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Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Ruta a la Vera del Moncayo. 29, 30 y 31/10/21

Durante el último fin de semana del mes de octubre tuvo lugar el Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta del Románico a la vera del Moncayo", el cual nos llevó a través de tres comunidades autónomas distintas y siempre con el colosal monte Moncayo como telón de fondo, a conocer una serie de ciudades y monumentos de enorme interés histórico y patrimonial para todo aficionado al arte medieval.

El viernes 29 y con una climatología ya típicamente otoñal, salimos desde la Avenida de América a través de la autovía A-2 para, tras la parada técnica de rigor en Medinaceli, llegar a nuestro primer destino muy cerca de la capital soriana: la iglesia fortificada de Nuestra Señora de los Ángeles de Fuensaúco.

En esta iglesia, aperitivo más que a la altura para una ruta de lo más intensa, comentamos su sólida estructura tanto exterior como interior, así como su escultura desplegada en el ábside y su portada sur.

Muy cerca de Fuensaúco conocimos otra encantadora joyita del románico rural soriano como es la iglesia de San Juan Bautista de Tozalmoro, la única de la provincia en cuyo tímpano aparece la Virgen como protagonista tallada además en un estilo popular de lo más naif que causó sensación entre todos nuestros amigos.

La última de las visitas de la mañana del viernes tuvo como escenario la recién restaurada iglesia de la Inmaculada Concepción de Omeñaca, la más oriental de las galerías porticadas de la provincia.

Tras una reconfortante comida en un restaurante de Ágreda, dedicamos el resto de la tarde a recorrer y visitar los distintos atractivos monumentales de la villa, empezando por su iglesia de San Juan Bautista y continuando por la judería y el llamado "barrio moro" con sus puertas emirales y califales.

Posteriormente accedimos al Palacio de los Castejones con sus maravillosos jardines renacentistas y barrocos para acabar en sus dos mejores iglesias románicas, la de San Miguel y la de la Virgen de la Peña, esta última reconvertida en museo y en cuyo interior se custodian interesantísimas piezas de arte sacro.

Desde Ágreda en menos de medio ahora nos adentramos en territorio aragonés para descender a nuestro hotel situado en Tarazona para cenar y descansar.

La jornada del sábado, con una climatología bastante más benévola, la dedicamos íntegra a recorrer las tierras de la Ribera de Navarra, iniciando nuestra ruta en el Monasterio de Santa María de Fitero, la más antigua fundación de la Orden del Císter en suelo español.

Recorrimos sus diferentes estancias claustrales para acabar en su más que monumental iglesia abacial, la cual pudimos contemplar en todo su esplendor y magnificencia desde el coro alto.

Desde Fitero y ya a la vera del caudaloso Ebro visitamos la iglesia de San Juan de Jerusalén de Cabanillas, la iglesia románica más meridional de Navarra y en la que comentamos tanto su razón histórica de ser como cada detalle iconográfico de sus capiteles, canecillos y su elegante portada.

La tarde del sábado, tras la comida en la propia ciudad ribereña, la dedicamos íntegramente a Tudela, uno de esos lugares donde el románico se muestra en toda su exuberancia en sus monumentos y que da para horas y horas comentando cada detalle.

Iniciamos nuestro recorrido urbano tudelano por su catedral visitando sus tres portadas, con especial atención a la famosísima y recién restaurada Puerta del Juicio, que si bien se adentra cronológicamente en el periodo gótico, su iconografía indudablemente sigue bebiendo de fuentes románicas.

A través del palacio decanal accedimos a su claustro románico, uno de los mejores del románico español por el altísimo porcentaje de capiteles figurados llegados a nuestros días. Todo un ciclo narrativo que hizo las delicias de todos los viajeros.

Finalizamos la visita a la seo tudelana comentando su no menos monumental interior y desde allí, ya oscureciendo, descender hacia la segunda de las iglesias románicas de la ciudad como es La Magdalena, cuya portada occidental sería una obra cumbre en cualquier otro lugar pero que en Tudela queda algo eclipsada por su catedral.

Antes de abandonar Tudela no podíamos dejar de visitar el tímpano de la iglesia de San Nicolás, único resto románico llegado a nuestros días de esta reformadísima iglesia pero que iconográficamente llama la atención por ser una de las cinco iglesias (todas españolas) en el que aparece plasmado el tema de la "Trinidad Patérnitas"

Tras un breve refrigerio tras la intensa tarde en una cafetería del casco antiguo de Tudela, regresamos al autobús para regresar a nuestro hotel.

Si el viernes fue Soria y el sábado Navarra, la jornada del domingo la dedicamos a la vertiente zaragozana del Moncayo y que tiene en Tarazona su plaza más relevante.

Desde primera hora de la mañana, recorrimos el casco histórico de la ciudad turiasonense, comenzando por su viejo coso taurino perfectamente integrado en el entramado urbano, continuando por su plaza mayor presidida por el monumental ayuntamiento y las intrincadas calles del primitivo burgo medieval.

Posteriormente accedimos a la iglesia de la Magdalena, construcción románica rematada en una torre mudéjar que se encuentra contigua al antiguo Palacio Episcopal, cuyo patio y estancias obispales también pudimos recorrer y comentar con detenimiento.

Y como más que digna guinda al pastel, la visita a Tarazona concluyó en su monumental catedral gótica, mudéjar y renacentista, cerrada durante décadas por sus problemas de estabilidad y que hoy en día constituye uno de los monumentos más sorprendentes y espectaculares de todo Aragón.

Tras la comida en la propia ciudad y antes de emprender regreso a Madrid, rematamos nuestra ruta monumental en otro de los auténticos iconos del Moncayo como es el Monasterio de Veruela, que además en otoño, como bien cantaron los poetas, resulta especialmente sobrecogedor.

Magníficamente conservado, el Monasterio de Veruela es un auténtico paradigma de la arquitectura de los cenobios del Císter, cuyas estancias fuimos recorriendo y comentando con detenimiento hasta concluir en su magnífica iglesia monástica.

Desde Veruela, justo cuando empezaba a llover, regresamos al autobús para iniciar nuestro viaje de retorno a Madrid, donde llegamos incluso antes de la hora prevista dada la inusual ausencia de tráfico.

Muchas gracias por vuestra asistencia.


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