Guía del Monasterio de Sant Pere de Besalú, Girona
Sant Pere es una de las varias iglesias románicas -la más importante- que conserva la histórica población de Besalú
Su ubicación es en la céntrica Praça Prat de Sant Pere, aunque este lugar en la Alta Edad Media se encontraba fuera de la muralla.
El origen de la iglesia de Sant Pere de Besalú es monástico. En el año 977 el conde de Besalú, simultáneamente obispo de Girona, Miró Bonfill, fundó un cenobio bajo el patrocinio directo de la Santa Sede.

También le otorgó diversas posesiones además de las reliquias de San Delgado y de San Feliciano de Agen -que se sumaron a otras ya existentes- motivo por el cual se generó una gran devoción.

De esta fundación sabemos que hubo una iglesia consagrada en 1003 que debió sustituir a una anterior. Seis décadas más tarde, en 1060 se construyó una nueva iglesia románica cuya construcción debió sobrepasar ampliamente el siglo XII.
El mayor auge del monasterio de San Pere de Besalú se vivió en los siglos XII y XIII. En el siglo XV, coincidiendo con la Guerras Remensas, se inició su decadencia. En 1592 le fueron unidos los monasterios de Sant Llorenç del Mont y el de Sant Quirze de Colera. Como toda comunidad monástica, el monasterio de Sant Pere de Besalú fue suprimido en 1835 durante la Desamortización de Mendizábal.

Hubo un renacer efímero de la vida monacal a comienzos del siglo XX cuando durante seis años se instalaron los benedictinos de Encalcat (Francia). Sin embargo, poco después Sant Pere de Besalú pasó a tener funciones parroquiales.

En 1931 fue declarado Monumento Nacional. Durante la Guerra Civil sufrió un incendio perdiendo el mobiliario, parte de sus pinturas y algunas esculturas.

Arquitectura
Del que fuera conjunto monástico de Sant Pere sólo se ha conservado la iglesia y algunos mínimos restos del claustro en su costado meridional. Afortunadamente el templo abacial se halla en buen estado, aunque con inevitables reformas.
La iglesia del antiguo Monasterio de Sant Pere de Besalú es un voluminoso y monumental edificio construido con sillares de color ocre. Su planta es de cruz latina, constituida por tres naves de tres tramos. Este cuerpo de naves desemboca en un transepto señalado en planta.

Los brazos de dicho transepto tienen en sus extremos sendos absidiolos semicirculares inscritos en lo ancho de los muros por lo que no se aprecian al exterior. Las naves laterales no se hicieron coincidir con ábsides secundarios sino con una girola que rodea la capilla principal alineada con la nave central. Dicha girola también dispone de tres absidiolos de planta semicircular que tampoco se señalan al exterior.

Adosada al hastial del brazo norte del transepto encontramos la torre campanario datada en 1649, cuyo cuerpo superior, con las esquinas achaflanadas, posee grandes ventanales para las campanas con arcos semicirculares. La terraza superior es abalaustrada. Igualmente, en el costado norte se construyó una sacristía moderna.
Exterior
Al exterior, resulta llamativo el enorme porte y la sobriedad de la cabecera que es una gigantesca estructura semicilíndrica que resulta tan ancha porque acoge la capilla mayor, la girola y los tres absidiolos que desembocan en ella.

Este enorme semitambor cabecero muestra muros mayoritariamente lisos, tan sólo aliviados por sencillos vanos dovelados y por una cornisa de arquillos ciegos semejante a la que orna el espacio interior presbiterial en su registro superior. Estos arquillos -que son un remedo tardío de los arquillos lombardos- se apoyan en ménsulas a modo de canecillos que se adornan con muy variados relieves: hojas vegetales, rosetas, conchas, barriles, cabezas de animales, etc.

La fachada principal, abierta al costado occidental de la fábrica, está conformada mediante diferentes alturas del imafronte para señalar la separación de las tres naves interiores.

Al igual que la cabecera, es un muro bastante sobrio. Presenta un sencillo vano de ingreso con arquivolta decorada con moldura de entrelazos sobre una pareja de columnas con éntasis y capiteles bastante primitivos de hojas y volutas. Es apreciable que esta puerta se encuentra alterada porque el vano de ingreso es adintelado.

Sobre esta sencilla puerta, y con el fin de iluminar la nave central, fue horadado un soberbio ventanal de tres arquivoltas -muy ornadas mediante relieves de sogueado, entrelazos, tallos ondulantes rodeando palmetas, etc.- sobre cuatro columnas con capiteles donde aparecen hojas de acanto, grifos, etc. quedando flanqueada a cada uno de sus lados por dos felinos de marcadas fauces.

El de la derecha tiene tres figuras bajo él: un hombre barbado tumbado, un cuadrúpedo y un leoncito. Por su parte, el león de la izquierda cobija bajo su vientre un león más pequeño, un hombre desnudo en cuclillas y una cabra.

Interior
Al penetrar en el templo de Sant Pere de Besalú, aparece ante nuestros ojos un espacio bastante oscuro, debido a los escasos vanos de iluminación que posee el edificio. Observamos las tres naves citadas que quedan separadas entre sí por arcos formeros de medio punto que nacen de grandes pilares cuadrados sin columnas en sus caras (como suele haber en la arquitectura románica). La nave central se aboveda con medio cañón y las laterales con cuarto de cañón.

También dijimos con anterioridad que las naves desembocan en un marcado transepto rematado en cada uno de sus extremos por sendas capillas absidales, y una monumental cabecera caracterizada por la interesantísima y singular girola que permite rodear la zona presbiterial.

Contrasta el carácter macizo y casi castrense del cuerpo de naves con la ligereza y delicadeza de dicha girola que es lo más destacable del interior de la iglesia abacial de San Pere de Besalú. En efecto, este pasillo semicircular abovedado con bóveda anular de cuarto de cañón permitió la construcción de tres pequeños absidiolos de planta semicircular y bóveda de cuarto de esfera que sólo se aprecian en el interior.

En el espacio cóncavo de esta girola hay una elegante arquería que la comunica con la capilla mayor también de planta semicircular. Estos cinco arcos de medio punto se apoyan en cuatro pares de columnas de fustes separados (columnas pareadas).

Dichas columnas rematan en capiteles de excelente factura, aunque hay varios parcialmente deteriorados.

Merecen mención especial dos de estos capiteles cuya iconografía se centra en el Ciclo de la Infancia de Cristo, concretamente en los episodios de la Matanza de los Inocentes (Herodes aconsejado por el diablo) y de la Huida a Egipto.

También hay cestas con la iconografía simbólica vinculada al bestiario: leones agarrados por un hombre. Se ha interpretado por algunos como el pasaje veterotestamentario de Daniel en el foso de los leones, aunque es más probable que se trate del Señor de las Bestias. También hay un capitel con grifos rampantes, etc. además de cestas que imitan los capiteles corintios grecorromanos.

En un registro intermedio entre la arquería descrita y la bóveda de horno que cubre el presbiterio, se describe un friso de arquillos ciegos de sabor lombardo enmarcado por sendas impostas de sillares en esquinilla.