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Guía del Monasterio de los Jerónimos de Belém de Lisboa, Portugal

Introducción

Ubicado en la freguesía de Belém, a las afueras de Lisboa, el Monasterio de Santa María es el punto culminante de la arquitectura manuelina.

Claustro del Monasterio de los Jerónimos de Belém de Lisboa

Intrínsecamente ligado a la "Época de los Descubrimientos", este monasterio es el complejo monástico portugués más notable de su tiempo.

No en vano, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983.

Historia

En el lugar donde se encuentra actualmente el Monasterio de los Jerónimos, la entonces aldea de Restelo, existía originalmente una pequeña ermita dedicada a Santa María mandada construir por el Infante Don Henrique en 1452.

El puerto de Restelo pronto se convertiría en un enclave esencial de gran importancia estratégica y logística para las rutas portuguesas, desarrollándose rápidamente bajo el impulso del comercio marítimo y la construcción naval. En esa pequeña capilla, que estaba a cargo de la Orden de Cristo, los grandes navegantes celebrarían vigilias antes de emprender sus arriesgadas travesías.

Las tres naves de la iglesia

En 1496, el rey Manuel I solicitó permiso a la Santa Sede para erigir sobre esta primitiva capilla un gran monasterio. Dos años más tarde, donaría el solar a la Orden Jerónima para la construcción de un complejo que debía albergar a 100 religiosos y en el que se debían continuar los servicios públicos que anteriormente prestaba la Orden de Cristo a los marineros y navegantes.

Los Jerónimos se mantuvieron en esta sede hasta la extinción de las órdenes religiosas en el siglo XIX. Posteriormente, pasó a manos de la Real Casa Pía de Lisboa, una institución benéfica encargada de acoger y educar a los huérfanos y personas con pocos recursos.

Patio del claustro

Las obras comenzaron en 1501 y se prolongarían por más de cien años. Fueron dirigidas por un notable conjunto de arquitectos y maestros, tanto portugueses como foráneos. El trazado inicial del monasterio y de la iglesia corrió a cargo de Diogo de Boitaca, y fue continuado por João de Castilho, que se encargó de las portadas, la sala capitular, la sacristía, el claustro y el refectorio.

Terminaron los trabajos Diogo de Torralva, quien añadió la capilla mayor y el coro en un estilo ya Renacentista; y finalmente, Jerónimo de Ruão, a quien debemos la cabecera manierista.
Tras la llegada de los portugueses a la India, la corona pudo costear el proyecto con fondos procedentes del comercio con Oriente. El rey Manuel I canalizó buena parte de la denominada "Vintena da Pimienta" (aproximadamente el 5 % de los ingresos procedentes del comercio con África y Oriente) a financiar los trabajos de construcción.

Pilar de la iglesia

En 1517, por orden del Papa León X, el monasterio se convirtió en la casa matriz y su prior pasó a ser provincial, reflejando la pujanza del lugar. Un año más tarde, don Manuel lo eligió como Panteón Real para la Casa de Aviz.

Arquitectura de la iglesia gótica, manuelina y renacentista

Milagrosamente, el monasterio no sufrió grandes daños durante el terremoto de 1755 de Lisboa, a excepción de la balaustrada y del coro superior. Esto, unido al expolio y semiabandono que trajo consigo la desamortización de 1833, provocaron un rápido deterioro en el edificio. Así pues, a finales del siglo XIX e inicios del XX, el monasterio fue intervenido y severamente alterado: se derrumbaron algunas dependencias clericales, así como la galería y la Sala de los Reyes, y se construyeron las torres de los dormitorios orientales, entre otras.

Desde 1907 es Monumento Nacional y desde 1983, Patrimonio Mundial por la UNESCO en conjunto con la vecina Torre de Belém. Además, desde 2007 está considerado como una de "las Siete Maravillas de Portugal".

Iglesia

Interior

La iglesia tiene planta de cruz latina, formada por tres naves de la misma altura, cubiertas por una extensa bóveda polinervada sostenida por seis pilares de recargadísima decoración.

Iglesia del Monasterio de los Jerónimos de Belém

La bóveda estrellada con terceletes y combados del crucero cubre una anchura de 30 metros sin soportes intermedios, creando un espacio amplio, diáfano y luminoso propio del gótico. La profusión de ornamentos alcanza su apogeo en este vasto espacio.

Magníficas bóvedas de crucería

El coro original de Boitaca fue demolido y sustituido por otro en 1571, por orden de doña Catarina, esposa del rey João III. La cabecera fue diseñada por Jerónimo de Ruão, que introdujo aquí el estilo manierista, estableciendo un fuerte contraste con el cuerpo manuelino de la iglesia.

Interior de la cabecera de la iglesia de estilo renacentista

En el altar mayor hay un retablo del pintor Lourenço de Salzedo con escenas de la Pasión de Cristo y de la Adoración de los Magos.

