Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Santiago de Compostela y el Camino de Santiago en A Coruña. 10, 11, 12 y 13 de julio de 2025
Entre el 10 y el 13 de julio tuvo lugar la segunda edición del esperado Viaje Guiado ARTEGUIAS por Santiago de Compostela y el Camino en A Coruña.
El jueves tomamos el tren AVE matutino desde la madrileña estación de Chamartín rumbo Ourense, donde nos recogió nuestro autobús privado para iniciar la ruta. Muy cerca de allí se encuentra la iglesia parroquial de Santa Baia de Beiro, un destacado ejemplar del románico rural gallego construido con la típica sillería de granito gris que veremos en la mayoría de los templos a lo largo del viaje. Tras comentar sus singularidades, prestando especial atención a sus mochetas zoomórficas, continuamos nuestro recorrido hacia la próxima visita.

Llegamos así al monasterio cisterciense de Santa María la Real de Oseira, apodado el "Escorial Gallego" por su magnitud y por su riquísima historia.

Nosotros visitamos algunas de sus dependencias más importantes, empezando por su sobria iglesia románica, de dimensiones casi catedralicias; así como por su pintoresca sala capitular, elevada sobre bellísimas columnas palmiformes. También paseamos por sus tres claustros, cada uno de distinta época; el refectorio, la botica y el pequeño museo arqueológico.

A la salida, dedicamos un rato a comprar los licores tradicionales preparados por sus monjes, y aprovechamos para tomar un refrigerio antes de dirigirnos a nuestro hotel en Padrón, donde cenamos y descansamos de cara al siguiente día.
El viernes lo dedicamos por completo a la ciudad compostelana. Salimos bien temprano para visitar con tranquilidad la señera Catedral de Santiago. Comenzamos visitando su interior, comentando con detenimiento sus etapas constructivas y la configuración del edificio actual. También tuvimos ocasión de presentar nuestros respetos al Apóstol, bajando a la cripta y abrazando su imagen como manda la tradición peregrina.
A continuación, salimos al exterior para contemplar la magnífica Puerta de Platerías, donde se agolpan importantes relieves románicos de los primeros años del siglo XII procedentes de la Puerta Francígena y la Puerta de la Transfiguración.

Con esto, llegó el momento que todos estábamos esperando, la visita al sublime Pórtico de la Gloria. Siguiendo estrictos protocolos de seguridad para preservar este valioso espacio, tuvimos la oportunidad de comentar su detalladísima iconografía, basada en el Apocalipsis de San Juan y en la teología cristiana sobre la identidad de Cristo; aunque bien nos habrían hecho falta horas para asimilar esta magna obra.

Desde aquí, ascendimos hasta el Palacio de Gelmírez, antigua sede episcopal y uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil románica conservados en nuestro país, que en la actualidad presenta un pequeño espacio museográfico.

A media mañana, nos repartimos por los bares aledaños a la Plaza del Obradoiro para tomar un café, y después, entramos en el Museo Catedralicio, cuyos nutridos fondos resultan esenciales para comprender la gestación del fenómeno compostelano. Como no podía ser de otra forma, hicimos una extensa visita, empezando por la recreación del célebre coro pétreo del Mestre Mateo.
A continuación, entramos en las salas románicas, que, a través de bocetos y restos arquitectónicos, nos permitió hacernos una idea del aspecto del templo en el siglo XII. Visitamos también las colecciones góticas y barrocas, y otros espacios destacados como el Claustro, la capilla de Reliquias o el Tesoro y el Museo de Tapices.
Tras esta prolija visita al complejo catedralicio, disfrutamos de una comida tradicional en un céntrico restaurante, donde cargamos pilas de cara a la jornada vespertina.
Por la tarde, nos acercamos a la Colegiata del Sar, generalmente omitida de los circuitos turísticos habituales por encontrarse a las afueras de la ciudad. Se trata de un singular templo románico de gran porte, marcado por la acusada desviación de sus pilares. Paseamos por su agradable claustro y aprovechamos para visitar su pequeño museo antes de regresar a la capital.

Para cerrar el día, propusimos una breve visita al interesante Museo de Peregrinaciones, que nos ofreció una perspectiva nueva sobre este fenómeno religioso y nos ayudó a comprender el papel de Santiago en la configuración de la identidad espiritual europea medieval.

El sábado por la mañana nos dirigimos al pueblo de Melide, ubicado a los pies del propio camino jacobeo, donde se unen el Camino Francés y el Camino Primitivo. Aquí se levanta la iglesia de Santa María, un templo aparentemente sencillo que, sin embargo, acoge dos bonitas portadas. Interiormente, nos llamaron la atención sus pinturas murales, algo tardías, así como el altar románico y el fragmento de reja románica custodiada en la sacristía.
Nuestra próxima parada fue la antiquísima aldea de Iria Flavia, de sobra conocida por ser sede episcopal en tiempos del descubrimiento de la tumba de Santiago y, además, la cuna del renombrado escritor Camilo José Cela. Aquí visitamos la basílica de Santa María, que, si bien ha sido sucesivamente reconstruida a lo largo de los siglos, conserva un interesante tímpano gótico decorado con la Adoración de los Magos.

Aprovechando la cercanía, visitamos también la iglesia de Santa María de Herbón, que se alza solemne entre las plantaciones de pimientos típicos de la región. Se trata de un templo elegante y elevado, que bien rompe con el mito del románico como un arte achaparrado.

Tras una estupenda comida familiar, dedicamos la tarde a conocer sosegadamente el conjunto monumental de Noia, un agradable municipio costero de dilatada historia. Sus templos más significativos son el de Santa María a Nova y el de San Martiño.

El primero, desacralizado, acoge el Museo de Laudas Gremiales. Del segundo, podemos destacar su bella portada principal, profusamente historiada y marcada por un enorme rosetón calado. Después de las visitas, dispusimos de tiempo libre para pasear por su casco histórico a los pies de la ría o tomar una merecida cerveza fría.

Para terminar la jornada, nos acercamos a Ponte Maceira, elegido como uno de los pueblos más bonitos de España. Ubicado en un entorno natural de gran belleza, surcado por el río Tambre, históricamente también fue un punto clave para aquellos peregrinos que decidían continuar su viaje hacia Finisterre cruzando su bello puente levantado en el siglo XIII.
Aprovechamos la mañana del domingo para hacer un par de visitas más antes de regresar a Madrid. La primera de ellas fue a la iglesia románica del antiguo monasterio de Santa María de Mezonzo, un bonito templo apenas reformado que posee una llamativa cabecera triabsidial. La imagen que ofrecía era tan armoniosa que pasamos un buen rato frente a ella realizando infinidad de fotografías.

Tras la mandatoria parada para café, nos adentramos
en los bosques coruñeses para contemplar la idílica iglesia
de San Antolín de Toques, una pequeña construcción
de los siglos X y XI encajada en un salto de agua, ofreciendo una imagen
de postal. Sin duda, esta combinación de arte y naturaleza exuberante
fueron la forma perfecta de cerrar este viaje.
Dejamos atrás este entorno idílico para regresar a Ourense,
donde celebramos una última comida familiar antes de tomar el tren
hacia Madrid.

Gracias a todos por acompañarnos una vez más, esperamos veros de nuevo muy pronto.