Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria)
Introducción
El
Monasterio de Santo Toribio de Liébana es un cenobio
cántabro antiquísimo, cuyos orígenes se remontan
a época visigoda (siglo VI).
En
la actualidad Santo Toribio es un monasterio ocupado en la actualidad
por una pequeña comunidad de franciscanos. Se ubica en el municipio
de Camaleño (Liebana, Cantabria), muy cerca de Potes, en un
paraje montañoso de gran belleza, a los pies de la montaña
de la Viorna y frente a la cordillera de los Picos de Europa.
En
su entorno pueden verse varios oratorios y ermitas. El monasterio
ha pasado a la historia de las artes librarías porque fue aquí
donde, en el siglo VIII, el monje Beatus redactó sus obras,
entre las cuales destacan los Comentarios al Apocalipsis de San Juan.
Historia
Aunque
el edificio actual comenzó a construirse en torno al año
1256, la fundación del monasterio parece que se remonta al
siglo VI, cuando el obispo de Palencia Santo Toribio decidió
retirarse allí a pasar los últimos años de su
vida.
Este
cenobio fue después importante monasterio en época del
Reino de Asturias. Concretamente en el siglo VIII, durante el reinado
de Alfonso I (739-757) se trasladaron los restos del obispo Toribio
de Astorga, que vivió en el siglo VIII, y que trajo, de su
peregrinación a Tierra Santa, la reliquia del "Lignum
Crucis", el mayor trozo de la Vera Cruz conocido, y uno de los
pocos que la Iglesia Católica admite como verdadero. No está
claro cuál es el origen del monasterio, sobre su fundación
sólo nos han llegado leyendas.
En
un primer momento se adscribió a la protección de San
Martín de Turieno o de Tours, y no sería hasta el siglo
XII cuando la comunidad benedictina cambió su protección
a Santo Toribio.
Como
veremos más adelante, además de su valor religioso y
artístico, este lugar ha quedado registrado en la historia
porque en el siglo VIII, Beato de Liébana, abad de este
monasterio, escribió los trascendentales "Comentarios
al Apocalipsis".
Secuencia constructiva de la iglesia
La iglesia actual del Monasterio de Santo Toribio de Liébana es una sucesión de las diferentes campañas constructivas acaecidas a lo largo de los siglos. En el año 1256 el cartulario del monasterio se indica que el edificio se estaba construyendo de nuevo, y de esos años debe de ser la construcción de la iglesia actual, que debió de sustituir a la fábrica románica.
Las excavaciones que se han realizado han concluido que la iglesia anterior, quizás construida en el siglo XII, debía tener una sola nave, con un ábside semicircular, y un claustro adosado al muro norte. En un nivel inferior, aparecieron restos de una construcción prerrománica, que seguramente se correspondan con la primitiva iglesia del siglo VIII.
El templo actual
En
1256 se decide levantar el actual templo de un gótico incipiente
que más bien muestra características cistercienses evolucionadas.
Se trata de una iglesia que tiene cierta monumentalidad. Tiene tres naves y cabecera formada por tres ábsides poligonales (hemidecagonales) y un crucero que no sobresale en planta.
La
nave central es más ancha y alta que las laterales. Las tres
se cubren mediante cuatro tramos de bóvedas, sexpartitas en
las naves laterales y de crucería con ocho plementos la central,
y cuyo peso es contrarrestado gracias a los contrafuertes exteriores.
Los
diferentes tramos de la bóveda se separan por medio de arcos
fajones apuntados, que descansan sobre molduras que funcionan a modo
de capiteles, bajo los cuales hay pilares cuadrados con medias columnas
adosadas, que se separan por medio de arcos perpiaños apuntados.
En el hastial occidental, a los pies de la iglesia, se levanta una
torre prismática, encima del coro, cubierta con bóveda
de crucería.
De los añadidos posteriores queda el claustro construido en 1669 del que nos ocuparemos más adelante.
Las puertas de la iglesia
Dos
puertas de tradición románica arcaizante (la principal
y la del Perdón) se abren en el muro meridional, que aunque
suele decirse que pertenecen a la iglesia anterior románica
bien pudiera pertenecer a esta nueva campaña del XIII, pues
la tradición románica persiste a lo largo de todo este
siglo. Además los motivos de los capiteles son más bien
góticos.
