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Guía de la iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo, A Coruña

Introducción

A unos 50 kilómetros al sureste de la capital coruñesa, muy cerca de la frontera provincial con Lugo y a unos 15 kilómetros en línea recta respecto al vial principal del Camino de Santiago, el antiguo monasterio de Santa María de Mezonzo es hoy en día una de las siete parroquias que conforman el Concello de Vilasantar, ubicándose en un encantador paraje rodeado de verdes y ondulados campos regados por el río Tambre.

Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo, A Coruña

Breve aproximación histórica

Tradicionalmente se venía situando en el año 870 los orígenes del viejo cenobio de Mezonzo, sin embargo, estudios más recientes han retrasado su génesis al año 930 cuando, bajo el abadiato de Reterico, el monasterio dúplice de Mezonzo (Mosontio) es donado al rey Alfonso IV el Monje (y no a Alfonso III El Magno, motivo inicial de la confusión).

Poco después, en 955 el abad Gundesindo cede el monasterio a la mitra de Iria Flavia hasta que, solo tres años más tarde, ya en tiempos de Ordoño IV, pasa a convertirse en filial de la abadía de Sobrado dos Monxes, permaneciendo bajo su jurisdicción durante toda la Edad Media hasta que, ya en tiempos de los Reyes Católicos y con motivo de su reforma eclesiástica, pasa a depender de San Martiño Pinario.

Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo,. Vista desde el sur

Al raíz de la adopción de los preceptos cistercienses por parte de su casa madre de Sobrado en 1142, la comunidad de Mezonzo abrazaría también la orden del Císter, momento a partir del cual crecería exponencialmente hasta hacerse necesaria una reconstrucción de la primitiva iglesia, la cual la mayoría de especialistas sitúan entre las décadas finales del siglo XII e incluso rebasando el umbral del año 1200.

Detalle de la puerta meridional

A partir de la Edad Moderna el monasterio de Mezonzo viviría un lento y progresivo declive hasta el punto de que, ya en el siglo XVII, constan como ruinosos la mayoría de equipamientos monásticos quedando solo en pie y a salvo la iglesia abacial, bajo la protección de un único religioso encargado de prestar servicios parroquiales. Fue declarada Monumento Histórico Artístico un 3 de junio de 1931.

Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo, Detalle del ábside principal y el óculo superior

Pedro de Mezonzo

Uno de los personajes más importantes en el devenir del viejo monasterio de Mezonzo fue su abad Pedro, quien pasó al santoral católico como "San Pedro de Mezonzo" y es considerado uno de los personajes más relevantes en la historia de Santiago de Compostela en particular y de la Galicia medieval en general.

Este religioso, nacido apenas a 10 kilómetros, se formó en la propia biblioteca del monasterio; donde rápidamente destacó de tal manera que no tardaría en ser trasladado a cenobios gallegos más importantes como el propio de Sobrado o San Paio de Antealtares de la mano de San Rosendo.

COlumnas de la puerta occidental. Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo, A Coruña

Posteriormente fue nombrado Obispo de la Diócesis de Compostela - Iria Flavia, coincidiendo su mandato con las devastadoras razzias del caudillo árabe Almanzor. Cuenta la tradición que cuando tras reducir la ciudad de Compostela a escombros Almanzor llegó hasta la misma tumba del Apóstol Santiago, encontró ante ella a un anciano Pedro de Mezonzo, inspirándole tal respeto que exigió a sus huestes que nadie lo incomodara.

Posteriormente y siempre de su mano sería acometida la reconstrucción de la arrasada ciudad y de la propia catedral compostelana, jugando un papel político y religioso decisivo en la Galicia de en torno al año mil y rehabilitando la vida monacal en varios monasterios gallegos arrasados por las tropas hispanomusulmanas, entre otros, San Lorenzo de Carboeiro.

También a Pedro de Mezonzo se le atribuye la creación de la oración católica del "Salve Regina", compuesta como súplica de protección a la Virgen María por él y por sus fieles durante el asedio de Almanzor a Compostela.

Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo,: costado norte

La iglesia abacial

Perdidos desde el siglo XVII la práctica totalidad de equipamientos monásticos más allá de algún resto aislado y reaprovechado en la vecina casa rectoral, en la actualidad el interés de Santa María de Mezonzo se centra en su iglesia abacial, levantada a base de sillares graníticos perfectamente escuadrados que colaboran a conferir al conjunto un aspecto de gran armonía y proporción, siendo sin duda una de las construcciones más fotogénicas del románico gallego.

Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo, A Coruña

Prácticamente libre de reformas y aditamentos tardíos, presenta la iglesia una planta basilical de tres naves (la central más ancha y alta) de tres tramos cada una separadas entre sí mediante arcos formeros doblados y ligeramente apuntados que descansan sobre pilares cruciformes.

Fachada sur

Sin crucero de por medio, las tres naves desembocan directamente en una cabecera conformada por tres ábsides semicirculares precedidos de tramos rectos y en los que llama la atención el hecho de que se encuentran a mayor altura que el pavimento de la nave, circunstancia que se explica por la irregularidad del solar sobre el que fue levantada la iglesia.

Los tres ábsides cubren mediante bóvedas de horno, mientras que los tramos rectos hacen lo propio a través de soluciones de cañón apuntado. El cuerpo de naves, sin embargo, presenta una cubierta de madera a dos aguas apoyada sobre fajones simples, aunque en la nave sur se aprecian restos de un primer ensayo o tentativa de abovedamientos pétreos que nunca llegaron a culminarse.

Imagen de la excepcional cabecera. Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo, A Coruña

Al exterior lo más llamativo de la iglesia de Mezonzo es su cabecera de triple ábside en el que el tambor central, al igual que ocurre en las naves, es de mayor tamaño respecto a los laterales. Pese a las diferencias entre los ábsides, la sensación visual es de gran homogeneidad debido a la idéntica articulación de los tres tambores mediante paños separados por columnas entregas y la imposta horizontal ajedrezada que abraza todo el perímetro cabecero.

Amén del número de ventanas, la diferencia más reseñable entre el ábside central y los laterales radica en que, mientras estos rematan sus cornisas mediante canecillos, el central dispone un registro de arquillos ciegos bastante habituales en el románico gallego y que no deben confundirse con las fórmulas lombardas.

Detalle de la cabecera

Otra de las señas de identidad de la iglesia de Mezonzo es el precioso rosetón abierto en el hastial oriental del templo, justo sobre el ábside central. Este rosetón, que por su tratamiento recuerda casi más a una celosía, presenta una sencilla pero ágil decoración geométrica a base de formas lobuladas caladas y concéntricas a través de los cuales se dota de iluminación al espacio interno de las naves.

öculo rosetón. Mezonzo

Ambas fachadas laterales presentan una severa articulación en tres tramos separados por contrafuertes que vienen a coincidir con los fajones interiores, abriéndose ocasionalmente entre ellos sencillas saeteras.

En contraste con el delicado aspecto visual de la cabecera, la fachada occidental sí se ciñe mucho más a los preceptos constructivos promovidos por San Bernardo para la Orden del Cister, siendo además su portada la más tardía de las tres conservadas.

Iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Mezonzo,. Vista desde el noreste

Dispuesta entre dos potentes contrafuertes y bajo un sencillo ventanal horadado en el imafronte, la portada de poniente despliega tres arquivoltas de medio punto sobre esbeltas columnas culminadas con capiteles de estética más gótica a excepción de uno de ellos que parece ser fue reaprovechado.

Portada occidental

Mucho más interesante es la portada sur, que probablemente en origen daba acceso a las dependencias claustrales hoy desaparecidas. Presenta doble arquivolta de medio punto sobre pares de columnas y capiteles vegetales homólogos a los de la cabecera, decorándose la chambrana externa con sencillas piñas, y la rosca interna con curiosísimos arquillos rehundidos de ligera herradura. El tímpano es liso y de dintel trilobulado.

Puerta sur

La portada septentrional es la más sencilla de las tres, siendo su elemento más destacable una de las columnas de mármol veteado probablemente reutilizada del primer monasterio prerrománico.

Puerta norte

En cuanto a la decoración interna, es llamativo el hecho de que la unidad estilística de la zona cabecera desaparece por completo en los tramos de naves, apreciándose el trabajo de varios talleres. Los capiteles son en su mayoría vegetales muy similares a los de las ventanas y puertas exteriores, apareciendo puntualmente alguna cesta decorada con leones o aves picoteando frutos.

Por último, cabe destacar, también en el interior, la existencia de un capitel de apariencia prerrománica reaprovechado de una construcción anterior como pila aguabenditera.

(Autor del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)


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