Viajes guiados
 CONTACTO   PÁGINA DE INICIO 

 

Ermita mudéjar de la Natividad de Guadamur (Toledo)

La visita a la población de Guadamur, (a muy pocos kilómetros de Toledo capital) tiene el atractivo de su imponente castillo, uno de los mejor conservados y espectaculares de los muchos que existen en la provincia de Toledo.

Se trata de un castillo y palacio señorial del siglo XV perteneciente a Pedro López de Ayala, conde de Fuensalida.

Ha sufrido importantes deterioros y reconstrucciones (siglos XIX y XX)

La portentosa torre del homenaje prismática con sus garitones domina el conjunto formado por muros y torres cilíndricas.

Castillo y Ermita de la Natividad de Guadamur

La Ermita de Nuestra Señora de la Natividad de Guadamur

Pero nuestro punto de interés principal de Guadamur, en este caso, es la ermita mudéjar de la Natividad de Nuestra Señora. Se trata de una pequeña iglesia y santuario mariano de raíz medieval, de estilo mudéjar toledano, ligado tanto al castillo vecino como al célebre entorno visigodo de Guarrazar y a una intensa devoción local documentada al menos desde comienzos del siglo XVII.

La Ermita de Nuestra Señora de la Natividad de Guadamur

La ermita se sitúa en lo alto de un cerro al este de Guadamur, muy cerca del castillo, en el llamado cerro de la Natividad o cerro de la Ermita, que domina el caserío y el entorno del antiguo poblado de Guarrazar.

Historia

Cuando en el siglo XV se levantó el castillo señorial, esta iglesia ya existía, de manera que se ha propuesto para ella una cronología en torno a los siglos XIII y XIV. Diversos estudios recientes y la propia tradición local señalan que el templo podría remontarse incluso al siglo XIII, encajando bien con el desarrollo del mudéjar toledano tras la consolidación cristiana de la zona.

La mención documental más antigua del culto a la Virgen de la Natividad en la ermita aparece en 1611 en los libros de cuentas del Ayuntamiento de Guadamur, donde se consignan pagos por misas "estando la Virgen en la Natividad".

A lo largo del siglo XVII se consolida una cofradía y se fija litúrgicamente la fiesta del 8 de septiembre, en sintonía con el calendario mariano general, de manera que la imagen se convierte en uno de los ejes de la religiosidad local. Desde entonces la bajada y subida procesional entre la ermita y la parroquia se integran en la vida cívica del concejo, ligando estrechamente el culto al gobierno municipal.

En el siglo XVIII, ante el aumento de la devoción y la insuficiencia de un edificio que prácticamente se reducía al ábside, el párroco Ginés Simarro promueve una importante ampliación, costeada por los vecinos entre 1744 y 1752. Según el antiguo "Libro de la Cofradía y ermita de Nuestra Señora de la Natividad", entonces se construyó el cuerpo de nave que prolonga la cabecera medieval, configurando en lo esencial la planta actual.

Durante las epidemias de cólera del siglo XIX (especialmente en 1833, 1855 y 1865) la ermita y su entorno se utilizaron como hospital o refugio para enfermos pobres, aprovechando su posición aislada en el cerro. En esos años el castillo se hallaba prácticamente abandonado y se documenta incluso la reutilización de sillares procedentes de la fortaleza para levantar dependencias auxiliares en torno a la ermita, lo que ilustra la precariedad del momento.

Costado meridional de la ermita de Nuestra Señora de la Natividad de Guadamur, Toledo

A finales del siglo XIX se añadió una estancia adosada al costado septentrional y otras dependencias, construidas incluso con sillares reutilizados del castillo cercano en estado de abandono cercano. También se diseñó un soportal adosado al imafronte occidental para protección de los fieles.

Ermita de Nuestra Señora de la Natividad de Guadamur, Toledo

En 1965, al construirse detrás del ábside un depósito de agua para el abastecimiento de Guadamur, aparecieron numerosas tumbas y esqueletos en una zona no coincidente con el cementerio anejo, que quedaba más alejado. Estos enterramientos se interpretan como restos de un camposanto más antiguo situado en el flanco oriental de la ermita, reforzando la hipótesis de un origen medieval temprano del templo y de una ocupación religiosa continua del cerro. La presencia de piezas visigodas incrustadas en el edificio encaja con esta larga sacralización del paraje desde la Antigüedad tardía.

Las sucesivas restauraciones, la última de gran alcance en 1976, han rehecho buena parte de los paramentos e interiores, dejando, sin embargo, visibles las trazas mudéjares y la cabecera primitiva.

Arquitectura

El edificio pertenece al mudéjar toledano en su versión popular, donde el ladrillo no es el material principal sino la mampostería. En efecto sus muros están construidos con mampostería careada de calicanto reforzada por verdugadas de ladrillo (aparejo toledano).

