Madraza de Marrakech, Marruecos
Introducción histórica
Se
denomina normalmente madraza, madrasa o medersa a una escuela coránica
musulmana donde los estudiantes aprenden verso a verso el libro del
Corán. Los estudiantes se alojan en ella y viven en sus límites
durante el tiempo que dura su formación.
En Marrakech existe una de las madrazas más famosas y hermosas del mundo islámico, la llamada Madraza de Ali Ben Youssef que gobernó en los años centrales del siglo XV dentro de la dinastía de los meriníes.
Sin embargo, La Madraza de Ali Ben Youssef de Marrakech no fue construida durante su vida sino un siglo más tarde, concretamente por Sharif Ghalib al Saadi Abu Mohammad (1557-1574). Tal como establece un grabado que puede verse en la sala de oración, el complejo fue finalizado en el año 1565.
La
Madraza de Marrakech permaneció activa durante siglos hasta
su clausura en 1960. Después siguieron una veintena de años
de abandono hasta que en 1982 se rehabilitó como espacio turístico.
En la actualidad es uno de los monumentos más visitados de
la ciudad por viajeros de todo el mundo y su entrada incluye el acceso
a otros dos recintos históricos: el Museo de Marrakech y la
Koubba Ba'Adyin almorávide.
Arquitectura y decoración
Su planta está constituida por dos cuadrados irregulares concéntricos (el interior es un precioso patio de abluciones). Las galerías norte y sur están ocupadas por las celdas de los estudiantes, mientras que la galería este corresponde a la sala de oración o mezquita.
El
edificio cuenta con una sola entrada, una pequeña puerta en
arco en el extremo norte de la fachada oeste.
El Patio de Abluciones
Indudablemente el espacio más espectacular de la Mezquita de Ali Ben Youssef de Marrakech es el patio central (un rectángulo con medidas de quince por veinte metros) en cuyo centro hay una piscina poco profunda, de unos tres metros de ancho y siete de largo, que tenía como principal función las abluciones previas a la oración. Este patio cuenta con galerías cubiertas en dos de sus costados.
Su fastuosa decoración incluye diversos materiales y motivos, especialmente los azulejos de cerámica pintada de tonalidades azul y verde, atauriques tallados en yeso, dinteles y puertas de madera de cedro trabajada con la técnica de la taracea, etc.
La Sala de Oración
La
Sala de Oración es un espacio rectangular cubierto y anexo
al patio a la que se entra por un gran arco. Tiene unas medidas aproximadas
de 15 metros de ancho y 10 metros de largo. El techo de la sala de
oración se eleva en forma piramidal.
La entrada al mihrab recuerda la de las Mezquitas de Córdoba y la de la Aljafería de Zaragoza: se trata de un arco de herradura muy cerrado con intradós y extradós no concéntricos y rodeados por alfiz doble. Los apoyos son dos pares de columnas. La exuberante decoración es a base de yeso tallado, irradiando patrones geométricos y vegetales, además de decoración epigráfica. El nicho de este mihrab tiene planta octogonal y se cubre con una cúpula de mocárabes de yeso tallado.
Las celdas de los estudiantes
Las
130 celdas de estudiantes se distribuyen alrededor de pequeños
patios con escaleras y barandillas de madera, estando comunicados
entre sí mediante largos pasillos. Las privilegiadas celdas
contiguas al patio de abluciones tienen ventanales desde las que se
disfruta de tan bello lugar.
Su decoración es variada y en la mayor parte moderna pues hay que recordar que estuvieron en uso hasta el año 1960. En algunas se exponen diversos objetos tradicionales empleados por los estudiantes.
En
cada una de ellas se alojaba entre seis y siete estudiantes por lo
que la madraza podía albergar un máximo de entre 900
y 1.000 alumnos por lo que se considera que era la más grande
de todo Marruecos.
Influencia nazarí
Los
turistas españoles que viajan a Marrakech y se acercan a la
Madraza de Ben Youssef suelen recordar rápidamente la estética
de las salas y palacios de La Alhambra y el Generalife, joyas del
arte nazarí de Al-Andalus. En efecto las columnas, los arcos
angrelados, los mocárabes, los paneles de atauriques y otros
muchos elementos arquitectónicos y decorativos de este bello
monumento marroquí denotan a las claras la influencia nazarí,
a pesar de distanciarse temporalmente en varias décadas ambas
edificaciones.