PÁGINA DE INICIO 

 

Guía del Hospital de San Nicolás de Puente Fitero, Burgos

Introducción

Itero del Castillo es una localidad burgalesa situada en pleno Camino Francés a Santiago de Compostela situada en la comarca occidental de Odra-Pisuerga, a unos doce kilómetros de Castrojeriz y en el límite provincial con Palencia. De hecho sólo hace falta cruzar el río Pisuerga por el llamado Puente Fitero, del que luego nos ocuparemos, para entrar en territorio palentino. Si seguimos por el Camino de Santiago hacia el oeste llegaríamos a itero de la Vega, Boadilla del Camino y a Frómista.

Cartel del Camino de Santiago en Puente Fitero

Fundación

El origen del Hospital de San Nicolás de Bari de Puente Fitero hay que buscarlo a finales del siglo XII, siendo una fundación del conde Nuño Pérez de Lara y su esposa doña Teresa. En 1174 este hospital quedó exento de los derechos del diezmo y primicias. A comienzos de la siguiente centuria -entre 1208 y 1210- los hijos de los citados condes (Fernando Núñez de Lara, y su mujer Mayor) donaron parcialmente el hospital a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, estableciendo un acuerdo de administración conjunta y eligiéndolo como lugar de sus enterramientos.

Hospital de San Nicolás de Puente Fitero

La creación de hospitales para pobres y peregrinos fue una práctica que comenzó con la implantación del Cristianismo en el Bajo Imperio Romano. Durante la Edad Media fueron incrementándose en número por diferentes congregaciones. Los benedictinos fueron especialmente activos por su amplio despliegue en Europa y porque la Regla de San Benito se indicaba establecía acoger a los peregrinos como si se tratase de Jesús quien llamase a la puerta del monasterio. También tuvieron una cierta actividad los canónigos regulares Antonianos. Tras fundarse la Orden Hospitalaria de San Juan en Palestina (en la actualidad: Orden de Malta) sus miembros fundaron numerosos hospitales. Su función no era la de un hospital actual, lógicamente. Se trataba de ofrecer a los peregrinos agotados y/o enfermos lo mejor que se podía dar en aquel tiempo: un lugar techado para descansar, ropa seca, comida y atenciones. Ello era suficiente para que muchísimos peregrinos pudieran recuperarse y continuar camino.

Podríamos esperar que la advocación del hospital de Puente Fitero fuera la de Santiago, pero hay que tener en cuenta que San Nicolás de Bari es el patrono de los niños, los marineros y los viajeros.

En las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) este hospital es citado con rigurosa información:

A una casa de El Hospital que dicen Puent de Fitero, en la ribera del Pisuerga, et en el Camino Francés, et en ell obispado de Palencia

Hospital de San Nicolás de Puente Fitero

Documentalmente se sabe que en 1628 el conjunto hospitalario, que ya se citaba con la advocación de San Juan de Acre, estaba en plena decadencia. De hecho, la iglesia fue acondicionada como templo parroquial de una pequeña aldea llamada Puente Fitero, que a su vez quedó despoblada en el siglo XVIII.

En esta tesitura, los restos de la iglesia hospitalaria pasaron a convertirse en una simple ermita que continuó con su progresivo deterioro.

Capiteles del arco triunfal

Rehabilitación

Por fortuna, el historiador italiano Paolo Caucci Von Saucken se fijó en este venerable monumento histórico que yacía en ruinas junto al Camino Francés a Santiago. Paolo impulsó la recuperación de la ermita gracias al esfuerzo de la Confraternità di San Giacomo di Compostela in Perugia en colaboración con la Orden de Malta, las Consejerías de Fomento y Cultura de la Junta de Castilla y León y el apoyo de los vecinos de itero del Castillo.

Placa del Hospital de San Nicolás de Puente Fitero

En la actualidad y desde 1994 cumple la función original de albergue u hospital de peregrinos y al mismo tiempo es sede del Centro Italiano de Estudios Jacobeos. Su actividad asistencial dura los meses de mayor trasiego de peregrinos: junio a octubre. Se ha granjeado merecida fama de amabilidad, compañerismo y simpatía entre los peregrinos habituales que transitan el Camino.

Los responsables del hospital de San Nicolás de Puente Fitero han querido mantener el ritual simbólico cristiano del lavado de los pies a los peregrinos, en referencia a ese mimo acto que Cristo realizó con los Apóstoles tras la Última Cena como ejemplo de servicio y caridad.

