Guía del Monasterio de Travanca, Portugal
La iglesia románica del antiguo monasterio benedictino de São Salvador de Travanca es de las más importantes del románico portugués. Se ubica en la freguesía del mismo nombre, dentro del municipio de Amarante, a unos 50 kilómetros por carretera al este de Oporto.
La iniciativa de constituir este cenobio se asocia a la familia noble de los Gascos. La tradición atribuye concretamente su primera fundación al mandato del noble asturiano Gastão Moniz en algún momento del siglo XI, si bien como veremos posteriormente, no queda nada de ese momento tan temprano.

La importancia de este linaje se demuestra en la figura de Egas Moniz que fue el ayo de Alfonso Enríquez, el primer rey independiente de Portugal en el siglo XII.

El Monasterio de São Salvador de Travanca fue uno de los más poderosos de Terra de Sousa durante la Edad Media. Ejerció un control económico, político y religioso de la región, por donaciones o por la diligente administración de sus bienes. En el siglo XIV contribuyó con la suma de 1800 libras a favor de las cruzadas.
La iglesia actual no se construyó hasta muy bien entrado el siglo XIII -quizás en la segunda mitad- en un estilo románico austero.

En el siglo XVII se construyó el claustro barroco que se adosa al costado meridional del templo y se llevó a cabo la intervención más desafortunada de su historia: suprimir el ábside principal románico y sustituirlo por otro rectangular más largo de estilo barroco.

En 1834, con la supresión de las órdenes religiosas en Portugal, el monasterio de Travanca queda vacío. En 1916 el se le otorga el título de Monumento Nacional de Portugal.
Desde 2016, el gobierno portugués tiene la intención de que alguna iniciativa privada lo emplee para funciones hoteleras, pero no se ha consumado este proyecto a fecha de hoy.

Arquitectura
El Monasterio de São Salvador de Travanca consta de la iglesia abacial de monumental tamaño, que tiene la particularidad de tener tres naves, algo no demasiado frecuente en el románico portugués. Además, posee una torre de aspecto militar al norte, una espadaña situada al lado este y el citado claustro barroco.

La iglesia está construida con sillares del granito local. Dispone de planta basilical de tres naves -más ancha la central- de cuatro tramos que se engarzan a una cabecera que primitivamente tenía tres ábsides de planta semicircular, más profundo el central. Este ábside es el que fue destruido para construir otro de planta rectangular más profundo en el siglo XVII.
Exterior
Cabecera
Los dos ábsides laterales de la cabecera románica se han conservado bien y nos hace imaginar la belleza del conjunto antes de la desafortunada intervención barroca. Tienen rebanco inferior y columnas entregas sobre plintos que los articulan verticalmente. Una cenefa de ajedrezado anilla el hemiciclo incluyendo los tambores de los fustes de las citadas columnas.

Los capiteles de las columnas y los canecillos son mayoritariamente geométricos y vegetales pero lo hay figurados: dos esquemáticos leones que atrapan a un conejo por las patas traseras, serpientes, cuadrúpedos, etc.

Fachada oeste
Por su parte, la fachada principal muestra perfectamente la distribución interior de sus tres naves mediante distintas alturas del hastial.

En los extremos existen dos contrafuertes y en la parte superior un ventana de arco de medio punto doblado además de una antefija.
Puerta principal
Lo más interesante de este imafronte es su puerta que se construyó sobre un arimez cuyo tejaroz tiene un total de 10 canecillos rectangulares reconstruidos.

El vano de entrada está flanqueado por cuatro pares de columnas, un tímpano liso sobre mochetas y arquivoltas baquetonadas apuntadas. Los capiteles de las ocho columnas inciden en temática zoomorfa siendo los leones y las aves las grandes protagonistas. También existen dos capiteles con un hombre que agarra con sus manos una hoja vegetal. Las mochetas de sujeción del tímpano llevan lo que podrían ser cabezas de leones andrófagos.

Puerta septentrional
Por su parte, la portada lateral abierta en el muro septentrional muy cerca de la cabecera aparece ante nosotros mucho más pequeña y sencilla.

Tiene tres arquivoltas apuntadas lisas, un tímpano, un dintel, también lisos sin figuración alguna y tres parejas de columnas con capiteles zoomorfos.

La torre que existe aislada al lado norte de la iglesia del Monasterio de Travanca se considera de las más monumentales y bellas de Portugal. Ejerció de campanario pero presenta un acabado castrense por su almenado y matacanes. Este aspecto militar es puramente simbólico, para expresar su poderío religioso y social sobre la nobleza y las tierras circundantes.

Su planta es cuadrada, con muros elevados reforzados centralmente por un contrafuerte no muy saliente en el centro de cada cara. En estas paredes laterales se aprecian estrechas aspilleras de iluminación. Los adarves avanzados (matacanes) se sujetan mediante mensulones de triple rollo, algo muy habitual durante la Baja Edad Media.

Hay que fijarse en la puerta de acceso a esta torre que se abre en el muro oriental. Se trata de una puerta tardorrománica muy interesante pues tiene dos arquivoltas apuntadas repletas de relieves zoomorfos que cobijan un tímpano con un Agnus Dei que sujeta una cruz patada.

Interior
Las tres naves tienen diferente altura, siendo bastante mayor la central que las colaterales por lo que se pudieron abrir pequeños vanos de iluminación directa.

Todos los arcos interiores son apuntados y caen sobre pilares de sección de cruz griega con una semicolumna en cada cara. No existen bóvedas salvo en la cabecera pues las naves se cubren con techumbres inclinadas de madera apoyadas sobre arcos diafragma.

En cuanto a la escultura de los capiteles, tenemos los habituales vegetales con volutas -algunos con cabecita en el centro- y también con representaciones del bestiario real y fantástico como aves, leones, y numerosas sirenas-pez o nereidas, etc.

