Crónica e imágenes del Viaje Guiado: Viaje paisajístico y monumental: Enigmático Románico en el Valle de Mena: 11 y 12 de mayo de 2024
El fin de semana del 11 y 12 de mayo, tuvo lugar la tercera edición del ya clásico "Viaje paisajístico y monumental: enigmático Románico en el Valle de Mena", una ruta por la exuberante comarca de las Merindades al norte de la provincia de Burgos, que atesora una de las más valiosas colecciones de iglesias románicas del país.

El sábado 11 salimos bien temprano de la madrileña Plaza Castilla hacia la pequeña localidad de Almendres, en la que solo viven de forma continuada 3 habitantes y su párroco.
Aquí visitamos el malogrado templo del siglo XII de San Millán Abad, quienes estos vecinos se esfuerzan en mantener vivo, restaurándolo con sus propios medios. Su portada meridional es una verdadera joya, cubierta por un peculiar repertorio escultórico de bestias medievales que bien merece ser salvada de la ruina.

Desde Almendres, en apenas quince minutos llegamos a Medina de Pomar, una de las localidades más grandes de la Comarca, donde nos esperaba una reconfortante comida de cara a enfrentar la jornada de la tarde.
Muy cerca de allí se encuentra Butrera, otra pequeña aldea cuyo acceso solo puede realizarse a pie, por lo que disfrutamos de un magnífico paseo a través de los verdes prados, acompañados por el rumor del río Trema y una suave lluvia.

Santa María de la Antigua de Butrera es, sin duda, uno de los templos románicos más completos de esta región, pues no solo tiene un bonito pórtico y una de las mejor conservadas colecciones de canecillos escultóricos en el ábside, sino que custodia en su interior un precioso frontal de altar de piedra dedicado a la Adoración de los Magos.

Deshicimos el camino de vuelta por el agradable sendero de antes y cogimos nuestro autobús rumbo al último destino del sábado: Bercedo, punto de entrada al Valle de Mena propiamente dicho.
Tras una parada técnica, nos acercamos a su iglesia de San Miguel Arcángel, enmarcada por una encantadora portada románica muy similar en estilo y temática a la que vimos por la mañana en Almendres.

En menos de una hora llegaríamos a nuestro hotel en Bilbao. Aprovechando su conveniente ubicación en una animada zona comercial, muchos de los viajeros optaron por darse una vuelta por las tiendas antes de reunirnos para cenar.
El domingo nos adentramos en lo profundo de Valle de Mena. Nuestra primera parada fue la desconocida San Pelayo de Ayega y su curioso tímpano, ubicada en un caserío de difícil acceso entre campos de cultivo y granjas. Precisamente fue uno de sus animales, una simpática cabra que nos acompañó durante las explicaciones, la que hizo las delicias de todos los asistentes.

Desde allí nos dirigimos a Villasana, capital del Valle, para hacer la parada técnica y tomar un café en una de las muchas cafeterías de su plaza principal. Aprovechamos para visitar su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que, si bien no es medieval, conserva otro impresionante frontal de altar románico de la Epifanía, muy similar al que vimos el día anterior en Butrera.

Regresamos a nuestro autobús para visitar, ahora sí, las dos iglesias más renombradas de todo el Valle, empezando por la de San Lorenzo de Vallejo de Mena, construida por los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Su cabecera destaca por su imponente arquitectura monumental y de grandes dimensiones resaltada por un potente juego de columnas. Frente a ella nos tomamos la primera foto de familia del viaje.

Su exterior, además, ofrece un magnífico repertorio de canecillos y tres puertas cuajadas de decoración escultórica de alto valor simbólico de sus arquivoltas.

Su interior muestra verdaderamente la enormidad de este templo que posee bóvedas de crucería angevinas, de origen francés, poco habituales en nuestro románico y, de nuevo, un numeroso repertorio de capiteles historiados de gran interés.

En apenas cinco minutos llegamos a Santa María de Siones, enclavada en un marco idílico de arroyos cristalinos y verdes senderos. Esta es, posiblemente, la iglesia más conocida de todo el norte de Burgos, y sin duda alguna, la más fotografiada de todo el viaje.

Sin desmerecer su armónico exterior, nosotros nos centramos en su bellísimo interior cuajado de delicados relieves escultóricos y enmarcado por dos poco habituales ciborios adosados a los muros de la nave. Abandonamos Siones completamente maravillados.

Tras una contundente comida en un restaurante cercano, nos acercamos a la última de las iglesias del viaje, la de El Vigo. Modesta y arquitectónicamente irrelevante, merece la pena visitarla por su tímpano de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, pues sintetiza, en su modestia, perfectamente las características de la escultura románica.

La niebla ya empezaba a cubrir el Valle y llegó la hora de emprender el camino de vuelta a Madrid, donde llegaríamos a la hora prevista tras dos paradas técnicas.
Ha sido un viaje verdaderamente precioso, gracias a todos por acompañarnos una vez más ¡Nos vemos pronto!