Sarcófagos reales

El elenco de personajes históricos que reposan en la iglesia del Monasterio de los Jerónimos representa la cúspide y el dramático final de la dinastía de Avis-Beja en Portugal.

En primer lugar, destacan los monarcas del máximo esplendor marítimo: el rey Manuel I (fundador del monasterio) y su segunda esposa, María de Aragón. A ellos les siguen su hijo y sucesor, Juan III (João III), junto a su consorte, Catalina de Austria. También reposan aquí los dos últimos reyes de este linaje: el joven rey Sebastián (cuya muerte en Alcazarquivir forjó el mito del "Sebastianismo") y su tío-abuelo, el rey-cardenal Enrique, cuya muerte sin herederos desencadenó la crisis sucesoria de 1580. La lista se completa con varios infantes de la familia real, como Eduardo (Duque de Guimarães), Fernando y Antonio.

Sarcófagos en el ábside

A nivel espacial, estos enterramientos se distribuyen en dos zonas importantes de la parte oriental del templo monástico. En la Capilla Mayor, escoltando el altar, se ubican los soberanos fundadores (Manuel I, Juan III y sus reinas) en espectaculares sepulcros sostenidos por elefantes de mármol.

Por su parte, en las capillas de los brazos del transepto, descansan los reyes Sebastián y Enrique, rodeados por los sepulcros de los mencionados infantes.

Tumbas reales

Sepulcro de Vasco de Gama

El sepulcro monumental de Vasco de Gama se encuentra en el sotocoro de la iglesia, a la izquierda de la entrada principal. Sus restos reposan allí desde el año 1880, tras ser trasladados desde Vidigueira. El sarcófago actual, esculpido en 1894, es de un marcado estilo neomanuelino. Esta obra decimonónica imita a la perfección la estética original de la Era de los Descubrimientos, ornamentando la piedra con relieves de maromas, nudos marineros, cruces de Cristo y esferas armilares.

Sepulcro de Vasco de Gama

Sacristía

Adosada a la iglesia se encuentra la gran sala de la sacristía, cuya bóveda irradia de una columna central. Proyectada por João de Castilho, su construcción data de 1517-1520. Aquí se encuentran catorce óleos que representan escenas de la vida de San Jerónimo, atribuidas al pintor manierista Simão Rodrigues hacia 1600-1610.

Exterior

El exterior del conjunto monástico de los Jerónimos de Belém está protagonizado por la fachada meridional de la iglesia de color blanquísimo, por el tipo de piedra empleada. En esta fachada observamos diversos ventanales de estilo y diseño diferente, pero lo que concentra la atención del visitante es su grande y decoradísima portada sur de la que nos ocuparemos a continuación.

Esta gran iglesia tiene su continuación a occidente por el edificio conocido como "Mosteiro dos Frades", construido de modo historicista en el siglo XIX.

Vista sur del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa

Portadas

Debemos destacar, por su alto valor iconográfico, las portadas sur y oeste de la iglesia, que deben leerse conjuntamente como un díptico esculpido a la gloria de Manuel I.

Portada sur de la iglesia monacal

Portada sur

Construido entre 1517- 1518 por João de Castilho, el Portal Sur es una de las piezas más ricas de la arquitectura portuguesa del gótico tardío. Su estructura alcanza 32 metros de altura hasta la balaustrada y más de 12 metros de anchura, presentándose como una verdadera puerta de la Cristiandad de características triunfales.

Fachada principal de la iglesia lisboeta con su magnífica puerta

De los dos grandes portales, este es el más complejo a nivel iconográfico con un total de cuarenta estatuas, treinta y ocho alusivas a la Historia Sagrada, una a la historia de Portugal, así como el escudo nacional en el bajorrelieve central de la parte superior del tímpano.

En las zonas baja e intermedia se encuentran los doce apóstoles y los profetas; en el centro, la Virgen con el Niño; y coronando el conjunto, cuatro Padres de la Iglesia y San Miguel, como protector del Reino.

Coronamiento de la portada sur

Más abajo, se observa la estatua del príncipe Enrique el Navegante, antepasado del rey Manuel. En los tímpanos hay dos escenas de la vida de San Jerónimo.

Tímpano de la portada sur de la iglesia de los Jerónimos

Portada oeste

Aunque de menor envergadura que el Portal Sur, es la puerta principal de la iglesia del monasterio, proyectada en el mismo eje de simetría que el Altar Mayor.

Puerta oeste de la iglesia de los Jerónimos

Fue ejecutado por Nicolás Chanterene, cuya mano francesa dictó una importante inflexión estilística, con la introducción de motivos renacentistas de corte clasicista.

Ciclo de la Natividad en lo alto de la puerta oeste

La zona superior está ocupada por tres hornacinas con el Ciclo de la Natividad- A los lados, entre representaciones de santos, destacan las figuras orantes de los reyes fundadores y sus santos patronos: a la izquierda Manuel I y San Jerónimo, y a la derecha la reina Maria y San Juan Bautista.

