Guía del Mausoleo de Gala Placidia de Rávena, Italia
Introducción
El Mausoleo de Gala Placidia no sólo es uno de los principales monumentos que son Patrimonio Mundial de la UNESCO de Rávena declarado como tal en 1996, sino probablemente el edificio paleocristiano más importante del mundo.
Es un edificio que se considera -no de forma segura- se construyó como mausoleo o capilla funeraria de Gala Placidia, uno de los personajes más interesantes del siglo V y que su azarosa vida es paradigma de los problemas por los que atravesó el Imperio Romano de Occidente durante el siglo V d.C. antes de su definitivo desmoronamiento.

Gala Placidia era hija de Teodosio y hermana del emperador Honorio, además de emperatriz regente en nombre de su hijo Valentiniano III. El Mausoleo de Gala Placidia se ideó como lugar de su enterramiento junto a su hermano y su marido, Costanzo III, casado en segundas nupcias. Sin embargo, nunca llegó a tener esta función puesto que Gala Placidia murió en Roma en el año 450 d.C. siendo enterrada en esta ciudad, en el Mausoleo de Honorio.

Situado muy cerca de la imponente Basílica de San Vitale, el Mausoleo de Gala Placidia de Rávena fue construido a partir del año 426 d.C. y estuvo conectado con la iglesia de Santa Croce a través de un atrio que hoy se encuentra desaparecido.

Arquitectura
El mausoleo de Gala Placidia está construido con ladrillos, siendo de pequeño tamaño, con una planta de cruz griega (realmente es ligeramente de cruz latina porque el brazo occidental es algo más largo que el resto de la cruz) y un cimborrio prismático en el crucero que interiormente oculta una cúpula (en sentido estricto se trata de una bóveda vaída o de pañuelo). Los brazos de la cruz se cubren con bóvedas de medio cañón. La citada bóveda que remata el cimborrio del crucero se construyó con un material muy ligero: ánforas de terracota, para ser más livianas y no pesar sobre las estructuras inferiores.

Ya antes del Cristianismo se habían empleado edificios funerarios con planta centralizada. Con la nueva religión cristiana, se siguen empleando edificios de planta centralizada, incluyendo los de cruz griega.
Hay que advertir que la altura de este mausoleo debió ser bastante más alto que el actual, puesto que el edificio se ha ido hundiendo y, además, el suelo circundante ha crecido, con lo que la altura actual es un metro y medio más baja.
Exterior
Como indicamos, el exterior del Mausoleo de Gala Placidia muestra muros de ladrillos largos y delgados muy regulares. Los muros se articulan y decoran mediante arcos ciegos como otros monumentos de Rávena y que dieron origen a las lesenas y arquillos de la arquitectura lombarda. Estos arcos ciegos se apoyan sobre un pedestal cuadrado en la base que ya no se ve porque ha quedado enterrado.

Cada uno de los brazos de la cruz tiene sobrecubierta a dos aguas y los frentes rematan en un frontón triangular. Los muros llevan unos estrechos vanos rectangulares tapados por láminas de alabastro amarillento.
El citado cimborrio de planta cuadrada tiene en el extremo superior una cubierta a cuatro aguas.
Interior
Este austero exterior descrito contrasta con la belleza del interior donde los grandes protagonistas son los mosaicos con su brillo e intenso color. Esta contraposición de la dualidad exterior (austero) e interior (exuberante) es buscada simbólicamente durante los primeros siglos del Cristianismo para enfatizar que el alma es más importante que el cuerpo porque en aquélla reside la vida atemporal.

La parte inferior de los muros está revestida de mármol amarillo; mientras que la zona superior está íntegramente revestida con los brillantes mosaicos que recubren los muros, arcos, lunetos, bóvedas de medio cañón y cúpula.

No es extraño que se tenga una sensación mística al acceder a este interior puesto que el visitante accede a un espacio "mágico", no mundano, espiritual, donde predominan las teselas con diversas tonalidades de color azul intenso. Sobre este fondo azul se iluminan todos los demás colores, que son más claros, incluyendo las maravillosas teselas de oro.

Si técnicamente estos mosaicos siguen la tradición constructiva helénico-romana, su iconografía y simbolismo son netamente cristianos, donde se expresa la buena nueva de la salvación eterna del hombre y la victoria sobre la muerte.

En el centro de la cúpula donde se cruzan los cuatro brazos del mausoleo, en un inmenso cielo estrellado, aparece en todo su esplendor una cruz latina dorada, símbolo del Salvador. Los cuatro símbolos del Tetramorfos citados en el Apocalipsis lo rodean para aclamarlo.

En los lunetos, sin embargo, los apóstoles representados por parejas están rodeados de palomas y fuentes de agua que brotan de cráteras, simbolizando la Gracia que bebe de la Fuente Divina y de quienes han alcanzado la santidad por la sangre derramada de Cristo.

Siguiendo la misma metáfora, en los lunetos de Oriente y Occidente, los ciervos beben del agua sagrada del bautismo rodeados de un jardín paradisíaco interpretando el texto del salmo 42:
Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así mi alma te anhela a ti, oh Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

En el luneto frente a la entrada, junto a una parrilla encendida, aparece San Lorenzo caminando dirigiéndose hacia ella portando una cruz y un libro abierto (las Escrituras).

Sobre la entrada tenemos el mosaico más valioso: Cristo en su versión apolínea (sin barba) como Buen Pastor entre sus ovejas. Es una forma de representar a Cristo muy común en los primeros tiempos del arte cristiano. No sólo por el potente mensaje evangélico de Dios Hijo como guía espiritual, sino que era una representación hasta cierto grado usual para el hombre romano pues se parecía a Hermes Crióforo (Portador del Carnero).

Admirables, por todas partes, son las decoraciones florales y geométricas (formas circulares que simulan estrellas del firmamento, grecas, etc.) que transforman la tenue luz coloreada en una imagen de la Jerusalén Celeste.

Una fascinante decoración vegetal con forma de espiral rodea figuras humanas que nuevamente pueden ser apóstoles o santos, teniendo en el centro de esas composiciones crismones con las letras complementarias de alfa y omega rodeadas de una corona con dos tramos de oro y otros dos azul celeste.

Por último, hay que citar que en el interior de este mausoleo de Gala Placidia de Rávena hay tres sarcófagos de mármol vacíos: uno, bastante sencillo, de época romana (el del brazo central) y dos de época paleocristiana (siglos IV y V), decorados lateralmente con la figura del cordero, uno de los símbolos más antiguos de Cristo.