La puerta principal
La portada principal es la situada a la izquierda. Es una portada sencilla, constituida por un arco de apuntado rodeado de cuatro arquivoltas con forma de arcos de medio punto.
La
exterior descansa sobre una imposta, y las otras tres apoyan sobre
columnas con capiteles con decoración figurada, único
lugar de toda la portada en el que se pueden ver formas escultóricas.
En
el grupo de capiteles situado a la izquierda puede verse dos cabezas
de ángeles separadas por un escudo con dos llaves cruzadas
en forma de aspa, y un águila a punto de echar el vuelo.
La
parte de la derecha se conserva mucho peor, pero todavía puede
verse una cabeza de un hombre, hojas de parra, y algún animal
cuya forma resulta difícil de identificar.
La puerta del Perdón
Junto
a la portada principal, a la derecha, se encuentra esta otra portada,
que tan sólo se abre los años jubilares, y cuyo nombre
hace referencia al perdón de los pecados que se otorga a los
peregrinos.
Desde el mismo momento de su construcción, el monasterio fue lugar de peregrinaciones, para venerar los restos del santo obispo, y de las reliquias sagradras.
Junto
con Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la
Cruz, el monasterio de Santo Toribio tiene el privilegio de celebrar
el año jubilar. Esto obedece a una bula papal otorgada en el
año 1512 por Julio II (1503-1513), por medio de la cual establecía
indulgencia plenaria de una semana a todos los peregrinos que llegaran
los años en los que la fiesta del patrón (16 de abril)
coincidiera con un domingo.
Quizás
la construcción de la portada del Perdón sea un poco
anterior que la de la portada principal, aunque su estructura es bastante
similar. Está constituida por un arco de medio punto rebajado,
con tres arquivoltas sin decoración, con baquetones finos y
gruesos, sostenidas por capiteles sin decorar y columnas con basas
románicas, que apoyan en un banco quebrado.
La capilla del "Lignum Crucis"
En
esta capilla se conserva la reliquia del "Lignum Crucis"
que, según la tradición, fue traída por el obispo
Toribio de Astorga de su viaje a Tierra Santa en el siglo VIII.
No
se tiene constancia del momento en que la reliquia se trasladó
al monasterio, quizás la escondiese allí Alfonso I para
protegerlo de los musulmanes, aunque lo cierto es que la documentación
no hace referencia a ella hasta principios del siglo XIV.
Se
trata de una capilla realizada en el siglo XVIII, siguiendo la estética
del barroco. Se añadió al costado occidental de la iglesia
gótica, desde la que se encuentra uno de sus accesos. La capilla
tiene planta rectangular, con tres tramos que se cubren, el que se
encuentra más cerca de la iglesia, con una bóveda de
terceletes, de tradición medieval, la central con una cúpula
sobre pechinas, y la situada en el presbiterio, con una bóveda
nervada. En los muros laterales hay grandes pilastras entre los cuáles
se sitúan arcos de medio punto.
La
reliquia, que en algún momento de su historia se talló
en forma de cruz, se guarda en una arqueta de plata en el presbiterio,
en un templete barroco construido a la vez que la capilla.
El claustro
Al
igual que la capilla del "Lignum Crucis", el claustro del
Monasterio de Santo Toribio de Liébana también es de
época moderna, aunque anterior a ésta, pues se construyó
en el año 1669, en un momento en el que se ampliaron algunas
de las estancias monásticas.
Se
trata de una construcción de formas sencillas, que sigue la
estética de Juan de Herrera. Tiene planta cuadrangular, y dos
niveles, formados, el inferior, por cuatro pandas con arcos de medio
punto que apoyan sobre pilares de sección cuadrada, y el superior
con ventanas de formas muy sobrias.
El monje Beato de Liebana y los Comentarios al Apocalipsis
En
la segunda mitad del siglo VIII el monje Beatus fue abad de este monasterio,
que por entonces todavía se encontraba bajo la protección
de san Martín. Este personaje dedicó gran parte de sus
energías a luchar contra la herejía del adopcionismo,
que trataba de conciliar posturas con los musulmanes. Hacia el año
786 Beatus escribió sus Comentarios al Apocalipsis de San Juan,
un libro de tipo profético que es canónico de la Biblia,
que mediante las revelaciones de San Juan explica los acontecimientos
que sucederán en el fin del mundo.