Los hospitaleros con cuenco de agua y una toalla reconfortan los doloridos pies de los caminantes mientras claman:

"En el nombre de Cristo te acogemos en el hospital de San Nicolás; que el descanso te reconforte y te dé fuerzas para que continúes tu camino hasta Santiago"

Muro sur y puerta del hospital con peregrinos entrando

De parecida manera, por la mañana antes de partir, los peregrinos son despedidos con ánimo y cariño con la siguiente oración:

“Al clarear de este día te bendecimos Señor. Que ilumine el nuevo sol nuestro andar por el camino. Que el apóstol Santiago asista a sus peregrinos. Que les sostenga la fe y, en su largo caminar, encuentren la caridad. Que la matutina estrella, sagrada virgen María les sirva siempre de guía y lleguen a Compostela"

Camino Francés a Santiago y el Hospital de San Nicolás de Puente Fitero al fondo

Arquitectura de la Ermita

La iglesia primitiva

Del conjunto hospitalario de San Nicolás sólo queda la capilla, que es un pequeño edificio de nave rectangular engarzada a una pequeña cabecera con orientación canónica.

Hospital de San Nicolás de Puente Fitero

Sin embargo, hay que fijarse en que sólo se trata de la nave y del ábside del Evangelio de un edificio mucho más grande que existió anteriormente. Posiblemente la iglesia original tenía tres naves, como atestiguan numerosos indicios: los pilares y las columnas embebidas en el muro de cierre sur que serían los apoyos para los arcos formeros y perpiaños. Además, este muro meridional que se construyó posteriormente para cerrar la nave norte es mucho más delgado que el resto.

Por este motivo, al tratarse de un edificio constituido por lo que fue una nave colateral, la anchura es muy modesta: unos cuatro metros de ancho. Sin embargo, la longitud nos certifica que el templo original era de medianas dimensiones: casi dieciséis metros.

Cabecera

El eje de la cabecera -el que sería el ábside septentrional de la iglesia original- está ligeramente desviado a la izquierda con respecto al de la nave. Esta "anomalía" puede explicarse bien por un replanteo de la obra que se realizó en varias etapas o por el simbolismo de representar el edificio cristiano como el cuerpo de Cristo muerto en la cruz, con su cabeza inclinada.

Capiteles del arco triunfal

El arco triunfal es apuntado y doblado, apoyándose sobre sendas parejas de columnas. Los capiteles del sur llevan relieves deteriorados de animales, posiblemente aves y dragones. Los capiteles opuesto muestran algunos motivos confusos (quizás alguna cabeza y un sol) además de hojas vegetales.

Cabecera de la capilla del Hospital

Este espacio, el Sancta Sanctorum de la pequeña iglesia, es el espacio mejor construido. Tiene planta cuadrada, muros más gruesos que los de la nave y se cubre con una bóveda de crucería cuatripartita que caen sobre columnillas acodilladas.

Bóveda de crucería de la cabecera

Al exterior vemos un ventanal de arquivoltas de medio punto aboceladas y un arcosolio de más que probable función funeraria.

Esta parte que es la mejor conservada y más monumental denota por sus formas una datación de entrado el siglo XIII.

La nave

La nave es un espacio completamente rectangular y muy alargado. Sus muros de sillería presentan diferente anchura, siendo de menor espesor el del costado meridional por las razones antes aducidas. Actualmente se cubre con techumbre de madera.

En medio del muro septentrional aparece la puerta de ingreso. Es muy sencilla y de dimensiones reducidas. Se articula a base de tres arcos apuntados con escasa decoración

Hospital de San Nicolás de Puente Fitero: puerta en el muro norte

Puente de Itero del Castillo

A sólo 200 metros al oeste de de San Nicolás podremos visitar el famoso puente sobre el río Pisuerga. Se sabe que el primitivo fue mandado construir por el rey de León y de Castilla, Alfonso VI. Tan afamada estructura ha recibido a lo largo de los siglos distintos nombre como Ponteroso, Ponte Fittir o Ponte della Mulla. Incluso, es citado por el Codex Calixtinus con el nombre de Pons Fiteria.

De aquel puente románico que mandara construirse en plena Edad Media, en la época en que arreciaban las peregrinaciones europeas a Santiago queda muy poco debido a las fortísimas crecidas que experimenta el caudal del río Pisuerga. Lo más, el perfil de lomo de asno.

Tan maltrecho llegó al siglo XVI -a pesar de que ya llevaba numerosas reparaciones a sus espaldas- que en 1590 debió reconstruirse. En el siglo XVIII hubo de rehacerse una buena parte del mismo, de modo que aproximadamente la mitad es de del siglo XVI y la otra de dos siglos después.

Ya muy próximas a nuestros tiempo, siglo XX, hubo que hacer nuevas actuaciones.

Puente de Itero del Castillo sobre el río Pisuerga


Próximos Seminarios y
Viajes de Arteguias