Guía de la Ermita de Santa Eulalia de Barrio de Santa María, Palencia
Introducción
Barrio
de Santa María es una pequeña localidad palentina perteneciente
al municipio de Aguilar de Campoo, dentro de la comarca de la Montaña
Palentina, a 960 metros de altura sobre el nivel del mar. En la actualidad
cuenta con una población de unos 25 habitantes.
La Ermita de Santa Eulalia es un importante templo del románico rural del norte de la provincia de Palencia.
Se ubica en un altozano a las afueras de la citada localidad de Barrio de Santa María, en dirección al sureste del caserío. No hay que confundir esta ermita del templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de esta población que también tiene elementos románicos como el ábside (aunque se encuentra recrecido).

En efecto, la ermita de Santa Eulalia de Barrio de Santa María está fuera del caserío a media ladera de una colina muy empinada que ha de subirse a pie. El visitante siempre se admira de que, tras tantos siglos, el edificio no se haya despeñado ladera abajo, dada la fuerte inclinación del terreno donde se asienta.

Lo que hoy es una ermita fue en la Edad Media la antigua iglesia parroquial de un antiguo despoblado medieval.

Su construcción está fechada entre finales del siglo XII y principios del XIII. Fue declarada Bien de Interés Cultural (Monumento Histórico Artístico) el 20 de enero de 1966.

Arquitectura
Estamos ante un templo románico de tamaño modesto con la estructura típica de los templos de una feligresía rural: planta de nave única de apariencia rectangular aunque realmente tiene forma trapezoidal puesto que es más ancha por el oeste que por el este. Dicha nave está dividida en cuatro tramos, con cabecera constituida por presbiterio recto y ábside semicircular.

Destaca si material constructivo a base de sillares muy regulares y exquisitamente cortados y pulidos. Además, el taller que la construyó empleó dos tipos de piedra diferente siendo la de los capiteles una caliza muy blanca.
Exterior
La cabecera es lo más valioso del exterior de la ermita de Santa Eulalia, gracias a su magnífico ábside muy estilizado (destaca grandemente la relación entre su altura y su anchura) que se articula en tres calles mediante dos semicolumnas con basas áticas que se elevan sobre sus plintos. Cada paño contiene una ventana de tipo portada con arquivolta de baquetón, guardapolvo y columnas con capiteles.

En uno de los capiteles del ábside septentrional se esculpió el pasaje veterotestamentario del Pecado Original (Adán y Eva junto al árbol del conocimiento del bien y del mal con serpiente).

En el ventanal central, su tímpano muestra un ángel barbado alado y nimbado, en actitud de bendecir.

Por último, es el ventanal absidal sur el que aporta mayor escultura de los tres. En uno de sus capiteles se representan dos arpías con gorros frigios con sendas colas rematadas en cabezas de serpiente. Hay que fijarse que ambos animales fabulosos son masculinos puesto que sus rostros llevan barba y bigote.

En el capitel de enfrente vemos un animal dragoniano que pone una de sus patas sobre la grupa de un león que gira la cabeza.

Lamentablemente, los canecillos del ábside como los del resto del templo son de perfil de nacela.
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Suscribirme gratisEl muro sur de la nave es completamente liso y sólo destaca por el ya mencionado buen trabajo de los canteros.

La puerta de ingreso se encuentra en el muro norte. Tiene cuatro arquivoltas apuntadas con escocias y boceles estrechos. Los soportes son las jambas interiores, dos columnas acodilladas y otras dos jambas redondeadas que imitan fustes con sus respectivas basas y capiteles. Sus cestas están decoradas con hojas muy estilizadas y sencillas.

En sus cimacios aparece cabezas humanas y otras de animales de las que salen tallos vegetales.

Un hecho interesante es que se conserva los herrajes románicos originales.

Sobre el hastial de la fachada occidental hay una pequeña espadaña de época moderna.
Interior
Al entrar por la puerta citada de la ermita de Santa Eulalia de Barrio de Santa María hallamos una nave rectangular cubierta con bóveda de medio cañón apuntado, reforzado por tres arcos fajones apoyados sobre semicolumnas adosadas a los muros laterales.

Estas columnas entregas tienen todos sus capiteles de formas extraordinariamente sencillas: elementos vegetales apenas en bajorrelieve y bolas con caperuza en los extremos.

La cabecera se une a la nave mediante un arco triunfal apuntado. Lo más relevante es que en ella y parte del muro sur de la nave se han conservado vestigios de pinturas tardorrománicas (mejor sería ya clasificarlas como pertenecientes al gótico lineal) probablemente de finales del siglo XIII.

En la bóveda del ábside aparecen restos pictóricos de lo que sería un Cristo en Majestad rodeado de mandorla, acompañado por el Tetramorfos. De estos cuatro evangelistas, los mejor conservados son las figuras de San Marcos (león) y San Lucas (toro).

en el área sur se encuentran algo mejor conservadas escenas del Juicio Final: el pesaje de las almas con San Miguel y el demonio, mientras las almas de los justos (en forma de niños desnudos) son llevados al seno de Abraham.

En el muro meridional, por su parte, los condenados son maltratados por demonios que son azotados o hervidos en una gran olla o caldero cuyo fuego los diablos se encargan de avivar con fuelles. También se pintó la entrada de los pecadores en la boca del monstruo Leviatán.

También aparece San Pedro sosteniendo las llaves en la columna del arco triunfal.