San Cebrián de Mazote
La
iglesia de San Cebrián de Mazote es uno de los mejores
y más completos ejemplos de esa arquitectura que ha adoptado
distintos nombres, desde la de "mozárabe"
acuñada por Gómez Moreno a la de "de Repoblación"
bautizada por Isidro Bango Torviso.
Situada en la comarca de Montes Torozos
de la provincia de Valladolid, la iglesia de San Cebrián
de Mazote luce perfecta después del conjunto de restauraciones
acometidas, aunque por eso mismo hay que percatarse de las partes
que son originales y las que son reconstruidas o restauradas, especialmente
en el costado meridional.
Contexto histórico: la emigración de mozárabes cordobeses
La
tolerancia y convivencia entre musulmanes y cristianos comienza a
deteriorarse en Al-Andalus a partir de mediados del siglo IX. Es la
época de los mártires cristianos cordobeses como San
Eulogio y sus seguidores o la conversión al cristianismo del
rebelde caudillo Omar Ibn Hafsún que puse en jaque a las autoridades
cordobesas durante años, haciéndose con el poder de
gran parte de Andalucía.
Estos y otros hechos relacionados motivaron que un gran número de mozárabes (cristianos de Al-Andalus) muy especialmente monjes, decidieran emigrar al norte, en busca de territorios gobernados por los cristianos. Este movimiento coincide cronológicamente con el fuerte gobierno del rey asturiano Alfonso III que amplia su dominio hacia la meseta y tiene como límite teórico las aguas del Río Duero.
Es precisamente entre la Cordillera Cantábrica y el Duero donde repobladores asturianos y mozárabes cordobeses se unen en una labor de ocupación del territorio de gran importancia estratégica para el proceso de reconquista.
Historia de la fundación de San Cebrián de Mazote
La
iglesia de San Cebrián de Mazote es una iglesia de un monasterio
fundado por el abad Martín a finales del siglo IX o comienzos
del X y es una de las dos únicas iglesias, junto a San Miguel
de la Escalada, fundadas por comunidades monásticas mozárabes
procedentes de Al-Ándalus.
Una comunidad de monjes se asentaría aquí en esas tempranas fechas procedentes de Córdoba y allá por el año 915 algunos de estos cenobitas se trasladan a fundar el Monasterio de San Martín de Castañeda.
Para algunos historiadores este traslado supuso el abandono momentáneo de Mazote. Para otros, se trata de una escisión parcial ya que la comunidad de monjes de Mazote estaría perfectamente asentada.
La iglesia mozárabe de San Cebrián debió iniciarse en esta época, aunque quizás fuese terminada a mitad del siglo X.
Se
trata de la iglesia mozárabe más grande de las que se
conservan (treinta metros de longitud) y tras las restauraciones sucesivas,
también es de las mejor conservadas de este periodo.
Como confirman todos los expertos que se han acercado a este templo, es un edificio del máximo interés pues en él se funden reminiscencias de distintas épocas y tendencias dentro de lo hispano: formas paleocristianas, visigodas, asturianas y califales.
La planta de San Cebrián de Mazote es muy interesante pues muestra tres naves rematadas en cabecera tripartita, siendo el central de arco ultrasemicircular y los laterales cuadrados. Dispone de crucero cerrado en forma curva en los extremos. Es obvio que esta planta muestra una clara relación con la de Santiago de Peñalba (León) aunque siendo más compleja.
Uno
de los aspectos más interesantes de esta planta es la también
existencia de un ábside con planta de arco de herradura situado
en los pies del templo (planta de "ábsides contrapuestos")
cubierto con bóveda gallonada, que la vincula a las antiguas
basílicas paleocristianas norteafricanas que empleaban este
contraabside con motivos funerarios. Posiblemente, en el caso de Mazote,
este ábside occidental se construyó para enterrar a
Genodio, un eremita que vivía en aquel lugar y que fue rápidamente
santificado.
Como vemos interiormente, salvo el cuerpo de las naves, predomina los espacios de planta curva, algo que es completamente inapreciable al exterior puesto dichos espacios muestran formas ortogonales y rectos al exterior.
Las
naves están cubiertas con madera, siendo mucho más alta
la central lo que permite una iluminación directa a través
de vanos de iluminación en la misma. Lo arcos formeros son
de herradura sobre columnas, cuyos capiteles y fustes muestran variada
tipología (anchura, altura, decoración y material),
consecuencia del claro reaprovechamiento de materiales y piezas anteriores,
tanto romanas como hispanovisigodas. También otras columnas
esculpidas específicamente para el edificio, con magníficos
capiteles de gran volumen y que se pueden considerar como imitación
o degeneración del corintio romano y que se asemejan a los
de San Román de Hornija.
Tuvo
que haber un iconostasio, aunque no se conserva.
Las entradas están a ambos lados del transepto, que está rematado por dos espacios cubiertos con bóvedas gallonadas. La parte central del transepto -el crucero- es la parte más alta del edificio y estaba cubierta con una cúpula gallonada, hoy perdida.
La
cabecera es tripartita de triple testero recto al exterior, aunque
al interior el ábside central tiene planta de herradura y cubierto
con bóveda gallonada.
Las capillas laterales tienen un perfil recto también al interior y están cubiertas con bóvedas de aristas.
Se
conserva parte de un relieve: es una representación figurativa
con dos personajes (quizás apóstoles, santos o monjes),
que son figuras planas proyectadas en sólo dos dimensiones
con los rasgos y vestimentas geometrizadas, al lado de lo que parece
un castillo o puerta de una muralla. La escena está rodeada
por cenefas con róleos y pequeñas flores. Posiblemente
era un cancel.