Monasterio de Sant Joan de les Abedesses
El Monasterio de Sant Joan de les Abadesses se erige como uno de los monumentos más emblemáticos de la tradición monástica catalana.
El monasterio tuvo sus orígenes en el año 885, cuando el conde Guifrè el Pilós, junto con su esposa Guinedella, impulsó la creación de una comunidad benedictina destinada a ser el primer monasterio femenino de la península. En un contexto de repoblación y consolidación tras las primeras etapas de la reconquista. El conde anexionó este cenobio femenino al masculino de Santa María de Ripoll. De hecho, al comienzo fue conocido como Sant Joan de Ripoll.

La figura de Emma, hija del conde, emergió
de manera decisiva al convertirse en la primera abadesa, liderando
con devoción y firmeza el destino de la institución
desde sus inicios.
A lo largo de los siglos, el monasterio experimentó importantes
cambios estructurales y comunitarios, reflejando las tensiones y las
dinámicas sociales de cada época. En el año 1017
se produjo uno de los hitos más trascendentales: la comunidad
femenina fue disuelta por la acusación por Bernardo Tallaferro
de llevar una vida disoluta ya que quería anexionarse los territorios
controlados por la abadía, y el monasterio pasó a ser
gestionado por una comunidad de canónigos aquisgranenses bajo
el control del obispado de Besalú y más tarde por canónigos
agustinianos.

Esta transformación no sólo supuso
un cambio en la organización interna sino que también
marcó el inicio de nuevas estrategias de desarrollo y ampliación
de los dominios monásticos.
En el siglo XV se va a producir un terremoto que va a afectar al cimborrio
y el campanario de la iglesia pero también a otras partes del
conjunto del monasterio.
Un siglo después el monasterio se seculariza
convirtiéndose en una colegiata.
En el siglo XX se acometió una importante labor de restauración
y reconstrucción. Fue iniciada por Puig i Cadafalch y completada
en 1948-63 por R. Duran i Reynals, bajo los auspicios de Jaume Espona
que entre otras acciones, supuso la reconstrucción del bello
ábside central.
En 1975 se inauguró el pequeño museo del monasterio, en la antigua rectoría. Entre sus obras expuestas hay que citar elementos escultóricos pétreos medievales, pinturas, tejidos y orfebrería.

Arquitectura
El proyecto románico de la iglesia del monasterio de Sant Joan de les Abadesses (San Juan de las Abadesas, en castellano) fue concebido como un edificio de tres naves, transepto y una amplia cabecera con ábside, girola y capillas radiales, siguiendo una estructura usual en algunas de las mejores iglesias románicas de España y Francia. El plan, sin embargo, no se llevó a cabo y la iglesia adquirió una planta más simplificada, con una sola nave muy corta unida a una cabecera proporcionalmente hipertrofiada.

El terremoto de 1428 afectó a la cabecera, que ya no fue reconstruida a la manera original.
En la actualidad, el espacio semicircular de la antigua girola se abre a tres absidiolos radiales, mientras que cada brazo del transepto también cuenta con una absidiola cada uno. Estos cinco ábsides son de planta semicircular.
En el conjunto de ábsides de la cabecera observamos arquerías murales en los hemiciclos cuyas columnas ofrecen un repertorio de capiteles zoomorfos verdaderamente magnífico. Son muchos lo animales reales y fantásticos esculpidos: aves, leones, esfinges, centauros con patas de ave y garras de león, etc.

Arte mueble
En su interior, destaca especialmente el "Santísimo
Misterio", un grupo escultórico en madera del Descendimiento
de mediados del siglo XIII (románico con algunas características
góticas).
Este conjunto escultórico se conoce también con el nombre
de Santísimo Misterio, ya que en 1426 se encontraron unos restos
incorruptos en el interior de un relicario escondido en la cabeza
de Cristo.

También cabe señalar la tumba de Miró de Tagamanent, fallecido en San Juan el 12 de septiembre de 1161 y al que se veneró como beato en el monasterio. Este sepulcro gótico, de 1345, se restauró en 1950. Es obra de un taller de escultores especializado en la talla del alabastro que tuvo su base en San Juan de las Abadesas en el siglo XIV.

En el mismo taller se atribuyen otras obras conservadas en la iglesia del monasterio como el retablo de Santa María la Blanca, presidido por la imagen de la Virgen María (1343) y el reconstruido retablo de San Agustín.

Claustro
Además, el monasterio de Sant Joan de les Abadesses alberga un claustro gótico, construido en el siglo XV, que contrasta armoniosamente con otros elementos añadidos en períodos posteriores, como el edificio renacentista anexo al transepto sur y la capilla dedicada a la Virgen de los Dolores, que luce una excepcional cúpula barroca ejecutada entre 1714 y 1715.

