Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Románico en los pueblos y paisajes mágicos del Ripollès (Girona). 24, 25, 26 y 27 de abril de 2025
Entre el 24 y el 27 de abril tuvo lugar la primera edición del esperado viaje "Románico en los pueblos y paisajes mágicos del Ripollès", un completo recorrido por los profundo valles de la histórica comarca gerundense, a los pies del Pirineo Catalán, y sus maravillosos conjuntos monumentales medievales.

Así pues, el jueves por la mañana tomamos el tren desde Madrid-Atocha hasta la estación AVE Figueres-Vilafant, donde nos esperaba nuestro autobús privado, no sin antes celebrar una primera comida familiar.

Con las pilas cargadas, nos dirigimos a la localidad de Sant Joan les Fonts, así llamada por la afluencia de manantiales que surcan el pueblo. Para conocerlo en profundidad, elegimos hacer una ruta en un divertido trenecito turístico, que nos acercó a la bonita iglesia del monasterio homónimo. Sant Joan destaca entre el verde paisaje por su característico color rosado, sin embargo, es su misteriosa pila bautismal románica la que hizo las delicias de todos los viajeros.

Continuamos nuestro agradable recorrido por este parque natural volcánico y nos detuvimos a contemplar las milenarias coladas de lava. También tuvimos oportunidad de bajar al río y disfrutar de sus cascadas, salvadas por un elegante puente medieval frente al que nos hicimos una primera foto de grupo.

Finalizamos el paseo en una animada terraza, donde pudimos tomar una merecida cerveza en buena compañía. Con esto dimos por finalizado el día, y nos dirigimos a nuestro céntrico hotel en Figueres a cenar y descansar.
El viernes amaneció un espléndido día, perfecto para la jornada paisajística que nos esperaba. Nos dirigimos a la localidad de Camprodón, uno de los destinos de montaña favoritos de los catalanes.
Aquí visitamos el solemne monasterio de Sant Pere, una austera fundación benedictina que se remonta al siglo XII. Vinculada a él, encontramos también la iglesia de Santa María, un enorme templo gótico cuyo principal interés reside en el conjunto de capiteles románicos zoomórficos que sostienen el altar, y que comentamos detenidamente.

Tras una parada para tomar un café, nos adentramos en el corazón del pueblo. Paseamos por su calle principal, admirando las residencias modernistas que la flanquean, hasta llegar al elegantísimo puente medieval sobre el Ter, sin duda, la imagen más representativa de la villa, frente al que nos tomamos numerosas fotos.

A continuación, disfrutamos de una comida en un céntrico restaurante de la localidad, para después tomar unos minibuses que nos acercarían a nuestro próximo destino, el coqueto pueblo de Beget.

Enclavado en lo profundo de la montaña, la primera mención de este pintoresco lugar aparece en el año 965, aunque su iglesia de San Cristóbal data del siglo XII. Se trata de una auténtica joya del románico internacional que conserva in situ una de las obras maestras de la imaginería de Cataluña, una solemne Majestat del siglo XII bellamente policromada.

Tras un paseo por este encantador pueblecito de montaña, finalizamos el día en una idílica terraza a la orilla del río, bañados por un suave sol primaveral.
El sábado madrugamos para visitar el conjunto medieval de Sant Joan de les Abadesses. Nada más llegar, nos detuvimos a comentar las ruinas de la iglesia románica de Sant Joan y Sant Pau, cuya fachada occidental resulta especialmente notable por su tímpano, en el que aparece una Traditio Legis.
Aunque empezaba a llover, nos acercamos al llamado Pont Vell, un enorme puente gótico de 66 metros marcado por un gran arco central apuntado, que antaño salvaba las distancias entre la villa y Francia.

Desde aquí nos dirigimos al célebre cenobio de origen femenino de Sant Joan de les Abadesses, uno de los monumentos más emblemáticos de la tradición monástica catalana. No solo posee una equilibrada iglesia románica, sino un delicado claustro gótico del siglo XV con una fina arquería de columnillas. Pero sin duda, las joyas de Sant Joan son su emotivo grupo escultórico del Descendimiento y su bellísimo retablo de alabastro presidido por una Virgen María.

A continuación, nos dirigimos al cercano monasterio de Santa María de Ripoll para contemplar su renombrada portada románica del siglo XII, toda una Biblia en piedra en regla. Nos pasamos un buen rato comentando y fotografiando cada detalle, con especial atención a los poco habituales pasajes veterotestamentarios de Caín y Abel, Jonás, Moisés, David y Salomón; así como el variado bestiario y el interesantísimo mensario.

No podíamos olvidarnos de su claustro, un espacio de gran belleza ordenado en dos pisos que combinan forma románicas y góticas.

A este también le dedicamos más de una hora, explorando sus variados capiteles, que muestran desde los habituales animales fantásticos, hasta personajes de la sociedad, objetos, episodios de la Leyenda Áurea, etc.

Tras una rica escalivada tradicional, encaramos la jornada de la tarde. Ascendimos la Vall de Núria, hogar de la virgen milagrosa, hasta llegar al recóndito pueblo de Queralbs, plagado de casitas de pizarra negra y sinuosas cuestas, que recorrimos con tranquilidad.

Aquí visitamos la excepcional iglesia de Sant Jaume, un ejemplar porticado del siglo XII nada habitual en esta región, cuyos capiteles presentan motivos vegetales y zoomorfos.

Antes de regresar al bus para volver al hotel de Figueres, dispusimos de un tiempo para comprar embutidos típicos en la tiendita del pueblo y tomamos un café para entrar en calor.
Aprovechamos la mañana del domingo para hacer las últimas visitas antes de coger el AVE de vuelta a Madrid. Nuestra primera parada fue la basílica de Santa María de Castelló d'Empúries, cuyas dimensiones le han valido el sobrenombre de "Catedral del Empordà".

Se trata de un templo gótico con una monumental portada esculpida en mármol blanco, con arquivoltas apuntadas y tallas de ángeles músicos, santos y profetas, así como una Adoración de los Magos. En su interior, nos quedamos maravillados ante el detalladísimo retablo de alabastro de la Virgen de la Candelaria, así como por sus curiosas pilas bautismales románicas unidas.
A continuación, nos acercamos a la vecina Vilanova de Muga, para contemplar las bonitas pinturas del siglo XII ubicadas en su iglesia de Santa Eulalia, todo un tesoro. Al sol de mediodía, disfrutamos de un aperitivo en una animada terraza en la plaza central de este pueblo.

Para finalizar, visitamos el claustro exento de Peralada, perteneciente al antiguo Convent del Roser, derribado a comienzos del siglo XX. Tan solo se conservan sus cuatro pandas, cuyas columnas y capiteles historiados poseen una innegable fuerza expresiva, llenando rápidamente nuestras cámaras y móviles. Sin duda, el broche de oro para un viaje tan cargado de naturaleza y arte.

Llegada la hora de la comida, regresamos a Figueres para un último almuerzo familiar antes de volver a Madrid, a donde llegaríamos puntuales.
Gracias a todos por acompañarnos en este nuevo viaje, nos vemos pronto.