Iglesia románica de San Miguel Arcángel de Arlanzón (Burgos)

No
muy alejado del Camino de Santiago burgalés a la altura del
Monasterio de San Juan de Ortega y próximo también
a Atapuerca con todo su complejo arqueológico (Yacimiento
y Parque Arqueológico) encontramos el pequeño pueblo
de Arlanzón con su atractivo templo románico.
Se trata de una enorme iglesia compuesta de nave, cabecera y torre construida con sillares de gran tamaño, más propios del prerrománico que del románico.
También es destacable la puerta interior norte tapada por una actual bajo el campanario.
Sin duda se trata de un edificio construido a finales del siglo XII e influido por la corriente románica de alta escuela que recorre el Camino de Santiago por esas fechas.
El
tambor absidal res verdaderamente monumental, realizado en perfecta
sillería regular y ajustada es de planta semicircular -al
estilo clásico- y está seccionado en cinco paños
por columnas adosadas a pilastras con su respectiva ventana, destacando
todo por su altura y esbeltez.
Los citados ventanales tienen una arquivolta apoyada sobre parejas de columnas con capiteles vegetales y geométricos como piñas y volutas.
El templo tiene dos puertas: la principal está tapada al exterior por un cuerpo cerrado. Tiene arquivoltas de medio punto sobre cinco pares de columnas, cuya estructura recuerda a la de la iglesia serrana de Pineda de la Sierra.
La
del costado norte sí es visible, siendo mucho más
sencilla con arquivoltas de medio punto sobre jambas -sin columnas-
y un guardapolvos con puntas de diamante, lo que delata su carácter
tardío.
La
colección de canecillos de esta iglesia de Arlanzón
es muy original y expresiva, además de conservarse muy bien.
Entre los figurados podemos destacar una cabeza humana con barba separada en dos picos, que estira su boca por las comisuras labiales valiéndose de las manos
También mencionamos un canecillo con una cabeza de rasgos negroides, perilla, además de cabello encrespado y algo rizado (como imitando llamas) y que se nos antoja como una representación de un musulmán o del mismísimo diablo.
Tampoco faltan, como es habitual en el románico, las representaciones del bestiario, como un capitel con dos leones.
Una
pareja de canecillos muestra una iconografía relacionada
El de la izquierda es una cabeza animal que tiene entre sus fauces
un ser humano, mientras que el de la derecha muestra otra bestia
de cuya boca cuelgan dos serpientes.
De similar simbolismo, tenemos u canecillo muy espectacular con la cabeza de lo que puede ser un león que engulle el cuerpo de un hombre del que sólo sobresale su mitad inferior.
Detrás
de una puerta que parece remontada en el muro norte aparece la auténtica
portada de la iglesia, de apreciables dimensiones y categoría, muy
similar a la de Pineda de la Sierra por sus gruesas columnas. Algunos
de los capiteles son historiados.
El interior también es muy hermoso con una arquería ciega corriendo por el muro y las bóvedas góticas estrelladas procedentes de la reforma del siglo XVI.