La Catedral de Jaca. Razones astronómicas para la orientación irregular de la planta del templo
A los dos lados del crismón, aparecen dos escenas presididas por respectivos leones que miran en dirección de la rueda. En la hoja izquierda (figura 4), se representa un león con la boca cerrada, bajo el que se ve un hombre vestido con una túnica, caído en el suelo y mirando en el sentido de la parte trasera del león y agarrando a una serpiente. Sobre esta sección izquierda, otra inscripción:
"PARCERE STERNENTI
LEO SCIT XTVSQVE PETENTI"
Se
ha traducido como: "El león sabe perdonar al caído,
y Cristo a quien le implora". La explicación teológica
que se le atribuye a esta composición es que el pecador caído
(el hombre de la túnica) que logra dominar al pecado (la
serpiente), es ayudado y perdonado por Jesucristo, el león.
El león es uno de los símbolos más comunes
de la escultura románica, la mayoría de las veces
representando a Cristo (el león de Judá), pero otras
actuando como guardianes de los templos.
El ala derecha representa a otro león, también dirigiendo su mirada al crismón. Por debajo, un oso o una osa mirando hacia la parte delantera del león y, entre las patas, un basilisco, que es un tipo de dragón, animal típico del bestiario medieval. Aquí aparece otro texto:
"IMPERIVM MORTIS
CONCVLCANS LEO FORTIS"
La
traducción de dicha inscripción sería: "El
poderoso león aplasta al imperio de la muerte". La
explicación teológica que se le asocia es que Cristo
(de nuevo el león) aplasta a la muerte (el oso y el dragón)
y por tanto da la inmortalidad y la vida eterna. Es cierto que
tanto el oso como el dragón tuvieron connotaciones negativas
en el arte románico y estaban asociados con el mal y el diablo.
Hasta aquí, la explicación (acertada
en líneas generales, según mi opinión) desde
el punto de vista de la Teología.
Lo que trata de presentar este artículo es que lo anterior
no descarta que existan otras razones adicionales y complementarias
para la composición del simbolismo teológico del tímpano
de Jaca. Aunque el escultor tuviese en mente la expresión
de determinadas verdades religiosas, como las que acabo de presentar,
podría haberlo hecho seleccionando otras muchas estructuras,
elementos y símbolos que estaban ya inmersos en la cultura
medieval diferentes a los arriba descritos.
¿Por
qué precisamente se emplearían un león, un
hombre con túnica caído en el suelo sujetando una
serpiente, un oso y un dragón? ¿De dónde sacó
dicha composición? Esto es lo que se pretende aclarar.
Llama mucho la atención que los cinco elementos elegidos por el autor del tímpano (león, hombre con túnica, serpiente, oso y dragón), son también representaciones de constelaciones estelares perfectamente visibles en las noches despejadas, y que eran ampliamente conocidas por nuestros antepasados de los siglos XI dC y XII dC a través de los escritos de Ptolomeo (siglo II dC) y otros antiguos sabios astrónomos de la antigüedad, o simplemente por tradición popular:
No es extraño el uso de símbolos estelares en el arte románico. Zodiacos completos aparecen labrados en la fachada de la Colegiata de San Isidoro de León, por ejemplo, o en la Catedral de Santiago de Compostela. La representación de signos zodiacales aislados también aparece en muchas iglesias románicas.
El arte románico fue el último de los artes religiosos cristianos que integró elementos de otras religiones y culturas, a modo de sincretismo. Especialmente fuertes fueron las influencias celtas, íberas, árabes y judías. En concreto, el románico recogió tradiciones relacionadas con la esfera celeste y la astronomía. Es necesario recordar que el hombre antiguo tuvo siempre una conexión muy fuerte con el firmamento. Primero, como lazo hacia lo trascendente, pero también como instrumento de orientación geográfica o como elemento calendárico en el que fijar fechas de comienzo de siembra, recolección, etc. Nuestro antepasados miraban al cielo con mucha más frecuencia de lo que lo hace el hombre moderno encerrado en sus ciudades. Para el hombre medieval, las estrellas eran parte de la Creación de Dios, y como tal eran una maravilla para el intelecto y para el espíritu. Como casi todo lo que tocaba la religión cristiana en aquellos tiempos, las constelaciones se integraron en la propia espiritualidad de las gentes. El estudio de sus influencias sobre el devenir humano también se hizo muy popular, proliferando el uso de la astrología como método de predicción de la voluntad divina. Monarcas como Alfonso X acumularon obras sobre estos asuntos, procedentes de fuentes judías y árabes que, a su vez, provenían de sabios de la Grecia clásica y de la antigua Persia y Babilonia.
