Guía monumental (arte e historia) de Pals, Girona
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| Pals | ||
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| Bajo Ampurdán | ||
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Introducción a la guía de arte (monumentos y rutas) de Pals, Girona
Aires
medievales se respiran en Pals. Esta hermosa localidad del
Bajo Ampurdán, a 38 kilómetros de Girona, se
perfila como uno de los destinos más aclamados tanto por los
amantes de la arquitectura y el arte como por aquellos que desean
perderse en la naturaleza y disfrutar del paisaje marino de la Costa
Brava.
Las sierras de Montgrí y Begur protegen este bello enclave, como si quisieran resguardarlo del paso del tiempo, como una joya detenida en la Edad Media, imperturbable ante los envites de la modernidad.
Si bien la arquitectura del lugar se ha mantenido inmutable con el paso del tiempo, no ha ocurrido lo mismo con el paisaje natural, pues siglos atrás la antigua ciudad estaba rodeada de marismas y pantanos, hoy desecados. De ahí la denominación latina de Palus, "terreno pantanoso".
A
poca distancia del casco histórico se ha desarrollado un segundo
núcleo urbano, conocido como Masos de Pals, donde las
más modernas construcciones conviven con las tradicionales
masías del siglo XVI. Y según se avanza hacia oriente
se llega a las playas de la zona, donde además de disfrutar
de un refrescante baño en aguas del Mediterráneo pueden
degustarse exquisitos platos locales, como la escalibada, los suquets
de pescado o los garoines, como se conoce aquí a los erizos
de mar.
En esta guía de Pals nos centraremos especialmente en su casco antiguo, con la famosa Torre de las Horas, los restos de la muralla y la iglesia de Sant Pere.
Torre de las Horas
Si
bien toda la arquitectura de Pals goza de una uniformidad y belleza
exquisita, lo cierto es que la Torre de las Horas sobresale
del conjunto como un obelisco medieval visible desde cualquier punto
de la ciudad.
Robusta y estilizada a la vez -cuenta con 15 metros de altura-, la torre es la única parte que se mantiene en pie del antiguo castillo del lugar. Esa antigua torre del homenaje fue construida entre los siglos XI y XII, y se caracteriza por su sencillez, su sección circular y su estructura pétrea. Su nombre actual se debe a que en el siglo XV decidió colocarse en su parte más alta.
El Pedró
El casco histórico de Pals, popularmente conocido como El Pedró, es una obra maestra de restauración de arquitectura civil. La primitiva ciudad sufrió cuantiosos destrozos tras las sucesivas guerras, especialmente tras la guerra civil. Por ello se decidió reformar sus edificios más notorios, pero respetando el original y manteniendo una homogeneidad escrupulosa.
El resultado es que El Pedró está considerado como conjunto histórico-artístico, y cuenta en su haber con galardones de prestigio como el Premio Nacional de Bellas Artes 1973; el Premio Nacional de Bellas Artes y Turismo 1980 o la Medalla de Honor del Turismo de Catalunya 1986.
Basta penetrar en este carismático barrio para entender su lograda reputación. Lleno de pasadizos, plazuelas y puentes, la piedra impera en cada uno de los rincones transportando al paseante a un pasado remoto donde caballeros y doncellas poblaban el lugar y la vida bullía en el hoy desaparecido castillo.
El
Carrer Mayor es una de las maravillas del lugar. A lo largo
de esta avenida se emplazan las mansiones más lujosas del lugar,
mientras que bajo el suelo descansan tumbas visigóticas de
más de mil años de antigüedad.
Siguiendo por las entrañas de El Pedró pueden verse restos de la antigua muralla, erigida entre los siglos XIV y XV y de la que apenas se conservan cuatro majestuosos torreones.
La visita continúa por la Plaza Mayor, con sus comercios especializados en artesanía local, la Ca la Vila -actual sede del Ayuntamiento- y el broche de oro lo pone la Ca la Pruna, imponente casona gótica en cuyo interior se aloja el Museo de Arqueología Submarina.
Iglesia de Sant Pere
Construida en el siglo X con las piedras y sillares que tiempo atrás formaron parte del antiguo castillo, esta sencilla iglesia es una muestra admirable de combinación de elementos artísticos, pues si bien impera el románico y gótico originales, las sucesivas remodelaciones a lo largo de los siglos han dejado su impronta en el edificio, y así se aprecian trazas barrocas en la fachada, remodelada en el siglo XVIII. También es reseñable la bóveda de crucería del interior.
Mirador de Josep Pla
La parte más elevada de El Pedró aparece coronada por un encantador mirador cuyo nombre rinde homenaje al ilustre escritor Josep Pla (1897-1981), originario de la vecina localidad de Palafrugell, quien en incontables ocasiones inmortalizó la belleza de Pals en sus escritos.
El mirador es un sitio de visita obligada, ya que ofrece unas panorámicas sobrecogedoras, pudiendo verse no sólo la ciudad, que se abre a sus pies, sino toda la serranía circundante, y en los días de cielo claro se divisan incluso las islas Medes.
Playas de Pals
Menos de 10 kilómetros separan el casco urbano de Pals de sus paradisíacas playas, donde largas extensiones de arena fina y blanca invitan al descanso y al disfrute.
Las playas de Pals son bien conocidas por sus hermosas dunas, sus inquietantes acantilados -como los de la zona de Aiguablava- y por la claridad de sus aguas, desde donde según aseguran algunos partió Cristóbal Colón hacia su primer viaje a las Américas. No obstante, es muy probable que estas teorías se deban simplemente a la confusión gramatical entre Pals y la localidad de Palos, en el Atlántico andaluz, desde donde sí se confirma que zarparon las carabelas de Colón.