Guía de la iglesia de Argomilla de Cayón, Cantabria
Argomilla de Cayón es una localidad perteneciente al municipio de Santa María de Cayón, en la comarca de Valles Pasiegos de Cantabria.
Se ubica a 90 metros del nivel del mar. Su población es aproximadamente de 700 habitantes.
Su principal monumento es la iglesia románica de San Andrés.
En efecto, la iglesia de San Andrés de Argomilla de Cayón es una de las pequeñas joyas del románico de Cantabria. En ocasiones se ha visto eclipsada por su vecina la de Santa María de Cayón que también es un templo muy notable del románico cántabro.

Se encuentra a las afueras de Argomilla, sobre un pequeño cerro, llamado de El Coto, enfrente del Palacio de Ceballos, un conjunto arquitectónico señorial muy relevante del siglo XVII -declarado Bien de Interés Local en 2002- de Cantabria y que es actualmente propiedad particular, siendo empleado como cuadra para ganado.

Por su escultura, decoración y otras características, la iglesia de Argomilla de Cayón parece pertenecer a un románico "de buena época" que se situaría en la primera mitad del siglo XII, perteneciente al Románico Internacional Pleno. Inicialmente fue la iglesia de una abadía que con el tiempo pasó a depender de los Ceballos.

Ya se menciona en documentos históricos
como el Becerro de Behetrías de 1352, bajo el nombre
de "San Andrés de Cayón", y aparece
nuevamente en el Apeo de 1404 como abadía relevante del
Valle de Cayón. Más tarde, en el siglo XVII, pasó
a ser iglesia parroquial.
Fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1982.

El entorno de la iglesia es pintoresco y aislado, lo que resalta su figura románica. Desde el ábside se disfruta de excelentes vistas del Valle de Cayón y la Sierra del Caballar.

Arquitectura
La iglesia de San Andrés de Argomilla es un templo orientado que consta de una nave única rectangular y cabecera de presbiterio más ábside de planta semicircular. La puerta de ingreso se encuentra en la fachada occidental, en un espacio que luego se aprovechó para construir la torre campanario.
También hay una estancia moderna con función de sacristía, adosada al muro meridional del presbiterio, decorado con un espectacular escudo que corresponde a la familia Ceballos y simultáneamente representa sus vínculos nobiliarios con los blasones de San Andrés, Escobedo y Velasco.

Exterior
El ábside se articula de manera bastante clásica: dos columnas lo articulan en tres paños verticales, con un pequeño ventanal de tipo portada en cada uno, aunque el meridional está tapado por la sacristía barroca.

Bajo las ventanas se encuentra una imposta decorada con billetes.

Lo mejor del ábside de la iglesia de Argomilla de Cayón es su magnífica colección de canecillos historiados, donde el león vuelve a ser uno de los grandes protagonistas de su iconografía.

En uno de ellos un león adulto parece transmitir el aliento vital a una pequeña cría. También hay leones con crías sostenidas por sus patas. En otro canecillo aparece este felino como animal andrófago.

Igualmente hay una cabeza de bóvido, una arpía, una sirena ave y un simio. También hay un hombre onanista censurado en época posterior.

La portada está en el muro occidental cubierta parcialmente por la estructura del campanario. Es de buena hechura con cinco arquivoltas decoradas con boceles, ajedrezados, dientes de lobo y bolas.

Los cuatro capiteles de las columnas, aunque deteriorados, muestran temática simbólica zoomorfa. En uno, hay aves apiñadas en dos niveles superpuestos que enlazan sus cabezas.

En otro existen dos leones simétricos que enlazan sus cuellos.

En el tercero, que recuerda a algunas cestas de Frómista y San Isidoro de León, un hombre se lanza sobre el lomo de un león para dominarlo.

En el cuarto, los dos leones van acompañados de cabezas humanas. Por último, tenemos el cuarto, que aunque está muy roto parece mostrar dos demonios o simios en los extremos que sujetan con cuerdas a un personaje central.
Interior
La nave se cubre con techumbre de madera, mientras que los espacios de la cabecera lo hacen con bóveda de medio cañón para el presbiterio y horno para el ábside.

El arco triunfal, de medio punto, destaca por sus capiteles. En uno se representan leones por parejas que llevan otros más pequeños entre sus garras mientras una figura humana los agarra por las colas. El cimacio lleva una cabeza humana de la que salen tallos vegetales que envuelven palmetas (green man).

En el otro, aves sujetadas por figuras humanas, con notable semejanza escultural con cestas de la Colegiata de Castañeda.

En el hemiciclo, liberado del retablo habitual, quedan a la vista dos impostas y los tres ventanales. De los capiteles sólo uno es figurado con los habituales leones.
Hay que fijarse en la ancha chambrana del ventabal central donde el taller esculpió una secuencia de leones de cuerpo entero junto a cabezas del mismo animal y algún ave que se hallan evueltos por tallos vegetales.

En un edificio anexo (antigua escuela), se conservan entre 17 y 18 sarcófagos medievales (siglos XI-XIII), posiblemente de abades de la iglesia-monasterio. Son piezas de notable importancia patrimonial.