No
en vano, encontramos alusiones al carácter sagrado de las
constelaciones y los planetas en la voz de referentes de la jerarquía
cristiana desde los primeros tiempos de la nueva religión.
Por ejemplo, en el siglo V dC, los Padres de la Iglesia declaraban
que lo que hacía importante la fiesta de la Navidad (25 de
Diciembre) no era el nacimiento de Jesucristo, sino el nacimiento
del sol. Otro ejemplo lo escuchamos de boca de San Alberto Magno,
desde el siglo XIII dC, que dijo textualmente: "Sabemos que
el signo de la Virgen celestial salía por encima del horizonte
en el momento que fijamos el nacimiento de Nuestro Señor",
identificando directamente la constelación de Virgo con la
figura de la Virgen María. Alguna fiesta cristiana más
fue fijada en fechas claves donde el firmamento elevaba su propio
mensaje. Es el caso de la Asunción de la Virgen, celebrada
el 8 de Septiembre: en ese tiempo del calendario, el sol amanece
sobre la constelación de Virgo, y siendo ésta símbolo
de la Virgen María, se decía entre el clero que ese
día Dios/Cristo (el sol) iluminaba, consumía y se
llevaba a la Virgen (Virgo).
La asimilación de la astrología/astronomía en la Edad Media dio excelentes muestras en el arte, incluido el arte románico. Por ejemplo, podemos admirar a Cristo rodeado de las 12 constelaciones del zodiaco, en el lugar que le correspondería al sol, en un manuscrito del siglo XI dC conservado en la Biblioteca Nacional de París, o en una de las fachadas de la iglesia de Vezelay.
La
sospecha de un doble significado astronómico-teológico
de los elementos del tímpano de Jaca se afianza si nos fijamos
en otro aspecto de la catedral. Los templos cristianos, y por tanto
los templos románicos, se orientan obligatoriamente según
un eje este-oeste, de manera que la puerta de entrada se sitúa
mirando al oeste y el ábside, donde está el altar,
se dirige hacia el este. La razón de esto nos conduce de
nuevo a la Teología: Cristo, cuya presencia se localiza en
el altar (este), es la Luz del Mundo y Sol de Justicia. Por el este
nace el sol cada mañana, iluminando el ábside del
templo, como hace Cristo con sus criaturas. Por otro lado, el feligrés
que acude al templo, lo hace desde el oeste, por donde se pone el
sol. Es decir, el orante entra en la iglesia desde las tinieblas,
para acercarse a través de la nave central del templo hasta
Cristo, la luz. Esta alegoría teológica y otras muchas
que afectan a la estructura de las iglesias antiguas han sido recogidas
brillantemente por el filósofo francés Jean Hani,
en su obra "El simbolismo del templo cristiano", entre
otros autores.
No obstante, el amanecer y el ocaso son fenómenos que sólo ocurren sobre un eje este-oeste en dos días específicos del año: el equinoccio de primavera y el equinoccio de otoño. En el año 2012, el sol se eleva exactamente por el este exclusivamente la mañana del 21 de marzo, y se pone exactamente por el oeste exclusivamente el 22 de septiembre (estas fechas, al contrario de lo que popularmente se piensa, no son fijas, y retroceden un día cada 72 años, aproximadamente). El resto de días en el año, el ocaso ocurre en puntos del horizonte desplazados determinados grados hacia el norte (según avanza la primavera hacia el verano) o hacia el sur (según avanza el otoño hacia el invierno), con un máximo de 23,5 grados hacia un lado y otro. Análogamente ocurre con el amanecer.
Esta
figura explica el fenómeno para el momento del ocaso:
La construcción de las iglesias con estos requisitos requería la presencia de un maestro de obras que supiera calcular la orientación exacta para este eje cardinal. Habitualmente se empleaban varas de madera y cuerdas para definir sobre el terreno dicha orientación, con mayor o menor precisión. Pero normalmente el resultado era bastante aceptable, con pocos grados de error.