Esculturas del lado derecho de la portada occidentaL. la reina María y San Juan Bautista

Claustro

El claustro de los Jerónimos constituye un ejemplar único en su género en todo Portugal, con dos pisos abovedados y planta cuadrada angulada, de tal forma que pareciera octogonal.

Claustro del Monasterio de los Jerónimos de Belém de Lisboa

Ambos pisos están abovedados con crucería estrellada donde se aprovechan las claves de bóveda para todo tipo de símbolos y adornos.

Interior de una de las pandas del claustro bajo

Las superficies exteriores están casi completamente decoradas con relieves de finísima factura. En el claustro bajo las pandas se comunican con el patio central mediante una serie de grandes arcos escarzanos que cobijan en su interior otros dos de medio punto con columnas de fustes entorchados decorados con plantas, corales, etc. y tracerías de muy distintos diseños. En las enjutas centrales común de ambos arcos se colocaron molduras pétreas circulares que llevan inscritos desde navíos, cruces, círculos, lóbulos, etc.

Panda del claustro

El piso superior del claustro guarda relación decorativa con el inferior. Los vanos esta vez son de medio punto y cobijan otros dos también semicirculares. Siendo todos ellos festoneados.

Arquería del claustro

En los pilares de separación se adosaron torrecillas cilíndricas rematadas en pináculos entorchados.

En el extremo superior hay numerosos relieves de símbolos solares y rostros humanos, mascarones fabulosos, etc.

Detalle escultórico del claustro

En definitiva, el claustro del Monasterio de los Jerónimos de Belém sintetiza diferentes géneros y estilos, reflejando una interpretación eficaz de los principios del Gótico tardío, el Manuelino de carácter decorativo y el Renacimiento de corte clásico.

Claustro bajo monástico

Combinando símbolos religiosos, como los elementos de la Pasión de Cristo; heráldicos (escudos reales, cruces de la Orden Militar de Cristo...) y naturalistas (cuerdas, motivos vegetales...), así como el bestiario fantástico propio de la imaginería medieval, la riqueza iconográfica del programa decorativo es incomparable.

Decoración escultórica del claustro alto

La celebración de la realeza, la sólida fe católica del reino y la conmemoración de los descubrimientos lusos se asumen en un único discurso pone de manifiesto la gloria portuguesa.

Sala Capitular

La sala capitular del Monasterio de los Jerónimos es un espacio de gran relevancia histórica y arquitectónica que, curiosamente, permaneció inacabado durante siglos. Su magnífica portada de acceso con sus dos vanos gemelos, ricamente esculpida, pertenece ya básicamente a un estilo renacentista del siglo XVI, como puede comprobarse en los medallones superiores y en la decoración a base de candelieri. El abovedamiento interior no se completó hasta finales del siglo XIX, empleando un estilo neo-gótico-manuelino que respeta la armonía del conjunto.

Puertas de la sala capitular

Hoy en día, este solemne recinto destaca por albergar el sepulcro del célebre historiador y escritor portugués Alexandre Herculano, convirtiéndose en un espacio de homenaje cívico y literario en el corazón del claustro monástico.

Sala Capitular

Refectorio

Arquitectónicamente, sobresale su audaz bóveda de crucería manuelina, diseñada para cubrir todo el ancho del espacio sin requerir columnas centrales de apoyo.

Bóvedas de crucería del refectorio

Sus muros están magníficamente revestidos con paneles de azulejos del siglo XVIII que narran la historia bíblica de José en Egipto, creando un bellísimo contraste entre la robusta cantería renacentista y el arte cerámico barroco luso.

Refectorio del Monasterio de los Jerónimos de Belém

Mosteiro dos Frades

Existe un inmenso edificio que se extiende hacia el oeste de la iglesia y el claustro principal que corresponde al ala de los antiguos dormitorios monásticos, conocida históricamente como el "Mosteiro dos Frades".

Fachada sur del Mosteiro dos Frades construido en el siglo XIX

Aunque forma parte indisoluble del conjunto monumental, la larguísima fachada porticada que se contempla no es la estructura original del siglo XVI, sino el resultado de una profunda ampliación e intervención arquitectónica llevada a cabo durante la segunda mitad del siglo XIX.

Tras la extinción legal de las órdenes religiosas en Portugal en 1834, los monjes jerónimos abandonaron el recinto y el Estado asumió su titularidad. Para dar un nuevo uso civil a esta zona de clausura, se proyectó una vasta remodelación. Los arquitectos optaron por emplear un riguroso estilo neomanuelino, construyendo la gran galería porticada exterior con el objetivo de unificar visualmente este inmenso bloque con la iglesia, imitando la ornamentación del gótico tardío ibérico.

Mosteiro dos Frades

En la actualidad, esta colosal estructura ha dejado atrás su función residencial. Sus amplias galerías y antiguas celdas albergan hoy dos instituciones museísticas: el Museo Nacional de Arqueología, ubicado en el tramo central más próximo a la iglesia, y el Museo de la Marina, que ocupa el extremo más occidental del complejo.


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