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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: El mejor románico rural de Navarra: 6, 7 y 8 de agosto de 2021

Entre los días 6 y 8 de agosto tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta por el mejor Románico Rural de Navarra", un viaje esperadísimo que nos llevó al encuentro de algunos de los territorios de mayor densidad de románico de la Comunidad Foral como son el centro y el este de su territorio.

La jornada del viernes día 6 salimos de la Avenida de América para, tras las paradas técnicas preceptivas, llegar a comer al restaurante reservado situado en el entorno mismo de la capital pamplonesa, concretamente en la localidad de Sarriguren, punto de partida más que idóneo para nuestras tres visitas previstas para la tarde.

La primera de ellas fue la ermita de Nuestra Señora del Camino de Badostáin, una encantadora población residencial apenas a 5 kilómetros de Pamplona pero que conserva todo su sabor rural.

Su ermita, heredera más que probable de un antiguo monasterio, causó sensación entre nuestros acompañantes por su pureza de líneas y su más que correcta restauración.

Desde Badostáin, en unos 30 minutos y adentrándonos ya en terrenos más quebrados del noreste provincial, llegamos a la ermita de Santa María de Arce, enclavada también solitaria y fotogénica a los pies del embalse de Nagore.

Tras una parada técnica en Ecay de Lónguida, la ultima de las visitas del viernes tuvo como escenario la iglesia de San Esteban de Eusa, un templo que forma parte de ese reducido grupo de construcciones románicas porticadas en torno a la Cuenca de Pamplona, algo bastante extraño ya que solemos asociar este tipo de estructuras a tierras del sur de Castilla.

Desde Eusa, y sin perder la cuenta de crismones que llevábamos ya vistos en un solo día, nos dirigimos a nuestro hotel de las cercanías de Pamplona para cenar y descansar.

El sábado día 7 dedicamos íntegramente nuestra ruta al románico de la Valdorba, una preciosa subcomarca navarra que todos asociamos con el románico y que cuenta entre sus aldeas con algunas de las mejores manifestaciones de románico de toda Navarra.

Así, empezamos nuestro recorrido por la ermita del Santo Cristo de Cataláin, puerta de entrada a la Valdorba y un más que suculento aperitivo a lo que estaba por venir, con su cabecera repleta de canecillos figurados, su portada y su armónico espacio interno.

A continuación, tras una parada técnica en Orísoain, donde algunos de nuestros viajeros no perdieron la oportunidad de fotografiar su iglesia, también románica, nos encaminamos a la aldea de Iracheta para conocer una de esas manifestaciones artísticas y etnográficas que quedan de verdad en la retina, y es que su perfectamente conservado hórreo románico es prácticamente único en el contexto de la Europa románica.

La última de las visitas de la mañana tuvo como protagonista la iglesia de Santa María de Eristaín, un edificio de sencilla apariencia pero que oculta varias sorpresas: desde sus muros prerrománicos construidos con piezas reaprovechadas romanas al exterior, hasta un precioso conjunto de pinturas murales del gótico lineal al interior.

Tras la comida en un hotel-restaurante de la cercana Tafalla, dejamos para la tarde lo que sería el plato fuerte de la jornada, que no fue otro que la ermita de San Pedro de Echano, una iglesia cargada de misterio y sobre la que han corrido ríos de tinta.

Nosotros por supuesto, frente a ella, no dejamos pasar la oportunidad de plantear las diferentes teorías sobre su origen, así como de interpretar entre todos su célebre portada norte, cuajada de temática de tipo lúdico y popular.

Por supuesto, sus canecillos atribuidos al taller del maestro Leodegarius fueron también objetivo prioritario de las cámaras de fotos de todos los asistentes, así como los capiteles de su interior.

A continuación, tras una parada técnica en un bar de Barásoain, antes de desembarcar en el hotel visitamos la portada de la iglesia de Olcoz, una réplica casi exacta de la existente en la famosa iglesia de Eunate.

Por último, la jornada de domingo la dedicamos al extremo oriental navarro, iniciando nuestras visitas en la ermita de Santa María del Campo de Navascués, una construcción que de manera unánime hizo las delicias de todos nuestros amigos por su fotogenia, su esbeltez y su elegancia.

A continuación, tras la parada técnica de rigor en una cafetería de Lumbier, rematamos nuestro planning con el otro gran plato fuerte del fin de semana como era la iglesia de San Martín de Artaiz, cuya fachada sur, cargada de simbolismo, nos fue explicada por Simeón Hidalgo, su gran estudioso y autor de varios libros sobre ella.

Antes de despedirnos de Artáiz, visitamos también su fuente románica para, tras ello, regresar al autobús y dirigirnos a Cizur Menor para comer, desde donde emprendimos viaje de regreso a Madrid llegando dentro del horario previsto.

Muchas gracias por acompañarnos y hasta un próximo viaje. ¡Feliz verano!


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