Sin embargo, la planta de la catedral de Jaca parece desviada varios grados con respecto al eje este-oeste. Aunque es complicado determinar con precisión de minutos la orientación que originalmente se le dio, aproximadamente la desviación es de unos 13 grados dirección noroeste-sureste. La puerta de entrada, donde se encuentra colocado el tímpano, que tendría que mirar teóricamente hacia el oeste, lo hace pero 13 grados inclinada hacia el norte. Lo mismo para el ábside central, consecuentemente, que lo está unos 13 grados hacia el sur desde el este.
E
s
lógico que, con las herramientas del siglo XI dC, los cálculos
no fuesen totalmente precisos. Aunque es cierto que el ser humano
antes y después de aquellos tiempos ha dado muestras de gran
exactitud en la medida de muchas de sus construcciones, aún
así podría llegar a entenderse cierto margen de error.
Pero 13 grados parece algo premeditado. ¿Por qué se
permitiría dicho ángulo de derivación? Si la
catedral se hubiera proyectado según el tradicional eje este-oeste,
el tímpano y su crismón se hubieran enfocado hacia
el oeste, hacia el ocaso del sol, lo que quiere decir que el único
día del año en el que el sol caería bajo el
horizonte justo en línea con el eje del templo sería
el 22 de septiembre y el 21 de marzo de cada año. Teniendo
una orientación 13 grados derivada del oeste hacia el norte,
la catedral no ve morir al sol exactamente ese día en la
línea de su eje longitudinal, sino que ese fenómeno
sólo podría haberse disfrutado un día diferente
los dos anteriores. ¿Por qué lo harían? Hubiera
sido más fácil respetar un eje este-oeste, tal y como
mandaba la Teología, orientando el templo con el amanecer
y el atardecer del comienzo de la primavera y del otoño.
La respuesta está en la descripción de aquello que enfrenta el tímpano en el cielo justo el día en que el sol se esconde directamente por el eje desviado del templo. Pareciera que el maestro constructor no hubiese visto posibilidad de sacar Teología del espectáculo estelar que se vería en el cielo justo enfrente del tímpano a la hora del ocaso en un día como el 22 de septiembre o el 21 de marzo. ¿Y si el maestro hubiese decidido esa inclinación de 13 grados en la planta de la iglesia para enfrentar otra escena específica de constelaciones que sólo se avista en el cielo en el ocaso del sol en otra fecha del año? ¿Una escena estelar más fácilmente moldeable como doble símbolo teológico y astronómico que la que le ofrecía el 22 de septiembre o el 21 de marzo? No era extraño que los responsables de la jerarquía de la Iglesia reflexionasen sobre las estrellas como criaturas de Dios, algo que formaba parte de la imaginería de la época. ¿No vive Dios y sus emisarios, los ángeles, más allá de ese firmamento y por tanto desde dichas luminarias nos llegan los mensajes celestiales y nos toca la mano del destino?
Si la anterior hipótesis fuese acertada (y de momento queda apoyada por la anómala desviación de la planta y por el uso de representaciones claramente estelares en el tímpano), tendría que poder comprobarse racionalmente desde el punto de vista astronómico. En primer lugar tendríamos que calcular el día del año en el que el sol se pone exactamente por el eje desviado 13 grados, para a continuación descubrir qué espectáculo se contemplaría en el cielo en esa fecha especial.
Como he apuntado ya, la cifra del ángulo de desviación no es calculable de forma exacta debido a que sucesivas reformas y restauraciones, movimientos de tierras, etc., probablemente harían que la medición fuese diferente dependiendo del muro desde el que se obtuviera. Pero en cualquier caso, tomamos como aproximación 13 grados. Si seleccionamos como fecha de inicio de la construcción del templo el año 1.075 dC, por ejemplo, y empleamos uno de los muchos programas informáticos de astronomía que permiten reproducir el cielo en cualquier lugar del mundo y para cualquier fecha y hora, esto nos arroja el 10 de agosto como fecha aproximada en la que el sol se mete por el horizonte justo enfrente del tímpano. Como puntualización es necesario decir que hablaremos siempre de fechas según el calendario gregoriano. En aquellos tiempos estaba en vigor el calendario juliano, por lo que la fecha anterior equivaldría el 4 de Agosto. A partir de ahora, me referiré en todas las ocasiones a fechas en el calendario gregoriano.