El citado claustro se construyó adosado al costado septentrional y tiene una planta trapezoidal. Sus pandas se comunican con el patio central mediante arcos apuntados sobre tres columnillas geminadas muy delgadas y elegantes. Los capiteles llevan dos esquemáticos órdenes de hojas de acanto y sus cimacios se adornan con flores con botón central y pétalos.

En el muro de la panda norte se conserva una arquería correspondiente al claustro románico con capiteles zoomorfos donde aparecen aves, leones y esfinges aladas.

Museo del Monasterio
El Museo del Monasterio de Sant Joan de les Abadesses, inaugurado en 1975 en la antigua rectoría, atesora una rica colección de arte sacro que abarca desde el siglo VIII hasta el XX.
La exposición permanente ofrece una visión detallada de la vida litúrgica y espiritual de la comunidad a través de pinturas, esculturas que evocan la imaginería religiosa, delicados tejidos utilizados en las ceremonias y valiosas piezas de orfebrería entre las que encontramos varias cruces procesionales románicas y góticas de bronce, algunas adornadas con cabujones.
En el lapidario encontramos varias piezas pétreas románicas entre las que destacamos u capitel con motivo zoomorfo, un relieve que relata de forma fragmentaria el Bautismo de Cristo en el Jordán y el original tímpano románico restaurado de la iglesia de Sant Joan y Sant Pau.

Ruina de la iglesia de San Joan y Sant Pau. Sant Joan de les Abadesses
Introducción
La iglesia románica de San Juan y San Pablo, en catalán Sant Joan i Sant Pau (pero denominada popularmente del santo Joanípol) se sitúa en el corazón del casco histórico de Sant Joan de les Abadesses.

Se trata de una ruina consolidada correspondiente a una iglesia del Románico Internacional construida en la primera mitad del siglo XII. Estuvo estrechamente ligada al cercano Monasterio de Sant Joan de les Abadesses.

El templo románico original se caracterizaba por tener una única nave que terminaba en una cabecera trebolada de tres ábsides perpendiculares entre sí. A lo largo de los siglos XVI al XVIII se añadió una nave a cada lado de la antigua, la fachada adoptó una composición barroca y se alzó una sobria torre campanario sobre el cimborrio románico que ya existía en el crucero de la cabecera.
A finales del siglo XIX, al dejar de ser utilizada como iglesia parroquial, el edificio fue progresivamente abandonado, lo que derivó en el estado parcial de ruinas que se observa en la actualidad. Entre los años 1965-1970 fue objeto de una intervención en la que se suprimieron muchos de los añadidos barrocos y se restauraron los elementos románicos, para ser presentados en forma de ruina consolidada.

Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en el año de 1963, a partir del cual se vana a iniciar obras de recuperación que van a incluir la eliminación de los elementos barrocos y la reconstrucción de los románicos.
Arquitectura
Se conserva la cabecera trebolada muy restaurada en el siglo XX. Sólo se conserva íntegramente el ábside meridional, mientras que el central y septentrional están parcialmente reconstruidos. Dichos ábsides son lisos y sólo ofrecen ventanales abocinados de aristas vivas en el centro. En el ábside sur ha sobrevivido la cornisa original con arquillos -que recuerdan lo lombardo- sobre ménsulas de formas geométricas, cabezas humanas y aves.

Encima del espacio que formaba el crucero donde confluían los tres ábsides se levantó un cimborrio románico octogonal y más tarde un campanario con la misma planta.

La fachada occidental es especialmente notable: aquí se abre una puerta románica de arquivoltas de medio punto, con dintel liso y tímpano con un Cristo en Majestad, flanqueado por San Pedro (lleva una llaves enormes) y otro personaje con un rollo que podría ser San Pablo, lo que conformaría una Traditio Legis y Traditio Clavis, o el propio San Juan, dada la advocación del templo. Realmente, el tímpano que observamos es una fiel reproducción del original que se expone en el museo del Monasterio de Sant Joan de les Abadesses.

Los cuatro capiteles de esta portada están
muy erosionados, pero al menos en uno de ellos se aprecian parejas
de cuadrúpedos (muy posiblemente leones) rampantes.
Puente Viejo de Sant Joan de les Abadesses
El Puente Viejo de Sant Joan de les Abadesses, conocido en catalán como "Pont Vell", fue originalmente construido en el siglo XII, con el fin de conectar la villa con el camino que llevaba a Francia, cruzando el río Ter.

Sin embargo, con el terremoto de 1428 sufrió
daños considerables lo que obligó a una reconstrucción
gótica, añadiéndose un arco u ojo central muy
grande y esbelto. Esta reconstrucción le dio la característica
de tener el arco gótico de mayor luz de toda España.
Lamentablemente durante Guerra Civil Española, el puente fue
dinamitado, sufriendo graves destrozos, lo que obligó a trabajos
de restauración iniciados en 1976.

Tal y como se presenta el puente en la actualidad, es un puente de piedra que mide 66 metros de longitud. Cuenta con un gran arco central muy apuntado de época gótica pero conservando también los pequeños ojos del puente románico primitivo.