Ábside semicilíndrico mudéjar toledano rural

Su planta es de una sola nave rectangular unida a una cabecera más estrecha formada por corto presbiterio y ábside de planta semicircular. La cabecera, que es la parte más antigua conserva completamente su impronta medieval. En ella observamos la pervivencia en el mudéjar toledano de resabios románicos en su planta y alzado.

Exterior

Su parte más antigua es el ábside semicircular con su corto presbiterio que dada las modestas dimensiones del templo no alcanza gran altura.

Centro del ábside de la ermita

En el centro hay un interesante ventanal de ladrillo compuesto por una aspillera rodeada por un arco túmido y otro exterior de herradura, típicos de la arquitectura almorávide y almohade y que vemos con habitualidad en las numerosas iglesias mudéjares toledanas de la capital. El conjunto está encuadrado por un falso alfiz rectangular.

Ventanal mudéjar

El resto, la nave cuenta con el mismo material: calicanto de mampostería careada con hiladas de ladrillo. El muro de cierre oriental de la nave termina en una estructura de tres niveles superpuestos en degradación similares a los que muestra en sus hastiales del transepto y nave central la famosa iglesia de Santiago del Arrabal de Toledo.

Similar cuerpo se añadió al hastial occidental con la diferencia de que en el cuerpo rectangular superior se abrió un hueco de arco de túmido para colocar una campana, convirtiéndolo en campanario de tipo espadaña. Debajo se abrió un ventana también con arco túmido.

La Ermita de Guadamur desdel el oeste

Interior

Teniendo en cuenta que se realizaron modificaciones en el siglo XX, en la actualidad la estructura principal se conserva es el ábside semicircular realizado en mampostería con verdugadas de ladrillo, típica del mudéjar toledano. La cubierta de dicho ábside está formada por una bóveda de cuarto de esfera de ladrillo.

El arco triunfal es de herradura, doblado y de ladrillo. Los apoyos son largas impostas de granito con bajorrelieves de rosetas y cruces inscritas en círculos y dobles fustes también graníticos de tipo visigodo y cuenta con capiteles reaprovechados de piedra tallada visigoda procedente de Guarrazar. Estas piezas no solo embellecen el edificio, sino que lo vinculan con la importante herencia visigoda local. La ermita fue profundamente restaurada en 1976, recuperando y dejando visibles estas huellas antiguas.

Interior de la cabecera de la Ermita de Guadamur

El altar alberga un cuadro venerado que representa a Santa Ana con la Virgen niña en brazos, icono que hubiera tenido un origen bizantino o medieval, aunque la imagen original fue destruida en la Guerra Civil y fragmentos fueron recuperados. La imagen ha sido objeto de restauraciones y copias a lo largo del tiempo.

En el ábside cuelgan copias de las diez coronas visigodas del tesoro de Guarrazar y una gran cruz del mismo estilo, tal y como se ofrendaban en las principales iglesias toledanas durante la época visigoda. Se trata de reproducciones realizadas en los años 80 con asesoramiento experto y desarrolladas íntegramente en Guadamur, por el artesano local Manuel García Velasco.

Centro de Interpretación del Tesoro de Guarrazar

Este centro museístico está situado en la antigua escuela de Guadamur y abrió sus puertas en 2007 para mostrar réplicas de las célebres coronas votivas, cruces, cálices y otros objetos arqueológicos del tesoro visigodo encontrado en 1858 en el lugar denominado Guarrazar, próximo a Guadamur.

Centro de Interpretación del Tesoro de Guarrazar

Las piezas originales se encuentran repartidas entre el Museo Arqueológico Nacional, el Palacio Real y el Museo de Cluny en París. El Centro exhibe tanto objetos originales aportados por vecinos como réplicas de las joyas y ornamentos que datan de la época visigoda.

Reproducciones del Tesoro de Guarrazar

En él se explica la historia del único yacimiento arqueológico de esta magnitud y la relevancia del reino visigodo de Toledo en sus últimos días anteriores a la conquista árabe.

Corona del Tesoro de Guarrazar en el Centro de Interpretación del Tesoro de Guarrazar

Castillo de Guadamur

La visita a la ermita de la Natividad permite acercarnos hasta el castillo de Guadamur que se ubica sobre el cerro de la Ermita, a sólo unas decenas de metros.

Castillo de Guadamur, Toledo en una imagen vespertina

Fue construido en 1468 por Don Pedro López de Ayala, con influencias del arte italiano en su arquitectura. Esta fortaleza es un ejemplo destacado de las fortalezas toledanas del siglo XV y posee dos recintos amurallados, un foso originalmente con puente levadizo, cubillos y matacán.

El castillo de Guadamur con su escalado vertical de volúmenes

Además, tiene una planta cuadrangular de 30 metros por lado. Durante su historia pasó por él personajes relevantes como Felipe el Hermoso, Juana la Loca, el Cardenal Cisneros y Carlos V, y fue reformado durante los Reyes Católicos para reforzar su defensa. Fue edificado sobre un castillo anterior de origen musulmán, refugio del rey moro cuando Alfonso VI tomó Toledo.

Torre del homenaje


Libros, Seminarios y
Viajes de Arteguias