¿Qué se veía entonces en el horizonte de Jaca en el momento del ocaso del 10 de agosto de 1.075 dC, mirando según el eje desviado de la catedral? Comprobaremos primero lo que encontraríamos una hora antes del ocaso, aunque en realidad ninguna constelación sería aún visible debido al resplandor del sol.
Si activamos la función de visión
nocturna, para poder distinguir las constelaciones en horario diurno,
vemos claramente a la constelación de Leo, con el sol viajando
sobre ella, que se dirige hacia el horizonte, disponiéndose
a desaparecer bajo él:

(Fuente: "Stellarium" software)
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Si avanzamos ahora hasta situar la escena justo después del ocaso (figura 11), cuando las estrellas comienzan a ser visibles, esta sería la visión nocturna que una persona situada de espaldas al tímpano y mirando según el eje desviado de la catedral, podría visualizar:

(Fuente: "Stellarium" software)
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Primero, en la parte central, el sol ya justo bajo el horizonte, sobre la constelación de Leo (no visible). En el tímpano, el crismón (=rueda solar=Cristo).
A la derecha del sol y la constelación de Leo, un poco más arriba, enfrentando la parte delantera de Leo, se divisaría la constelación de la Osa Mayor y después la constelación del Dragón. En el tímpano figura un león, una osa cerca de la cabeza del león y un dragón.
A la izquierda, la constelación de Ofiuco, el Portador de la Serpiente, y la constelación de la Serpiente. Ambas constelaciones se han representado siempre como un hombre vestido con una túnica sujetando una serpiente con la mano. En el tímpano figura un león y bajo él un hombre con túnica caído sobre el suelo y sujetando una serpiente con una mano.
Las correspondencias son sorprendentes.
Es cierto que entre la constelación de
Leo y las de Ofiuco-Serpens existe otra constelación. De
hecho es una constelación muy importante y que además
pertenece al zodiaco: Virgo. La razón más probable
para que Virgo, que se representaba como una doncella que sujeta
en una mano una espiga de cereal, no haya sido reflejada sobre el
tímpano de la catedral, es que dicha constelación,
en el momento del ocaso, no se divisa bien por el efecto lumínico
del sol del atardecer. Las estrellas que quedan a la vera del sol
en el amanecer o en el ocaso, no son visibles sino varios minutos
antes de que el sol salga en el amanecer o varios minutos después
de que el sol se ponga en el ocaso. Las primeras estrellas que se
divisan en esos instantes son por ello las que están más
alejadas del sol en el horizonte:
Figura
12 (Fuente: "Stellarium" software)
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En el caso de las constelaciones que se encuentran entre Leo y la Osa Mayor, o que se sitúan cercanas a Leo hacia el lado derecho, vemos a Leo Menor, El Lince o La Jirafa. Estas constelaciones ni siquiera se ven a simple vista en noche cerrada. Para ver estas constelaciones se requieren telescopios. De hecho, estos grupos de estrellas se descubrieron en el siglo XVII dC. El hombre medieval no conocía su existencia simplemente porque no las veía.
Así que los elementos fácilmente visibles en el cielo alrededor del sol (=crismón) en el ocaso del 10 de agosto de 1.075 dC, serían:
Esta escena completa que, repito, sería
la composición visible en esa fecha, se representa en la
figura:

Figura 13 (Fuente: "Stellarium" software)
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Parece claro que el escultor del tímpano deseaba reflejar sobre una plancha de piedra la configuración estelar que aparece en el horizonte frente a la catedral en el momento justo del ocaso de un día específico, para emplear dichos símbolos también "divinos" (por ser parte de la Creación), como alegatos teológicos. Plasmó dichas enseñanzas a los dos lados del tímpano, sobre los dos leones.
De haber elegido otra escena en el cielo en el ocaso, habría tenido que seleccionar otro periodo del año, y por tanto, debería haber construido la catedral con una desviación diferente respecto al eje este-oeste.
