Crónica e imágenes del Viaje Guiado por el espectacular y desconocido románico alavés, 13 y 14 de agosto de 2022
Durante el fin de semana del sábado 13 y domingo 14 de agosto tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta por el Sorprendente y Desconocido Románico Alavés", un itinerario que, huyendo de los sofocantes calores veraniegos de Madrid, nos llevó a conocer algunas de las más eminentes obras románicas del territorio histórico de Álava.

Y es que Álava, al situarse a caballo entre provincias eminentemente románicas como Burgos, Navarra o La Rioja, es lógico que cuente con un interesante ramillete de iglesias románicas, pero por alguna razón, quizás porque los otros dos territorios vascos como Guipúzcoa y Vizcaya apenas conservan restos, el románico vasco ha sido injustamente ignorado por la historiografía del arte, una circunstancia que, poco a poco, empieza a revertirse.

Así pues, tal y como estaba previsto, emprendimos rumbo porte por la autovía A-1 para, tras la preceptiva parada a la altura de Lerma, adentrarnos en tierras alavesas por su sector occidental, más concretamente por el Valle de Valdegovía, limítrofe con Las merindades burgalesas y, como no podía ser de otra forma, rico en románico.

Del Valle de Valdegovía escogimos para la visita la que sin duda es su obra maestra: la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Tuesta, un templo ya del último tardorrománico, casi protogótico pero que, sobre todo por la riqueza escultórica de sus canecillos y de su portada, hizo las delicias de toda la concurrencia.

Desde Valdegovía, a través del llamado "Valle Salado" por la importancia de las Salinas de Añana que pudimos contemplar desde el autobús, nos dirigimos a la población de Montevite/Mandaita para comer en un agradable mesón. Desde allí, circunvalando Vitoria por el sur, iniciamos nuestra jornada de tarde.

Jornada de tarde que tuvo su arranque en uno de los puntos clave del viaje, como es el importantísimo Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz, de gran devoción para los alaveses y de especial relevancia para los amantes del románico, pues de ahí emanaron buena parte de las influencias estilísticas que caracterizan al románico alavés.

En el Santuario de Estíbaliz tuvimos
el honor de ser recibidos por Isabel Mellén, directora de Álava
Medieval, institución que, desde su sede junto al propio santuario,
lleva a cabo desde los últimos años una fructífera
y admirable labor de difusión y promoción del románico
alavés.
Ya en su compañía y tras una detallada introducción
de tipo histórico, iniciamos la visita propiamente dicha por su
portada sur, llamada "Porta Speciosa", una de las mejores de
todo el País Vasco.

Justo cuando se empezaba a desatar una tormenta accedimos al interior del templo, donde tuvimos ocasión de saborear con detenimiento los magníficos capiteles del crucero y de los arcos de acceso a los ábsides, así como, por supuesto, la pila bautismal, de las mejores del país sin lugar a dudas.

Antes de marcharnos de Estíbaliz tuvimos ocasión de tomar un refrigerio en un bar del propio santuario y, quién así lo deseó, asomarnos al coqueto Centro de Interpretación del Románico de Álava habilitado en uno de los edificios anexos.
Descendimos de Estíbaliz para adentrarnos esta vez sí en el casco urbano de Vitoria/Gasteiz para visitar la importantísima Colegiata de San Prudencio de Armentia, auténtica alma devocional del medievo alavés y que, pese a sus múltiples reformas y desmantelamientos, conserva algunos de los elementos más interesantes de la escultura románica vasca.

En Armentia iniciamos nuestra visita por el interior, admirando tanto los capiteles como las monumentales efigies de los evangelistas que ocupan cada uno de los ángulos de la cúpula.

A continuación, ya en el exterior, comentamos al detalle la riquísima colección de canecillos que animan sus cornisas; variadísimos y algunos de carácter único. Y por fin, para rematar la jornada, pudimos explicar con detenimiento ese "puzzle" de escultura románica de primera calidad recolocada un poco al libre albedrío en su pórtico como consecuencia de una de sus múltiples reformas. En conjunto, resulta ser todo un tratado de teología.

Desde Armentia, en apenas 10 minutos llegamos a nuestros dos hoteles en los que nos alojamos para cenar y descansar.
El domingo, con una acusada bajada de temperaturas
que todos agradecimos, iniciamos nuestra ruta poniendo rumbo a la denominada
Llanada Alavesa, un fértil territorio al este de la capital cuajada
de pequeñas aldeas, muchas de ellas dotadas de su iglesia románica.
Y para empezar fuerte, nuestra primera parada fue la localidad de Gaceo,
donde nos esperaba Ander Gondra y que nos acompañaría durante
toda la jornada.

En Gaceo el interés se concentra en el
interior del templo, donde se conserva el mejor ciclo pictórico
medieval de todo Euskadi, descubierto en los años 70 por el antiguo
párroco.
Casi escena a escena fuimos desgranando la iconografía de las pinturas,
si bien cronológicamente ya son del gótico lineal, conserva
evidentes resabios románicos, aunque en el cascarón preside
el conjunto una escena ya tan gótica como el "Trono de Gracia".

Apenas a diez minutos de Gaceo llegamos a la localidad de Alaiza, otra de esas poblaciones cuya iglesia desde el exterior pasaría como "una más", pero que al interior se abre ante el visitante uno de los programas pictóricos más extraños y sorprendentes del medievo hispano, con figuras planas y monócromas sin aparente orden ni concierto componiendo escenas bélicas, costumbristas, peregrinos, cacerías, etcétera.

Fuimos diseccionando tanto el posible significado de cada una de ellas, así como las diferentes teorías que a lo largo de las últimas décadas se han vertido sobre ellas.

Tras una parada técnica en Alegría-Dulantzi para reponer fuerzas e ir al aseo, rematamos la mañana acercándonos a la iglesia de Añua, otra de las joyas medievales de la Llanada y la más interesante al exterior, ya que conserva uno de los ábsides más elegantes de todo el territorio.

Desde Añua, en apenas 15 minutos llegamos a nuestro restaurante, ubicado en la populosa localidad de Salvatierra-Agurain, cabecera comarcal y capital de la Cuadrilla del mismo nombre.

Tras la comida, antes de emprender camino de regreso a Madrid, visitamos la ermita de Nuestra Señora de Ayala, situada a las afueras de Alegría-Dulantzi en un encantador paraje que le da aún más valor al monumento.

Se trata de una antigua parroquia de una localidad despoblada y desaparecida pero que se mantuvo en pie cuidada por los antiguos habitantes y que constituye uno de los escasísimos ejemplos de románico porticado de Álava. Su interior, cuajado además de cruces de consagración pintadas en el muro, no dejaron indiferente a nadie.

Desde allí y con las paradas técnicas preceptivas, iniciamos nuestro viaje de regreso a Madrid para llegar dentro del horario previsto.
Muchas gracias a todos por acompañarnos.