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Monasterio de Santa María de Alaón (Sopeira)

Introducción

Como el Monasterio de Obarra, el de Santa María de Alaón, en el término de Sopeira, fue uno de los centros religiosos de La Ribagorza y del primitivo Reino de Aragón. Comparte con Obarra su ubicación en un esplendoroso paisaje, también cobijado por un imponente macizo rocoso a orillas del río Noguera Ribagorzana.

Monasterio de Santa María de Alaón, Sopeira (Huesca)

Este monasterio tiene a sus espaldas una abultadísima historia puesto que fue fundado en el siglo IX y atacado por una razzia musulmana. Aproximadamente un siglo después, en el año 1078, el obispo de Roda de Isábena, Ramón Dalmaz, restauraba la comunidad de monjes iniciándose no mucho después la actual construcción que se consagró en 1123.

Iglesia del Monasterio de Alaón: vista desde los pies

Como veremos a continuación, uno de los detalles más interesantes de esta sobria y magnífica obra del románico lombardo ribagorzano es su mestizaje con el románico internacional jaqués, como queda evidenciado en su portada meridional con arco formado por taqueado jaqués y un crismón. También existen frisos ajedrezados entre la cornisa y las bandas de arquillos lombardos de los ábsides. Se puede considerar un edificio "fusión" entre ambas tendencias.

Cabecera de la iglesia del Monasterio de Alaón

Historia

Libro: ICONOGRAFÍA Y SIMBOLISMO ROMÁNICOLos orígenes de la fundación son inciertos. Algunos autores la sitúan en época visigoda, pero lo cierto es que hasta los primeros años del siglo IX no está documentado. En esa época el conde de Toulouse, Begón de París (806-816), cuando el territorio pertenecía a la Marca Hispánica del Imperio Carolingio, restableció la vida monástica mediante un privilegio que concedió al abad.

Por fortuna de Alaón se conoce bien el resto de su historia gracias a su permanente labor documental y que se han conservado numerosos documentos como el Cartulario de Alaón, sus contemporáneos Cronicón de Domènec y Cronicón II de Alaón y, por último, la Crónica de Alaón Renovada.

Columna interior

De forma paulatina el monasterio fue acumulando tierras y patrimonio, hasta llegar a convertirse en uno de los más importantes de la comarca. En el segundo cuarto del siglo IX el abad Centulo consta la recepción de varias donaciones, que permitieron la compra de propiedades. A mediados de la centuria el rey de Francia Carlos el Calvo (843-877) le concedió una carta de inmunidad. En esta época el cenobio de Alaón dependía la diócesis de la Seo de Urgell. En el siglo X parece que la prosperidad económica se estancó.

En el año 977 se consagró un templo que sería de estilo prerrománico y parece que por esta época el cenobio volvió a recuperarse, como demuestra la gran cantidad de donaciones que recibieron con motivo de la buena relación entre su abad Oriulfo con los condes ya independientes de La Ribagorza, Unifredo y Sancha (dichos condes eligieron ser enterrados aquí) y su nueva dependencia del obispado de Roda de Isábena.

La razzia musulmana de 1006 posiblemente no lo destruyó pero sí buena parte de La Ribagorza y del Sobrarbe, consiguiendo apresar muchos cautivos cuyo rescate pagó el monasterio. El dominio militar de Abd al Malik, hijo de Almanzor, aunque fue pasajero, también obligó al cenobio a pagar grandes impuestos.

Por aquellos años, en la documentación del monasterio se escribió:

"Porque estamos en una grave opresión y vivimos bajo el yugo de los paganos, obligados a pagar enormes tributos, y ya no podemos soportar las cargas que se nos echan encima año tras año, si no es vendiendo nuestras fincas a hombres buenos"

Pocas décadas después el Condado independiente de La Ribagorza es absorbido en los dominios del Reino de Pamplona. En el año 1023 Sancho el Mayor de Pamplona (1004-1035) introdujo la regla de la reforma cluniacense en los monasterios benedictinos de Aragón.

Espectaculares bóvedas de arista, construidas todavía con sillarejos y técnicas lombardas

Avanzado el siglo (1078) fue restaurado por el obispo de Roda de Isábena, Raimundo Dalmacio, como poderoso monasterio benedictino, llegando a convertirse su abad en el cargo de mayor jerarquía tras el propio obispo rotense.

Esta etapa de esplendor se pone manifiesto en la construcción una nueva iglesia a comienzos del siglo XII (posiblemente 1103), fecha en la que se data el edificio que hemos conservado. Este templo se consagró en 1123 por el obispo de Roda-Barbastro, como evidencia la inscripción conservada en la parte superior de la bóveda de la cripta.

En el siglo XV los abades de Alaón comenzaron a ser comendatarios, y por lo general no ejercieron ninguna autoridad sobre la disciplina interior del monasterio, lo que se tradujo en una pérdida de importancia. No obstante, hasta la desamortización de Mendizábal de 1836 mantuvo su actividad monástica. A partir de este momento comenzó un largo periodo de decadencia, que acarreó la destrucción de la mayor parte de sus dependencias monacales, con la excepción de la iglesia, que en el siglo XX volvió a abrirse al culto.

La iglesia

Exterior

La iglesia del monasterio de Alaón presenta planta basilical de tres naves rematados por ábsides semicilíndricos bien aparejados. La nave central es más alta y más ancha. En conjunto, las medidas del templo son 28 metros de largo y 14 de ancho aproximadamente.