La interpretación religiosa de ambos textos ya ha quedado descrita más arriba. Veamos ahora la interpretación de las dos inscripciones desde el punto de vista estelar, para entender que son complementarias:
(Fuente:
"Stellarium" software)
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Sección
derecha del tímpano (figura 15): Según el atardecer
va avanzando, las constelaciones de la Osa Mayor y el Dragón
no avanzan hacia el horizonte para después desaparecer,
como hacen la mayoría de las agrupaciones de estrellas.
Estas constelaciones pertenecen al grupo de las llamadas constelaciones
"circumpolares", es decir, constelaciones que debido
al movimiento rotatorio del planeta Tierra, parecen girar alrededor
de la Estrella Polar y no desaparecen nunca bajo el horizonte
del observador. La lista de constelaciones circumpolares depende
de la latitud del lugar desde el que se observa el cielo. En las
latitudes del hemisferio norte, la Osa Mayor y el Dragón
son dos de ellas. Desde la antigüedad, en prácticamente
todas las culturas del planeta, la región del cielo donde
estas constelaciones circumpolares se localizan se consideró
como el lugar donde viajan los muertos, y por tanto estas
estrellas se convirtieron en un símbolo de vida, de inmortalidad,
y de triunfo sobre la muerte, ya que "no conocían
la muerte" bajo el horizonte. Se decía, incluso, que
allí se encontraba el hogar de los dioses y los héroes
inmortales. Este simbolismo también pasó al cristianismo
a través de los escritos astronómicos árabes
y judíos. Por tanto, parece que el autor del tímpano
no tuvo en mente únicamente el significado teológico
negativo de la figura del oso y del dragón, como era habitual
en la Edad Media. Para el escultor, pues, estos elementos, al
tener su reflejo en las regiones circumpolares de los cielos,
tendrían además un sentido de triunfo
sobre la muerte y de vida eterna.
(Fuente:
"Stellarium" software)Para mayor clarificación, esta tabla muestra la interpretación estelar y su correspondencia con el significado teológico correcto:
| SECCIÓN DEL TÍMPANO | INSCRIPCIÓN | INTERPRETACIÓN TEOLÓGICA | INTERPRETACIÓN ESTELAR |
| SECCIÓN IZQUIERDA | "El león sabe perdonar al caído, y Cristo a quien le implora" | El pecador caído (el hombre de la túnica) que logra dominar al pecado (la serpiente), es ayudado y perdonado por Jesucristo (el león) | Según el atardecer va avanzando, las constelaciones de Ofiuco-Serpens (el hombre de la túnica con una serpiente en la mano) van cayendo hacia el horizonte mientras van en pos del sol (Cristo), hasta que llegan a desaparecer |
| SECCIÓN DERECHA | "El poderoso león aplasta al imperio de la muerte" | Cristo (el león) aplasta a la muerte y por tanto da la inmortalidad y la vida eterna (simbolizado por el oso y el dragón) | Según el atardecer va avanzando, las constelaciones de la Osa Mayor y el Dragón no avanzan hacia el horizonte para después desaparecer, ya que se trata de constelaciones "circumpolares", que nunca mueren |
Como
conclusión de todo el desarrollo anterior, podemos deducir
que alguien, se entiende que el maestro de obras, quiso contribuir
al levantamiento de una catedral en la que se reflejaran las influencias
del Cielo y se cristalizase en su piedra un mensaje divino. Una
vez comprendido qué quiso expresar aquella persona en el
tímpano, entendemos ahora que no tuvo más opción
que desviar el eje de la planta si pretendía modelar dicho
mensaje a sus intenciones. Mensaje que sólo podría
leerse de manera exacta un día al año.
En este momento aparece el problema de la determinación de la fecha concreta. El ángulo de desviación determina el día del año, y viceversa. La dificultad subyace, como ya he comentado, en que no es fácil obtener una medida ajustada de dicho ángulo, así que con estos datos sería realmente complejo y arriesgado afirmar una fecha. Hemos estimado una desviación de 13 grados, obteniendo una fecha alrededor del 10 de agosto. Para una desviación diferente a 13 grados, tendríamos una fecha distinta, aunque cercana.