La
obra recopila grandes fragmentos de otros autores como San Ireneo
de Lyon, San Agustín de Hipona, San Ambrosio de Milán,
San Isidoro de Sevilla, San Gregorio magno y los padres africanos
Primario y Ticonio, obras todas ellas que se guardaban en la biblioteca
del monasterio.
El
libro alcanzó una gran fama a lo largo de los siglos de la
Edad Media, y, aunque el original no se ha conservado, se realizaron
muchas copias, conocidas como "beatos", de las que nos han
llegado 27, de los cuales 24 conservan miniaturas. Todos ellos están
fechados entre los siglos X al XIII y se realizaron en monasterios
del entorno leonés. Pero por lo que realmente son importantes
los beatos son por el maravilloso repertorio de miniaturas de las
que se acompañan los textos, con una estética misteriosa
y expresionista, y figuras que destacan sobre fondos de gran intensidad.
Los oratorios y ermitas del entorno
En el entorno del monte de la Viorna, se levantaron alrededor del monasterio de Santo Toribio, en los siglos XII y XIII, una serie de oratorios, ermitas e iglesias de pequeño tamaño, que demuestran la importancia que llego a tener el lugar en la Edad Media. Se trata de edificios pequeños, de fábrica muy humilde, algunos de los cuales están arruinados.
Cueva Santa
Es el edificio más antiguo de todos los que se levantan en el entorno del monasterio. Se trata de un edificio de planta rectangular con dos pisos. Se accede por el inferior, mediante un arco de medio punto, a una sala rectangular, cuyas paredes son la misma roca, disimulada con mampostería. El piso superior seguramente contase con un acceso independiente. La construcción recuerda a las iglesias del prerrománico asturiano, en cuya época, quizás, se construyó.
Nuestra Señora de los Ángeles
No se ha conservado prácticamente nada de esta pequeña ermita, a excepción de sus cimientos, cubiertos por completo por la maleza y la vegetación. Parece que se trataba de una pequeña construcción de planta rectangular, con nave única.
San Pedro
Se encuentra en la parte superior de la montaña, y también se encuentra en un estado de ruina muy avanzado, aunque sus muros todavía se mantienen en pie. Al igual que la anterior, es un edificio de planta rectangular, con una puerta de acceso impracticable debido a la vegetación.
Santa Catalina
Sin
duda es la ermita mejor conservada de todas las que se encuentran
en el entorno, y también una de las de mayor tamaño.
Merece la pena acercarse, pues desde allí se observa una panorámica
espectacular de los Picos de Europa.
Se
trata de una construcción de origen románico, de finales
del siglo XII o inicios del XIII. Tiene una sola nave, con un ábside
semicircular, y una espadaña que asoma desde uno de los muros
del ábside, cuya cubierta, seguramente, fuese de bóveda
de cañón. De la nave, que seguramente tuviese una cubierta
de madera, sólo se han conservado sus cimientos.
San Miguel
Junto
a Santa Catalina, también merece la pena su visita, debido
de nuevo a lo espectacular de las vistas, aunque se sitúe a
una altura inferior. Se trata de una construcción conservada
en estado muy precario, de la que tan sólo se ha conservado
el primitivo ábside y el arco del triunfo.
El
ábside se cubre con bóveda de cañón apuntado
y se iluminaba por medio de dos pequeñas ventanas, situadas
en los costados meridional y septentrional, en forma de aspillera.
La ermita tenía una sola nave, seguramente cubierta con madera,
y con una espadaña, como Santa Catalina, de la que nada se
ha conservado.
San Juan de la Casería
Se encuentra en la parte baja de la montaña, y su estado de conservación es bastante bueno. Su datación es incierta, aunque lo que nos ha llegado no parece corresponder a una fábrica románica. Es una construcción muy sencilla, con un ábside de planta cuadrada y una sola nave, cuadrangular, más ancha que larga, que seguramente se cerraba con una cubierta de madera.
Artículo escrito por Arteguias | Última actualización: Agosto de 2026.