Conjunto de la iglesia del Monasterio de Alaón con las peñas del Prepirineo al fondo

El perímetro del edificio se encuentra rodeado por una decoración formada a base de arquillos ciegos, característicos del románico lombardo, sobre los cuáles hay una friso con taqueado que imita lo jaqués. En los tres ábsides se abre, en cada uno de ellos, una pequeña ventana. En el central hay además una pequeña aspillera en la parte inferior, casi a ras del suelo, que dota de luz a la cripta que se encuentra bajo el presbiterio. Toda esta decoración conforma un interesante ejemplo de transición entre el románico lombardo y las nuevas corrientes estéticas que emanaban de la reforma cluniacense y que solemos denominar Románico Internacional que tuvo en la cercana Catedral de Jaca uno de sus ejemplos más antiguos e importantes de los reinos hispánicos.

A los pies de la nave septentrional se levanta una torre campanario cuya construcción, probablemente, se realizase en el siglo XVIII. A pesar de tan tardía fecha, no desentona con el resto del templo porque fue ejecutada con formas y decoraciones muy austeras.

Monasterio de Alaón: puerta sur de la iglesia abacial

La iglesia contaba con dos accesos. La portada situada en el cuarto tramo del muro meridional permite acceder desde el exterior. Está formada por un arco de medio punto enmarcado por dos arquivoltas que se apoyan en sendos capiteles, sostenidos por columnas de fuste liso. Alrededor de la arquivolta externa hay un arco formado por una franja de dovelas lisas cuyos salmeres insinúan ligeramente la herradura, una franja con pequeños prismas de piedra alternados para imitar el original taqueado jaqués que se conforma con cilindros, y una tercera exterior, con dovelas lisas de menor grosor. En la clave hay un crismón de los llamados trinitarios.

Crismón sobre la puerta sur de la iglesia del Monasterio de Alaón

La otra portada se encuentra en el tercer tramo del costado contrario, y comunicaba el templo con el claustro, que articulaba las diferentes estancias monásticas. En la actualidad se encuentra cegada. Está formada por un sencillo arco de medio punto rehundido en el hastial.

Interior

El interior de la iglesia se estructura en torno a tres naves, las laterales con seis tramos cubiertas con bóvedas de arista (muy rudas y construidas mediante sillerejos al modo lombardo), y la central con cinco tramos y bóveda de medio cañón. En los dos primeros tramos de la nave central no hay arco fajón. En esta parte se situaba el coro, del que quedan testigos en los pilares de los arcos formeros, y que en la actualidad se sitúa a los pies del templo.

Bóveda de medio cañón de la nave central

El presbiterio se encuentra elevado por cuatro escalones, con unos pequeño vanos, que permiten iluminar la cripta que se encuentra debajo.

Cripta

En el presbiterio se conserva un interesante mosaico realizado con grandes piezas de mármol de la cantera de Rocamora (colores negro, blanco, gris, rojo y amarillo) que conforman una decoración principalmente geométrica basadas en el círculo con significado eucarístico. También hay formas de panes y de un pez, símbolos intensamente cristianos.

Suelo con mosaico de mármol del presbiterio central

La ornamentación escultórica del interior del templo la encontramos en sus capiteles. Los más interesantes se encuentran a los pies del templo, en las columnas sobre las que se sustentan los arcos formeros de los dos últimos tramos de las bóvedas. Uno de ellos muestra una decoración geométrica, con aves en los cuatro ángulos que se pican sus pechos. Probablemente se trate de pelícanos que son símbolos cristianos empleados en casi todas las épocas. En el otro podemos ver una decoración de lazo.

En los últimos tramos de la iglesia del Monasterio de Alaón desparecen los pilares con medias columnas  y aparecen grandes columnas exentas

Monasterio de Santa María de Alaón (Sopeira)La presencia de los taqueados jaqueses (más bien imitados que heredados), los pilares con columnas adosadas con capiteles (algunos figurados), la conformación de la puerta incluyendo su crismón en conjunción con los arquillos lombardos nos llevan a calificar esta iglesia como un punto de coexistencia o fusión entre la corriente lombarda pirenaica que dominó el siglo XI y los aires del Románico Internacional que parten de la catedral de Jaca.

Restos del claustro y de las dependencias monásticas

Recientemente se ha acometido una campaña de restauración que ha sacado a la luz los arranques del antiguo claustro, que permiten reconstruir su perímetro. Se trata de un espacio de planta cuadrangular de reducido tamaño, que debía estar abierto por medio de arquerías con columnas exentas asentadas sobre un banco corrido. Tal disposición nos obliga a recordar el hermoso claustro de la Catedral de Roda de Isábena.

Restos del antiguo claustro románico del Monasterio de Santa María de Alaón

Del resto de las dependencias monásticas tan sólo se conservan algunos restos de época posterior. De todos ellos, el espacio que mejor se ha conservado es la sala capitular, que en la actualidad tiene la función de sacristía. Se sitúa en la panda occidental del claustro y su acceso estaba formado por una triple arcada que se encuentra cegada. En su interior se conservan dos capiteles que se han recuperado del claustro, y que siguen una estética similar a los que hay dentro de la iglesia.

(Autor del texto del artículo de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)


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