Lo que sí es posible es fijar un margen de días con absoluta seguridad. Hay que tener en cuenta que para que la configuración estelar sobre el horizonte se ajuste a la escena en el tímpano al menos se requiere que el sol se ponga dentro de la constelación de Leo, ambos símbolos de Cristo, ya que el resto de constelaciones siempre tienen la misma posición relativa unas respecto de otras. Esto ocurre aproximadamente durante un periodo de 30 días. Lo único que cambiaría, en función del día en concreto, sería la posición del sol dentro de la constelación de Leo (sobre la cabeza, sobre el lomo, etc), pero la composición de las imágenes en el tímpano seguiría reflejando el cielo, al menos desde el punto de vista de la localización relativa de los personajes labrados en piedra.
En este punto, es posible calcular el margen de desviación del eje que el maestro de obras hubo de vigilar para no sobrepasarlo y errar en la imagen celestial que deseaba plasmar. Con un sencillo cálculo, conociendo el día del año 1.075 dC en el que el sol ingresa en la constelación de Leo y conociendo el día en el que sale de dicho signo, se puede deducir que el maestro constructor podría haber elegido cualquier desviación entre 10 y 19 grados hacia el norte respecto eje este-oeste y aún así el espectáculo estelar que describe el tímpano sería visible.
Sería interesante poder lograr, a partir de todos estos datos, la respuesta a uno de los enigmas de la catedral de Jaca: la fecha (día, mes y año) de inicio de construcción, o al menos la fecha para la que la planta fue diseñada. Pero repito que es prácticamente inviable. Se requeriría para ello disponer la cifra del ángulo de desviación con una precisión de minutos o incluso de segundos. Sin embargo, me atrevería a aventurar un número, en función de un par de pistas.
En primer lugar, en el tímpano vemos que el crismón queda delante de los leones. Recordando que el crismón es símbolo del sol, y el león es representación de la constelación de Leo, esto nos haría pensar que en la fecha elegida por el maestro cantero el sol debería verse situado justo en la parte delantera de Leo. Eso ocurre en las dos primeras semanas del periodo en el que el sol viaja sobre la constelación de Leo. Más allá, el sol se comienza a situar bajo las patas, para colocarse detrás de Leo al final de su recorrido. Por otra parte, es conocido que la constelación de Leo tiene una estrella de gran importancia, tanto astronómica como mitológica: "Regulus". Es la estrella más brillante de la constelación, y una de las más brillantes del firmamento visible. Su nombre significa "pequeño rey", aunque originalmente tuvo el sentido genérico de "realeza", ya que está localizada justo en la posición que ocuparía el corazón del León. Para el hombre antiguo, el que una persona naciera con dicha estrella junto al sol, era presagio de que se convertiría en rey. Multitud de estudiosos, antiguos y modernos, han intentando incluso calcular la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo, haciéndola coincidir con la posición del sol sobre Regulus.
Pues bien, entre esos días marcados en los que el sol viaja por el cuerpo del León en el año 1.075 dC, sólo hay una fecha en la que el sol permanece sobre el corazón del animal, sobre la estrella Regulus. Es el 4 de agosto. Es muy probable que fuese esta la fecha seleccionada, ya que así se reforzaría la figura de Cristo como Rey del Mundo y de la figura del Corazón de Jesús como fuente de Luz Divina. Para que esto fuese cierto, el ángulo de desviación del eje de la catedral tendrá que haber sido entonces de 15 grados. Pero esto es sólo una hipótesis.
Como síntesis del estudio anteriormente desarrollado, se podría asegurar que:
Concluyendo aquí el desarrollo del estudio del tímpano desde una perspectiva estelar, además de teológica, nos quedaría reflexionar sobre la importancia que estos resultados tienen para la comprensión de una parte de la arquitectura del pasado. La arqueo-astronomía es una disciplina científica relativamente moderna, pero bastante madura, que integra los conocimientos astronómicos con el saber de la arqueología, y que ya ha aportado nuevos y frescos datos sobre construcciones religiosas procedentes de muchas culturas del planeta. Por ejemplo, la cultura egipcia o la cultura maya, o incluso las manifestaciones del arte neolítico. Sin embargo, poco se ha explorado el arte románico desde un filtro arqueo-astronómico. Gracias a posibles y futuros estudios en esta línea podrán descubrirse renovadas ideas y aclararse determinados datos de algunas construcciones románicas que permanecen en la oscuridad y que de otra forma no podrán ser revelados.