la iglesia salimos al precioso calustro

Tras la comida en un restaurante cercano al propio Monasterio de Obarra, la ruta de tarde la iniciamos descendiendo aguas abajo del río Isábena para conocer el puente medieval de Capella, sin duda, el más ambicioso y espectacular de la zona y probablemente de todo el Alto Aragón.

Si el puente de Besiáns maravilló por su altura, el de Capella lo hizo por sus 100 metros de longitud

Desde ahí, y tras una parada técnica en Benabarre, ascendimos hasta la población de Luzás, donde además de su torre defensiva, visitamos su iglesia parroquial, considerada por algunos expertos una de las más primitivas del románico internacional.

A media tarde fuimos al pueblo de Luzás con su iglesia románica

Para acabar la tarde, nos dirigimos hacia la cercana localidad de Tolva, en cuya iglesia parroquial luce espléndida la antigua portada de la iglesia desaparecida del castillo de Falces, frente a la cual, comentamos con detenimiento su rica iconografía.

Explicaciones ante la portada de la iglesia de Tolva

Para la jornada de domingo, última de la ruta, nos esperaban otros dos platos fuertes, empezando por la villa medieval de Montañana, antigua población que tras quedar durante décadas semiabandonada, ha sido redescubierta para el turismo mostrando al visitante un ambiente totalmente medieval sin apenas cambios.

Gran parte de la mañana del domingo la dedicamos al pueblo medieval de Montañana, con sus dos iglesias románicas y otros muchos alicientes

En compañía de sus guías Javier y Héctor, visitamos en primer lugar su puente y, desde ahí, la ermita de San Juan, iniciando a continuación el ascenso hasta la parte más elevada del núcleo, donde se sitúa la iglesia parroquial de Santa María de Baldós, con su precioso tímpano y pinturas murales góticas al interior.

Posando delante de la portada de la iglesia de Santa María de Baldós de Montañana

Aún sobrecogidos con la belleza y la autenticidad de Montañana, descendimos al valle del río Noguera Ribagorzana para llegar al Monasterio de Santa María de Alaón, situado en la boca de un espectacular congosto y que sirvió de epílogo perfecto a nuestra ruta dado que se considera uno de los ejemplos de la fusión del tradicional románico lombardo pirenaico y de la corriente internacional que llegaba desde Jaca.

Última visita del viaje: Monasterio de Santa María de Alaón, en Sopeira

Finalizada la visita, comimos en uno de los mesones de El Puente de Montañana para iniciar nuestro viaje de regreso, por supuesto, con las paradas técnicas reglamentarias. Muchísimas gracias a todos por vuestra compañía y hasta una próxima ocasión.


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