Iglesia de Sotillo, Segovia
Introducción a la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora
La
Parroquial de Sotillo, a pesar de su modesto tamaño, es un
monumento muy estimable del románico rural segoviano. Está
situada en las afueras de la aldea, al borde de la carretera y a unos
pocos metros del soto del río Duratón, dentro de la
Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.
De conservar su galería porticada (es muy probable que existiera) se podría considerar como un prototipo del románico rural segoviano, atendiendo a varias razones. A su buena conservación hay que añadir su riqueza escultórica y un sugerente gusto oriental.
Para empezar tiene una perfecta cabecera con ábside semicilíndrico articulado por cuatro columnas entregas y tres ventanales.
Construida
de sillería a base de la piedra caliza que hay en esta zona
al norte de la Sierra de Guadarrama. Aunque la roca dolomítica
es originalmente blanca, las impurezas de hierro le confieren, con
el tiempo, un agradabilísimo color naranja rosado.
Como en tantas iglesias parroquiales segovianas, la nave es de mampostería enfoscada.
Presenta el ingreso en la fachada meridional, y al costado septentrional. Adosada al presbiterio se halla una corta torre también románica.
Como anunciábamos anteriormente, otro factor a destacar de la iglesia de la Natividad de la Virgen de Sotillo es su riqueza escultórica distribuida especialmente en los canecillos y las metopas de la cornisa.
Cabecera
Su
nave, de calicanto, es de planta basilical de una sola nave y se engarza
a la clásica cabecera formada por ábside circular y
presbiterio recto, ambos de sillería.
El ábside es la parte más notable del edificio. Construido con piedra sillería perfectamente ajustada y de un bello color rosado, está seccionado en cinco calles, mediante cuatro columnas entregas que llegan hasta el alero.
En
cada una de las secciones encontramos armoniosos ventanales con arquivolta
de baquetón sobre parejas de columnas cuyos capiteles y cimacios
muestran la mejor escultura de la iglesia. Se trata de capiteles mayoritariamente
fitomórficos de magnífica factura y cincelados por la
misma mano que algunos capiteles de Perorrubio y Santa Marta del Cerro.
Sin embargo también hay dos figurados. Uno con pareja de arpías y otro con aves.
Los
capiteles de las columnas entregas vuelven a ser de tipo de vegetal
y también de excelente labra.
La puerta
La
sencilla portada meridional presenta, como en otros templos de esta
comarca sepulvedana (El Olmo, Turrubuelo, Sequera del Fresno y Castroserna
de Arriba), la estructura de arco polilobulado (con flores de ocho
pétalos en cada dovela), baquetón y moldura de tres
boceles en zigzag.
El
arco polilobulado es de origen musulmán, aunque es muy aventurado
poder aseverar que en su construcción intervinieran manos mudéjares
pues puede haber llegado aquí por vía indirecta. Sabemos
que en la arquitectura cristiana medieval, incluso más allá
de los Pirineos, se emplearon este tipo de arquivoltas.
La torre
La
torre adosada al muro norte del presbiterio es poco destacable. Presenta
dos cuerpos, el inferior de sillería, y el superior de calicanto
con refuerzo de sillares en las esquinas, en el que se abren dos sencillos
ventanales para las campanas que han sido alterados. Por las arcuaciones
ciegas sobre pilastras del cuerpo inferior se intuye que el campanario
de la Virgen de la Peña de Sepúlveda sirvió de
modelo.
Los canecillos y las metopas
Junto
con el ábside, la sorpresa más agradable es la profusión
de canecillos y metopas que adornan todo el alero del edificio.
En ellos podemos encontrar personajes en diferentes actitudes (como un músico con rabel), una muy completa escena de montería (con un personaje tocando el olifante acompañado de una reala de perros y persiguiendo a un oso y un ciervo).
También
hay plantas exóticas como la palmera, animales imaginarios
y reales, entre los que es posible identificar un simpático
dromedario, una arpía con capirote, un grifo, un expresivo
gallo, una cabeza de león, etc.
Además
podemos observar tres canecillos deteriorados con parejas humanas
que podrían representar escenas de sexo, aunque también
podrían ser de lucha.
La cornisa de canecillos y metopas de Sotillo establece una clara relación con la cornisa de la galería de Duratón.
El interior
En
el interior, la nave tiene cubierta de madera, el arco triunfal es
de medio punto y doblado. Los abovedamientos de la cabecera son completamente
ortodoxos para el románico: bóveda de cañón
para el presbiterio y horno para el ábside.
En
los muros rectos de la cabecera, pertenecientes al presbiterio, hay
arquerías ciegas sobre columnas de capiteles vegetales emparentados
con los de las columnas entregas exteriores (la del costado sur está
muy deteriorada)
Los
capiteles interiores del arco triunfal muestran expresivas imágenes
de lucha de un infante con cota de malla, escudo y espada contra una
bestia rampante (posiblemente un león).
En el capitel de enfrente tenemos una pareja de aves (posiblemente cigüeñas) con los cuellos entrelazados y picándose las patas, en claro simbolismo sobre la progresión espiritual.